II Programa 2016

II Programa 2016

II Programa 2016

 

Concierto I : 20 de marzo, 11:00 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Concierto II : 22 de marzo, 7:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

Solista : Alex Klein (Brasil)| oboe

Yalil Guerra (Cuba|1973)

  • Old Havana.

Pavel Karmanov (Rusia – Siberia|1970)

  • Green DNK. Estreno Nacional

Osvaldo Lacerda (Brasil | 1927-2011)

  • Concierto para Oboe y orquesta.  Estreno Nacional.

Eddie Mora (Costa Rica | 1965)

  • Canto para Oboe y orquesta de cámara. Estreno Mundial.

Rafael Chavez Torres (Costa Rica | 1839-1907 )

  • Duelo de la Patria (orq. V. Soifer).
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia

Temporada 2016

ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI 

Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)

Municipalidad de Heredia

Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)

Director titular y artístico: Eddie Mora

 

SOLISTA

Alex Klein (Brasil) oboe 

Alex Klein es uno de los músicos eruditos más reconocidos en la actualidad, ganador del mayor número de premios internacionales en la historia de su instrumento. Intérprete, director, pedagogo, y humanista. Después de su graduación en oboe en el Oberlin Conservatory (EE.UU.), recibió la distinción de ser inmediatamente invitado a integrar el cuerpo docente de dicha institución. Actualmente, es el director artístico del Festival de Música de Santa Catarina (Brasil), FEMUSC, que anualmente reúne a muchos jóvenes músicos y profesores. Es también director artístico del Programa de Inclusión a través de la música y las Artes (PRIMA), en el que realiza un intenso trabajo de creación de orquestas infantiles y juveniles en el estado de Paraíba, Brasil.

Klein es invitado regularmente para impartir clases maestras en las grandes escuelas del mundo musical, como la Juilliard School (Nueva York), los conservatorios nacionales superiores de Música de París y Lyon (Francia), y el Conservatorio Central de Música de Pekín. Como director de orquesta ha sido invitado para trabajar con diversas agrupaciones como la Orquesta Sinfónica de Bahía, la Orquesta Sinfónica de Ribeirão Preto, Orquesta Sinfónica Municipal de Campinas y la Orquesta Sinfónica del Teatro Municipal de São Paulo, entre otras.

Nacido en 1964, en Porto Alegre, Rio Grande do Sul, Brasil, Alex Klein comenzó sus estudios musicales a la edad de 9 años, e hizo su debut orquestal el año siguiente. A la edad de 11 años, fue invitado a unirse a la Camerata Antiqua, uno de los grupos de cámara más importantes de Brasil. Durante su adolescencia, viajó y actuó como solista en recitales, y como miembro de varias orquestas profesionales en Brasil.  Ganó el primer premio en el primer concurso internacional Lucarelli para oboe solo, que se celebró en el Carnegie Hall de Nueva York.

Se unió a la Orquesta Sinfónica de Chicago como oboe principal en 1995. Ha actuado como solista con dicha sinfónica, Orquesta de Filadelfia, Orquesta de la Suisse Romande, y Chicago Sinfonietta. Ha grabado para los sellos discográficos Teldec, Boston Records, Newport Clásicos, Musical Heritage Society, y Cedille Records.

Asimismo, ganó el Premio Grammy 2002 al mejor solista instrumental con orquesta por su grabación del Concierto para oboe de Richard Strauss, con Daniel Barenboim y la Orquesta Sinfónica de Chicago. Abandonó la Sinfónica de Chicago en julio de 2004, debido a la aparición de distonía focal (trastorno del sistema nervioso central que afecta un músculo o varios en una parte específica del cuerpo, por eso se llama focal).

En cuanto a participación en festivales, como intérprete y profesor, Klein ha estado en: Festival d’Arts d’Orford, Quebec, Canadá; Domaine Forget Music Festival, Quebec, Canadá; Jerusalem International Chamber Music Festival, Israel; “The 72 Hours of Music at Ainay-le-Viel”, Francia; Alex Klein Oboe Festival, Qing-Dao, China, etc.

Klein ha sido jurado en certámenes como: Tchaikovsky Conservatory International Oboe Competition, Rusia; Geneva International Oboe Competition, Suiza; International Oboe Competition of Karuizawa, Japón, y otros.

Entre sus trabajos comisionados o dedicados, sobresalen: Pawel Sydor, Polonia, Virtutti Militari; Marco Aurelio Yano, Brasil, Concierto para oboe y orquesta; Osvaldo Lacerda, Brasil, Concierto para oboe y orquesta; James Stephenson, EE.UU., Duelos y danzas para oboe y ensamble de vientos; Mario Ulloa, Costa Rica, Dizziness para cinco oboes; Mario Ulloa, Costa Rica, Souvenir de Jaraguá para oboe, violín solo y cuarteto de cuerdas, entre otras composiciones.

PROGRAMA

  1. Yalil Guerra (Cuba|1973) 

Old Havana para orquesta de cámara (Habana Vieja | 2009)

Entre la academia, la alfombra roja y la pantalla chica

El 27 de abril de 1973, en La Habana, Cuba, nace Yalil Guerra, compositor y guitarrista de concierto. Hijo del afamado dúo vocal cubano Rosell y Cary, realiza sus primeros estudios musicales en la Escuela Nacional de Música (ENA), en la capital de la isla con el maestro de guitarra clásica y concertino Jorge Luis Zamora. Se gradúa como intérprete y profesor en 1981. Asimismo, estudió dos años en el Instituto Superior de Arte (ISA), y recibió clases con Jesús Ortega, Joaquín Clerch y Efraín Amador Piñero.

Guerra se trasladó a España y obtuvo una maestría en guitarra clásica en elConservatorio Real de Música Reina Sofía, con sede en Madrid, a la luz de las enseñanzas del profesor Gabriel Estarellas. También, se graduó en contrapunto y fuga con los profesores Daniel Vega y Mercedes Padilla Valencia, y recibió clases de composición con Aurelio de la Vega, profesor emérito de la Universidad Estatal de California.

A los 16 años de edad ganó el Concurso y Festival Internacional de Guitarra Clásica en Cracovia, Polonia, convirtiéndose, de ese modo, en el cubano más joven que ha ganado un certamen internacional. Inicia su carrera como productor, compositor y arreglista en 1990, y ha trabajado desde entonces para diversas empresas. Hoy en día, escribe música para las cadenas de televisión estadounidenses Univisión, Telemundo, Telefutura y Canal 14 de Miami. Pero también ha escrito música para espectáculos como la Copa Mundial Sudáfrica 2010, para los Premios Grammy Latinos y Premios lo Nuestro. En 2012 ganó el Grammy Latino a mejor composición clásica contemporánea con su obra Seducción.

Su música: afrocubanidad en la academia

Yalil Guerra ha compuesto para ensambles de cámara y agrupaciones corales, así como para instrumentos solistas. Sus composiciones se han estrenado en Estados Unidos, Canadá, Italia, España, México, Ecuador, Colombia y Puerto Rico.

Entre su repertorio clásico se pueden mencionar: Clave para cuerdas y percusión, A la antigua, Habana Vieja, Terra ignota y El retrato de la paloma, entre su música orquestal.

Su catálogo de música de cámara presenta obras como Suite cubana para piano y cuarteto de cuerdas, La rumba para clarinete y cuarteto de cuerdas, Carnaval para quinteto de bronces, Guajira blues para oboe, violín, viola y violonchelo; De congo y carabalí para flauta, clarinete y fagot, entro otras obras.

Asimismo, para instrumento solista ha compuesto, por ejemplo, Suite Batey para piano, Seducción para piano, Tres piezas cubanas para piano, Amazona exprés para guitarra, Son para Ana (arpa) y Desvelado para guitarra. Y entre sus obras para voz y coro figuran piezas como ¿Dónde está mi negro bembón? para coro mixto, Ciclo de cinco canciones para soprano y piano, La guajira natural para soprano y guitarra, y Como una flor para coro mixto.

En su momento, un medio de comunicación digital publicó: “El primer disco del compositor, productor y multi-instrumentista cubano Yalil Guerra, titulado Old Havana, ha sido nominado para el Grammy Latino 2010 en la categoría de Mejor Álbum de Música Clásica”. Old Havana es un homenaje a mi tierra, a mis raíces, a mi Cuba, con música de cámara con influencias de ritmos y células de la música cubana como la rumba, conga, cha-cha-chá, son montuno y guajira, combinados con música contemporánea», agregó el compositor residente en Burbank, California.

La obra que escucharemos con el ensamble de cuerdas de la OSH, Habana Vieja, entonces, forma parte del álbum Old Havana, grabado en Cuba y en Los Ángeles. Dicha composición  está dedicada al destacado compositor y profesor cubano Aurelio de la Vega, maestro de composición de Guerra.

  1. Pavel Karmanov (Rusia – Siberia | 1970)

GreenDNK para instrumentos de cuerda (2015)

Estreno nacional

De la academia musical a los riff* del rock

Un 12 de febrero de 1970, en Siberia, nace Pavel Karmanov, uno de los más populares compositores rusos contemporáneos. Desde la edad de 5 años empezó a componer música. En 1995 se graduó en el Conservatorio de Moscú. Desde sus años de estudiante ha participado en los principales festivales rusos de la música contemporánea: Moscú Otoño y Música Alternativa.

Sus obras se han interpretado en festivales como: Festival de Denisov, Varsovia Otoño, Festival de Dmitri Shostakovich, y otros, y han sido ampliamente divulgadas en Moscú y San Petersburgo, también han sido llevadas a importantes centros de la cultura alrededor de todo el mundo.

Pavel Karmanov ha recibido encargos de parte de artistas de fama mundial, entre ellos el violinista y director de orquesta, Yuri Bashmet; el pianista y clavecinista, Alexei Lubimov; los pianistas Alexei Goribol, Polina Osetinskaya, Vladislav Pesin; el violinista violista y director de orquesta, Nazar Kozhukhar y su conjunto Pocket Symphony; la violinista Tatiana Grindenko y su ensamble Opus Posth; de Mark Pekarsky Percussion Ensemble, y del director Yuri Kasparov, entre muchos otros.

Los intereses de Karmanov no se limitan a la academia y a la composición, ya que también ofrece conciertos como flautista y pianista, y como miembro de la banda de rock de Moscú, Vezhlivyi otkaz.

La música de Karmanov se puede escuchar tanto en el escenario como en vehículos de publicidad, en radio y televisión, y en bandas sonoras para series de televisión. Como resultado de la cooperación de Karmanov con destacados directores cinematográficos rusos, ha escrito una serie de bandas sonoras para documentales y películas, incluyendo obras de Alexei Khanutin, Timur Bekmambetov, Andrei Proshkin, Nurbek Egen,Alexander Kott, Anna Fenchenko.

* Frase que se repite a menudo, normalmente ejecutada por la sección de acompañamiento. Un ejemplo de riff en la música rock es la introducción de guitarra de Deep Purple en Smoke on the water.

Acerca de su música: minimalismo con alma y lírica

Karmanov ha escrito música en diversos estilos, que van desde el serialismo y sonorismo hasta lo que se puede llamar seudobarroco. A principios de los años 90, se interesó especialmente en la estética y formas del minimalismo posvanguardista. Puede decirse que la música de Karmanov es lacónica en su forma, impresionista en el color, en su mayoría tonal, aunque muchos estilos y técnicas modernas se mezclan, y muchos recursos audiovisuales se utilizan durante sus conciertos.

Vertep (originalmente una especie de teatro de títeres, y también un tipo de drama en la cultura eslava) es posiblemente una de las composiciones más extravagantes de Karmanov. En palabras de su autor, esta obra «podría ser incluida en un programa musical de Pink Floyd». Esta es una obra de misterio teatral, con la participación del coro sinodal, varios conjuntos académicos y una banda de rock. Su estreno tuvo lugar en la Sala Tchaikovsky Concert , en 2002.

En 2006, Nazar Kozhukhar y The Pocket Symphony Ensemble grabaron el primer disco compacto de Karmanov, con algunas de sus composiciones de música de cámara. Numerosas piezas para conjunto de cámara y orquesta con piano, coro, cantantes solistas constituyen la mayor parte de su catálogo artístico.

Los principales críticos rusos llaman a Karmanov «un romántico vestido con un vestido minimalista». Y tal como Petr Pospelov postula: «Él es minimalista en un sentido amplio, pero de ninguna manera un radical, por el contrario, su música es agradable y comprensible; es sincero y no carga sus composiciones con la metafísica. Es poseedor de características rítmicas y armónicas normalmente minimalistas, pero este joven compositor ruso ha tratado su música con un contenido muy diferente, insuflando su alma y su lirismo.

GreenDNK: composición a la medida de Grindenko

La composición GreenDNK fue comisionada por la violinista Tatiana Grindenko y el ensamble OPUS POSTH en el año 2000. El contenido de la pieza refleja varias facetas de la violinista Grindenko: el diálogo del compositor con Tatiana sobre el  minimalismo musical y sus proyecciones en la nueva música rusa; sus pasionales “piques” por las calles de la capital rusa; asimismo, se plasma la imagen ambigua de la violinista, tanto vehemente como tierna; sus ideas y palabras que “ella quisiera dedicarse a la música como es ella: a gran velocidad , desprendida, a punto de derrapar”.

  1. Osvaldo Lacerda (Brasil | 1927 – 2011)

Concierto para oboe y orquesta

Estreno nacional

Paulista baluarte del movimiento musical brasileño

Osvaldo Costa de Lacerda nació en São Paulo, Brasil, el 23 de marzo de 1927, y murió el 18 de julio de 2011 en la misma ciudad. A los 9 años de edad comenzó sus estudios de piano con Ana Veloso de Rezende, luego con Maria dos Anjos Oliveira Rocha y José Kliass. Aprendió los rudimentos de la armonía y el contrapunto con Ernesto Kierski. A fines de 1940, recibe clases de técnica vocal con la cantante rusa Olga Urbany de Ivanow.  De 1952 a 1962 estudió composición con Mozart Camargo Guarnieri a quien debe el comienzo de su carrera, y bajo cuya dirección forma su personalidad artística. Su estilo se caracteriza por un nacionalismo refinado, como resultado de un amplio conocimiento de la música de Brasil, combinado con una sólida formación en el campo de las técnicas modernas de la composición.

En 1963 estudió en Estados Unidos, bajo el auspicio de la Fundación John Simon Guggenheim Memorial, y fue el primer compositor brasileño en utilizar una beca de esta importante fundación. Más tarde, tuvo lecciones de composición con Vittorio Giannini y Aaron Copland.

En abril de 1996, fue uno de los compositores brasileños que la American Composers Orchestra invitó a participar en el Festival Sonido de las Américas: Brasil, en Nueva York. Entre sus obras interpretadas destacan las de piano, voz y piano, coro, grupos de cámara, orquesta y banda, muchas de los cuales se encuentran grabadas en discos.

Ha obtenido premios como: primer lugar en el Concurso Nacional de Composición Ciudad de São Paulo, en 1962, con la suite Piratininga para orquesta; primer premio en el Concurso de Composición de Obras Sinfónicas, con la misma suite Piratininga; primer premio en el Concurso de Composición y Arreglos para coro mixto a cuatro voces, con el coro Poema de necesidad, entre otros galardones.

Fue fundador del Movimiento Musical de la Juventud de Brasil, y director del Departamento de Difusión de la Música Brasileña, de esa entidad, en São Paulo. También, fue el fundador y director artístico de la Compañía Paulista de Arte. Asimismo, fue fundador y presidente de la Sociedad Pro Música Brasileira. Fundador y presidente del Centro de Música Brasileña, una organización que, desde diciembre de 1984 hasta hoy, ha promovido en São Paulo y otras ciudades, la difusión de la música clásica brasileña.

Intensamente dedicado a la enseñanza de la música, como profesor de teoría elemental, solfeo, armonía, contrapunto, análisis musical, composición y orquestación. Sus libros  Compendio de Teoría Elemental de la Música, Ejercicios de Teoría Elemental de Música, Curso Preparatorio de Solfeo y Dictado Musical,  y Reglas de escritura musical,  son adoptados en varias escuelas de música en Brasil y Portugal.

Refinamiento nacionalista

Osvaldo Lacerda se caracteriza por un refinado nacionalismo, fruto de su extenso conocimiento de las características de la música brasileña, aunado a un sólido dominio de las técnicas modernas de composición.

Sus composiciones revelan una predilección por la música (canción) de cámara, género en el cual escribe más de cien obras, la mayoría sobre textos de los más representativos poetas brasileños. Siempre preocupado en explorar y valorar el canto, sobre todo, el de carácter nacional, registrando las variaciones de las diferentes manifestaciones folclóricas y religiosas brasileñas, además de cuentos populares y, como se apuntó arriba, el legado de los poetas nacionales de Brasil.

Entre sus obras, cada vez más valoradas y ejecutadas tanto en Brasil como en el exterior, sobresalen sus trabajos para piano, canto y piano, coro, agrupaciones de cámara, orquesta y banda de conciertos. En él hay una preocupación por el canto, pero, sobre todo, en el canto de corte nacionalista; por tanto, busca inspiración en el folclor y la religiosidad popular. Fue con este espíritu nacionalista que se empeñó en trabajar con música sacra, habiendo sido, inclusive, consultor en la Comisión Nacional de Música Sacra de de 1966 a 1970, proponiendo en ese tiempo, la introducción de música brasileña en la liturgia de la iglesia católica.

  1. Eddie Mora (Costa Rica | 1965)

Canto para oboe y orquesta de cámara

Estreno mundial

Vasto historial de un polifacético músico

Eddie Mora Bermúdez, nacido en 1965, es un compositor costarricense, docente y director artístico de la Orquesta Sinfónica de Heredia (OSH), con la cual ha grabado varios discos compactos, tales como Caminos, Retratos, Rompiendo moldes, Tiempos, Heredia y Voces. Director residente de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, agrupación con la que grabó Música de compositores costarricenses – Vol. I – producción nominada a los Grammy Latino 2014 como mejor álbum de música clásica- , Música de compositores costarricenses – Vol. II, y el álbum doble Benjamín Gutiérrez, su música.

Miembro de número del Colegio de Compositores de Música de Arte, fundador del Instituto de Investigaciones en Arte (IIARTE) de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica y del Seminario de Composición Musical (SCM) en la misma Escuela de Artes Musicales. Se desempeñó como decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica entre 2007 y 2015, y es profesor de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica.

Como compositor ha sido reconocido en varias ocasiones con el Premio Nacional en Composición Aquileo J. Echeverría, Premio ACAM (Asociación de Compositores y Autores Musicales) de Costa Rica y Premio Musical Áncora (La Nación). Mora ha participado en diferentes festivales de música contemporánea, entre ellos, el V Festival Leo Brouwer, el Otoño Moscovita en Rusia, el I Taller Latinoamericano de Composición (UNEAC-Casa de las Américas/Cuba), el CDMC en Madrid, el Festival Latinoamericano de Música en Venezuela, I Congreso Puertorriqueño de Creación Musical, y el V Festival de Música Contemporánea de Morelia.

Parte de su obra ha sido publicada por la Editorial Periferia (Barcelona-España), la Revista Casa de las Américas (Cuba) y la Editorial de la Universidad de Costa Rica. Nominado a los Premios Grammy Latino 2014 en la categoría Mejor Álbum de Música Clásica, en la cual participó como director musical y compositor de una de las obras en la producción discográfica Música de compositores costarricenses – Vol. I con la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica.

Varios discos compactos compilan parte de su catálogo, en los que se registran algunas de sus obras más tempranas hasta las escritas recientemente: Desde la tierra que habito, Bosque adentro, Mujeres, Cuartetos de cuerda, Premieres, Música de cámara, Música incidental, Música para cuerdas, Música de Eddie Mora, Diálogos, así como un DVD con la producción interdisciplinaria Amighetti, en donde dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica.

En el 2009 grabó con la Orquesta de la Radio y Televisión Rusa una de sus obras para el proyecto discográfico del sello español Verso, con el cual editó en 2010 un disco monográfico titulado Eddie Mora -Música de Cámara. En el 2012, el sello discográfico inglés Quartz Music, publicó un segundo disco monográfico con sus tres cuartetos de cuerda interpretados por el Cuarteto latinoamericano, Sula´ con la Orquesta Sinfónica deHeredia y Bocetos a Yolanda con el Ensamble Contemporáneo Universitario.

En calidad de director, Eddie Mora ha participado con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, la Orquesta de la Radio y Televisión Rusa, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA), la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) y la Orquesta Sinfónica de Oaxaca (OSO), México.

Asimismo, produce el programa Resonancias, en Radio Universidad de Costa Rica, en el que ofrece la música académica –clásica- contemporánea y valiosos comentarios previos a la transmisión de cada obra. Egresado del Conservatorio Chaikovski de Moscú, Mora inició sus estudios musicales en el Conservatorio Castella y en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica.

