OSH: Un proyecto descolonizador en la música académica

OSH: Un proyecto descolonizador en la música académica

En el contexto latinoamericano, se ha desarrollado una corriente filosófica que promueve la liberación de los patrones de pensamiento, que han sido impuestos desde los centros de poder económico y político. En esta línea, han surgido diversas manifestaciones artísticas, iniciativas comunitarias y políticas e investigaciones en la mayoría de países del continente.

Con este enfoque, la musicóloga Ekaterina Chatski, investigadora de la Universidad de Costa Rica, llevó a cabo una investigación que generó el artículo titulado El proyecto descolonizador de la Orquesta Sinfónica de Heredia en sus últimas temporadas de concierto (2011-2013).

Resumen

La Orquesta Sinfónica de Heredia posee más de 50 años de existencia en la escena musical costarricense. En su trayectoria artística de más de medio siglo, se perfila un acercamiento constante a compositores costarricenses y a sus creaciones. El proceso de cambios paulatinos hacia el desarrollo de un concepto que dedique varias temporadas de concierto de esta orquesta a la interpretación de, únicamente, música latinoamericana es el tema principal de este estudio. 

Puede obtener una copia digital del archivo el siguiente enlace.

Música Viva – Programación 2015

Música Viva – Programación 2015

 

La Orquesta Sinfónica de Heredia (OSH), con el patrocinio del Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica y la Municipalidad de Heredia, bajo la administración de la Asociación Sinfónica de Heredia, presenta su calendario de actividades programadas para la Temporada 2015.

Estas, no solo se van a concentrar en los conciertos (seis programas y doce presentaciones), sino en sus nuevas producciones discográficas y clases maestras de nuestros invitados internacionales.

La idea fundamental de nuestra propuesta, es la de seguir innovando la práctica de la música orquestal en nuestro país.

Propuesta

¿En qué consiste la propuesta OSH?

En primer lugar, la Temporada 2015 dará inicio a una nueva etapa en lo relacionado a la programación musical.
La hemos llamado MÚSICA VIVA | OSH 20/21, y consiste en sumar al repertorio de América Latina que nos ha caracterizado estos años, obras de compositores de distintas latitudes del orbe, compuestas en el siglo 20 y lo que llevamos del 21. Cabe destacar la incorporación en la programación de la obra de tres compositoras y algunas composiciones especialmente escritas para la OSH.
La conformación de los programas también presentan innovación en su construcción, dando especial lugar y teniendo como punto de partida a las mismas composiciones musicales. También tendremos a más de un solista en un mismo programa, así como obras de cámara junto a las escritas para orquesta.

Discos

Dos producciones discográficas se agregan a la colección OSH. «VOCES», que reúne obras de Alejandro Cardona, Eddie Mora, Marvin Camacho, Rocío Sanz y Pablo Chin, con la participación de la flautista Dalia Chin y la cantante Ivette Ortíz, ambas costarricenses, además del Cuarteto de Cuerdas White y el violonchelista Alvaro Bitrán de México como solistas. Esta grabación la estaremos presentando en nuestro segundo concierto en marzo, y «COSTA RICA», en el cual daremos a conocer obras del repertorio clásico
costarricense como la versión sinfónica del Duelo a la Patria de Rafael Chávez Torres, La Fantasía sobre temas folklóricos costarricense de Julio Fonseca y una serie de fantasías sinfónicas sobre la Guaria Morada y la Patriótica Costarricense, especialmente compuestas para la OSH por el compositor y arreglista ruso Vladislav Soifer. Esta segunda producción discográfica, la daremos a conocer en nuestro concierto de setiembre.

Los protagonistas

Nacionales

La participación de compositores y solistas nacionales es un tema de especial interés para la OSH. Para la Temporada 2015 contaremos con el aporte artístico los guitarristas Pablo Ortíz, Mario Ulloa y Ramonet Rodríguez, el pianista José Pablo Quesada, el violinista y concertino de la OSH Erasmo Solerti, el Cuarteto Hispano, el saxofonista Javier Valerio y el cantante Arturo Chacón.

Internacionales

Los artistas internacionales se harán presente con el Cuarteto de Cuerdas White, el violinista Cuahutémoc Rivera, el Quinteto de Alientos de México y el flautista Alejandro Escuer, todos ellos de México, también el director Igor Sarmientos de Guatemala, así como con el violinista Andreas Neufeld de Alemania, el trompetista letón Janis Orietis y el pianista cubano Leonardo Gell.

