I Programa 2019

I Programa 2019

Programa No. 1

Orquesta Sinfónica de Heredia | Eddie Mora | Director titular

Joan Pagès |Director invitado 

Solistas

Leonardo Gell (Cuba) | Clavicémbalo
Marcela Alfaro (Costa Rica) | Mezzosoprano 

Viernes 22 de febrero 7:30 pm | Parroquia Inmaculada Concepción de Heredia
Sábado 23 de febrero 8:00 pm | Teatro Nacional 

Sergio Delgado (Costa Rica | n.1993)

     Nocturnos a Debravo (2019) *

Ilias Rachaniotis (Grecia | n.1978)

     Canto jondo

     Canciones con textos del poemario Cante jondo, de García Lorca (2015) **

Manuel de Falla (España | 1876-1946)

     Concerto para clavicémbalo (1923-1926)**

Luciano Berio (Italia | 1925-2003)

     Folk songs para mezzosoprano y siete instrumentos (1964) **

* Estreno Mundial | ** Estreno Nacional

VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

NOTAS AL PROGRAMA

por Gustavo Adolfo Segura Soto 

  1. Nocturnos a Debravo (2019) *

Sergio Delgado (Costa Rica | 1993)

Mocedad de un compositor con muchas horas de vuelo

Sergio Delgado Rodríguez, nacido en 1993, clarinetista y compositor, es egresado del Conservatorio de Castella y de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, donde realizó sus estudios de ejecución e interpretación musical con énfasis en clarinete. En el ámbito de la composición musical, ha tenido como mentor al maestro Benjamín Gutiérrez Sáenz. Ha recibido clases maestras con reconocidos clarinetistas internacionales como Philippe Cuper, Ronald van Spaendonk, Antonio Saiote, James Campbell, entre otros. Ha sido docente de la Universidad de Costa Rica y clarinetista principal de su orquesta sinfónica. Profesor invitado en los Festivales Internacionales de Clarinetes en Costa Rica 2017-2018, así como, también ha impartido clases maestras en la Universidad de Panamá. De su amplio catálogo de obras de cámara, concertantes y sinfónicas, se han estrenado, interpretado y grabado por artistas y ensambles profesionales dentro y fuera de Costa Rica, entre los que destacan la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, PEN Trio (USA), Orquesta del Festival Alfredo de Saint Malo (Panamá) Trío Acuarimántima (Colombia), Banda de Conciertos de Cartago (CR), Truman State University Wind Orchestra (USA), Hong Kong Festival Wind Orchestra, entre otros. En la actualidad se desempeña como clarinetista de la Orquesta Sinfónica de Heredia, y entre sus compromisos como compositor destaca el estreno mundial de Nocturnos a Debravo (2019) por la Orquesta Sinfónica de Heredia, bajo la dirección de Joan Pagès Valls; así como, su Triple Concierto, n.° 2 (2019) para clarinete, viola y piano, a cargo del Trío Acuarimántima y la Orquesta Sinfónica EAFIT, Medellín.

El compositor y su intimidad con la poesía de Debravo

El 31 de Enero se conmemora el natalicio del poeta costarricense Jorge Debravo (1938-1967), a quién el compositor Sergio Delgado (n.1993) ha dedicado sus Nocturnos para ensamble, un poema de cámara que será estrenado próximamente por la Orquesta Sinfónica de Heredia en el Teatro Nacional de Costa Rica. Les compartimos un extracto de la reseña de la obra, en palabras poéticas de su autor:

“Aquella poesía invadida de fantasías y tormentos expresa el inmenso sentir de quien la crea desde sus adentros. Llena de sonidos que vibran con su voz,  de cantos embriagados por el recuerdo, el olvido y el adiós.  Cautiva de un frenesí de pasiones,  desde el alma escribe sus últimas oraciones, las que rezan por la vida, la naturaleza y la eternidad de su proeza”, externa Delgado respecto de la lírica debraviana.

Continúa: “Así, con la intimidad de la noche serena, acompañaba mis lecturas de Milagro Abierto (1959) del costarricense Jorge Delio Bravo, quien inspira estos Nocturnos en su carácter vívido, lúdico y apasionado. Sus versos impregnados de colores y texturas, desde la luz y el fondo de su alma con las sombras hicieron figuras, las que guiaron mis contrapuntos con sus voces incesantes, angustiadas, dolorosas, fugitivas, llenas de esperanzas inconstantes. Considero que la música y la poesía son una sola, y que su rima es a la vida el latir en mi persona”, finaliza el compositor, enfatizando en esa sinergia mágica entre música y poesía que, en esencia, emanan de una misma fuente de luz creadora.