Anotaciones a Canto para oboe y orquesta de cámara

En lo concerniente a la obra, el mismo compositor señala: “Decidí escribir esta obra aprovechando la oportunidad que tenemos en la OSH de interactuar con un artista del calibre de Alex Klein. Escrita en un solo movimiento, se construye en tres partes, recordando, quizás, la forma tradicional del concierto. No obstante, he querido dar continuidad al uso expresivo de los timbres, combinado con lo que normalmente se entiende como melodía. La orquesta, cuya instrumentación omite la sección de violines en las cuerdas, acopla una sección de vientos mediana con tres percusionistas. Esta posibilidad tímbrica funciona como escenario sonoro a la voz del oboe solista, que al inicio presenta un material musical que gradualmente, después de una corta cadenza, conduce a una sección central rápida y enérgica. La composición concluye con un canto lamentoso, delegado al oboe, en un movimiento musical pausado, acompañado con una modesta orquestación”, finaliza Mora.

  1. Rafael Chávez Torres (Costa Rica | (1839-1907)

Duelo de la patria (orquestación: V. Soifer)

Sobresaliente compositor, instrumentista y director de bandas

Rafael Chávez Torres nació en la Puebla, hoy llamada La Dolorosa, en San José, un 8 de febrero de 1843.  Empezó sus estudios musicales, desde niño, con la banda militar de San José; luego, emprendió su carrera artística en el Cuartel Principal y, posteriormente, se inició como instrumentista de clarín y, más tarde, de clarinete, bajo la dirección del compositor Manuel María Gutiérrez, autor del Himno Nacional de Costa Rica.

Desde 1880, a la edad de 37 años, compuso obras de diferente género. Escribió, aproximadamente, unas treinta obras, entre las que se encuentran: mazurcas, valses, himnos y marchas.  Algunas de las  composiciones más reconocidas por su calidad musical son: el Duelo de la patria, El calvario, El sepulcro, Himno a Juan Santamaría, el pasodoble Marchemos a la guerra; los valses Cristina, Carlota, Julia, Clemencia, Luis y Luisita, El 24 de setiembre, El secretario, Las mazorcas, etc.

Realizó varias obras para la banda militar, especialmente marchas fúnebres, siendo la más distinguida El duelo de la Patria,  que se caracteriza por su profunda melancolía.  Para esta obra se inspiró en la muerte del General Tomás Guardia Gutiérrez, presidente de la República de Costa Rica, acontecido el 6 de julio de 1882.  Además, escribió la marcha General Fernández, para el fallecimiento del General Próspero Fernández.

A Rafael Chávez Torres se le puede ubicar como un compositor costarricense sobresaliente, por la cantidad y la calidad de sus obras, creadas en una época en que apenas se iniciaba el desarrollo musical en Costa Rica.

Se desempeñó como director de la Banda de Cartago, en 1867, y sustituyó a Manuel María Gutiérrez en la dirección de la Banda de San José, en abril de 1872.  Fue director General de Bandas de la República, cargo que conservó hasta el día de su muerte

Falleció a la edad de 64 años, un 12 de mayo de 1907.  Sus restos permanecen en el Cementerio General de San José. (Archivo Musical, EAM, UCR).

El autor del Duelo de la patria comenzó su carrera como cornetilla

A modo de anécdota

Rafael Chávez Torres vivió en Heredia. Hijo de una humilde mujer que para lograr su propia manutención y la de su muchacho, se afanaba amasando pan y bizcocho y haciendo cajetas, que su hijo Rafael, el pequeño mozalbete de 12 años, salía a vender por las calles de la ciudad.

Una tarde iba el joven Chávez vendiendo su modesta mercancía con su canasta debajo del brazo, satisfecho de su labor y de su apoyo al esfuerzo de su madre, y entre grito y grito, silbaba fragmentos marciales aprendidos en San José, en el entonces teatro municipal, cuando fue escuchado por uno de nuestros mejores músicos, Manuel María Gutiérrez, quien se encontraba en la puerta de su casa y siendo en ese tiempo director de la Banda de San José; al pasar Chávez con su canasta de bizcochos y cajetas, fue llamado por el maestro Gutiérrez quien se ofreció ayudar para que aprendiera a tocar algún instrumento.

De acuerdo con su madre, días más tarde, Chávez aceptó el ofrecimiento, siendo desde ese momento un aprendiz, cargo que corrientemente se llama cornetilla, quien se encarga de llevar los atriles y de hacer mandados en el cuartel; pero, además, ocupaba la mayor parte del tiempo de la mañana en el aprendizaje de algunos instrumentos musicales.

Así comenzó su carrera artística, como cornetilla, en el cuartel de San José, donde primero aprendió a tocar requinto, luego flauta, flautín, clarinete, etc. Es decir, dominaba en un corto tiempo, todos los instrumentos llamados de caña y muchos metálicos.

Cuando el supremo gobierno envió a Gutiérrez a Francia, en marzo de 1862 para que hiciera la compra de instrumental para la Banda de San José, el joven Chávez ocupó el cargo de director de bandas y este fue el primer paso hacia el triunfo.

Más tarde, gracias a su competencia, fue nombrado director de la Banda de Cartago y ocupó ese puesto hasta que Gutiérrez, agobiado por los años, se retiró del servicio a disfrutar del merecido descanso.

Fue llamado Chávez en su lugar, y de esta manera Gutiérrez entregó la dirección de las bandas al que un día encontró como vendedor ambulante de bizcocho y cajetas por las calles de Heredia. Ocupó el puesto de director de bandas hasta el año 1907, en que falleció.

Génesis del Duelo de la patria

Fue un gran amigo y admirador de Tomás Guardia, presidente de la República. El 6 de julio de 1882, se conmueve mucho con la muerte del ilustre mandatario, glorioso veterano de la Campaña Nacional, hombre de gran talento y energía. Chávez escribe en los largos días de agonía que abatieron al general Guardia, inmerso en aquel sentimiento de dolor que embargaba a todo el pueblo de Costa Rica, el Duelo de la patria.

En la creación de esta marcha fúnebre puso toda su alma, todo su sentimiento y unió todos los impulsos de su corazón para interpretar en sus compases la pena que padecía Costa Rica, el dolor de todo un pueblo en torno de los sagrados despojos del varón ilustre que la gobernó por varios años. Con esta marcha, son despedidos de la vida terrenal los grandes servidores de nuestra patria.

Conservación de copias históricas del Duelo de la patria

“El Archivo Histórico Musical de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, posee una de las pocas copias [manuscritas] de la primera edición del Duelo de lapatria. El Archivo también conserva una edición impresa en 1964, publicada por Antonio Lehmann, Librería e Imprenta Atenea. En ambos casos, se trata de versiones para piano solo. Chávez compuso esta obra en 1882, en ocasión del funeral de su amigo, el expresidente de la República y Benemérito de la Patria, el general Tomás Guardia. La aceptación de esta obra fue tal, que se ejecutó en el entierro de tres monarcas europeos: Alfonso XII de España, el presidente de Francia Marie François Carnot y la reina Victoria de Inglaterra. Esta obra se ejecuta tradicionalmente en el país para acompañar al Santo Sepulcro, durante las procesiones de Semana Santa”. (T. Vicente).

Nota escrita por:

Gustavo Adolfo Segura

MÚSICOS
Instrumento Nombre
Violín I Erasmo Solerti
Violín I Adriana Cordero
Violín I Caterina Tellini
Violín I Brenda Zamora
Violín I Mariana Salas
Violín I Rulamán Vargas
Violín I Nancy Alvarado
Violín II Azeneth Loáisiga
Violín II Leonardo Perucci
Violín II Sandra Ramírez
Violín II Mauricio Campos
Violín II Carlos Vargas
Violín II Andrés Corrales
Violas Jeffrey Chavarría
Violas Samuel Ramírez
Violas Elisa Hernández
Violas Jafeth Quesada
Violas Mario Sequeira
Violoncellos Cristian Guandique
Violoncellos Beatriz Meléndez
Violoncellos Gabriel Solano
Violoncellos Blanca Guandique
Violoncellos Thiago Máximo
Violoncellos Gerald Mora
Contrabajos José Pablo Solís
Contrabajos Alberto Moreno
Contrabajos José Saavedra
Contrabajos Pedro García
Arpa Georgina Hidalgo
Flautín / Flauta Mario Velasco
Flauta Emmanuel Lafuente
Oboe Roslyn Cerdas
Oboe Raquel Arguedas
Oboe Solista Alex Klein
Clarinete bajo Sergio Delgado
Clarinete bajo Daniel Porras
Fagot Luis Diego Cruz
Fagot Catalina Klein
Corno francés Nelly Juárez
Corno francés Esteban Murillo
Corno francés William Céspedes Pacheco
Trompeta José Manuel Loría Brenes
Trompeta Jesús Campos
Trombón Luis Lizano
Trombón Marisel Torres
Tuba Andrés Porras
Percusión José María Piedra
Percusión Josué Berrocal
Percusión Andrés Barboza
III Programa 2016

III Programa 2016

III Programa 2016

 

Concierto I : 30 de julio, 8:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

 Concierto II : 31 de julio, 11:00 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Solista: Cuauhtémoc Rivera (México) | violín

Silvestre Revueltas (México | 1899 – 1940)

  • Toccata sin fuga para violín y ensamble. Estreno Nacional.
  • Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.
  • Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.
  • Sensemaya para ensamble.

Yuri Kasparov (Rusia | 1955)

  • Ecos del silencio para ensamble. Estreno Nacional.

Darius Milhaud (Francia | 1892 – 1974)

  • La creación del mundo.
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia
Temporada 2016
NOTAS AL PROGRAMA
EDDIE MORA: Director titular y artístico
TEMPORADA: ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI
III programa

Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)
Municipalidad de Heredia
Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)
Instituto de Investigaciones en Arte, UCR (IIArte) 

Eddie Mora Bermúdez  | Director titular

PROGRAMA

  1. Silvestre Revueltas (México| 1899-1940)
  • Tres piezas para violín y piano.
  • Toccata sin fuga para violín y ensamble. Estreno Nacional.
  • Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.
  • Sensemayá para ensamble

Embajador musical de México ante el mundo

Nacido en Santiago Papasquiaro, Durango, el 31 de diciembre de 1899, el violinista, compositor y director de orquesta, Silvestre Revueltas, fue el hijo mayor de una familia con destacados personajes en la vida cultural de México, como Fermín (pintor y muralista), José (escritor, novelista y guionista), Consuelo (pintora) y Rosaura (actriz).

Silvestre Revueltas fue un niño prodigio del violín, pues tocó ese primer instrumento cuando tenía cinco años y dio su primer recital en 1911.En los años de la Revolución Mexicana, durante su estancia en la Ciudad de México, estudió en el Conservatorio Nacional de Música. Según registros, sus primeros trabajos de composición datan de 1915, y en ese entonces buscaba ganarse la vida tocando en cines y orquestas. Poco tiempo después, por decisión de su padre, Gregorio Revueltas, Silvestre y su hermano Fermín viajan a Estados Unidos, para continuar sus estudios. Con 17 años de edad, Silvestre ingresa a la escuela jesuita de St. Edwards, en Texas, donde se le recuerda como un músico especialmente dotado, que ofrecía recitales. Allí descubre la música de Claude Debussy, de quien tendría una gran influencia, así lo demuestra una de sus primeras piezas para piano, Margarita.

Debido a su talento, en 1919, Silvestre ingresó en el Chicago Musical College, donde obtiene el diploma en violín, armonía y composición. Durante su estancia en Chicago, considerada la ciudad cultural y musical de la época, se relaciona con movimientos de izquierda y se casa con la cantante Jule Klarecy, con quien tuvo una hija, Carmen. También en esa época Silvestre se vuelve alcohólico, lo que más tarde le llevaría a la muerte.

Revueltas vive en ese tiempo momentos vertiginosos. En 1920 regresa a México y en 1922 vuelve a Chicago y conoce al violinista checo Otakar Sevcik. En 1923 muere su padre, situación que lo obliga a regresar a México. Su condición económica se vuelve precaria y ofrece recitales como única manera de sostenerse económicamente.

Se abre paso en el ambiente cultural de México y se relaciona con figuras destacadas. Conoce y hace amistad con el músico Carlos Chávez en 1924, pero poco después regresa a Chicago a ocuparse de trabajos pendientes. En 1925, vuelve de nuevo a  México y deja Chicago para siempre. Sin embargo, insatisfecho con el ambiente musical de su país, regresó a Estados Unidos. Entre 1926 y 1928 reside en las ciudades de San Antonio, Texas, y Mobile, Alabama. Compone la primera obra importante de su catálogo: Batik para pequeña orquesta.

Para Silvestre Revueltas, Estados Unidos fue durante su vida tierra de aprendizaje y de formación. Entre 1917 y 1929 (o los últimos días de 1928) en diversos momentos y con intermitencias vivió, trabajó, aprendió, enseñó, se casó, confirmó su talento como ejecutante (al violín) y puso la semilla de su trayectoria como compositor, indica Jesús del Toro en su ensayo Silvestre Revueltas: Una aproximación a su presencia en Estados Unidos.

Carlos Chávez fundó, en 1928, la Orquesta Sinfónica de México  e invitó a Silvestre Revueltas a participar como director asistente. Este acontecimiento representó la inclusión de Revueltas en la vida cultural de México. Sin embargo, Revueltas desdeñaba su propia capacidad de compositor y dudaba de presentar sus obras al público, además la crisis con el alcoholismo comenzaba a agravarse. Después de una intensa relación musical, en 1935 se suscitó una ruptura entre Chávez y Revueltas, sin que se supiera la causa exacta.

Se ha considerado el inicio de Revueltas en la composición como tardío, ya que no comenzó seriamente a componer sino hasta 1929; de hecho, su obra abarca prácticamente sólo diez años, de 1930 a 1940. Una gran cantidad de sus obras de incluyen distintas versiones, como los dos primeros poemas sinfónicos de la trilogía CuauhnáhuacEsquinas Ventanas por orden cronológico. Otras obras fueron arregladas y reconstruidas por distintos autores después de la muerte del compositor.

Entre sus obras destacan las sinfónicas, ballets, canciones y composiciones teatrales como Dúo para pato y canario, El tecolote (1931); Ferias y alcancías (1932); Tocata (1933), Platos (1934) y Redes (1935). Además de Janitzio (1936); SensemayáCanto y pequeña orquesta (1938); Homenaje a García Lorca y La coronela (1940), y la banda musical de las películas Vámonos con Pancho VillaLa noche de los mayas Ocho por radio, entre otras.

En 1937 tomó rumbo  a España, y participó de manera activa en la Guerra Civil en favor de la República. En 1943, tres años después de su muerte, Rosaura Revueltas, hermana del compositor, adquirió los derechos de todos los manuscritos, los cuales permanecían sin publicar, debido a que el compositor prácticamente no publicó ninguna obra en vida. Silvestre Revueltas falleció a los 41 años.

Voces que hablan de Revueltas

Considerado el embajador musical de México en el mundo, Peter Garland, uno de sus principales estudiosos, considera a Silvestre Revueltas el mejor compositor surgido en Latinoamérica. Autor de In search of Silvestre Revueltas (1991), libro pionero en inglés sobre el compositor mexicano y uno de los más citados por críticos musicales y académicos estadounidenses, al hablar de Silvestre Revueltas, afirma: “Nosotros tendremos probablemente que esperar hasta el próximo siglo para tener una perspectiva correcta [sobre Revueltas…]. Mi opinión es que esa perspectiva diferirá radicalmente de la que ha sido decretada a través de las universidades y el trabajo académico desde la década de 1940; y con esa visión corregida, Silvestre Revueltas figurará como uno de los grandes compositores de este siglo [el siglo XX]”.

De él, Octavio Paz escribió: “Silvestre sacaba de sí mismo, de su entraña, cada nota, cada sonido, cada acorde; los extraía de su corazón, de su vientre, de su cabeza, de un bolsillo insondable de sus pantalones […]”.

Y durante la ceremonia fúnebre, el poeta Pablo Neruda, amigo del músico, leyó su poema A Silvestre Revueltas, de México, en su muerte (Oratorio menor). (Fuente: Secretaría de Cultura, México).

  •  Tres piezas para violín y piano

Silvestre Revueltas inició su carrera como violinista; sin embargo, rara vez hizo figurar ese instrumento en sus composiciones. El origen de estas tres piezas, publicadas de manera póstuma en 1951, es confuso. No deja de ser tentador, suponer que fueron escritas a mediados de la década de los 20, cuando estuvo ofreciendo conciertos de música contemporánea con Carlos Chávez al piano; de hecho, el mismo Chávez compuso la Sonatina para violín y piano durante ese tiempo. Aquí, Revueltas, en los trabajos de los movimientos externos (ambos denominados como Allegro – 1 y 3 ), se halla, en gran medida, bajo el hechizo de Stravinski. La música está toda cargada de un neoclasicismo agrio, en forma de un parloteo entre ambos instrumentos; pero, con la ruptura repentina de la línea melódica, característica de las composiciones maduras de Revueltas. En contraste, el movimiento central, Lentamente, ofrece un pasaje lírico extendido para violín con un acompañamiento muy simple del piano. Los entornos –intertextos- dan algún crédito a la afirmación de que Revueltas derivó por entero la partitura de fuentes indígenas, y en este sentido, su práctica más usual fue simplemente evocar el material étnico sin citarlo directamente.

  • Toccata sin fuga para violín y ensamble. Estreno Nacional.

El movimiento neoclásico, que intentó reunir viejas formas a nuevas armonías y técnicas melódicas, fue algunas veces criticado por producir una áspera y poco adorable música. Pero, opuestamente, Silvestre Revueltas nunca escribió una nota opaca en su vida, y su Toccata sin fuga para violín y ensamble, toma una vieja forma barroca y le inyecta la vitalidad de la música popular mexicana, usando de lleno su agudo oído musical para ofrecer exóticas sonoridades. El trabajo inicia con una extraordinaria ráfaga y después ocurre un rápido golpe de la percusión. Los vientos inician de manera deslumbrante con unas chispeantes escalas, que rápidamente ceden “la palabra” a los violines y los cornos. Después aparece algún material introductorio, en el que los violines tocan la melodía principal y la pieza se pone en marcha. Los sonidos barrocos en la Toccata de Revueltas, incluyen secciones en las que los violines tocan la melodía con presurosos contrapuntos con los vientos de madera como acompañantes, y la lenta melodía en tonalidad menor rompe el momento, justo en el medio, y es cuando los vientos en torno de sí mismos imitan en mucho las formas melódicas de Bach. Empero, esa erudita metodología en ningún momento suprime la alegría de la Toccata, y cuando los instrumentos finalmente se reúnen la obra termina con unas picantes fanfarrias de los metales y consecutivas melodías de los vientos; en fin, el gozo es irresistible. Se cierra la pieza con una divertida y pequeña coda. Así las cosas, Silvestre Revueltas es a menudo considerado como el Igor Stravinski mexicano, pero en lo que respecta a un singular trabajo como la Toccata sin fuga, es más correcto considerarlo como trabajo propio del compositor azteca.

  •  Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.

El Homenaje a Federico García Lorca es una obra para ensamble instrumental que data de 1936, escrita en tres movimientos, del compositor mexicano Silvestre Revueltas.  El mundo de la cultura internacional quedó profundamente conmocionado por el asesinato de Federico García Lorca en 1936. Algunas fuentes citan que Silvestre Revueltas ya había compuesto los movimientos primero y tercero antes de dicho evento trágico, y le añadió el movimiento lento durante su estancia en España durante la Guerra Civil Española. La composición fue lenta y trabajosa, pues el movimiento restante lo resolvió en medio de los disturbios de la guerra. Revueltas era un gran admirador de Lorca y gustaba de recitar sus poemas. Varias de sus obras están inspiradas en poemas suyos como las Cinco canciones profanas. De acuerdo con la información que se cuenta, parece ser que fue la única o una de las pocas obras publicadas por el compositor en vida. Una gran cantidad de estudiosos de Revueltas concuerdan en que se trata de la mejor obra escrita por el autor.

Aunque la obra se subdivide en tres partes, cada una relacionada con una influencia folclórica, todas tienen un tratamiento de poema sinfónico o libre al carecer de una forma rígida. La obra brilla por el tratamiento del ostinato que genera texturas muy claras, lo cual cobra más importancia que los demás elementos musicales. La composición es lo más cercano dentro de su catálogo a una sonata en tres movimientos sin serlo. La instrumentación consta de una orquesta de cámara con piccolo, clarinete en mi bemol, dos trompetas, trombón, tuba, tamtam, xilófono, piano, dos violines y contrabajo. La ausencia de maderas graves, violas y violoncelos, evoca una banda de pueblo mexicana o el sonido de música indígena. La composición consta de tres movimientos:

Baile: Lento (quasi recitativo)–Allegro –Lento (quasi recitativo) / Duelo / Son.

En torno de la muerte y la composición musical

De la consulta de diversos textos históricos y enciclopédicos surge una descripción invariablemente triste de la muerte de un gran artista. Al estallar la Guerra Civil Española en 1936, el poeta granadino Federico García Lorca se hallaba en proceso de terminar La casa de Bernarda Alba, una de sus obras mayores. Gente cercana, que le quería y le admiraba, lo  invitó a refugiarse en México, pero él prefirió permanecer en su tierra. Acogido a la hospitalidad de amigos que querían protegerlo de las hordas de fanáticos, una tarde fue sacado de la casa por un grupo de hombres armados, y asesinado en su ciudad natal el 19 de agosto de 1936. Ese día, España perdió a una de sus grandes voces, y el mundo perdió a un artista que supo, como pocos, transformar con voz propia las más profundas raíces de su pueblo, el pueblo andaluz.