Compositores de aquí y de allá

América Latina

La composición de América Latina estará representada con obras de los mexicanos Gabriela Ortíz, Carlos Chávez y Eugenio Toussaint, el brasileño Wellington Gomes, el boliviano Alberto Villalpando, el argentino Alberto Ginastera, además de un concierto especial ­ Homenaje ­ con obras del guatemalteco Jorge Sarmientos. Entre los compositores nacionales contaremos con las obras de Pilar Aguilar, Alejandro Cardona, Marvin Camacho, Eddie Mora y Álvaro Esquivel.

Otras regiones

Entre los compositores del siglo 20 y 21 incorporamos las obras del checo Bohuslav Martinú, los letones Ilze Arne y Georgs Pelecis, el ruso Igor Stravinski, los españoles Manuel de Falla, Manuel Ángulo, el suizo Arthur Honegger y el francés Francis Poulenc.

¿Dónde y a qué hora?

Sedes OSH

Concierto No. 1: San José ­ Teatro Eugene O’ Neill / 11 AM
Concierto No. 2: Heredia ­ Parroquia Inmaculada Concepción de Heredia / 7 PM

¿Cuánto cuesta escuchar a la OSH?
La entrada a todas nuestras actividades es libre.

Consultas: info@sinfonicadeheredia.com

Reseña – V Concierto – Temporada 2014 – José Manuel Rojas G

Reseña – V Concierto – Temporada 2014 – José Manuel Rojas G

La OSH muestra la apertura para abordar repertorios de la que llamo la «música callada», que es la que se sale de los repertorios repetitivos en la práctica de la música clásica en Costa Rica. La OSH en cambio se está expresando, con otros repertorios y rompiendo con el tabú de que no existe un repertorio latinoamericano suficiente para crear una temporada de conciertos. Todo esto se ha logrado a través de un mecanismo de investigación, de búsqueda de puntos de referencia, de relaciones con compositores, los contactos con el medio cultural de otros países latinoamericanos contemporáneos, etc.

Datos historiográficos

Orquesta Sinfónica de Heredia, V concierto, temporada 2014 Tres Américas, setiembre: PATRIO. Programación: Manuel Enríquez (1926 – 1994, México) Concierto barroco para dos violines, orquesta de cuerdas y clave, solistas: Erasmo Solerti (Costa Rica) y Eva Trigueros (El Salvador). Juan Trigos (1965, México), Concierto para clarinete, solista Martín Scalona (Argentina – México). Aaron Copland (1900-1990, Estados Unidos), Music for the Theatre: Suite in Five Parts for Small Orchestra. Juan Trigos, (México), director invitado Domingo 14 de setiembre del 2014, Teatro Eugene O’Neill, CCCN- Los Yoses, 11:00 a.m.

El clarinete, un instrumento fronterizo

La composición de Enríquez que abrió este concierto se podría comparar con lo que hace Alejo Carpentier con su novela Concierto Barroco, (1974): entre otras cosas, una lectura actual latinoamericana, desde México, de una estructura europea musical, es decir un sincretismo cultural funcional. Enríquez nos está dando a los oyentes una clase de composición musical articulada desde el lugar donde él se encuentra. La interpretación de los solistas Solerti y Trigueros se caracterizó por una capacidad intensa de comunicación entre ambos, pero también hacia la orquesta y proyectando esa comunicación hacia el público, ambos solistas con sonidos diferentes en los violines, pero demostrando que no todos los violines tienen que sonar igual. Son dos violines que dialogan musicalmente como dos continentes: América Latina y Europa, como el telón de fondo en la novela del escritor cubano.

Tengo que destacar que hubo una articulación «barroca» poco escuchada en el medio en toda la interpretación del conjunto.
En la historia de la música mundial y de la organología mundial, el clarinete ha sido un instrumento musical utilizado tanto por compositores como Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791), Johannes Brahms (1833 – 1897) y Bela Bartok (1881 – 1945) pero también por Sidney Bechet (1897 – 1959), Benny Goodman (1909 –1986) o Paquito D’Rivera (1948), entre otros y otras. Este instrumento ha sido capaz crear paisajes sonoros de una época: la era del swing por ejemplo y la vez también el clarinete desmonta los conceptos burgueses de «clásico» o «popular». Después del glisando del clarinete en la introducción de la Rapsodia en Azul de George Gershwin (1898 – 1937), se podría estar hablando de «un antes» y «un después» de la utilización de dicho instrumento dentro de la orquesta sinfónica europea y que atraviesa Estados Unidos y Latinoamérica a partir del siglo XIX. En cada país la metodología y la utilización de un instrumento musical deberían ser diferentes sobre todo por el contexto social y cultural en que se desenvuelven.