Al margen del luto colectivo y oficial, la muerte de García Lorca dejó una huella íntima, profunda y triste en Silvestre Revueltas, cuya admiración por el poeta era bien conocida. De esa tristeza larga surgió la creación del Homenaje a Federico García Lorca, una de las obras orquestales más importantes de Revueltas. Entre las muchas cosas que se han dicho y escrito sobre Revueltas y García Lorca, y sobre la obra misma, existe un fascinante texto de Juan Marinello, algunos de cuyos fragmentos se citan a continuación:

“Sentía Silvestre una profunda admiración por Federico, del que gustaba recordar con frecuencia los versos mejores. Poemas suyos le inspiraron sus Siete canciones, en que se hermanan gozosamente sus trasmundos. Había en ello una razón primordial: uno y otro, el músico y el poeta, eran hijos fieles y privilegiados de sus pueblos y dueños de un don, de un garbo libérrimo hecho de lealtades y sorpresas: los dos ponían el oído en la calle y en el campo y echaban a andar por caminos recónditos los humores sorprendidos. Por otro lado, y sin olvidar las diferencias abismales entre lo andaluz y lo mexicano, misterios de distinta voz, ha de medirse lo que es el cauce del idioma y el estar a todo, ventura y riesgo, que acerca el corrido al romance. Son opuestos en muchos sentidos lo gitano y lo charro, pero en uno y otro campo relucen, muerte y vida, el acero y la flor. Por algunas semanas vivió Revueltas en una alucinación meditabunda, inmerso en el ámbito lírico de Lorca, al que la muerte absurda ofrecía una profunda luz. Obsedía al músico el hecho monstruoso, y de tanta sustancia inquietante y turbadora, de aquella fuente tan rica de clamores seculares y futuros, cegada por un tajo de ancestral barbarie. ¿Cómo podía haber ocurrido aquello? ¿Cómo podía quebrarse de un solo golpe el vaso milagroso en que esperaban la señal mil criaturas obstinadas y relucientes? Antes de pasar a la orquesta, me adelantó Silvestre momentos de su llanto viril y desolado. Al comienzo dio a su obra un lindo título lorquiano: Llanto por García Lorca. Después, equivocándose, le cambió el nombre. En su voz física se traslucía mejor que en su música el tamaño de su conmoción; pero, entonces y después, el temblor primero y en la traducción certera, se descubre la claridad atormentada en que se encuentran dos espíritus hermanos y diversos. Cada vez que oigo el lamento de Silvestre a la muerte de Federico se me hace más afilado, más heridor, el relieve de su mensaje. No hay dudas de que sólo el pueblo puede engendrar este grito contenido, este desgarramiento de viejas raíces destrozadas; pero solo una sensibilidad de suprema jerarquía puede alumbrarnos este tesoro soterrado”.

La obra a la que Marinello se refiere en este poético texto es, en efecto, una conmovedora pieza luctuosa, pensada y realizada por Revueltas bajo una visión típicamente mexicana de la muerte. Una solitaria y áspera trompeta llama al luto, y como respuesta obtiene un sabroso baile encabezado por el flautín y lleno de los sonidos de charanga tan típicos de la su música. Las trompetas con sordina juegan aquí un papel prominente. Para la sección central de la obra, el duelo propiamente dicho, vuelve la llamada inicial de la trompeta, que se prolonga en una melopea protagónica de una marcha fúnebre. Y para finalizar, el compositor ofrece a su querido García Lorca un son, bailable y lúdico, pero con un trasfondo de evidente tristeza, lleno de reminiscencias de las bandas populares.

Si alguien se pregunta qué hacen un baile y un son como protagonistas de una música luctuosa, puede hallar la respuesta con una simple mirada a la añeja tradición funeraria mexicana. No hace falta profundizar mucho para comprender cabalmente que el Homenaje a Federico García Lorca es una expresión de duelo netamente popular, perfectamente congruente con la ambivalente actitud que los mexicanos tenemos hacia la muerte. En este sentido, no es difícil establecer un cercano paralelo entre el Homenaje a Federico García Lorca y las calaveras de José Guadalupe Posada. Las miradas socarronas de esas calaveras nos recuerdan que en nuestra cultura popular los velorios son momentos de duelo, sí, pero también son momentos de intercambio social en los que la rememoración del muerto suele transformarse paulatinamente en una celebración por la vida. En este sentido, siguiendo a Marinello, la música fúnebre compuesta por el charro para conmemorar al gitano rebasa ampliamente su dedicatoria individual para convertirse en una expresión muy significativa de nuestra peculiar relación con la muerte y con los muertos.

El Homenaje a Federico García Lorca fue estrenado en el Palacio de Bellas Artes el 14 de noviembre de 1936, en un acto auspiciado conjuntamente por la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, el Frente Popular Español y la Juventud Comunista de México. En esa ocasión, la pieza fue presentada con el título provisional de Tres piezas para diez instrumentos. En 1949, el Homenaje a Federico García Lorca fue puesto en escena como ballet, con coreografía de Waldeen. Fuente: OFUNAM.

  • Sensemayá para ensamble

Sensemayá es un poema sinfónico del compositor mexicano Silvestre Revueltas, que está basado en el poema homónimo escrito por el poeta cubano Nicolás Guillén. La obra —tal como se conoce (en versión para orquesta sinfónica)— fue escrita en 1938. La composición está mayormente escrita en un compás de amalgama de 2+2+3, que coincide con la acentuación de ciertas partes del poema (por ejemplo: «Mayombé, bombé, mayombé»).

Guillén publicó en 1934 una serie de diecisiete poemas con el título de West Indies Ltd. Uno de ellos, Sensemayá (canto para matar a una culebra), fue descubierto por Revueltas al escucharlo de viva voz del poeta. Ahí el músico sintió la enorme cadencia y ritmo que el estribillo inicial poseía: Mayombé-bombé-mayombé! Mayombé-bombé-mayombé!

El compositor  puso manos a la obra en su nueva partitura entre 1937 y 1938, primero en una versión para conjunto instrumental y, posteriormente, en la orquestación que es universalmente conocida. Con Sensemayá, Revueltas consiguió alcanzar uno de los puntos más altos en su producción musical, en una partitura rítmicamente compleja y llena de texturas ásperas y directas.

Todo comienza con un ambiente ondulante, misterioso, como adentrándose al mismo ritual para darle muerte a la serpiente. La tuba se alza vigorosa con la melodía central en una rítmica de 7/8. Más adelante, las trompetas con sordina y algunos vientos de madera retoman el discurso de la tuba y la van transportando a diversos rangos de expresión dinámica y rítmica. El gran clímax de la obra, fuerte y decidido, presenta el «¡Sensemayá se murió!» del poema de Guillén. El poema hecho música también tuvo diversas adaptaciones a versiones corales. También existe la Canción para matar una culebra, en el disco de 1979 del grupo chileno Inti Illimani.

Sensemayá es el trabajo que atrajo la atención internacional hacia Silvestre Revueltas. Una grabación de la obra realizada por Leopold Stokowski, en 1947, fomentó que las audiencias fuera de México empezaran a tener una idea de su música.

Sensemayá
Canto para matar a una culebra
Nicolás Guillén

¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!

La culebra tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio.

La culebra camina sin patas;
la culebra se esconde en la yerba;
caminando se esconde en la yerba,
caminando sin patas.

¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!

Tú le das con el hacha y se muere:
¡dale ya!
¡No le des con el pie, que te muerde,
no le des con el pie, que se va!

Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá, con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su boca,
sensemayá.

La culebra muerta no puede comer,
la culebra muerta no puede silbar,
no puede caminar,
no puede correr.
La culebra muerta no puede mirar,
la culebra muerta no puede beber,
no puede respirar
no puede morder.

¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, no se mueve…
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, se murió.

 

  1. Yuri Kasparov (Rusia| 1955)
    Ecos del silencio para ensamble
    . Estreno Nacional.

De la ingeniería eléctrica a la ingeniería musical contemporánea

Yuri Sergeyévich Kasparov es un compositor ruso, nacido en Moscú, el 8 de junio.  Se graduó en el Instituto de Ingeniería Eléctrica de Moscú, en 1978 y en el Conservatorio Estatal  P.I. Chaikovski, en 1984, donde cursó estudios de posgrado en composición con Edison Denisov, entre 1984 y 1991.

Entre sus galardones se encuentran: primer premio en el concurso Guido d’Arezzo (1989), Gran Premio del concurso Henri Dutilleux (1996), y una mención especial en el concurso de la Academia Musical Pescarese, en Pescara, Italia (1999). Asimismo, fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el gobierno de Francia, en 2008.

Se desempeñó como editor musical en jefe del Centro de Estudios Estatal Ruso de Películas Documentales, de 1985 a 1989. Fundó el Conjunto de Música Contemporánea de Moscú en 1990, y ha fungido como su director artístico desde 1990. Además, fue miembro fundador del comité organizador de la Asociación de Música Contemporánea de Moscú. Además, es profesor de composición y orquestación en el Conservatorio Estatal Chaikovski desde 2005. Desde 1992 forma parte del comité organizador del Festival Internacional Moscovita de Otoño de Música Contemporánea.

En 2007, por decreto del presidente de Rusia, le fue otorgado el Premio Honorífico al Trabajador del Arte. En el año 2008, por el Ministerio de Cultura de Francia, le fue concedido el galardón de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En 2009, la popular publicación Revista Musical, nombra a Yuri Kasparov como compositor del año.

Desde el inicio de su carrera, sus obras han sido incluidas en diversos festivales como Pontino (Italia), FrankfurtFest (Alemania), Festival de Radio-France Présences, Festival de Verano de Tokio (Japón), Ensems (España ), Otoño de Varsovia (Polonia) y muchos otros. Kasparov ha recibido encargos por parte de intérpretes y entidades organizadoras de conciertos y festivales.  Entre ellos se encuentran, Ensemble Modern (Alemania), Radio Francia, junto con l’Institut National de l’Audiovisuel (Groupe de Recherches Musicales); festivales internacionales, tales como, Tage für Neue Musik de Zurich (Suiza) y el Festival de Feldkirch (Austria), Gran Teatro de Tours ( Francia), Orquesta Sinfónica de Stavanger (Noruega), Orquesta Sinfónica de Tours (Francia), Ensemble Accroche Note y Conjunto Orquestal Contemporáneo (Francia), el CORE Ensemble (EE.UU.), Archaeus Ensemble (Rumanía), Orquesta de Flûtes Française y otros.

Sus trabajos han sido interpretados por maestros como Paul Méfano, Pierre Roullier y Daniel Kawka (Francia); Friedrich Goldmann (Alemania), Olivier Cuendet (Suiza), Tadaaki Otaka (Japón), David Milnes (EE.UU.); Emin Khachatourian, Valeri Poliansky, Vladimir Ziva, Sergei Skripka, Vassily Sinaisky, Alexandre Dmitriev (Rusia).

Entre los solistas que han estrenado obras suyas están: el flautista Pierre-Yves Artaud (Francia), el oboísta Dorin Gliga (Rumanía), los clarinetistas Armand Angster (Francia) y Nicholas Cox (Reino Unido), los  fagotistas Valeri Popov (Rusia) y Johnny Reinhard (EE.UU. ), los barítonos Jaques Bona y Vincent Le Texier (Francia), el organista Hervé Désarbre (Francia), el violinista Vladislav Igolinsky, el pianista Mikhail Dubov, los violonchelistas Vladimir Tonkha, Sergei Sudzilovsky y Alexandre Zagorinsky (Rusia).

Sus composiciones han sido interpretadas por agrupaciones  como la Orquesta BBC-Gales (Reino Unido), Orquesta Filarmónica de Niza (Francia), Orquesta Nacional de la Radio Rumana, Ensemble Contrechamps (Suiza), Schoenberg-Ensemble (Países Bajos), 2E2M Ensemble (Francia), así como muchas de las principales orquestas y grupos de cámara de Moscú. Diferentes compañías discográficas han grabado muchas de sus composiciones, entre estas, Olympia (Reino Unido), Le Chant du Monde junto con Harmonia Mundi (Francia), Vista Vera (Rusia) y otras empresas discográficas.

La música de Yuri Kasparov se interpreta regularmente en muchos países alrededor del mundo. Estrenos mundiales de sus obras han tenido lugar en Francia, Italia, Alemania, Austria, España, Inglaterra, Suiza, Bélgica, Polonia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Rumania, Finlandia, Ucrania, Japón, EE.UU. y Rusia. Con regularidad ofrece conferencias y clases magistrales en diversas instituciones de educación superior, tanto en Rusia como en el extranjero.

Ecos del silencio como símbolo del Absoluto

En palabras del compositor

Yuri Kasparov, autor de Ecos del silencio, manifiesta acerca de su obra: “Ecos del silencio es una obra compuesta en 2015, especialmente para el Festival Musical Anual Lace, en la ciudad rusa de Vologda. Bajo los términos de los organizadores del festival, tuve que componer una pieza de quince minutos para diez intérpretes: oboe, trompeta, piano, percusión, tres violines, viola, violonchelo y contrabajo.  Hubo también dos requisitos adicionales. Me pregunté si podria usar alguna canción del folclor ruso de la región y reflejar el repique de las campanas de la Catedral de Santa Sofía, en Vologda”.

Sobre el título, dice Kasparov: “Probablemente, debería explicar el título. Ecos del silencio es en sí, sonidos de fragmentos (musicales) extraños, desconocidos. A pesar de ello, debería maravillarnos  la pregunta qué es el silencio. Silencio no es un fenómeno acústico. Tal como otras categorizaciones universales, es parte integral de la filosofía en el ordenamiento del mundo. Silencio es sinónimo de misterio, es una esencia que es atractiva, pero que está oculta a la comprensión humana.  En la mitología, el silencio es un símbolo del Absoluto, que representa la transición hacia el reino de lo sagrado. Es un símbolo universal que conecta el espacio con el tiempo”.

Finalmente, acerca de la composición, explica: “Como un “material en construcción”, usé una versión menos conocida del tema folclórico ruso, Oh!, you the mountains; pero, la canción no es presentada en una forma normal. Aquí, la canción existe, pero en un diferente estado de conjunción musical, ya que está presentada por medio de características melódicas individuales, de microentonaciones, las cuales están esparcidas a modo de caleidoscopio sobre el espacio musical. ¡ De esta manera, Ecos me trae esta canción del folclor a través de los siglos! Una característica curiosa de la pieza es que no presenta sostenidos ni bemoles en su partitura. La obra está compuesta solamente en “siete notas blancas”. Además, prácticamente, media composición está basada hasta en seis notas diatónicas, sin “tensos tritonos”. Dichos tritonos aparecen solamente en el primer climax, incrementando la tensión y el drama”.

Darius Milhaud (Francia | 1892-1974) 

La creación del mundo

Vanguardista integrante del “Grupo de los seis”

Integrante del Grupo de los Seis en la década de 1920, Darius Milhaud fue uno de los músicos más prolíficos del siglo XX, autor de más de cuatrocientas cincuenta obras en todos los géneros. Nace en Aix-en-Provence, Francia, en 1892, y fallece en Ginebra, Suiza, en1974.

A los siete años inicia sus estudios de violín con Leo Bruguier. En 1909 ingresa en el Conservatorio de París, donde es discípulo de Berthelier, Leroux, Gedalge, Dukas, d’Indy y Widor. En 1910, Francis Jammes le facilita el libreto de Brebis égarée, sobre el que escribe una ópera-cómica  entre 1910-1915. Paralelamente, compone diversas piezas de música de cámara, como su Primera sonata para violín y piano (1911) y su primer Cuarteto de cuerda (1912).

En esos años pone música a algunos poemas de Conocimiento del Este y la escena central de Agamenón, obras de Claudel. Este lo contrata como secretario en un viaje a Brasil realizado en 1916, durante el cual Milhaud compone Saudades do BrazilLe Boeuf sur le toit y el poema coreográfico L’Homme et son desir. Esta obra fue representada con gran éxito cinco años más tarde por el Ballets Suecos.

A su regreso a París, en 1918, forma parte del «Grupo de los seis», con los jóvenes compositores Poulenc, Auric, Durey, Honegger y Tailleferre. De ideas vanguardistas, Milhaud y sus compañeros adoptan una actitud estética de reacción contra Wagner y Debussy, y penetran en el campo del recién descubierto politonismo. El estreno de varias de sus obras ligadas con el espíritu de este grupo (como Proteo y Estudios para piano y orquesta) provoca críticas adversas por la novedad de su música. Pero estas experiencias no suponen su alejamiento de la música de cámara ni de las colecciones de canciones.

En 1923 compone una de sus obras más famosas, La creación del mundo, y un año después, dos ballets, Le Train Bleu y Salade, y la ópera Les Malheurs d’Orphée. Su Concierto n.°  1 para violín y orquesta (1927), abre paso a una larga serie de conciertos para diversos instrumentos. Durante esos años realiza largas giras por toda Europa. Fértil compositor, compone cantatas, conciertos, corales y canciones a un ritmo enloquecedor y, ya en 1939, su catálogo reunía más de doscientas obras.

En plena II Guerra Mundial, recibe el encargo de una sinfonía para la orquesta de Chicago y se traslada con su familia a los Estados Unidos de América, donde permanece hasta 1947. Allí es nombrado profesor del Mills College, de Oakland y, después de la guerra, reparte su tiempo entre este centro, sus clases en el Conservatorio de París y los cursos de verano de Colorado.

A partir de 1940 cultiva todas los formas de música de cámara y se interesa especialmente por la sinfonía para gran orquesta (en 1965 había escrito doce). Las obras religiosas adquirieron gran importancia, creando, entre otras, Servicio sagrado para el sábado (1947) y Cantata de la iniciación (1960). En 1965 su catálogo ya estaba formado por cuatrocientas nueve obras de todos los géneros musicales. Fue galardonado con el Gran Premio Internacional de la Música en 1971, año que también ingresó en el Instituto de Francia.

El Génesis de Milhaud: La creación del mundo

Tras la conclusión de la Primera Guerra Mundial, Darius Milhaud se encontraba en pleno centro del panorama musical francés, ya consolidado como miembro del “Grupo de los Seis”, un grupo de autores cuyas ideas vanguardistas chocaban frontalmente contra los postulados defendidos por Wagner o Debussy, y apostaban por el recién surgido politonismo. Apenas cinco años después, entre 1922 y 1923, compone la música para La creación del mundoopus 81a, que se convertirá en uno de sus trabajos más celebrados.  El ballet es realizado por una propuesta del mecenas Rolf de Maré, impulsor de los conocidos como Ballets Suecos (por oposición a los Ballets Rusos, de Serguéi Diáguilev). Parte de una idea del literato Blaise Cendrars, quien había recopilado diferentes leyendas y cuentos africanos. Milhaud plasma en su música (con honda influencia del jazz que había escuchado durante su primer viaje a Estados Unidos) la manera en que fue creado el mundo según una leyenda africana, ayudado por el famoso pintor cubista Fernand Léger, quien se va a encargar de la primera escenografía y vestuario.

El ballet se estrena en la Ópera de París en 1923 en medio de un notable escándalo, motivado tanto por la peculiaridad de la instrumentación de Milhaud (por ejemplo, tienen gran protagonismo el saxofón, la percusión y el piano y bastante poco la sección de cuerdas, como era lo habitual) como por la escenografía determinada por Léger (quien denomina la representación como “ballet negro”). Desde el primer momento de su estreno tuvo un gran éxito.

Las partes de la obra son:

  1. Overture
    2. El caos antes de la Creación
    3. La creación de la flora y la fauna
    4. La creación del hombre y la mujer
    5. El deseo
    6. La primavera o la tranquilidad

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Cuauhtémoc Rivera Guzmán | Violín

Hoy en día, el violinista más reconocido en su país

Cuauhtémoc Rivera inicia sus estudios de violín en la Ciudad de México a la edad de cinco años. En 1981, ingresa al Conservatorio Chaikovski de Moscú. Se ha presentado en calidad de solista con casi todas las orquestas de México, además de la Filarmónica de Lima, Sinfónica Nacional de Guatemala,  Filarmónica de Orlando (Florida), Sinfónica Nacional de Ecuador, Sinfónica de la Universidad de Caldas (Colombia), Orquesta Sinfónica de Bogotá (Colombia), Orquesta Sinfónica de Bari (Italia) y Orquesta Sinfónica de Heredia (Costa Rica), entre otras. Ha ofrecido numerosos conciertos de cámara con la pianista Yolanda Martínez en escenarios de México, Rusia, Estonia, Francia, Cuba y Estados Unidos.

Es una de las figuras más activas en el ámbito musical mexicano, en escenarios, y docencia y promoción de la música de concierto. Su actividad como solista se ha concentrado, principalmente, en la difusión del repertorio  contemporáneo, sin dejar  de lado el clásico o tradicional. Ha estrenado en su tierra natal, obras de Alfred Schnittke, Wolfgan Rihm, Philip Glass, György Kurtag y Sofia Gubaidulina, y de autores mexicanos como Mario Stern, Ulises Ramírez, Federico Ibarra, Héctor Quintanar, René Torres, Roberto Medina, Enrique González Medina y Alejandro Romero; muchas de estas obras han sido dedicadas a él.

Asimismo, Rivera se destaca por su participación en importantes festivales internacionales y nacionales como el Cervantino, Música Nova de Sao Paulo, Música de Cámara (El Paso, Texas), Mainly Mozart (San Diego, California); Cultural de Mayo (Guadalajara, Jalisco); y del Teatro Experimental (La Plata, Argentina), por mencionar algunos.

En el ámbito académico, actualmente imparte la cátedra de violín y música de cámara en la Escuela Superior de Música (ESM) del INBA,  en donde coordinó la Academia de violín y fue director de 2007 a 2015. Durante su gestión, la ESM alcanzó un nivel de profesionalización y competitividad sin precedentes. Además, imparte cursos y clases magistrales en las principales instituciones musicales de México y América Latina. Fue coach capacitador en la Youth Orchestra of the Americas (YOA), y la Orquesta Juvenil del Bicentenario de Argentina. Ha recibido diversos reconocimientos como el de la Unión Mexicana de Críticos de Teatro y Música (1993) y la Medalla Mozart al mérito musical (1999). Obtuvo el Master of Fine Arts por el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, en 1989. Sus maestros fueron Vladimir Vulfman, Zoria Shijmurzaeva, Guela Dubrova y Nadezhda Beshkina. Toca el violín Adriano construido por la lutier mexicana Itzel Ávila, radicada en Toronto, Canadá.

Leonardo Gell / piano

Pianista habanero radicado en Costa Rica

Nacido en La Habana, el 1 de marzo de 1986. Leonardo Gell recibió los máximos honores al culminar sus estudios en el Conservatorio Manuel Saumell (Mejor Graduado, 2001), Conservatorio Amadeo Roldán (Título de Oro, 2005) y Universidad de las Artes de La Habana (Título de Oro, 2010), donde estudió piano con Faina Braginskaya, Hortensia Upmann, Teresita Junco y Ulises Hernández.

Profesor de la Universidad de Costa Rica y artista del catálogo del Centro Nacional de Música de Concierto y del sello discográfico Producciones Colibrí, en La Habana. Leonardo Gell ha obtenido más de quince premios de interpretación, entre los que destacan: Gran Premio y Premio Solista Concertante de la Feria Cubadisco, Primer Premio del Concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y Premio de Oro del Festival Primavera de Abril (Corea).

Desde 2005 desarrolla una activa carrera como concertista, presentándose en escenarios y festivales de América, Europa y Asia. Desde su debut como solista a los 19 años con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, ha sido invitado por las orquestas sinfónicas de Santiago de Cuba y Camagüey; orquestas de cámara de La Habana, Nuestro Tiempo y Música Eterna; Camerata Romeu; Orquestra de Cambra de Vila-seca (España); orquestas sinfónicas de Heredia y Cartago (Costa Rica); y orquesta y banda sinfónica de la Universidad de Costa Rica.

El repertorio de Leonardo Gell cuenta con alrededor de cuarenta y cinco estrenos absolutos, muchos de los cuales le han sido dedicados por Leo Brouwer, Juan Piñera, Marvin Camacho, Alfredo Diez Nieto, Yalil Guerra y Julián de la Chica, entre otros compositores.

MÚSICOS
Instrumento Nombre
Violín Solista Cuauhtemoc Rivera
Violín I Erasmo Solerti
Violín I Adriana Cordero
Violín I Azeneth Loáisiga
Viola Samuel Ramírez
Violoncello Cristian Guandique
Contrabajos Jose Pablo Solís
Piano Solista Leonardo Gell
Flautín/ Flauta Mario Velasco
Flauta Enmanuel Lafuente
Oboe Roslyn Cerdas
Clarinete Sergio Delgado
Clarinete Daniel Porras
Clarinete José Pablo Cruz
Fagot Luis Diego Cruz
Corno francés Nelly Juárez
Trompeta José Manuel Loría Brenes
Trompeta Jesús Campos
Trombón Luis Lizano
Tuba Andrés Porras
Saxofón Javier Valerio
Percusión José María Piedra
Percusión Allan Vega
Percusión Andrés Barboza
Percusión Josué Berrocal
IV Programa 2016

IV Programa 2016

IV Programa 2016

 

Concierto I : 28 de agosto, 11:00 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Concierto II : 29 de agosto, 7:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

José Luis Castillo | Director invitado (España-Mexico)

Joaquín Turina (España| 1882-1949)

  • La Oración del Torero.

Silvestre Revueltas (México| 1899-1940)

  • Cuauhnahuac.

Joaquin Gutiérrez Heras (México| 1927-2012)

  • Postludio.

Rodolfo Halffter  (España| 1900- 1987)

  • Don Lindo de Almería. Estreno Nacional
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia
Temporada 2016
EDDIE MORA: Director titular y artístico
TEMPORADA: ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI
V programa

Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)
Municipalidad de Heredia
Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)
Instituto de Investigaciones en Arte, UCR (IIArte)

 

Eddie Mora Bermúdez  | Director titular
José Luis Castillo (España-México)  | Director invitado

PROGRAMA

  1. Joaquín Turina | España (1882-1949)
    La oración del torero, opus 34
    Sevillano de prodigios musicales precoces

Joaquín Turina Pérez nace en Sevilla, el 9 de diciembre de 1882, en el seno de una familia de clase media. Su padre, Joaquín, de ascendencia italiana, nacido también en Sevilla en 1847, pintor, formado en la Escuela Provincial de Bellas Artes y miembro destacado de la escuela sevillana. Su madre, Concepción, nació en un pueblo cercano a Sevilla. Con cuatro años adquirió la reputación de niño prodigio por sus improvisaciones con un acordeón regalado por una de las criadas. Recibió las primeras lecciones de música en el Colegio del Santo Ángel y acompañaba al coro de niñas de ese centro. Cursa el bachillerato en el Colegio de San Ramón, y empieza los estudios de piano con Enrique Rodríguez. A partir de 1894 estudia armonía y contrapunto con Evaristo García Torres.

Sus primeros reconocimientos como intérprete y compositor, los obtuvo con un quinteto con piano que formó con unos amigos y al que dieron el nombre de La Orquestina para actuar en fiestas y reuniones. También tocaba el piano a cuatro manos con sus profesores.

Su presentación oficial ante el público fue el 14 de marzo de 1897, en la sala Piazza de Sevilla, en un recital organizado por la Sociedad de Cuartetos, en el que interpretó al piano una Fantasía sobre el Moisés de Rossini, de Segismundo Thalberg. Las críticas de la prensa local destacan el éxito y la superación de las dificultades de la obra. Diez meses después, vuelve a actuar con éxito de crítica y público en la misma sala y empieza a explorar la composición para teclado o conjuntos de cámara. Su primera obra orquestal es Coplas al Señor de la Pasión, escrita para la Hermandad de Pasión y estrenada en la Iglesia del Salvador con una orquestita de veinte músicos, coro de hombres, tenor y barítono, dirigidos por el autor.

Su afán de crear una obra de mayor envergadura hace que con quince años escriba una ópera, La Sulamita, basada en un libro de Pedro Balgañón. El autor confiesa haber escrito y orquestado los tres actos de la ópera con todo entusiasmo y que creía fácil su estreno en el Teatro Real de Madrid. Más tarde, celebraría que ese estreno no se realizara. Iniciados y abandonados los estudios de medicina, decide dedicarse profesionalmente a la música y su maestro García Torres le señala la necesidad de trasladarse a Madrid. Cuenta con el apoyo de su padre que deja, incluso, disposiciones testamentarias para que su hijo cuente con recursos para ampliar sus estudios fuera de Sevilla.

Su llegada a Madrid, regreso a Sevilla y de vuelta a la capital

En marzo de 1902, a los tres días de llegar a Madrid, Turina acude al paraíso del Teatro Real para escuchar a la Orquesta de la Sociedad de Conciertos, bajo la dirección de Wassilly Sapelnikow, que ofrecía la primera interpretación en Madrid de la Quinta Sinfonía de Chaikovski. De toda la vida musical madrileña serán los conciertos orquestales lo que más impresionen al joven Turina, por encima de la ópera, la zarzuela, los recitales o los conjuntos de cámara.

En este primer viaje a Madrid su padre moviliza a sus amistades, sobre todo al también pintor José Villegas, con el ingenuo propósito de que su hijo estrene su ópera La Sulamita en el Teatro Real. En una audición privada conocerá a Conrado del Campo del que luego sería compañero durante tantos años. Vuelve a Sevilla sin haber logrado su propósito y en el mes de octubre retorna a Madrid para quedarse durante tres años estudiando. Reanuda la relación con José Villegas, que en aquel momento era director del Museo del Prado, se hace amigo del librero Fernado Fé, del crítico y compositor Manuel Manrique de Lara y, en el paraíso del Teatro Real, conoce a Manuel de Falla, al que le unirá una amistad de toda la vida.

El 14 de marzo de 1903 se presenta ante el público madrileño en el Ateneo, con obras de Scarlatti, Beethoven, Schumann, Wagner y tres obras propias hoy desaparecidas: La danza de los elfos, Variaciones sobre cantos populares y Gran polacca.

En Madrid no llega a dar ninguna clase de composición, seguramente porque no encontró a un profesor adecuado. En cambio, perfeccionó su preparación pianística con José Tragó. Sigue componiendo obras para piano, un trío, un quinteto, un sainete titulado La Copla y otro, con libreto de los hermanos Álvarez Quintero, titulado Fea y con gracia. Su vida personal cambia radicalmente entre 1903 y 1904 con la muerte de sus padres y la decisión de seguir el consejo de José Villegas de trasladarse a estudiar a París.

Joaquín Turina en París

Turina se instala en París a finales de 1905, en el Hotel Kléber y por mediación de Joaquín Nin, empieza a dar clases de piano y de composición con Moritz Moszkowski. A las pocas semanas, en enero de 1906, siempre a través de Nin, se inscribe en las clases de composición de Vincent D’Indy en la Schola Cantorum, aunque continúa con Moszkowski como profesor de piano.

El 29 de abril de 1907, se presenta con éxito frente al público parisino en la Sala Aeolian. Junto al Cuarteto Parent, interpretaron quintetos de Brahms y de Franck , y Turina en solitario presentó su Poema de las estaciones. A los ocho días vuelve a la misma sala con el mismo cuarteto para el estreno de su Quinteto en sol menor. La obra tuvo éxito, entró en el repertorio y fue galardonada en el Salón de Otoño del año siguiente. Al organizar su propio catálogo, Turina considerará este Quinteto como su primera obra, ignorando todo lo escrito con anterioridad.

Pero el mejor premio fue que en la Sala Aeolian estaba Isaac Albéniz. Turina confiesa que la conversación con Albéniz y con Falla, que también estaba entre el público, en la velada que siguió a ese concierto le cambió completamente sus ideas estéticas. La define como la metamorfosis más completa de su vida. Albéniz puso todo su empeño para que el Quinteto se editara y a cambio le hizo prometer a Turina que nunca más escribiría música de influencia francesa, que basaría su arte en el canto popular español, o, mejor aún, andaluz. En su etapa parisina, Turina escribe otras diez obras en las que poco a poco va distanciándose del ambiente de la Schola Cantorum para dar paso a los cantos, ritmos, luz y alegría tan característicos de su Andalucía natal.

En 1908 contrae matrimonio con Obdulia Garzón y dos años después nace el primero de sus cinco hijos. En 1913 culmina su periodo de formación en la Schola Cantorum. El certificado de estudios firmado por Vincent D’Indy está fechado el 4 de marzo, y el día 30 de ese mismo mes se estrena con enorme éxito en el Teatro Real de Madrid La procesión del Rocío por la Orquesta Sinfónica de Madrid, bajo la dirección de Enrique Fernández Arbós. El estallido de la Primera Guerra Mundial fuerza la salida de París y el retorno definitivo de Turina a Madrid.

Domicilio definitivo en Madrid (1914 – 1949)

Se instala en el que será su domicilio definitivo en la calle Alfonso XI n. 5 (hoy n.7) y el primer estreno que realiza, en octubre de 1914, es la comedia lírica Margot, opus 11, con libreto del matrimonio formado por Gregorio Martínez Sierra y María Lejárraga, que serían su colaboradores habituales para las obras teatrales. En enero de 1915 se realiza un concierto en el Ateneo de Madrid para presentar a dos jóvenes músicos que acaban de terminar su formación en París: Falla y Turina. La producción de Turina se centrará en la música sinfónica, de cámara, canciones y, sobre todo, obras para piano, que dentro de su catálogo sobrepasan los sesenta títulos de los poco más de cien totales.

Además, Turina mantiene una intensa actividad concertística, bien solo o con conjuntos de cámara o con cantantes. Como director de orquesta realiza los estrenos de sus obras Navidad  y La adúltera penitente, de la pantomima de Falla El corregidor y la molinera y, en 1918, Serge Diaguilev le contrata como director de la gira de los Ballets Rusos por España.

Estuvo contratado como maestro concertador en el Teatro Real en las mismas fechas que, como compositor, estrenaba las Danzas fantásticas, la Sinfonía sevillanaSanlúcar de BarramedaJardín de OrienteLa oración del torero y el Trío n°.1. También se dedica a la enseñanza de composición, primero de forma particular en su casa y, a partir de 1931, desde su Cátedra en el Conservatorio de Madrid y lo compagina con conferencias y clases magistrales, dentro y fuera de España. Y en la misma línea de aportación teórica hay que destacar, por su singularidad en el panorama musical español, la publicación en 1917 de la Enciclopedia abreviada de la música y, al final de su vida estaba preparando un Tratado de composición musical del que solo completó los dos primeros volúmenes.

En el año 1926 inicia la que será una constante hasta el final de su vida. La colaboración en la prensa escrita como crítico musical. Primero en El Debate hasta la desaparición del periódico en 1936. Luego en el periódico Ya y, por último, en el semanario Dígame. Después de la Guerra Civil española, que Turina pasa en Madrid, amparado por un carnet que le identifica como »empleado» del consulado británico, se le integra primero en una comisión encargada de la reorganización de los conservatorios españoles, y luego se le nombra Comisario General de la Música, puesto desde el que impulsa la definitiva organización de la Orquesta Nacional.

La acumulación de empleos, ocupaciones y una enfermedad que iba haciéndose cada vez más evidente hizo disminuir mucho su producción musical. En los últimos nueve años de vida solo compuso trece obras. La última de su catálogo es la pieza pianística titulada Desde mi terraza que lleva el número de opus 104 y está fechada en 1947. Joaquín Turina falleció en Madrid el 14 de enero de 1949.

Válvulas de escape del compositor

Entre las evasiones favoritas del músico estaban la lectura y la fotografía, que siempre cultivó. En su primera época las tertulias de café, las reuniones con amigos, casi siempre con música, los paseos familiares por el cercano Parque de El Retiro y por el Madrid de los Austrias. Sentía gran pasión por las procesiones: si le era posible acudía a Sevilla en Semana Santa. No era asiduo pero le gustaban los toros y el cine. Acudía, en compañía de sus hijos, a todo tipo de manifestaciones militares: desfiles, paradas, relevos. También con sus hijos le gustaba ir al circo y a las verbenas de barrio para subirse a la noria.

Adaptado: www.joaquinturuna.com

Acerca de La oración del torero, opus 34

La versión original de La oración del torero fue escrita para cuarteto de laúdes, y dedicada a los hermanos Aguilar. En 1925, dicho grupo estaba integrado por dos laudines, laúd y laudón. Los laudines y el laudón más el laudete, incorporado al grupo hacia 1930, fueron especialmente construidos para los Aguilar; así quedaría completado el cuarteto con instrumentos de la familia del laúd, cada uno con su timbre peculiar y tesituras semejantes a las del cuarteto de cuerda.

Después de haber desaparecido, durante casi cincuenta años, la versión original para laúdes de La oración del torero, tras infinidad de gestiones que se prolongaron dos años, aparecieron no la partitura autógrafa, que por desgracia creemos que se perdió definitivamente, sino las partichelas sacadas del original por uno de los hermanos Aguilar y que fueron dedicadas por Turina a sus respectivos intérpretes. Una copia de estas particellas, cuyos originales se hallaban en Buenos Aires, último punto de residencia del Cuarteto Aguilar, fue facilitada por los hermanos José y Francisco González-Aguilar, sobrinos de aquellos intérpretes en el mes de noviembre de 1981.

La partitura original fue entregada por el autor a los hermanos Aguilar el 2 de junio de 1925. El día 7, por vez primera y en privado, escucha Turina su nueva obra. Con esta misma fecha firmó las cuatro partichelas:

      • Laudín I: A Ezequielote, la estrella del Cuarteto Aguilar.
      • Laudín II: A Joselito, el arministraó del Cuarteto Aguilar.
      • Laúd: A la comadre Elisa en honor de nuestra ahijada ‘La Orgía’.
      • Laudón: A Paquillo, el más flamenco del Cuarteto Aguilar.

La versión de cuarteto de cuerda fue ampliada para orquesta de cuerda y estrenada por Bartolomé Pérez Casas al frente de la Orquesta Filarmónica, de Madrid, el 3 de enero de 1927 en el teatro de la Comedia.

Joaquín Turina habla sobre su motivación

Comentario incluido en el programa del día del estreno en Barcelona, el 23 de octubre de 1928. Reproducido en El Ruedo (Madrid), 22 de noviembre de 1944 con el título de “Cómo pensó y escribió Joaquín Turina su Oración del torero”, recogido por M. Barberi Archidona.

«Una tarde de toros en la Plaza de Madrid, aquella plaza vieja, armónica y graciosa, vi mi obra. Yo estaba en el patio de caballos. Allí, tras de una puerta pequeñita, estaba la capilla, llena de unción, donde venían a rezar los toreros un momento antes de enfrentarse con la muerte. Se me ofreció entonces, en toda su plenitud, aquel contraste subjetivamente musical y expresivo de la algarabía lejana de la plaza, del público que esperaba la fiesta, con la unción de los que ante aquel altar, pobre y lleno de entrañable poesía, venían a rogar a Dios por su vida, acaso por su alma, por el dolor, por la ilusión y por la esperanza que acaso iban a dejar para siempre dentro de unos instantes, en aquel ruedo lleno de risas, de música y de sol». ANÓNIMO.

Algunas versiones de La oración del torero, opus 34

Las hay para cuarteto de cuerdas, cuarteto de cuerda más contrabajo, violín y piano, orquestal (cuarteto de cuerda más contrabajo).

  • Otras transcripciones
    •  Sexteto de cuerda (dos violines, dos violas, dos violonchelos).
    • Pequeña orquesta sinfónica. Plantilla: dos flautas, oboe, dos clarinetes, fagot, dos trompas, dos trompetas, tres trombones y cuerda.
    • Violonchelo y piano
    • Violín y piano
    • Piano
    • Quinteto de viento: flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot
    • Cuarteto de saxofones
    • Cuatro clarinetes
    • Cuatro guitarras
    • Cuatro guitarras
    • Orquesta de pulso y púa
    • Banda
  1. Silvestre Revueltas(México | 1899-1940)

Cuauhnáhuac

Prodigio musical nacido entre artistas

Nacido en Santiago Papasquiaro, Durango, el 31 de diciembre de 1899, el violinista, compositor y director de orquesta, Silvestre Revueltas, fue el hijo mayor de una familia con destacados personajes en la vida cultural de México, como Fermín (pintor y muralista), José (escritor, novelista y guionista), Consuelo (pintora) y Rosaura (actriz).

Silvestre Revueltas fue un niño prodigio del violín, pues tocó ese primer instrumento cuando tenía cinco años y dio su primer recital en 1911.En los años de la Revolución Mexicana, durante su estancia en la Ciudad de México, estudió en el Conservatorio Nacional de Música. Según registros, sus primeros trabajos de composición datan de 1915, y en ese entonces buscaba ganarse la vida tocando en cines y orquestas. Poco tiempo después, por decisión de su padre, Gregorio Revueltas, Silvestre y su hermano Fermín viajan a Estados Unidos, para continuar sus estudios. Con 17 años de edad, Silvestre ingresa a la escuela jesuita de St. Edwards, en Texas, donde se le recuerda como un músico especialmente dotado, que ofrecía recitales. Allí descubre la música de Claude Debussy, de quien tendría una gran influencia, así lo demuestra una de sus primeras piezas para piano, Margarita.

Debido a su talento, en 1919, Silvestre ingresó en el Chicago Musical College, donde obtiene el diploma en violín, armonía y composición. Durante su estancia en Chicago, considerada la ciudad cultural y musical de la época, se relaciona con movimientos de izquierda y se casa con la cantante Jule Klarecy, con quien tuvo una hija, Carmen. También en esa época Silvestre se vuelve alcohólico, lo que más tarde le llevaría a la muerte.

Revueltas vive en ese tiempo momentos vertiginosos. En 1920 regresa a México y en 1922 vuelve a Chicago y conoce al violinista checo Otakar Sevcik. En 1923 muere su padre, situación que lo obliga a regresar a México. Su condición económica se vuelve precaria y ofrece recitales como única manera de sostenerse económicamente.

Se abre paso en el ambiente cultural de México y se relaciona con figuras destacadas. Conoce y hace amistad con el músico Carlos Chávez en 1924, pero poco después regresa a Chicago a ocuparse de trabajos pendientes. En 1925, vuelve de nuevo a  México y deja Chicago para siempre. Sin embargo, insatisfecho con el ambiente musical de su país, regresó a Estados Unidos. Entre 1926 y 1928 reside en las ciudades de San Antonio, Texas, y Mobile, Alabama. Compone la primera obra importante de su catálogo: Batik para pequeña orquesta.