Se considera por lo tanto que existe una oportunidad de convertirnos en músicos fronterizos, de iniciar una reflexión musical en Latinoamérica que lleve nuestra musicología a un desprendimiento epistemológico. (Walter Mignolo, 2010). Uno de los habitus dentro de la práctica de la música «clásica» costarricense es que existe la tendencia de producir discurso sin un sustento teórico, lo que demuestra que ese discurso está envuelto dentro de una lógica de «todología efímera», puramente subjetiva, hiperadjetivisada e hiperindividualista. Contrario a todo esto, la obra de Trigos obedece, según Norman Fairclough, a que toda práctica social tiene un componente semiótico. La actividad productiva, los medios de producción, las relaciones sociales, los valores culturales, la conciencia, la semiosis, son elementos de práctica social dialécticamente relacionados. Fairclough concibe el ACD (Análisis Crítico del Discurso) como el análisis de las relaciones dialécticas entre la semiosis (incluyendo el lenguaje) y otros elementos de las prácticas sociales.

Estos aspectos semióticos de la práctica social son responsables de la construcción de variedades discursivas y de estilos. El aspecto semiótico del orden social recibe el nombre de orden del discurso. La obra de Trigos y su trabajo como director los podemos situar entre dos puntos que oscilan entre una atención preferente a la estructura y una atención preferente a la acción. Ambas estrategias sirven para desenvolver el problema planteado en el proceso de la composición. Es un discurso sistémico funcional (Halliday, 1995), teoría que analiza el lenguaje tal como es configurado (incluso en su gramática) por las funciones sociales que está destinado a realizar. Esto es válido también para el discurso musical funcional. El clarinete no es el solista o «virtuoso», es la textura sonora más importante del conjunto sonoro que construye todo el edificio musical. Los resultados del trabajo sobre la interpretación de una obra tan compleja se lograron tanto por el solista como por el conjunto orquestal y el director: se produjo conocimiento interpretativo.

La OSH persigue el objetivo de ponerse en riesgo, contrariamente a un discurso para seguir con el asentamiento de una cultura musical basada en el poder, el discurso único, la colonialidad, la fragmentación y la repetición en Costa Rica. Esta orquesta nos presenta del compositor estadounidense Aaron Copland Music for the Theatre: Suite in Five Parts for Small Orchestra como estreno nacional. De inmediato se va a decir que no sería mal que una orquesta experimental como la OSH tomara en cuenta la posibilidad de tomar una obra de esta magnitud y trabajarla no solo cinco días sino una mayor cantidad de días, con el objetivo de crear talleres de interpretación y conocimiento musical profundo: una dinámica diferente a como se han venido trabajando hace cuarenta y cinco años los repertorios canónicos en el medio local, con resultados a veces todavía por verse desde varios puntos de vista, no solo musicales. De las cosas más importantes que se deben de decir del trabajo de la OSH y su director invitado Trigos es el haber decido enfrentar en tan poco tiempo esta obra con resultados positivos, bien los solos de corno inglés, de trompeta, de clarinete, del piano, del violín, etc., y a la vez no hay que dejar de trabajarla todavía.

La OSH muestra la apertura para abordar repertorios de la que llamo la «música callada», que es la que se sale de los repertorios repetitivos en la práctica de la música clásica en Costa Rica. La OSH en cambio se está expresando, con otros repertorios y rompiendo con el tabú de que no existe un repertorio latinoamericano suficiente para crear una temporada de conciertos. Todo esto se ha logrado a través de un mecanismo de investigación, de búsqueda de puntos de referencia, de relaciones con compositores, los contactos con el medio cultural de otros países latinoamericanos contemporáneos, etc.

La Orquesta Sinfónica de Heredia está creando un sistema innovador de escucha en la práctica de la música clásica local.

Escrito por José Manuel Rojas G.

Este contenido se reproduce con fines divulgativos y representa exclusivamente la opinión de su autor.
Crónica – V Concierto «Tres Américas de la OSH»

Crónica – V Concierto «Tres Américas de la OSH»

El 5to Concierto de la Temporada 2014 de la OSH contó con la valiosa conducción del maestro mexicano Juan Trigos, quien respondiendo a una agradable iniciativa del director titular de la orquesta, el maestro Eddie Mora, nos relató previamente lo que nos ofrecerían durante el concierto llevado a cabo en el Teatro Eugene O’Neill del Centro Cultural Costarricense-Norteamericano.