Para Silvestre Revueltas, Estados Unidos fue durante su vida tierra de aprendizaje y de formación. Entre 1917 y 1929 (o los últimos días de 1928) en diversos momentos y con intermitencias vivió, trabajó, aprendió, enseñó, se casó, confirmó su talento como ejecutante (al violín) y puso la semilla de su trayectoria como compositor, indica Jesús del Toro en su ensayo Silvestre Revueltas: Una aproximación a su presencia en Estados Unidos.

Carlos Chávez fundó, en 1928, la Orquesta Sinfónica de México  e invitó a Silvestre Revueltas a participar como director asistente. Este acontecimiento representó la inclusión de Revueltas en la vida cultural de México. Sin embargo, Revueltas desdeñaba su propia capacidad de compositor y dudaba de presentar sus obras al público, además la crisis con el alcoholismo comenzaba a agravarse. Después de una intensa relación musical, en 1935 se suscitó una ruptura entre Chávez y Revueltas, sin que se supiera la causa exacta.

Se ha considerado el inicio de Revueltas en la composición como tardío, ya que no comenzó seriamente a componer sino hasta 1929; de hecho, su obra abarca prácticamente sólo diez años, de 1930 a 1940. Una gran cantidad de sus obras de incluyen distintas versiones, como los dos primeros poemas sinfónicos de la trilogía CuauhnáhuacEsquinas Ventanas por orden cronológico. Otras obras fueron arregladas y reconstruidas por distintos autores después de la muerte del compositor.

Entre sus obras destacan las sinfónicas, ballets, canciones y composiciones teatrales como Dúo para pato y canario, El tecolote (1931); Ferias y alcancías (1932); Tocata (1933), Platos (1934) y Redes (1935). Además de Janitzio (1936); SensemayáCanto y pequeña orquesta (1938); Homenaje a García Lorca y La coronela (1940), y la banda musical de las películas Vámonos con Pancho VillaLa noche de los mayas Ocho por radio, entre otras.

En 1937 tomó rumbo  a España, y participó de manera activa en la Guerra Civil en favor de la República. En 1943, tres años después de su muerte, Rosaura Revueltas, hermana del compositor, adquirió los derechos de todos los manuscritos, los cuales permanecían sin publicar, debido a que el compositor prácticamente no publicó ninguna obra en vida. Silvestre Revueltas falleció a los 41 años.

Impresiones acerca del compositor

Considerado el embajador musical de México en el mundo, Peter Garland, uno de sus principales estudiosos, considera a Silvestre Revueltas el mejor compositor surgido en Latinoamérica. Autor de In search of Silvestre Revueltas (1991), libro pionero en inglés sobre el compositor mexicano y uno de los más citados por críticos musicales y académicos estadounidenses, al hablar de Silvestre Revueltas, afirma: “Nosotros tendremos probablemente que esperar hasta el próximo siglo para tener una perspectiva correcta [sobre Revueltas…]. Mi opinión es que esa perspectiva diferirá radicalmente de la que ha sido decretada a través de las universidades y el trabajo académico desde la década de 1940; y con esa visión corregida, Silvestre Revueltas figurará como uno de los grandes compositores de este siglo [el siglo XX]”.

De él, Octavio Paz escribió: “Silvestre sacaba de sí mismo, de su entraña, cada nota, cada sonido, cada acorde; los extraía de su corazón, de su vientre, de su cabeza, de un bolsillo insondable de sus pantalones […]”. Y durante la ceremonia fúnebre, el poeta Pablo Neruda, amigo del músico, leyó su poema A Silvestre Revueltas, de México, en su muerte (Oratorio menor). (Secretaría de Cultura, México).

Particularidades de Cuauhnáhuac

¿Qué significa el título de la obra?

Cuahunáhuac es una palabra de origen náhuatl que quiere decir ‘cerca del bosque’ que, a su vez, viene de quauitl ‘árbol’, y nauac o nahuac ‘cerca’, nombre dado por los tlalhuicas, un pueblo relacionado étnicamente con los aztecas, a la capital de la provincia de Tlahuican. El nombre, más tarde, se deforma en Cuernavaca por los invasores españoles.

El compositor acota sobre su obra

“Se trata de una música sin el matiz de una postal turística. En la orquesta, el huehuétl (tipo de tambor indio) es usado como un medio de difusión nacionalista. Otros instrumentos en la partitura tienen un carácter más nacionalista, pero no debería prestarse atención a ellos, ya que todo es simplemente una agitación anticapitalista”, manifiesta el autor.

En torno de Cuahunáhuac

Silvestre Revueltas realizó dos versiones de Cuauhnáhuac, la primera en 1930 para orquesta de cuerdas, y la segunda más conocida para orquesta sinfónica en 1932. Cuauhnáhuac es la primera de sus obras importantes. Es la única obra con título indigenista y la que mayor relación tiene con la estética de Carlos Chávez, aunque al mismo tiempo representa su ruptura con él. La obra no se centra en citar patrones folclóricos y desarrollarlos a la manera académica como lo hicieron los nacionalistas, sino que captura una esencia, en este caso de tipo folclórica, de manera lírica y épica por medio de la imaginación formal.

En esencia, en Cuahunáhuac se emplea un lenguaje cromático y disonante, que sugiere  un primitivismo folclórico como el estilo temprano de Igor Stravinski. Esto se logra mediante el uso de la percusión, relaciones polirrítmicas, ostinatos y sucesiones métricas irregulares. En su sección de apertura se aprecia la huella sonora de Claude Debussy y del mismo Stravinski ya mencionado. Al igual que muchas de las obras escritas en un solo movimiento, esta está proyectada en forma tripartita, en la que la apertura de carácter atonal retorna en la parte final de carácter cromático.

Cuauhnáhuac es considerada como la obra con la que Revueltas comenzó su fase de composición más productiva, una composición que ya muestra las cualidades que definen su estilo personal. Se ha descrito como «una composición cuidadosamente construida que muestra una imaginación melódica inagotable y un magistral uso del contrapunto». También, se ha elogiado por «la extraordinaria vitalidad de todas las voces, los sorprendentes contrastes del colorido orquestal, y la superposición de diferentes planos armónicos”.

  1. Joaquín Gutiérrez Heras (México | 1927-2012)

Postludio

Nacido en Tehuacán, Puebla, el 28 de noviembre de 1927, Joaquín Gutiérrez Heras estudió arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), carrera que abandonó para dedicarse por completo a la música. Comenzó su formación como autodidacta, y en 1950 ingresó al Conservatorio Nacional de Música, bajo la guía de Irme Hartman, así como de los compositores Rodolfo Halffter y Blas Galindo. Posteriormente, estudió en el Conservatorio de París con el compositor Oliver Messiaen y la directora de orquesta Nadia Boulanger, además de la Escuela Juilliard, en Nueva York, donde se graduó como músico.

Fue director de Radio UNAM, de 1966 a 1978; impartió la materia de Análisis en el Conservatorio Nacional, entre 1969 a 1970, y se desempeñó como maestro de composición en el taller del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), de 1974 a 1977. Aunque desde hace 15 años dejó de tocar el piano y de componer por motivos de salud, para Gutiérrez Heras la música era su vida y el reconocimiento a su trabajo era parte de ella. Baluarte de la música mexicana, entre los reconocimientos que recibió Gutiérrez Heras destacan la Diosa de Plata, el Ariel y la Medalla Salvador Toscano.

Su catálogo incluye más de setenta obras, entre ellas Divertimento para piano y orquestaSinfonía breveTrópicosCuarteto de cuerdasVariaciones sobre una canción francesa y Postludio, ésta última es una de sus piezas más interpretadas.

El pianista Raúl Herrera destacó que el músico poblano se caracterizó siempre por su independencia de pensamiento artístico: “Nunca formó parte de un grupo estético. Escribía música tonal y completamente atonal, según lo que considerara adecuado para el momento.

En cine, por ejemplo, hizo obra “muy tradicional y otra muy de avanzada, en la que por ejemplo llegaba a jugar con discos de acetato, como después lo harían los diyéis”, agregó.

Quizás durante un tiempo fue visto como un músico marginal, pero después fue adquiriendo la posición que merecía en la historia de la cultura en México. Jamás compuso para ganar aplausos: siempre lo hizo en términos de su necesidad creativa, y en el caso de la música para cine, de lo que requiriera la película.

En 2012, año de su muerte, las orquestas dependientes del INBA dedicaron todas las presentaciones de un fin de semana a la memoria del compositor; igualmente, la Filarmónica de la Ciudad de México le rindió homenaje en el Centro Cultural Ollin Yoliztli. Lo anterior se suma a un recital con su obra, como parte del Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez.

Por su parte, la actriz y directora teatral Martha Verduzco, vecina y amiga de Gutiérrez Heras, recordó que una conocida común lo describía así: “Era adorablemente insoportable. Su personalidad accesible y fría era sólo una apariencia defensiva”. (La Jornada, texto base).

Palabras en torno de Postludio

En el medio electrónico Letras Libres.com, Gerardo Kleinburg, dice acerca de Postludio: “No deja de ser elocuente que la partitura más recordada de un compositor –y acaso la única de su autoría interpretada con regularidad– lleve por título Postludio. Así nada más. Sin algo que la anteceda de manera clara o manifiesta y que justifique su nombre. Tampoco arropada por una explicación cabal que termine de arrojar luz sobre ella.

Y eso es justamente lo que acontece con la obra creativa del recientemente fallecido Joaquín Gutiérrez Heras –“Quinos” para su reducido grupo de amigos–. Su Postludio –tríptico orquestal de unos once o doce minutos que lo mismo echa mano de los modos griegos que del contrapunto formal– no solo se ha convertido en una suerte de autógrafo sonoro del autor –incluso por encima de sus abundantes composiciones para cine–, sino que ha pasado a ser una de las escasas partituras mexicanas posteriores al movimiento nacionalista capaz de ingresar a ese pírrico olimpo llamado “repertorio nacional”.

Más de una vez el notable compositor poblano habló acerca del significado de este título y en más de una ocasión lo asoció incluso con la noción de un Réquiem. Lo mismo habló de él como de una obra que conmemora o recuerda algo que la antecede, que lo asoció con la rememoración de alguien que ya no está. A la luz de la desaparición física de su autor, una reflexión al respecto bien puede hacer las veces de mínimo esclarecimiento.

Tal vez la fama de su Postludio no obedece a una casualidad o a un capricho de los programadores, sino que de alguna manera enmarca y describe su obra completa (camerística, sinfónica, concertística, vocal, para cine…). Y acaso lo hace precisamente porque la define: Joaquín Gutiérrez Heras –personaje y músico– es alguien y algo que acontece de manera inesperada y atípica tras muchos otros álguienes y algos más predecibles. Su obra, esta obra que llega tras tanta música mexicana que se ha comprometido con todo menos consigo misma, resulta invariablemente personal, autónoma e independiente; refractaria a las modas y a los “ismos”. En todo caso –como indica el propio título al que se hace referencia– viene después de ellos, pero no precisamente de ellos. Fue y es un corpus sonoro que solo rinde cuentas a su autor: a su bagaje, tradición y canon personalísimos; pero, por encima de todo, a su propio oído y gusto. La música de Gutiérrez Heras se deja hoy escuchar con toda claridad como música escrita para sí mismo, para su propio placer. Así de simple y así de osado”.

José María Álvarez, por su lado, en un artículo publicado en Red Mayor WordPress.com, manifiesta, entre otras cosas: “Hablábamos de la intensidad en la música de Gutiérrez Heras, y probablemente una de las más importantes en este sentido es su Postludio. En las notas que se presentan junto con la primera grabación de esta obra (con la OFUNAM y Ronald Zollman) Juan Arturo Brennan pregunta al autor si esta pieza es, como lo indica su nombre, para tocarse al final de alguna obra mayor, a manera de epílogo, a lo que el compositor respondió negativamente: ‘Es una obra que, existiendo en el tiempo actual, se refiere a ideas y estilos de otro tiempo’. En este sentido, Gutiérrez Heras no descarta como posible título el de In memoriam. Al escribir esta obra el autor echó mano de algunas ideas musicales que rondaban su cabeza desde hacía tiempo y les dio unidad en una partitura dividida en tres secciones ligadas: la primera de ellas estática, la segunda un allegro y la última (según Brennan) “es la que da su sentido real al concepto de Postludio. Está escrita en forma fugada, a cuatro voces que por momentos se convierten en cinco y con claras reminiscencias de la polifonía renacentista de la que Gutiérrez Heras es un gran conocedor”.

Añade José María Álvarez: “El Postludio fue estrenado en marzo de 1987 en el marco del Tercer Festival del Centro Histórico con la Orquesta de Cámara de Bellas Artes dirigida por Armando Zayas. Y quizá una de las interpretaciones más conmovedoras que se hayan realizado de esta pieza fue aquella con la que la OFUNAM y Ronald Zollman rindieron homenaje póstumo al director Eduardo Mata, en un concierto en la Sala Nezahualcóyotl en enero de 1995, apenas dos semanas después del terrible accidente que segara la vida de este ilustre mexicano, convertido ahora en leyenda universal. Gutiérrez Heras fue colega y buen amigo del director de orquesta, quien en repetidas ocasiones presentó su música tanto en nuestro país como en el extranjero. Así fue que ese día, en aquel sentido homenaje, la idea de que el Postludio fuera considerado como In memoriam cobró dimensiones reales ante los oídos de quienes estuvimos presentes. Si se me permite externar mi opinión, debo decir que ninguna pieza musical me había sonado tan nostálgica y conmovedora en toda mi vida de melómano como el Postludio de Gutiérrez Heras esa fría noche del 21 de enero”, finaliza.

  1. Rodolfo Halffter  (España | 1900- 1987)
    Don Lindo de Almería. Estreno Nacional

Rodolfo Halffter Escriche es un compositor español, nacido en Madrid, en 1900, y fallecido en México, en 1987. Su padre, Ernesto Halffter Hein, era de origen prusiano y su madre Rosario Escriche, catalana de raíces andaluzas. Halffter era el mayor de seis hermanos, entre los que se hallaba el también compositor Ernesto y la excelente pianista Margarita. El ambiente intelectual que reinaba dentro de la familia le llevó a conocer a personajes de la cultura del momento como el musicólogo Adolfo Salazar, Ramón Ledesma, Lorca, Alberti o Rubén Darío, asiduos de las reuniones celebradas en el hogar de los Halffter.

Se formó de manera autodidacta como compositor, si bien recibió algunas lecciones de armonía de Francisco Esbrí. Él siempre consideró como maestros a Falla, con quien tuvo bastante trato, a Debussy y a Schönberg, cuyo Tratado de Armonía, leído en su juventud le marcó enormemente. Fue el principal representante de la llamada Generación musical del 27 o Generación de la República, integrada por músicos como su hermano Ernesto, Gustavo Pittaluga, Salvador Bacarisse o Rosa García Ascot, entre otros, y en ella jugó un papel activo hasta el final de la Guerra Civil Española.

En la década de los veinte entró en contacto con los intelectuales que se reunían en la Residencia de Estudiantes, como Juan Ramón Jiménez, Salvador Dalí, Luis Buñuel y Rafael Alberti. Cuando este último ganó el Premio Nacional de Literatura con Marinero en Tierra, Rodolfo y otros músicos pusieron música a algunos de sus poemas. Varias décadas después, en 1960, Halffter escribiría su opus 27 para voz y piano, que lleva el mismo título que la citada obra de Alberti.

También fue en esta década cuando Halffter trabó amistad con el pianista húngaro afincado en Madrid, Fernando Ember, quien interpretó diversas obras suyas en la Sociedad Nacional de Conciertos de Madrid. Asimismo, gracias al ya citado Adolfo Salazar, Halffter entró a trabajar como crítico musical para el diario El Sol hacia 1924. Su música en este período se acerca por un lado al scarlattismo que tanto admiraba Manuel de Falla, al neoclasicismo que interesó a su generación y, por otro, a la modernización del lenguaje de la música española a la manera de Falla y de la música europea del momento. Fue el propio Falla quien le dio consejos acerca de su Suite para Orquesta Don Lindo de Almería opus 1 y sus Sonatas de El Escorial opus 2 para piano, que deben mucho a la obra para clave de Falla, Padre Soler y Scarlatti.

En 1938 presentó en París un concierto de sus obras y, un año después, finalizada la Guerra Civil, se exilió en México donde obtuvo la nacionalidad mexicana, si bien nunca renunció a la española. Durante la contienda española compuso la ópera Clavileño y las Canciones de la Guerra Civil Española. Una vez en México, evolucionó hacia nuevos lenguajes, aproximándose a la «politonalidad aparente», que seguía las teorías expuestas por el francés Louis Lucas en su libro L´acoustique nouvelle, y al serialismo, lo que se refleja en Tres hojas de álbum y Tripartita.

En 1940 fue nombrado profesor del Conservatorio Nacional de México, y ese mismo año se estrenó Don Lindo de Almería en versión para ballet, a cargo de la coreógrafa y bailarina Ana Sokolov, a la sazón amiga de Halffter. Fruto de este estreno surgió la compañía de danza moderna La Paloma Azul, fundada por la propia Sokolov y cuyos colaboradores fueron el escritor José Bergamín y el propio Rodolfo Halffter. El músico fue nombrado pronto director artístico de la compañía, que estrenó diversos ballets con partituras de compositores mexicanos o afincados en México en la época como Carlos Chávez, Carlos Blas Galindo o Halffter.

Halffter fue también editor-fundador de la revista Nuestra Música (1946-1953) y en 1959 fue nombrado secretario del Departamento de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes de México. Dos años más tarde, se unió al consejo asesor de la Orquesta Sinfónica Nacional mexicana, y por aquella época comenzó a investigar la composición modal y a plantearse formas aleatorias, lo que resuelve en obras pianísticas como Sonata 3 y Laberinto. En su producción, que no pierde las raíces españolas, destacan las piezas para piano, que pueden considerarse junto con las de Frederic Mompou, las más importantes escritas por un español en el siglo XX.

A partir de la década de los sesenta realizó frecuentes viajes a España para impartir cursos en Granada y Santiago de Compostela. En 1969 fue nombrado miembro vitalicio de la Academia de Bellas Artes de México y en 1986 obtuvo el Premio Nacional de Música de España. La última obra que escribió fueron sus Apuntes para Piano (1985), una de cuyas piezas era un homenaje a Francis Poulenc.

Sobre Don Lindo de Almería

En la página electrónica de la Universidad Autónoma de México (UNAM-Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas), se publicó un artículo-análisis relativo a Rodolfo Halffter y Don Lindo de Almería, el cual dice, entre otras cosas: “En las primeras décadas del siglo XX, se registró en Europa un sorprendente florecimiento del ballet. La propuesta estética de Diaghilev y las reiteradas visitas a España de la compañía de los ballets rusos, en tiempos de la Primera Guerra Mundial y en posteriores desplazamientos, despertaron especial interés en músicos, artistas y escritores. El ejemplo de Stravinski y la ruta trazada por Manuel de Falla determinaron, entre otros factores, un notorio cambio de orientación en las producciones escénicas españolas. En este contexto surge el ballet Don Lindo de Almería, de José Bergamín y Rodolfo Halffter, autores, respectivamente, del libreto y la música.

Rodolfo Halffter compuso la suite del ballet Don Lindo de Almería para el libreto homónimo de José Bergamín, quien originalmente pretendía llevarlo a la escena coreográfica española con música de Manuel de Falla y decorados de Pablo Picasso. Como se sabe, la obra, en su modalidad de ballet, no se estrenaría en la España de la preguerra. No fue sino hasta 1940, recién comenzado su exilio mexicano, cuando Halffter y Bergamín lograron presentarla en el Teatro Fábregas con escenografía del pintor Antonio Ruiz y una improvisada compañía de danza integrada para ese fin por la estadounidense Ana Sokolov.

Tres meses antes de estallar la Guerra Civil tuvo lugar en Barcelona una de las primeras ejecuciones de la obra en versión de concierto. La influyente crítica de Adolfo Salazar —a quien mucho se debía la realización de las XIV Jornadas de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea (SIMC) en España, en cuyo marco se presentó— destacaba ya la singularidad de la obra en el todavía breve catálogo del compositor. Rodolfo Halffter abandonaba las tendencias experimentales que definían sus composiciones iniciales y abrazaba sin reservas los principios de la estética neoclásica, vigente en distintas latitudes y, en España, a partir del modelo impuesto por Falla en obras como El retablo de maese Pedro y el Concerto para clavicémbalo. Más tarde, el mismo Rodolfo Halffter recordaba aquella «espontánea» adhesión estética y reconocía haber adoptado con absoluta naturalidad «dogmas» que representaban todo lo contrario de lo que había creído hasta ese momento”.

Ruta del libreto de Don Lindo de Almería y estreno

En la misma publicación de la UNAM, se comenta acerca del libreto: “El rumbo que tomó el libreto de Don Lindo de Almería antes de encontrar en Halffter su partitura definitiva, constituye un episodio interesante que bien vale la pena recoger aquí. Bergamín, de acuerdo con Nigel Dennis —que ha estudiado su obra con profundidad—, es una de las figuras más desconcertantes, difíciles de clasificar y peor comprendidas de las letras españolas del siglo pasado. En los primeros años de la década de 1920 destacaba ya entre los nuevos valores y mostraba una marcada preferencia por el teatro. No obstante, sus primeras piezas tuvieron una tibia acogida por parte del público y de la crítica debido a su acentuado y un tanto «estrafalario» carácter experimental, y por los retos técnicos que planteaba su puesta en escena. Es el mismo crítico quien define el legado literario de Bergamín como ‘complejo y polifacético, de sorprendentes ‘ideas liebres’ y estilo personalísimo, voluntariamente paradójico y lúdico, ajeno a los modos y modas al uso’.