La primera obra presentada, “Concierto barroco para dos violines, orquesta de cuerdas y clave”, pertenece a uno de los mas renombrados compositores mexicanos del siglo XX, el maestro Manuel Enríquez. Es una bella obra en tres movimientos, a la mejor usanza de aquellas de los siglos XVII y XVIII, en donde la labor de los solistas se intercalaba, yuxtaponía o superponía a la de la orquesta. Enríquez empleó esta estructura para discurrir melodías y mantos armónicos realmente bellos, presentándolos en variadas texturas, en donde algunas veces dejaba incluso al clave en ejecución solista. El gran compositor mexicano, conjugando el material modal con armonías tomadas del Jazz, consiguió esquivar los contornos de la tonalidad y dejarnos un bello Concerto Grosso con un toque muy personal y digno representante de la estética de nuestros tiempos. Ineludible el resaltar la exquisita labor de los solistas (Eva Trigueros y Erasmo Solerti), la del virtuoso pianista cubano Leonardo Guell en el clave y la de la orquesta en todos sus integrantes, bajo la precisa dirección del maestro Juan Trigos.

La segunda obra, “Concierto para Clarinete” de Juan Trigos, podría ser definida como un Réquiem instrumental, mas no debido a su estructura, sino porque la idea primigenia que le da origen surge del deseo del compositor y director mexicano de crear un lamento orquestal a la memoria del amigo cercano fallecido. La pieza consta de dos movimientos ininterrumpidos, lento el primero, más marcado y marcial el segundo, en donde los glissandi (a manera de lamentos) se confunden mágicamente con los timbres de las diferentes percusiones. La segunda parte de la obra es una enfática marcha hacia el final, hacia la inexpugnable muerte, en donde el clarinete solista (brillantemente interpretado por el músico argentino-mexicano Martin Scalona) nos estremece con notas extensas y sobreagudas de muy difícil ejecución, a manera de metáfora musical, semejando gritos de dolor por la pérdida del ser querido. Una obra sobrecogedora, estructurada arquitectónicamente con materiales modernos y poseedora de un trasfondo emocional muy fuerte. Vale destacar nuevamente la encomiable e impecable interpretación de la OSH.

La tercera y ultima obra presentada pertenece al gran compositor norteamericano del siglo XX: Aaron Copland. Su “Música para Teatro; Suite en Cinco Partes para Pequeña Orquesta” nos pone en contacto nuevamente con la intención del compositor de seguir creando y preconizando una música propia “norteamericana”. Las cinco partes que conforman la obra cuentan con reiteradas participaciones solistas: del oboe, la trompeta, el clarinete piccolo, el corno ingles y la viola, los cuales aparecen a manera de convocatoria, o bien al inicio o en medio de cada una de las secciones, las cuales poseen remembranzas de la música de Cabaret, de Salón o –como el nombre de la obra lo indica- del Teatro. Las sonoridades orquestales potentes, residiendo aquí la excelente labor de orquestación de Copland, quien logra crear una masa sonora gruesa a pesar de haber decidido no contar con una orquesta numerosa. Muy oportuno y singular el gesto del director Juan Trigos, quien al cierre de la interpretación de la obra decidió levantar la partitura, haciendo receptor de los aplausos, también al ya desaparecido compositor norteamericano.

La OSH, podría ser considerada una más dentro de la amplia gama de orquestas formadas a la luz y patrocinio de una determinada localidad, pero el poner en escena obras de difícil ejecución, en conciertos que poseen unidad y coherencia de lenguaje, mediante una elevada calidad interpretativa de todos sus actores, hace de esta orquesta una agrupación particular y sobresaliente.

Escrito por Víctor Salazar Medina

Este contenido se reproduce con fines divulgativos y representa exclusivamente la opinión de su autor.
Reseña – IV Concierto – Temporada 2014 – José Manuel Rojas G.

Reseña – IV Concierto – Temporada 2014 – José Manuel Rojas G.

 

Dentro de la práctica de la música “clásica” costarricense: sinfónica o de cámara, es urgente que se comience a establecer el tipo de investigación y las orientaciones teóricas que van a sostener un proyecto específico. En este caso, ya la OSH lo está haciendo. ¿Será que primero está la práctica y después la teoría? Bueno, esas son propuestas (o desobediencias) epistemológicas nuevas a las cuales tenemos que ponerle atención si vivimos en un país como el nuestro.

Datos historiográficos

IV Concierto de la Orquesta Sinfónica de Heredia, Temporada 2014, Tres Américas, Música de Pablo Chin (Costa Rica) In the Form of a Shell (Estreno Mundial), solista flautista, Dalia Chin (Costa Rica), Carlos Escalante Macaya (Costa Rica, 1968) Concierto para clarinete y orquesta, Solista clarinetista, Ana Catalina Ramírez (Costa Rica), Leonard Bernstein (Estados Unidos, 1918 – 1990), Ópera en un acto: Trouble in Thaiti (1952), solistas: Alexandra Hollerman (Estados Unidos), soprano, Sean O´Mailey Estados Unidos), barítono, Elena Zelaya (El Salvador), soprano, Andrés Rodríguez (Costa Rica), tenor, Esteban Montanaro (Costa Rica), barítono. Director Titular: Eddie Mora. Director Invitado: Walter Morales. Teatro Eugene O´Neill CCCN-Los Yoses, Domingo 10 de agosto del 2014, 11:00 a.m.

Sam: ¿Qué dijiste? (¿What Did You Say?)

Dina: Nada importa (Doesn´t Matter)

 

“The point is, art never stopped a war and never got anybody a job. That was never its function. Art cannot change events. But it can change people. It can affect people so that they are changed…because people are changed by art – enriched, ennobled, encouraged – they then act in a way that may affect the course of events…by the way they vote, they behave, the way they think.»

[“El punto es, el arte no detiene una guerra y no le consigue a nadie un trabajo. Esa no ha sido nunca su función. El arte no puede cambiar los eventos. Pero puede cambiar a la gente. Puede afectar a la gente, así ellos cambian… porque la gente cambia a través del arte – enriqueciéndose, ennobleciéndose, fortaleciéndose – luego ellos actúan de una manera que puede afectar el curso de los eventos … a través de la manera en que votan, se comportan, la manera en que piensan.”]

Leonard Bernstein (John Gruen interview in Los Angeles Times, December 31, 1972)

Dentro de la práctica de la música “clásica” costarricense: sinfónica o de cámara, es urgente que se comience a establecer el tipo de investigación y las orientaciones teóricas que van a sostener un proyecto específico. En este caso, ya la OSH lo está haciendo. ¿Será que primero está la práctica y después la teoría? Bueno, esas son propuestas (o desobediencias) epistemológicas nuevas a las cuales tenemos que ponerle atención si vivimos en un país como el nuestro. Un domingo en la mañana, el teatro Eugene O´Neill estaba lleno para escuchar música “clásica” contemporánea: ¿será que el público está necesitando nuevas propuestas en este ámbito? Otra pregunta que habrá que investigar. En el público hubo gran cantidad de jóvenes y niños, inusual en los conciertos locales con el género musical mencionado, mientras que en los conciertos de la OSH va en aumento. Es sabido que existe un adultocentrismo importante dentro de la práctica de la música “clásica” costarricense. Hubo una dinámica interesante antes del concierto, la cual consistió en conversar con el público a través del Director Titular, el Director Invitado, los solistas, los compositores. Hay que hacer participar al público, darle la palabra al público para producir más conciencia social, escuchar qué opina el público en un país donde hace ya casi alrededor de 180 años se hace música “clásica”.

La obra, In the Form of a Shell, del compositor costarricense Pablo Chin, radicado en Chicago, Estados Unidos, entre otras cosas, demuestra un aspecto que hay que expresar inmediatamente: existe una generación de intérpretes costarricenses radicados en el exterior que están manejando una técnica instrumental superior sólida, adquirida fuera de Costa Rica. Sin este particular la obra de Chin no hubiera podido ser ejecutada de la manera en que lo fue, no solo por la solista, sino también por el trabajo realizado de la orquesta y su director invitado. La técnica del instrumento que se utilizó es poco conocida en el medio, ya que sobre todo está inscrita dentro de obras que no son tonales: se basa en la técnica de los sonidos multifónicos aparecida en Europa en los años sesentas del siglo XX, en instrumentos de viento que no “pueden” producir más de dos sonidos simultáneamente. Glisandos, acentos, variación de la afinación, trinos dobles, sonidos fuera de la tesitura común del instrumento: es una desobediencia epistemológica a la ejecución tradicional de un instrumento europeo, en este caso la flauta travesera. Sin embargo, las dos superficies musicales son claras en la obra de Chin: una sonora extendida, y la otra interrumpida e inquieta.