Una vez terminado su libreto, el autor intentó convencer a Falla para que compusiera la música. A juzgar por lo que le dice en una carta —presumiblemente fechada hacia finales de 1926—, en el momento de escribir la obra tenía ya en mente a los artistas con que sería posible llevarla a escena. Pero a Falla no pareció interesarle su proyecto. Esto no significa que le fuera ajeno el trabajo de los jóvenes o que se cerrase a lo nuevo. Todo lo contrario. Para esas fechas estaba consciente de su jerarquía en la música española y de cierta responsabilidad de ejercer su magisterio, aunque a la postre resultase más moral y teórico que práctico.

Según parece, el mismo Falla le aconsejó dar su libreto a Rodolfo Halffter para que compusiera la música. Al menos eso se deduce de los comentarios del escritor con motivo del estreno mexicano de la obra en febrero de 1940. Bergamín recordaba entonces haberle entregado al compositor andaluz su libreto para que éste, «o quien él mismo indicara», se encargase de ponerlo en música. En este punto es preciso referirse a la relación que mantenía Falla con Ernesto y Rodolfo Halffter, ya que este último nunca estuvo tan cerca del maestro como su hermano menor, a quien se ha reconocido como su discípulo por antonomasia. Si bien los hermanos iniciaron juntos su carrera de compositores (se recordará su presentación en 1922, cuando se tocaron sus primeras obras para piano), diversas circunstancias provocaron que la proyección musical de Rodolfo fuera menor que la de Ernesto y que su carrera despegara varios años más tarde que la de este.

No hemos podido establecer la fecha precisa en que Rodolfo Halffter inició la composición de Don Lindo de Almería. Aunque aseguraba que Bergamín le había mostrado el libreto a finales de 1934, el dato resulta poco probable; en ese caso, deberíamos concluir que la realización le habría tomado sólo unos cuantos meses.

El crítico español Antonio Iglesias, estudioso de su obra para piano, nos recuerda el pausado ritmo de trabajo de Rodolfo Halffter y el hecho de que no tuviera «una excesiva prisa por dar a conocer sus pentagramas». Creemos, en cambio, que desde 1929 el proyecto pudo haber empezado a cobrar forma; el testimonio de Jesús Bal y Gay refuerza la idea. En una crítica al estreno del ballet en México, su también colega en el exilio diría que alrededor de 1930 la obra se encontraba en proceso; recordaba haber escuchado algunos pasajes de ella en el piano de la Residencia de Estudiantes. Que se sepa, el compositor no contravino en su día los comentarios de Bal; tampoco éste rectificó sus anotaciones en críticas posteriores, como pudo hacerlo en caso de requerirse.

El 13 de marzo de 1936 Pittaluga realizó el estreno absoluto de la versión orquestal de la obra en el Collège d’Espagne de la Ciudad Universitaria de París. Un par de semanas más tarde se tocó en Barcelona y en Madrid”.

Observaciones sobre algunos recursos de composición

En lo que respecta a la composición, el citado análisis de la UNAM refiere: “Es preciso entender Don Lindo de Almería en el contexto del neoclasicismo español inaugurado por Falla. Como apuntan los estudiosos de su obra, El retablo marcó la presencia definitiva de una vanguardia internacional en España y devino un vínculo ineludible para la nueva composición, especialmente para el Grupo de los Ocho. Rodolfo Halffter no deja dudas al respecto: ‘Mi intención es acercarme —aunque, claro está, no lo consiga sino a buena distancia— a El retablo y al Concerto —obras admirables que, sin duda, han de servir de fundamento a la nueva música española’, escribía en carta al compositor el 14 de mayo de 1928.

En efecto, la técnica de trabajar estilizaciones a partir de músicas anteriores o materiales folclóricos prestados —desarrollada por Stravinski en los ballets Historia del soldado (1918) y Pulcinella (1920), y quizá antes en sus Piezas fáciles para piano a cuatro manos— atrajo a la sensibilidad española por conducto de Falla, tendencia estética a la que se adjudicó la etiqueta de neoclasicismo. Los vínculos entre nacionalismo y música antigua habían sido proclamados por la escuela moderna francesa; también en España la ruta nacionalista marcada por Pedrell sugería la incorporación de modelos españoles antiguos.

En ese sentido, reflexionaba Falla, ‘La música novísima es pura y simplemente la renovación de aquella otra por tantos siglos olvidada’. Y es precisamente esa confluencia de ambos elementos lo que habría permitido, de acuerdo con varios autores, concebir obras como El retablo o el Concerto. Así pues, las primeras manifestaciones del neoclasicismo español habrían fructificado sobre las bases teóricas de Pedrell y la asimilación del moderno ideal parisiense, cuyas influencias, como se ha reconocido, determinaron en buena medida la estética falliana.

En Don Lindo, Halffter apuesta por la transparencia en las líneas y el equilibrio en la masa instrumental, restringida a las cuerdas y una discreta percusión que varía muy poco en carácter e intensidad a lo largo de la obra. Si hubiese que elegir a simple vista una cualidad de la obra ésta sería la concreción, lo que, si bien refleja una convicción estética personal, confirma, por otro lado, la fidelidad asumida al espíritu neoclásico. Es importante recordar un hecho que él mismo reconocería más tarde: a pesar de los distintos materiales sonoros utilizados en su obra futura, de las diferentes etapas de su carrera o de las transformaciones experimentadas por su lenguaje musical, siempre se movió dentro de esa estética.

Rodolfo Halffter muestra el mismo afán de restricción del que hablábamos antes; su elección instrumental resulta sumamente novedosa en el contexto de su tiempo. La plantilla de Don Lindo comprende una orquesta de cuerdas partida en dos secciones, es decir, dos orquestas paralelas separadas por la percusión (en la que alternan triángulo, castañuelas, tambor militar, plato suspendido, gran caja y tarola), orquestación a la que Halffter define como ‘en blanco y negro’ y que constituye, de entrada, un voluntario alejamiento de tintes románticos o colores impresionistas.

La presencia específica de ciertos recursos y elementos melódicos, rítmicos y de orquestación incluso permitiría aventurar la hipótesis de que la obra, en algunos pasajes, se hubiese concebido a partir de un pensamiento organístico. Que este instrumento intensamente vinculado con la práctica, la teoría y la interpretación de la música y las formas desarrolladas por la escuela española de los siglos XVII y XVIII haya sido un referente para Halffter en este trabajo es algo que no podría descartarse. No se oculta el hecho de que el autor se propusiera constreñir su planteamiento formal a partir de los asombrosos recursos técnicos y sonoros de esa etapa histórica. Por lo demás, la misma tendencia nos remite, hay que insistir en ello, hasta los llamados retornos al pasado, uno de los filones de la época que más certeramente apelan a los planteamientos básicos del neoclasicismo”. Tal es el contenido compendioso de este artículo de la UNAM.
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José Luis Castillo
Director de la orquesta de Cámara de Bellas Artes
Director invitado de la OSH

Uno de los directores y compositores más destacados y activos en el panorama musical actual. Afincado en México desde 1997, inició en España sus estudios de composición, análisis y dirección de orquesta para continuarlos en Salzburgo, Luxemburgo y París con Manuel Galduf y Alexander Müllenbach.

Su doble faceta de director y compositor le ha permitido ser considerado como uno de los  especialistas en el repertorio moderno y contemporáneo, desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días. Castillo ha dirigido el estreno mundial de más de ciento cincuenta obras, además de las primeras audiciones en Latinoamérica de algunos de los principales compositores de finales del siglo XX: Andriessen, Berio, Boulez, Donatoni, Francesconi, Gervasoni, Halffter, Manoury, Murail, Nishimura, Pesson, Rihm, Schuller, Trojahn, Xenakis y Zimmermann, entre otros.

José Luis Castillo es el actual director del Centro de Experimentación y Producción de la Música Contemporánea (Cepromusic) y director musical de la Camerata de las Américas. Ha dirigido en Alemania, Argentina, Austria, Canadá, España, Estados Unidos, Italia, Japón, Lituania, México, Polonia y parte de Latinoamérica. Fue director titular de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato. Como director de ópera ha dirigido desde Scarlatti hasta Sciarrino, pasando por Mozart, Donizetti, Verdi, Puccini, Falla, Britten o Dallapiccola con una decidida vocación hacia la ópera contemporánea.

MÚSICOS
Instrumento Nombre
Violín I Erasmo Solerti
Violín I Adriana Cordero
Violín I Azeneth Loáisiga
Viola Samuel Ramírez
Violoncello Cristian Guandique
Contrabajos Jose Pablo Solis
Piano Solista Leonardo Gell
Flautín/ Flauta Mario Velasco
Flauta Enmanuel Lafuente
Oboe Roslyn Cerdas
Clarinete Sergio Delgado
Clarinete Daniel Porras
Clarinete José Pablo Cruz
Fagot Luis Diego Cruz
Corno francés Nelly Juarez
Trompeta Jose Manuel Loría Brenes
Trompeta Jesús Campos
Trombon Luis Lizano
Tuba Andrés Porras
Saxofón Javier Valerio
Percusión José María Piedra
Percusión Allan Vega
Percusión Andrés Barboza
Percusión Josué Berrocal
V Programa 2016

V Programa 2016

V Programa 2016

 

Concierto I : 25 de setiembre, 10:30 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Concierto II : 26 de Setiembre, 7:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

Solistas: Erasmo Solerti (Costa Rica) | violín, Rosa Matos (Cuba) | Guitarra,

Compositor Invitado: Lorenzo Palomo (España)

Lorenzo Palomo (España| 1938)

  • Nocturnos de Andalucía para guitarra y orquesta. Estreno Nacional.

Alejandro Cardona (Costa Rica| 1959)

  • El camino de los cantos (otros barrocos). Estreno Mundial.

Aaron Copland (Estados Unidos 1900- 1990)

  • Música para Teatro.
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia
Temporada 2016
EDDIE MORA: Director titular y artístico
TEMPORADA: ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI
V programa

Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)
Municipalidad de Heredia
Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)
Eddie Mora Bermúdez  | director titular

PROGRAMACIÓN

1.Lorenzo Palomo (España  | 1938)
Nocturnos de Andalucía para guitarra y orquesta. Estreno Nacional.
Compositor contemporáneo de gran proyección internacional

Natural de Pozoblanco, Córdoba, España, Lorenzo Palomo, nacido en 1938, se formó primero en el Conservatorio de Córdoba y continuó sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Barcelona donde estudió composición con Joaquín Zamacois y piano con Sofía Puche de Mendlewicz. Becado por la Fundación Juan March, estudió dirección de orquesta en Nueva York con Boris Goldovsky.

En 1973 fue nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica de Valencia y durante años dirigió ópera y conciertos en España y fuera de ella. En 1976 dirigiría en Ginebra, al frente de la  Orquesta de la Suisse Romande, el concierto conmemorativo del Centenario de Manuel de Falla. Aquellos años de director de orquesta le ayudaron definitivamente a forjar y madurar un estilo propio como compositor a la vez que su labor directorial le proporcionaba un profundo conocimiento de los recursos orquestales.

Lorenzo Palomo es uno de los compositores españoles contemporáneos de más proyección internacional. Sus composiciones le han proporcionado éxitos rotundos en España y allende las fronteras. Su música ha sido interpretada en las salas de conciertos más prestigiosas del mundo, entre ellas Carnegie Hall (Nueva York), Symphony Hall (Boston), Covent Garden (Londres), Suntory Hall (Tokio), Auditorium Chaikovski (Moscú), Konzerthaus (Berlín), Victoria Hall (Ginebra), Konzerthus (Oslo), Accademia di Santa Cecilia  (Roma), Auditorio Nacional (Madrid), L’Auditori (Barcelona), Palau de la Música (Valencia), Teatro de la Maestranza (Sevilla), Palacio Euskalduna (Bilbao), Auditorio Manuel de Falla (Granada) y muchas otras.

Entre las orquestas que han interpretado composiciones de Lorenzo Palomo están la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, Orquesta de la Ópera de Berlín, Orquesta Filarmónica de Dresde, Orquesta Sinfónica de Hamburgo, Orquesta Sinfónica Yomiuri Nippon (Tokio), Orquesta de la Suisse Romande (Ginebra), Orquesta de Cámara de Lausanne, Orquesta Sinfónica de la RAI (Turin), Accademia Santa Cecilia (Roma), Orquesta Filarmónica de Bergen, Orquesta  Filarmónica de Oslo, Orquesta Sinfónica de Boston, y las de Pittsburgh, Cincinnati, Phoenix, San Diego y North Carolina; además, Orquesta Filarmónica de la Nueva Rusia de Moscú, Orquesta Nacional de Cuba, Orquesta Nacional de España, Orquesta Sinfónica de Madrid, así como las de Barcelona, Valencia, Bilbao, Euskadi, Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada.

Igualmente, grandes coros han interpretado obras de Lorenzo Palomo, entre ellos el Coro de la Ópera de Berlín  (Deutsche Oper Berlin) y el Orfeón Donostiarra.

Su Majestad, el Rey Juan Carlos I, concedió a Palomo la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica por su labor de llevar con su música el nombre de España alrededor del mundo.

Actualmente, Lorenzo Palomo reside en Berlín, donde ha sido miembro estable de la Ópera de la capital alemana (Deutsche Oper Berlin) como director de orquesta y pianista desde 1981 a 2004.

La casa discográfica NAXOS ha lanzado al mercado internacional las siguientes obras de Lorenzo Palomo:Nocturnos de Andalucía, Canciones españolas, Cantos del alma, Sinfonía a Granada, Mi jardín solitario, Madrigal y Cinco canciones sefardíes, Concierto de Cienfuegos, Dulcinea.

En torno de su obra Nocturnos de Andalucía
Suite concertante para guitarra y orquesta

I. Brindis a la noche

En este movimiento dedica el compositor un brindis festivo a la noche andaluza.

  1. Sonrisa truncada de una estrella

El firmamento llora en la noche clara. Esa misma tarde un joven valiente vería truncada su vida como la sonrisa de una estrella. Como en un sueño fatídico suenan las cinco, la hora de la fiesta. La orquesta estalla como un látigo en un fortissimo de trompas y cuerda al unísono.

III. Danza de Marialuna

En la fantasía de Lorenzo Palomo, Marialuna es una muchacha que, como aquella del poeta Juan Ramón Jiménez, se viste de blanco para bailar ante su amado, esperando con ansia que éste se fije en ella y se le una en la danza. Musicalmente el compositor ahonda en las raíces del flamenco, entrelazando los melismas arábigos con elementos de origen hebraico.

  1. Ráfaga

Un hálito de viento hace estremecer brevemente la quietud de la noche.

  1. Nocturno de Córdoba

En la noche perfumada de Córdoba se oye perlear la guitarra como gotas de rocío en las hojas de los naranjos y los jazmines.

  1. El tablao

Lorenzo Palomo solía ir en su juventud al Zoco de su querida Córdoba, donde, en verano, se improvisaba un tablao flamenco. Allí, en contacto directo con esos artistas del flamenco, su alma se impregnaría de su sentir hondo y en ella nacería la fuente que le inspiró sus Nocturnos de Andalucía.

El estreno mundial de Nocturnos de Andalucía se dio en el Konzerthaus Berlin, el  27 de enero de 1996, con el guitarrista español Pepe Romero como concertista, acompañado por la Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin, y bajo la dirección de Rafael Frühbeck de Burgos.

Fuente:http://www.lorenzopalomo.com/

  1. Alejandro Cardona (Costa Rica| 1959)

El camino de los cantos (otros barrocos) Estreno Mundial.

Compositor, guitarrista, productor, conferencista y académico

Alejandro Cardona, compositor y guitarrista costarricense, nacido en 1959, estudió composición con Luis Jorge González, León Kirchner, Ivan Tcherepnin y Curt Cacioppo. Se graduó en la Universidad de Harvard (EE.UU.). También tiene una maestría en Síntesis de Imagen y Animación por Computadora de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra, y la Escuela Superior de Artes de Utrecht, Holanda. Radicó muchos años en México, donde desarrolló investigaciones sobre música popular mesoamericana y caribeña, aparte de tocar en varias agrupaciones de música popular. Como compositor ha participado activamente en foros y festivales como el Foro de Compositores del Caribe, el Foro Internacional de Música Nueva (México), el Festival Latinoamericano de Música (Venezuela), World Music Days, El Festival Internacional Cervantino, El Festival Iberoamericano de las Artes (Puerto Rico), entre otros.

Su música ha sido ejecutada y grabada en Latinoamérica, Norteamérica y Europa por conjuntos de la talla del Cuarteto Latinoamericano, el Quinteto de Alientos de la Ciudad de México, el ONIX Ensamble, el cuarteto de guitarras Entrequatre (España); las orquestas sinfónicas nacionales de Costa Rica, México y Colombia; la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, el Ensamble ALEA III de la Universidad de Boston, el Lydian String Quartet, la Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos (Bolivia), entre otras agrupaciones.

Alejandro Cardona es fundador de la Editorial Nuestra Cultura que también publica sus obras. Es autor de los libros Reinventando el oído: análisis musical, creación e identidadDe los principios musicales de la armonía tonal-fiuncional, y coautor de ¿Dónde está la Má Teodora? (lectura musical basada en principios rítmicos afroamericanos). Su música también es publicada por Gerb. Stark Musikverlag Leipzig GbR.

En Costa Rica, ha sido galardonado tres veces con el Premio Nacional “Aquileo J. Echeverría” en Música (1999, 2000, 2002), y ha recibido en varias ocasiones premios de la Asociación de Compositores y Autores Musicales (ACAM). Obtuvo una mención honorífica en el Primer Premio Iberoamericano Rodolfo Halffter de Composición (2004) y ganó el VI Concurso Internacional de Composición Isla de La Gomera (2007). Su música ha sido grabada bajo los sellos Quindecim, Urtext, Global, Ludiqrecords, White Pine, La Calaca Producciones y Musitica.

Cardona también ha participado en producciones multimediales y audiovisuales. Su película Testimonios ha sido premiada en Costa Rica (mejor música original, mejor videocreación) y se ha mostrado ampliamente en festivales de América Latina y Europa. En el 2004, estrenó la película Tejidos rebeldes, que ha sido mostrada en nueve países de América Latina y en la televisión mexicana. Ha producido y diseñado dos CD-ROM para el Centro Nacional de las Artes en México.

Desde 1986 trabaja en la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), en el Programa Identidad Cultural, Arte y Tecnología (ICAT) -del cual fue fundador y coordinador durante ocho años- y la Escuela de Música. Fue vicedecano del Centro de Investigación, Docencia y Extensión Artística (CIDEA). Actualmente, es profesor del Taller Latinoamericano de Composición Musical, un taller de especialización a nivel de maestría. También ha sido investigador del Centro Nacional de Investigación, Información y Difusión Musical “Carlos Chávez” del Centro Nacional de las Artes en México, y conferencista en universidades de EE.UU. y Latinoamérica. Desde el 2005 ha sido coorganizador del Seminario de Composición Musical, junto con el compositor Eddie Mora, en la Universidad de Costa Rica.

Alejandro Cardona es, asimismo, miembro de número del Colegio de Compositores Latinoamericanos de Música de Arte desde el 2005 y miembro de la ACIMUS (Asociación de Cooperación Iberoamericana en la Música).

La obra en palabras del compositor

El camino de los cantos (otros barrocos) para violín y orquesta de cámara

Alejandro Cardona manifiesta acerca de su composición: “El título de esta obra proviene de una traducción libre de The Songlines (Los trazos de la canción), un libro de Bruce Chatwin, que trata sobre la cultura aborigen australiana. Aunque creo que Catwin nunca logra descifrar exactamente qué son y cómo funcionan estos «trazos de la canción» aborígenes, me llamó la atención el hecho de que aparentemente sus cantos constituyen una historia personal –cada quien tiene los suyos propios– que funcionan simultáneamente como un relato de creación y un mapa con referencias muy específicas, y me apropio de la metáfora”.

Añade el autor: “Esta obra es, entonces “el camino de mis cantos” a través del violín, instrumento que ha sido, de distintas maneras, importante en mi vida como músico. El subtítulo Otros barrocos hace referencia a la reinvención de la estética (¿o será una lógica?) barroca en las tradiciones populares, muchas veces con un carácter hipertrófico (como se dio en la plástica y la arquitectura colonial de nuestra América). Esta obra parte de esa tradición ultrabarroca, agregándole, tal vez, todavía más leña al fuego”.

Cardona nos habla sobre cada sección del concierto: “El primer movimiento, Duelo con lluvia (amanades: Lesbos), se basa en los lamentos cantados por los griegos orientales: unos largos melismas sobre la palabra “amán”, algo así como el “¡Ay!” en español. Lesbos, isla de mar Egeo, muy cercana a la costa de Asia Menor, es la tierra de mi madre en donde se adoptó el violín dentro de la tradición popular local. La parte central de este movimiento es una especie de zeibékiko, danza lenta que bailaban los griegos orientales en las cárceles otomanas y, posteriormente, en las griegas cuando fueron forzados a emigrar de Asia Menor a la península después de la guerra con Turquía en 1922. Estas personas, sin trabajo y discriminadas, tocaban música en los prostíbulos y las casas de opio, de donde surgió una parte importante de la música popular griega moderna. Si bien los lamentos son griegos, los aguaceros que los acompañan en este movimiento son inevitablemente ticos”.

Sobre la segunda parte, agrega: “El segundo movimiento, Tamatsi Maxa Yauwi, Nuestro Hermano Mayor Venado Azul (Sierra madre occidental/Wirikuta), se inspira en la música para violín y guitarra que tocan los Wixárikas (Huicholes) de la Sierra Madre Occidental de México. Los instrumentos, de pequeña dimensión y fáciles de cargar, son construidos por ellos mismos. Anualmente hacen una peregrinación a Wirikuta, una zona desértica cerca del pueblo Real de Catorce en San Luis Potosí, para recoger peyote que utilizan ritualmente y para “platicar” con sus dioses, entre ellos el Venado Azul que les mostró el camino a Wirikuta para salvar a su pueblo –y, por extensión, a toda la humanidad– en los tiempos antiguos. Ahí los chamanes escuchan y se aprenden los cantos sagrados que luego reproducen tocando sus instrumentos y cantando. Me encontré con esta música por primera vez, por casualidad, por ahí de 1983 y me conmovió su tremenda fuerza, que no proviene de un virtuosismo convencional, sino de la sencillez y la convicción con que se toca”.

Luego, apunta sobre el tercer movimiento: “Abuelo imaginario en la Habana (Chacona: las Antillas), tercer movimiento, está dedicado a mi abuelo paterno, el violinista y compositor Ismael Cardona Valverde. A principios de la segunda década del siglo XX, él tuvo que viajar a Cuba para poder trabajar, ya que en Costa Rica la situación era muy difícil para los músicos. Así, este movimiento sería un encuentro imaginario entre mi abuelo y unos soneros cubanos que arman una especie de simbiosis entre la tradición “clásica” en donde se formó él y la “popular” de ellos, sobre la base de un bajo ostinato”.   

Amplía: “Parecen influenciarse mutuamente, en algunos momentos con un cierto sentido de humor (por ejemplo, una pequeña exposición fugal al tritono) a pesar del carácter dominantemente lírico de la música. También retomo, a mi manera, elementos derivados de la famosa Chacona en la Partita n.° 2 en re menor para violín solo, de J.S. Bach. Es interesante, además, recordar que esta forma de variaciones, según muchos estudiosos, se desarrolló, al menos parcialmente, en América y luego fue “exportada” a Europa”.

Cardona concluye con la explicación de cada parte de su obra: “En el movimiento final, Danzándole (mantinada huasteca: entre Creta e Hidalgo), retomo dos grandes tradiciones virtuosísticas de los instrumentos de arco, la lira cretense (Grecia) y el violín huasteco (México), con las cuales tuve un contacto cercano. La mantinada es una forma poético/musical cretense que se canta en el marco de una música bailable, y en esto se parece a los sones huastecos en donde las partes cantadas se alternan con seccionesinstrumentales de gran brillantez. Así, este movimiento es una danza que pasa del mundo cretense al de los tríos huastecos hidalguenses. Y precisamente, al surgir lo huasteco, hay una violenta interrupción. El violín y la danza parecen derrotados. No obstante, poco a poco logran “volver a la vida”: la indicación para el violinista en la partitura es “poi a poi de nuovo vivente”, citando la que le pone Beethoven a los pianistas en el último movimiento de su Sonata opus 110. Tanto Grecia como México (y a fin de cuentas todos nosotros de los países periféricos) han sufrido históricamente y, en la actualidad, una tremenda agresión económica, social y política, interna y externa. En el caso mexicano, el saldo son muchos miles de muertos. Así, Danzándole busca ser un pequeño acto de resistencia, con un cierto optimismo, a pesar de todo”.

Finalmente, expresa el compositor: “Hay ciertos aspectos musicales que permean la pieza en su conjunto: la sonoridad del tritono (que se expresa tanto interválicamente en el plano melódico como en la transposición de los distintos campos armónicos, muy evidente en los movimientos centrales); el uso de una cierta articulación ternaria en todos los movimientos, aunque en el marco de acumulaciones más de carácter circular que seccional; la transformación a través de los movimientos de ciertos gestos rítmicos y mundos tímbricos y, por supuesto, el rol protagónico del violín. La obra fue compuesta expresamente para la Orquesta Sinfónica de Heredia y para los violinistas Erasmo Solerti y Arón Bitrán. Agradezco, desde luego, la colaboración de ambos así como la de la OSH en la materialización de esta pieza”.

  1. Aaron Copland(Estados Unidos 1900- 1990)
    Música para el teatro(Music for the Theatre)
    Entre el impresionismo, las disonancias y el folclor

Compositor estadounidense y figura destacada en la música del siglo XX. Nació en Nueva York el 14 de noviembre de 1900, donde estudió con su compatriota Rubin Goldmark. También fue discípulo de Paul Vidal y de la prestigiosa profesora francesa Nadia Boulanger, en París. Aunque sus primeras obras están influidas en gran medida por los impresionistas franceses, y manifiestan la huella de Igor Stravinski, pronto comenzó a desarrollar su propio estilo. Tras experimentar con ritmos de jazz en obras como Music for the Theatre (1925) y el Concierto para piano (1927), Copland se basó en un estilo más austero y disonante. Obras de concierto como las Variaciones para piano (1930) y Statements (1933-1935) constan de ritmos nerviosos e irregulares, melodías esquinadas y armonías en extremo disonantes. A estos años corresponden también el trío Vitebst (1929) y la Oda sinfónica (1930).

A mediados de los años treinta, retomó un estilo más sencillo, melódico y lírico, con frecuencia basado en elementos de la música folclórica de su país. Varias obras pertenecientes a este periodo narran distintos temas estadounidenses; en Lincoln Portrait (1942, Retrato de Lincoln), para orquesta y narrador, y en los ballets Billy the Kid (1942), Rodeo (1942) y Appalachian Spring (ganadora de un Premio Pulitzer en 1945), utiliza melodías del folclor, estilos y ritmos que captan la esencia de los primeros habitantes de los Estados Unidos. También adaptó música popular mexicana para Salón México (1937). Otras obras orquestales suyas son la Sinfonía para órgano y orquesta (1925), Oda sinfónica (1932) y la Sinfonía n.º 3 (1946), que incorpora la Fanfare for the Common Man (Fanfarria para un hombre común, 1942). También pertenece a este periodo la ópera para estudiantes The Second Hurricane (1937).

Su música para cine incluye las bandas sonoras de La fuerza bruta (1939, de Lewis Milestone); Sinfonía de la vida (1947), de Sam Wood); y La heredera(1949), de William Wyler, que ganó un Óscar a la mejor banda sonora.

Durante los años cincuenta volvió a su austeridad original. En la compleja y virtuosística Fantasía para piano (1957) y en obras orquestales como Connotations (1962), encargada para la inauguración del Lincoln Center de Nueva York) e Inscape (1967), utilizó el método dodecafónico de composición.Proclamation (1982), obra para piano orquestada por Phillip Ramey, se estrenó en 1985 en un concierto conmemorativo del 85 cumpleaños del compositor. Fue profesor del Berkshire Music Center entre 1940 y 1965, y luchó por promover la música de compositores contemporáneos. Escribió What to Listen for in Music (1939), Our New Music (1941), que reeditó con el título The New Music (1968), así como Music and Imagination (1952) y Copland on Music (1960).

Música para el teatro: génesis de la obra

Aaron Copland empezó a escribir su Música para el teatro en mayo de 1925, en la ciudad de Nueva York; pero, la mayor parte fue escrita en la Colonia McDowell, en Nueva Hampshire, durante el verano. Después de haber quedado muy impresionado con la obra temprana de Copland, Sinfonía para órgano y orquesta (1924), el director de orquesta Sergey Koussevitsky, instó a la Liga de compositores, la comisión de una obra orquestal de Copland, para ser interpretada en la siguiente temporada. Música para el teatro recibió su primera interpretación el 20 de noviembre de 1925, por la Orquesta Sinfónica de Boston, bajo la batuta de Koussevitsky, quien dirigió otra interpretación para la Liga de compositores el 28 de noviembre.

En cinco movimientos, Music for the theatre, de Aaron Copland (el compositor prefiere la escritura británica), representa un intento deliberado de componer música “americana”. En consecuencia, esta obra está en fuerte contraste con la europea Sinfonía para órgano. Con el fin de establecer un estilo americano para la pieza, Copland investigó particularmente en el jazz y el blues, una influencia evidente desde el inicio de la obra. La pieza no presenta asociaciones programáticas. Al respecto, el compositor explicó: “El título simplemente quiere decir que los tiempos de esta música tienen una naturaleza que es sugestiva (apropiada) para el ambiente teatral”. Desprovista de contrapunto lineal, Música para el teatro está llena de melodías y acompañamientos armónicos a la manera de una canción popular.

La pieza está escrita para una pequeña orquesta, compuesta por vientos maderas, dos trompetas, trombón, percusión, piano y un pequeño ensamble de cuerdas. Por supuesto, abundan aspectos teatrales en la composición, que inicia con un solo de trompeta, anunciando el primer tema jazzístico, después de un descompasado pasaje de trompeta de notas repetidas, que abre el primer movimiento, Prólogo, en forma de sonata. Las cuerdas entran y acompañan al oboe que entona el segundo tema. El desarrollo de la sección es temperamental (culminante) y conduce a un retorno al material de inicio. La escritura polirrítmica, constantemente empuja la música hacia adelante.

La Danza, segundo movimiento, está marcada por un Allegro Molto breve y frenético de contagiosos ritmos. Aquí se incorpora la popular canción East Side, West Side. El lento Interludio presenta una escritura lírica y pasajes a modo de solo de los vientos de madera, y ofrece la misma melodía elegante tres veces con diferente instrumentación. El corno inglés abre con una introducción antes que el clarinete toque el primer tema sobre un transparente acompañamiento de cuerdas, piano y glockenspiel*.

En dos partes, el vivaz Burlesque (Allegro vivo) da saltos hacia adelante en compás de 3/8. Estas dos secciones se alternan en un patrón ABAB e impulsan la música hacia adelante  hasta llegar a un final gracioso. Nada novedoso aparece en el Molto Moderato del Epílogo, en el cual el estado de ánimo y los temas del Prólogo y el Interludio regresan para redondear la totalidad de la obra y crear una verdadera quietud que lleva hacia el final.

* Instrumento de percusión idiófono -que tiene sonido propio porque usa su cuerpo como materia resonadora-, que consiste en un juego de láminas metálicas afinadas. Al estar compuesto de esta forma, es un metalófono. El glockenspiel es percutido con baquetas (bolillos) de madera, de metal o de plástico. Físicamente, es similar a otros instrumentos de percusión de láminas, como el xilófono, la marimba y el vibráfono, aunque estos dos últimos tienen resonadores cilíndricos debajo de cada lámina, en posición perpendicular al plano principal de ella. Su sonido es como el de las tradicionales liras que tocan las bandas estudiantiles en los desfiles. 

Secciones de Música para el teatro, de Aaron Copland

  1. Prólogo
    2.              Danza
    3.              Interludio
    4.              Burlesque
    5.              Epílogo

SOLISTAS EN EL VIOLÍN Y LA GUITARRA

Violinista de gran proyección y maestría

Erasmo Solerti nació en San José, Costa Rica, en 1981. Inició sus estudios musicales en el Conservatorio de Castella. Posteriormente, cursa estudios en la Escuela de Artes Musicales de la UCR. En el 2004, obtuvo su título de Licenciado en Música con énfasis en Violín, bajo la tutela del maestro Eddie Mora.

Joven violinista de gran proyección nacional e internacional. En diciembre de 2007, estrenó en Cornell University, la obra Silencio V para violín solista, ensamble de vientos y percusión, del compositor Eddie Mora, bajo la dirección de Cynthia Johnston y con el acompañamiento del CU Winds.

En varias ocasiones se ha distinguido como alumno de honor de Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, y fue ganador del Concurso Jóvenes Solistas 2003 de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Solerti fue alumno becado por tres años de la Youth Symphony Orchestra of the Americas(YOA), con la cual participó en las giras internacionales Suramérica 2005, Europa 2006 y Suramérica 2008.

Ha tenido oportunidad de tocar bajo la batuta de renombrados directores como Claudio Abbado, Ricardo del Carmen, Plácido Domingo, Gustavo Dudamel, Ferenc Gabor, Laszto Heltay, Irwin Hoffman, Isaac Karabtchevski, Chosei Komatsu, John Nelson, Carlos Prieto, Benjamin Sander y Barbara Scowcoft. Ha tocado en clases magistrales para violinistas como Saúl Bitrán, Zahar Bron, Agustín Cullel, Jan Dobrzelewski, Gela Dubrova, Dylana Jenson, Yair Kless, Leon Spierer y Ludmila Vernigora.

Activo miembro y solista de las orquestas del Conservatorio de Castella, Universidad de Costa Rica, Orquesta Sinfónica Juvenil y la Orquesta Sinfónica Nacional, y se desempeñó por tres años consecutivos como concertino de la Orquesta Filarmónica de Costa Rica. Actualmente, cursa la Maestría en Artes de la UCR con el proyecto La Música Costarricense para Violín, se desempeña como profesor interino de violín y viola en la Escuela de Artes Musicales, y es el actual concertino de la Orquesta Municipal de Heredia.

En Radio Universidad de Costa Rica produce el programa En primera fila y un segmento en el que caracteriza y explica la historia de ciertos instrumentos musicales.

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Guitarrista y docente cubana que trasciende fronteras antillanas

Rosa María Matos es guitarrista y pedagoga. Fue la primera mujer en ganar el Concurso-Festival Internacional de Guitarra de La Habana. Nacida en Las Tunas, antigua Oriente, Cuba, el 17 de agosto de 1972. Inicia sus estudios en la Escuela de Arte de Las Tunas, con Bárbara Milián y José Armando Guzmán; los completó en el Instituto Superior de Arte, con Joaquín Clerch, Jesús Ortega, Rey Guerra y Harold Gramatges.

Ha recibido clases magistrales con Isaac Nicola, Leo Brouwer, Pepe Romero (España), María Luisa Anido, (Argentina), Wolfgang Leedle, (Alemania) y Costas Cotsiolis (Grecia).

Ha actuado acompañada por la Orquesta Sinfónica Mulheuse, Francia; y la Orquesta Sinfónica de San Salvador, El Salvador; y ha participado en eventos como el Festival de Guitarra de San José, Costa Rica; Festival de Guitarra de Ligita, Lichtenstein, en 2001; Festival de Guitarra Parrado, Michoacán, México; y el Festival de Guitarra del Mundo de Argentina, en 2004 y 2011.

En su trabajo guitarrístico con orquestas sinfónicas, ha interpretado obras como el concierto de Lorenzo Martínez Palomo, Nocturnos de Andalucía, junto a la Orquesta Sinfónica Mulheuse, en Francia y con la Orquesta Sinfónica de Córdoba, bajo la dirección de Leo Brouwer; asimismo, ha tocado el Concierto de Cojímar, de Roberto Valera, entre otros. Estrenó en Cuba obras de compositores contemporáneos como María Escribano, Claudio Prieto y Leo Brouwer. Como docente, ha impartido clases en la Universidad Autónoma, en la Universidad de Zacatecas (México), y en la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Actualmente es profesora del Instituto Superior de Arte, en La Habana, Cuba.

Matos ha obtenido diversos premios, tales como:

Primer Premio en el Concurso Amadeo Roldán, 1984 y 1986.
Premio a la mejor interpretación de una obra cubana, Concurso Nacional, 1988
Primer Premio Concurso Musicalia, convocado por el Instituto Superior de Arte, 1996.
Primer Premio en el IX Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana, 1998
Premio Masaru Kohno.
Premio Ichiro Suzuki.
Premio de la Radio Cubana.
Premio a la Maestría Artística, otorgado por el Instituto Superior de Arte

MÚSICOS

Caminos de Andalucía 

Director titular: Eddie Mora

Solistas: Erasmo Solerti (Costa Rica) I violín

Rosa Matos (Cuba) I guitarra

Violín I
Concertino: Andreas Neufeld (Alemania)
Adriana Cordero
Mariana Salas
Nancy Alvarado
Sara Miranda
Daniela Garner
Roger León

Violín II
Azeneth Loáisiga
Leonardo Perucci
Mauricio Campos
Carlos Vargas
Andrés Corrales
Fabrizio Ramírez
Andrés Mendieta

Violas
Samuel Ramírez
Jafet Quesada
Elisa Hernández
Mario Sequeira
Priscilla Montalván

Violoncellos
Cristian Guandique
Beatriz Meléndez
Blanca Guandique
Thiago Máximo
Gerald Mora

Contrabajos
Jose Daniel Saavedra
Alberto Moreno
Daniel Mairena
Pedro García

Piano
Leonardo Gell

Flauta
Mario Velazco
Enmanuel Lafuente

Oboe
Raquel Arguedas
Isaac Alfaro

Clarinete
Sergio Delgado
Daniel Porras

Fagot
Luis Diego Cruz
Bryan Valderrama

Trompeta
Jesús Campos
Esteban González

Corno
Nelly Suárez
Esteban Murillo

Trombón
Luis Lizano
Marisel Torres

Tuba
Andrés Porras

Percusión
José María Piedra
Allan Vega
Andrés Barboza
Josué Berrocal

VI Programa 2016

VI Programa 2016

VI Programa 2016

 

Concierto I : 18 de diciembre, 10:30 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Concierto II : 19 de diciembre, 7:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

Solistas: Jesús Mozo Colmenero (España) | Acordeón, Camila Berg (Cuba) | viola, José María Piedra (Costa Rica) I Marimba

Director titular: Eddie Mora

Georgs Pelecis (Letonia| 1947)

  • Concerto giocoso para viola. Estreno Nacional

Marvin Camacho (Costa Rica| 1966)

  • Los caminos de Don Quijote. Estreno Mundial.

Vladislav Soifer, Arreglista (Rusia)

  • Melodias Heredianas. Estreno Mundial.

Ottorino Respighi (Italia  1879-1936)

  • Los pájaros para orquesta de cámara. Estreno Nacional.
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia
Temporada 2016
TEMPORADA: ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI
Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)
Municipalidad de Heredia
Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)
Eddie Mora Bermúdez | director titular

PROGRAMA 

Marvin Camacho (Costa Rica| 1966)

  • Concierto para acordeón solista, cuerdas y percusión. Estreno Mundial.

Laureado compositor nacional oriundo de Barva

Marvin Camacho Villegas nace en Barva de Heredia, Costa Rica, en 1966. Su formación musical en piano y composición la realiza en el Conservatorio de Castella y la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica (UCR). Entre sus principales maestros se encuentran Roger Wesby, Mario Alfagüell, Luis Diego Herra, Bernal Flores, Benjamín Gutiérrez y Pilar Aguilar. Profesor Catedrático de la Universidad de Costa Rica, donde funge como Subdirector de la Escuela de Estudios Generales, Coordinador del Programa de Cursos Libres y Extensión Docente, y profesor de la Etapa Básica de Música de la Sede Regional del Atlántico. Asimismo, es Coordinador de Vida Estudiantil de la Universidad de Iberoamérica (UNIBE) y Presidente de la Asociación Sinfónica de Heredia. Ha sido reconocido con las distinciones Hijo Predilecto de los cantones de Turrialba y Barva.
Su obra ha sido premiada con diversos lauros: Premio Nacional de las Artes (1984), por su Meditación Bribrí para contrabajo solo; Premio Nacional en Composición Aquileo Echeverría (2007), por su Sinfonía n.° 2 “Humanidades”; Premio ACAM (2010), por su Sonata dall´ Inferno para piano; y Premio Nacional en Composición Aquileo Echeverría (2012), por su Concierto n.° 1 “Iniciático” para piano y orquesta.
Gran parte de su catálogo autoral se ha apreciado en países de América y Europa, incluso, en el Carnegie Hall de Nueva York y el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Algunas de sus obras se han grabado en la serie Memoria Musical Costarricense Vols. I, II y III (Universidad de Costa Rica), en el disco Disparate y Locura (Universidad Nacional Autónoma de México–Universidad de Costa Rica), en el disco Reflexiones de Don Quijote (Universidad Autónoma de Madrid), y en los fonogramas Tiempos (Orquesta Sinfónica de Heredia) y Nosotros–Música de Cámara Costarricense (Universidad de Costa Rica). Su primer disco monográfico, Rituales y Leyendas, fue publicado en 2012 y recoge obras para diversas formaciones, interpretadas por músicos de varios países. En 2013 fue presentado su segundo monográfico, el álbum doble Salmos Cotidianos, con una selección de su obra sinfónica y sinfónico-coral. Su más reciente producción, Las memorias de Sibö, es un disco-libro que recrea la mitología indígena costarricense con interpretaciones del Quinteto de Maderas Kaltak y la narración del propio Camacho, presentado en noviembre de 2015.