Completamente otro lenguaje temporal el de Escalante Macaya en su Concierto para clarinete y cuerdas, donde tanto la solista como el grupo orquestal se “disfrazan” de bandoneón o de un contrabajo con melodías extendidas pero a la vez dentro de un espacio reducido e íntimo. Recordemos que las herramientas rítmicas y melódicas que Escalante Macaya escoge para estructurar su obra se relacionan con géneros latinoamericanos pertenecientes al baile: el tango, la milonga, el danzón, el bolero; esa música latinoamericana entra por el cuerpo a diferencia de la de Chin que entra por los oídos. La obra de Escalante Macaya es diacrónica mientras que la de Chin es sincrónica. El lenguaje del clarinete de Escalante Macaya es abarcador, mientras que el lenguaje de la flauta de Chin es simultáneo. Lo mismo que la interpretación de la flautista Chin, la clarinetista Ramírez es absolutamente dueña de su instrumento, del escenario, del material técnico – expresivo. En ambas obras, con el trabajo del director invitado Maestro Walter Morales y los diferentes conjuntos, los objetivos se cumplieron.

Pasamos ahora a la ópera en un acto de uno de los intelectuales estadounidenses más sobresalientes del siglo XX: Leonard Bernstein y Trouble in Tahiti. Una de las cualidades de Bernstein está en haber desmontado el concepto de música “clásica” de la élite burguesa y haber llevado este lenguaje a todos los rincones de su país y a todas las clases sociales a través de varios medios de comunicación. Él fue un comunicador de la producción de conocimiento: desde las Six Talks at Harvard hasta los diferentes programas de televisión: por ejemplo Conciertos para jóvenes con la Orquesta Filarmónica de New York. Para explicar el fenómeno musical acude no solo a Bach, Mozart y Beethoven sino que también a los Beatles y al jazz. Se podría estar hablando de “un método Bernstein”.

Pero ¿por qué hacer Trouble in Tahiti en Costa Rica?: se supone que es la primera ópera lírica en modo sinfónico que presenta la OSH y otra de las razones es porque el montaje conservador y tradicional de la ópera lírica en Costa Rica ha sido hasta nuestros días, en su mayoría, basado en el repertorio italiano de Verdi y Puccini. Trouble in Tahiti en cambio nos habla de una época actual turbulenta y de una imagen poco conocida en Costa Rica de los Estados Unidos: los años cincuenta del siglo XX. Es la época de la Operación Tumbler-Snapper, que fue una serie de pruebas atómicas realizadas por Estados Unidos entre abril y junio de 1952 en el Sitio de Pruebas de Nevada. Otra fue la Operación Ivy, que fue la octava serie de pruebas nucleares, compuesta por un par de poderosas bombas atómicas detonadas por Estados Unidos a fines de 1952. Las pruebas se llevaron a cabo en el atolón Enewetak, en las islas Marshall. También la empresa Gibson Guitar Corporation introduce en el mercado la guitarra eléctrica Gibson Les Paul. Truman Capote había escrito Otras voces, otros ámbitos y Jack Kerouac había escrito, en un rollo de papel, On the Road. El sueño estadounidense y la contracultura aparecen en la escena y el país está divido ideológicamente. Bernstein no va a quedarse atrás y nos ofrece Trouble in Tahiti para demostrarnos que algo no andaba bien: la modernidad, el capitalismo, la familia, la masculinidad, la sociedad de consumo, entre otros fenómenos dentro de la sociedad. El jazz como herramienta poderosa en la estética bersntiana se va a convertir en uno de los actores protagonistas en más de una de sus obras.

En la interpretación de este trabajo se notó un logro importante en el grupo vocal (raro en Costa Rica escuchar un opera en inglés). Todavía es notoria la diferencia técnica y escénica entre los cantantes extranjeros y los locales, y no obstante en Costa Rica hay un crecimiento lírico vocal. En el trabajo musical también hubo logros interpretativos, sin embargo los tiempos bajaban su intensidad, quizás por una excesiva atención al gesto en la dirección musical.

La OSH continúa demostrando un proyecto con una dirección clara y profesional, ejecutando además un repertorio no repetitivo y de autores vivientes o contemporáneos, concertado en la producción de conocimiento.

Escrito por José Manuel Rojas G.

Este contenido se reproduce con fines divulgativos y representa exclusivamente la opinión de su autor.
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