Entre sus estrenos más destacados se encuentran:

. Las Cortes de Cádiz (Orquesta del Gran Teatro Manuel de Falla, España),

. Sinfonía n.° 1 “Cuadros Orquestales” (Orquesta Sinfónica de la Universidad Rey Juan Carlos, España)

. Sinfonía n.° 2 “Humanidades” (Orquesta del Conservatorio de Castella, Costa Rica)

. De profundis – Concierto para trío y orquesta (Trío Concertante–Orquesta Sinfónica de Heredia, Costa Rica)

. Poema Sinfónico “Un hombre llamado Don Quijote” para soprano y orquesta (Zamira Barquero–Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica)

. Posludio para saxofón barítono y banda (Elmer Richmond – Banda de Conciertos de Cartago, Costa Rica)

. Canto a Wihtman para fagot y banda (Cindy Bolandi–Banda de la Universidad de Wisconsin y Banda de Conciertos de San José)

. Concierto n.° 1 “Iniciático” para piano y orquesta (Leonardo Gell–Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica y Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba)

. Cantata Salmos Cotidianos Stabat Mater (UCR Coral, Costa Rica)

. Te Deum y Poema (Coro Sinfónico Nacional y Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica)

. Obertura y Habanera (Banda Sinfónica de la Fundación Carlos Gomes, Brasil)

. En el umbral para percusión y orquesta de cuerdas (Gustavo Ramos – Sinfonietta de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

. Fantasía n.° 1 para piano y orquesta (Giuseppe Gil – Orquesta Sinfónica de la Academia Estatal de Vilnius, Lituania, y Orquesta Sinfónica de Kostromá, Rusia).

Acerca de su catálogo, composiciones y conferencias

En el año 2012, Camacho donó alrededor de cincuenta partituras de su catálogo al Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, siendo el único compositor latinoamericano en resguardar su obra en esa prestigiosa institución. Asimismo, en noviembre de 2015, realizó la entrega oficial de todos sus manuscritos al Archivo Histórico Musical de la Universidad de Costa Rica, siendo el primer compositor costarricense en ofrecer en calidad de custodia su patrimonio original a dicha institución.
Sus composiciones Sonata dall´ Inferno (I. Allegro con fuocco), Quijotada No. 3 Nocturno fueron seleccionadas como obras impuestas en el I Concurso Internacional de Música Contemporánea La música de los últimos 100 años (Lituania, 2014); así como, De bosquejos y diabluras, le fue comisionada como obra impuesta en la categoría avanzada del VIII Concurso Internacional de Piano María Clara Cullell (Costa Rica, 2015).
Como conferencista y compositor, Marvin Camacho ha sido invitado por la Universidad de Valladolid, la Escuela Superior de Música de Cataluña, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el Festival de La Habana de Música Contemporánea, la I Jornada Cultural Costarricense en Cuba, el Festival Leo Brouwer de Música de Cámara (Cuba), la Academia Estatal de Vilnius (Lituania), el Conservatorio Nacional de Música de México y el Seminario de Composición Musical (Costa Rica). Su música se ha interpretado además en el Festival Internacional de Música de Cádiz, Festival de Miami, Conferencia Internacional de Dobles Cañas (Nueva York), Festival Internacional de Música de Pará (Brasil), Festival Internacional de Música Académica Latinoamericana y Festival Música Clásica por los Caminos del Vino (Mendoza, Argentina).

Las quijotadas de Marvin Camacho
Los caminos de Don Quijote (Concierto para acordeón solista, cuerdas y percusión)

Al maestro Jesús Mozo en los caminos de la vida
A la maestra Begoña Lolo por sembrar en mi creación musical la magia de Cervantes

En el catálogo musical del compositor costarricense Marvin Camacho, podemos encontrar varias obras cuya temática gira en torno de la obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, del novelista, poeta y dramaturgo español Miguel de Cervantes Saavedra. Sin embargo, esta temática reincidente en el compositor habla de su impacto con la obra cervantina y los estudios sobre esta que llegaran a él durante su participación como compositor y ponente en uno de los congresos de música Cervantina, llevados a cabo en Madrid y organizados por la Dra. Begoña Lolo, notable musicóloga española, desde la plataforma del quehacer académico de la Universidad Autónoma de Madrid. Obras como Las tres quijotadas de un hidalgo, La reflexión de Dulcinea, Un hombre llamado Don Quijote y, en este concierto, su obra de estreno mundial: Los caminos de Don Quijote.
En esta obra el compositor utiliza el acordeón como solista en convivencia con las cuerdas y la sección de percusión. La obra recurre a elementos de simplicidad sinfónica, consignándole al acordeón, básicamente, la narración musical de una historia que cada uno de los miembros del auditorio podrá recrear, según su visión del Quijote. Está dedicada al maestro y acordeonista español Jesús Mozo, quién ya había estrenado otra obra para acordeón y cuerdas de Camacho en Madrid y luego en CR, y a la maestra Begoña Lolo, musicóloga que ha influido sustancialmente en el compositor para la creación de su repertorio cervantino.
Los caminos de Don Quijote es una obra que nos invita a visualizar nuestros propios caminos de vida.

Georgs Pelēcis (Letonia| 1947)

  • Concertino giocoso para viola y ensamble. Estreno Nacional.

Versado en música antigua sin desconocer el presente siglo

Oriundo de Riga, Letonia, Georgs Pelēcis nace en 1947. En 1970, se gradúa en la clase de composición del compositor armenio Aram Khachaturiam, en el Conservatorio Chaikovski de Moscú; y, en 1977, obtiene el doctorado en artes. Cursa estudios en Oxford y Cambridge. Desde 1990, Pelēcis es profesor de teoría de la fuga y el contrapunto, en la Academia Nacional de Música de su natal Letonia. Como musicólogo es autor de dos tesis sobre la música de Johannes Ockeghem (s. XV) y Giovanni Pierluigi de Palestrina (s. XVI). Asimismo, tiene publicados más de treinta artículos sobre temas de la música de la Edad media, Renacimiento, Barroco y sobre composiciones letonas.

Nueva música consonante eufónica como ideal armónico

Entre los principales rasgos de su música destacan: emociones positivas, alegría al momento de la interpretación, y contemplación hacia los ideales y aspiraciones humanas. Su lenguaje musical está basado en consonante claridad con la escala diatónica mayor y menor. Pelēcis manifiesta: “La música se escribe por una de dos razones principales, ya sea por proponer un ejercicio intelectual al oyente, o para propiciar un bien para la música. Me siento más cerca de la segunda posibilidad. Toda mi inspiración creadora emana de una suerte de país de la eufonía –buenos sonidos- como encarnación o espejo del ideal humano. La aspiración a ese ideal es tema central de mi producción musical”.
En la tonalidad musical de Georgs Pelēcis parece repercutir algún espíritu positivo sorprendente. Esta misma cualidad, cuya génesis ancestral puede ser encontrada en parte en la música renacentista y barroca, asimismo, de algún modo en la estética minimalista, brinda una fuerza espiritual a la producción creadora del compositor y trae a la música letona un ayer desconocido, un nuevo aliento y una actividad vibrante. De todas las clasificaciones de estilo que el mismo compositor y críticos de música han hecho de sus trabajos, la más precisa sería ‘nueva música consonante’, donde la eufonía es el ideal armónico. El compositor como persona y creador toma distancia del drama y la dualidad del alma. Su música no tiene nada en común con la estilización, aunque esto revela una profunda comprensión acerca del conocimiento de la música de culturas antiguas. El camino musical del compositor adquirió claridad desde los inicios de las años 70, cuando similares herramientas de creación (tanto la meta de crear nuevas obras como el léxico musical) entre los compositores de Letonia, en el momento, incluyendo la nueva generación, no se usaba un lenguaje estandarizado y se necesitaba una defensa honesta de los criterios de producción creadora.

Alegría en las notas musicales de Pelēcis
Concertino giocoso para viola y ensamble

Estrenado mundialmente el 28 de octubre de 2014, en Moscú, por el ensamble Nikolai Shachkov, el Concertino giocoso para viola y ensamble, del compositor letón, Georgs Pelēcis, deja escuchar de acuerdo con el carácter musical designado en el título de la obra, un aire jocoso, retozón que suena en modo dancístico, y que lentamente, hacia el final, va mostrando un pasaje de descanso, de reposo tras el ímpetu juguetón del inicio.

Ottorino Respighi (Italia  1879-1936)

  • Los pájaros para orquesta de cámara. Estreno Nacional.

Hombre culto y sensorial con un corazón simple

Ottorino Respighi nace en Bolonia, Italia, en 1879, y fallece en Roma, en el año 1936. Compositor, director de orquesta y pianista italiano. A los ocho años empezó el estudio del violín, que prosiguió, junto con el de la viola, en 1891 en el Liceo Musical «G. B. Martini» de su ciudad natal. Luego, cursó composición, y a fines de 1900 presentó sus Variazioni sinfoniche. Este mismo año marchó a Rusia, donde permaneció cinco meses y conoció a Rimski-Korsakov, con quien recibió algunas clases que marcaron decididamente su estilo orquestal. Con el correr de esa década, trabajó activamente como intérprete y comenzó a interesarse en la música italiana del pasado más remoto.
Entre 1908 y 1909 estuvo en Berlín, donde absorbió mucho del rico ambiente musical, pero poco de las charlas de Max Bruch a las cuales asistió. Después de un periodo en Bolonia se estableció permanentemente en Roma en 1913, y fue nombrado profesor de composición en el Liceo de Santa Cecilia. En 1924 fue director de esta institución y renunció dos años después para dedicarse por completo a la composición. Durante la última década de su vida continuó enseñando y dirigiendo sus obras a ambos lados del Atlántico. También acompañaba en el piano a su esposa Elsa Olivieri-Sangiacomo, quien además de cantante era compositora y fue más tarde la autora de la biografía de Respighi.
Si bien no fue el principal compositor italiano de su generación, Respighi fue el más exitoso internacionalmente. Las innegables limitaciones de su arte se asocian a su personalidad. Él era un hombre de considerable cultura, pero de un corazón simple y casi infantil. Siempre fue muy receptivo a las impresiones visuales y, por ello, su obra tiende a ser más sensorial en carácter. La mayoría de sus obras tempranas demostraron pocos signos de su real naturaleza. Antes de 1910, estaba absorbiendo las influencias de varios compositores, desde Martucci y Sgambati hasta R. Strauss. Pero solamente unas canciones de aquellos años, como Nebbie, Nevicata y Stornellatrice, ya tienen la frescura e inevitables elementos personales. Su madurez aparece en una canción más extensa, Aretusa, mientras que en el terreno orquestal recién lo hace con la gran Sinfonía Dramática que aparece como un tributo a R. Strauss.
En 1916 completó su primer y mayor hito, Fuentes de Roma, en donde las influencias de R. Strauss y M. Ravel aparecen completamente asimiladas. Aquí, Respighi revela un total manejo de su talento y el perfecto conocimiento de sus limitaciones. Las posteriores obras siguieron un esquema parecido, aunque hay aspectos notables en Pinos de Roma, Tríptico Botticelliano Impresiones Brasileñas y Fiestas Romanas. En esas y otras partituras, Respighi buscó siempre nuevas posibilidades, pero dentro de la misma estética. En los años venideros surgió un creciente interés por elementos arcaicos, lo que se aprecia en el empleo de motivos gregorianos en Vitrales de Iglesia o en los arreglos de música antigua en las suites Antiguas Arias y Danzas. Tampoco deben olvidarse aquellas obras más sobrias y abstractas de esos años, que también revelan tales tendencias arcaicas, como el Concierto Gregoriano o el Concierto en Modo Misolidio. Quizás, el mejor ejemplo del empleo de material antiguo sea el oratorio Lauda per la Nativitá del Signore. Al final de su carrera, Respighi se fue interesando en la ópera y produjo obras mejor estructuradas en los planos pictórico o idílico que en lo dramático o apasionado. Notable es, sin embargo, la obra infantil La Bella Dormente nel Bosco, concebida originalmente para marionetas y, más tarde, adaptada para mimos infantiles acompañados por cantantes fuera del escenario.

Canto de los pájaros en la sonoridad musical

En 1927, Ottorino Respighi compone Los pájaros (Gli Uccelli). En esta obra, basada en la música de los siglos XVII y XVIII, Respighi intenta recrear el canto de los pájaros en la notación musical.

La obra consta de cinco movimientos:

  • Prelude (basado en la música de Bernardo Pasquini)
  • La Colomba (La paloma, basado en la música de Jacques de Gallot)
  • La gallina (La gallina, basado en la música de Jean-Philippe Rameau)
  • L’usignuolo (El ruiseñor, basado en la canción popular “Engels Nachtegaeltje”)
  • Il cucù (El cuco, basado en la música de Pasquini)

En la suite intervienen: tres flautas, oboe, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas (cornos franceses), dos trompetas, arpa, clave y cuerdas.

Descripción de su estructura musical | Características de la obra

El afecto de Respighi y su conocimiento de la música antigua, quedan ampliamente demostrados en sus tres suites de Aires y danzas antiguas. Los pájaros (1928) representa otro viaje al pasado en el que el compositor transforma cinco piezas características para teclado de los siglos XVII y XVIII en una genial suite para orquesta.
La orquestación de música antigua para teclado es una arriesgada empresa: el brillo, el timbre sin inflexiones de un instrumento como el clavicembalo, no puede ser adecuadamente expresado por la sonoridad orquestal. Sin embargo, sabiamente, Respighi no hace ningún intento por realizar tal trabajo difícil. En lugar de ello, usa el material prestado para explotar la fuerza innata de la orquesta, contando con el ingenio melódico centelleante del color instrumental, los contrastes rápidos de volumen y el tempo preciso. Si bien ninguno de los cinco movimientos transmite el quebradizo brillo de las piezas originales del clavicembalo, cada uno es gracioso, juguetón y modesto.
Después de un elegante Preludio, basado en una obra de Bernardo Pasquini, las aves a que hace referencia el título, aparecen de la siguiente manera: La paloma (tema de Jacques de Gallot), La gallina (original de Jean-Phillippe Rameau), El ruiseñor (basado en la canción popular “Engels Nachtegaeltje”) y, finalmente, El cucú (tema de Bernardo Pasquini). El Preludio como tema principal, retorna en varias formas a través de la suite, y la obra termina con una repetición de fragmentos melódicos de movimientos antiguos.

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SOLISTAS

JESÚS MOZO-COLMENERO | ACORDEÓN (España)

Jesús Mozo-Colmenero es titulado superior de acordeón clásico con premio extraordinario fin de carrera en el Conservatorio Superior de Música de Donostia-San Sebastián. Realiza estudios de posgrado con Ángel Luís Castaño en el Conservatorio Superior de Música de Aragón y con Mika Vayrynen, profesor de la Academia Sibelius de Helsinki. Influyen en él profesores como M. A. Colmenero, Y. Otxotorena o M. Bikondoa. Amplía su formación con intérpretes como Stefan Hungson, Jean Luc-Manca, Jean Marc-Marroni, Kristof Olczak, Alberto Rosado o Patrick Busseuil. Obtiene el Diploma de Estudios Avanzados en Musicología en la Universidad Autónoma de Madrid por la investigación acerca del repertorio aplicado al acordeón en la música de cámara de 1850 a 1950.
Ha sido premiado en el Concurso Internacional de Acordeón de Cantabria (2001), Concurso Internacional de Interpretación Pedro Bote, de Badajoz (2002), Certamen Nacional de Acordeón (2004), y Torneo Internacional de Música en Zaragoza (2001).
En su actividad concertística, destacan en Madrid las siguientes salas: Auditorio Nacional, Auditorio Conde Duque, Centro para la Difusión de la Música Contemporánea, Teatro Monumental, Circulo de Bellas Artes, Teatros del Canal y Auditorio de la Universidad Carlos III.
Asimismo, ha actuado en el Auditorio de Zaragoza, Auditorio de la Diputación de Alicante y en el Auditorio Alfredo Kraus, de Gran Canaria. Ha intervenido en Festivales como Clásicos en Verano de la Comunidad de Madrid, Ciclo de Música de Cámara de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, Ciclo de Música del Siglo XX en la Fundación Juan March, Festival de Música Contemporánea de Alicante 2011, Tempo Liszt 2011.
Ha ofrecido conciertos en Francia, Suiza e Italia, habiendo actuado ante su Santidad Juan Pablo II en Ciudad del Vaticano. En Costa Rica ha llevado a cabo una gira de conciertos, incluyendo actuaciones en la ciudad de San José, en el Teatro Eugene O`Neill, sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica en Turrialba-UCR, Colegio Panamericano y el Auditorio Abelardo Bonilla, en la sede central de la UCR.
Como solista ha tocado con la Orquesta de Cámara Andrés Segovia, Orquesta Bética Filarmónica de Sevilla, International Youth Orchestra, Camerata de Madrid, Orquesta de Cámara del Conservatorio de Castella (Costa Rica) y Albores Ensemble.
Además, colabora de manera habitual con la Orquesta Nacional de España (ONE), Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española (OSRTVE), Orquesta de Cadaqués, Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM) y Plural Ensemble. Ha sido dirigido por directores como Josep Pons, Adrian Leaper, Jaime Martín, Beat Furrer, Manuel Coves, Yoav Talmi, Nacho de Paz, Susan Campos, Fabián Panisello, Víctor Ambroa y Manuel Villuendas, entre otros.
En el ámbito de la música de cámara ha dado conciertos junto al Cuarteto Almus, Cuarteto de Cuerdas de Profesores de la OSRTVE, Cuarteto Diapente, Cuarteto Leonor, Cuarteto de Cuerdas de Profesores de la ORCAM.
Ha estrenado obras de compositores como Jesús. Rueda, José Zárate, Eneko Vadillo, Stefan Lienenkamper, David Mora, Jorge Taramasco, Eduardo Lorenzo, José Buenagu y Marvín Camacho, que le han valido elogios de la prensa especializada.
Ha grabado para Radio Clásica de Radio Nacional de España, Canal Sur Televisión y Telecinco. Para el sello Tañidos tiene editado el disco compacto a solo La noche transfigurada, con obras de Bach, Liszt, Taramasco, Solotarjow y Zubytsky. Recientemente ha dirigido y coordinado el disco compacto pedagógico Música para jóvenes acordeonistas, realizado junto a cuatro profesores de acordeón españoles.
Ha sido profesor en el Conservatorio Superior de Música de Murcia, Conservatorio Superior de Música de Aragón y en los conservatorios profesionales de Segovia y Murcia.

CAMILA BERG | VIOLA (Cuba)

Violista. Nace en La Habana, Cuba. Camila Berg realiza sus estudios de violín en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y de viola en el Instituto Superior de Arte (ISA), ambos de Cuba. Obtiene en el concurso Jóvenes Talentos 2008, auspiciado por la Escuela Nacional de Arte (ENA), el segundo y tercer premio; posteriormente, el primer premio en el concurso Musicalia 2011, realizado en el Instituto Superior de Arte de la Habana (ISA).
Se ha presentado en varios festivales de música contemporánea de La Habana. Fue violista de la Camerata Romeu por varios años. Reside en Costa Rica desde el 2011, donde ha tocado con la Orquesta Sinfónica de Heredia, entre otras agrupaciones. En julio del 2014 formó parte de la gira por el Caribe con la Orquesta de las Américas (YOA). En la actualidad, es violista titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica.
De su historial artístico, resaltan en la lista sus estudios en la ENA e ISA, su participación en muchas actividades en estas dos escuelas, realización de conciertos personales, también formó parte de la Orquesta de Cámara Profesional de Mujeres, y en la actualidad, además, pertenece al Cuarteto Hispano de Cuerdas de Costa Rica.

MÚSICOS
Violín I Erasmo Solerti
Violín I Caterina Tellini
Violín I Mariana Salas
Violín I Nancy Alvarado
Violín I Sara Miranda
Violín l Daniela Garner
Violín I Roger León
Violín I Johan Chapellín
Violín II Azeneth Loáisiga
Violín II Leonardo Perucci
Violín II Mauricio Campos
Violín II Carlos Vargas
Violín II Andrés Corrales
Violín II Fabricio Ramírez
Violín II Andrés Mendieta
Viola Solista Camila Berg
Violas Samuel Ramírez
Violas Elisa Hernández
Violas Jafeth Quesada
Violas Mario Sequeira
Violoncellos Cristian Guandique
Violoncellos Beatriz Meléndez
Violoncellos Blanca Guandique
Violoncellos Thiago Máximo
Violoncellos Gerald Mora
Violoncellos Guillermo Quirós
Contrabajos Alberto Moreno
Contrabajos José Saavedra
Contrabajos Daniel Mairena
Contrabajos Pedro García
Acordeón Solista Jesús Mozo
Arpa Georgina Hidalgo
Celesta Leonardo Gell
Flautín / Flauta Mario Velasco
Flauta Emmanuel La Fuente
Oboe Roslyn Cerdas
Oboe Raquel Arguedas
Clarinete bajo Sergio Delgado
Clarinete bajo Daniel Porras
Fagot Luis Diego Cruz
Fagot Bryan Valderrama
Corno francés Daniel Rivas
Corno francés Esteban Murillo
Trompeta Jonathan Arias Retana
Trompeta Nahum Leiva
Trombón Luis Lizano
Trombón Marisel Torres
Tuba Andrés Porras
Percusion Solista José María Piedra
Percusion Allan Vega
Percusion Andrés Barboza

 

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