  1. Cante jondo

Canciones con textos del poemario Cante jondo, de García Lorca (2015) **

Ilias Rachaniotis (Grecia | 1978)

Un heleno adoptado en tierras germanas

Ilias Rachaniotis, compositor griego, nace en 1978, en la ciudad de Argos. Con veintitrés años y poco dinero en su bolsillo, llega Berlín a trazar nuevos horizontes artísticos. Al momento de arribar a la ciudad germana, ya había terminado su formación en clarinete y piano y era, en sus propias palabras, musicalmente un hombre salvaje. Estudió en Weimar con el profesor y compositor Helmut Zapf. Hoy en día, Rachaniotis vive una larga y distinguida carrera y enseña música en la Escuela Waldorf, en Erfurt Bischleben. En 2009, Ilias Rachaniotis fundó el conjunto griego En Pythos; asimismo, por esa misma época, la orquesta Loh Sondershausen interpretó sus obras.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 1898 – Víznar, Granada, 1936)

Federico García Lorca hijo de un rico propietario y de una maestra, vivió una infancia rural a la que sumó una completa formación. Se trasladó a Madrid, donde se alojó en la residencia de estudiantes y conoció a sus compañeros de generación, y a muchas figuras del panorama artístico. En este ambiente conoce las vanguardias, pero su personal sensibilidad sobrepasa las modas y triunfa definitivamente con su emblemático Romancero gitano. Tras vivir una enriquecedora temporada en Cuba y Nueva York (el impacto de esta ciudad da lugar a Poeta en Nueva York), vuelve a España. Durante la República, dirige la compañía La Barraca, grupo teatral universitario con el que llevó el teatro clásico por todos los rincones de España. En 1933 visita Buenos Aires, donde sus dramas obtienen gran éxito. De regreso, Lorca, que es ya poeta de éxito, manifiesta públicamente sus ideas de izquierda; este hecho lo pone en el punto de mira de los nacionales que lo asesinan nada más al estallar la Guerra Civil Española, dos meses después de terminar La casa de Bernarda Alba. Otras obras destacadas del autor son Poema del cante jondoLa zapatera prodigiosaBodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las floresMariana Pineda y El público.

En torno del poemario lorquiano

En el Poema del cante jondo se propone Federico García Lorca lograr una obra misteriosa y clara que sea como una flor: arbitraria y perfecta. Se trataba de penetrar en el espíritu de Andalucía captando su cultura popular primitiva y misteriosa, curtida en el dolor. El resultado es un prodigio de voz poética a la que cabe aplicar lo que el propio Federico dijo del tradicional cantaor: “Cuando canta, celebra un solemne rito, saca las viejas esencias dormidas y las lanza al viento envueltas en su voz (…), la raza se vale de él para dejar escapar su dolor y su historia verídica”. Luis García Montero, profesor de la Universidad de Granada y poeta, explica la mezcla de romanticismo, estilización y forma vanguardista que se entrelazan para lograr uno de los más conmovedores libros lorquianos. (Espasa-Calpe, Colección Austral)

El cante jondo de Federico García Lorca y Manuel de Falla

El nombre de Federico García Lorca está ligado, junto con el de Manuel de Falla, a la renovación moderna del «cante jondo». Ellos conectaron ese canto primitivo con las exigencias de pureza de la vanguardia internacional. El primer fruto de esta colaboración fue el Primer Concurso de Cante Jondo, celebrado en Granada en 1922; el segundo, el “Poema del cante jondo”, interpretación lírica de un mundo agónico y secreto. Se encuentra aquí la visión más profunda, más estilizada y más universal de Andalucía y su alma, por parte de quien fue su mejor intérprete en poesía.

  1. Concerto para clavicémbalo (1923-1926)**

Manuel de Falla (España | 1876-1946)

Miembro del gran trío de la música nacionalista española

Manuel María de los Dolores Falla y Matheu, compositor español, nace en Cádiz, en 1876, y fallece en Alta Gracia, Argentina, en el año 1946. Con los catalanes Isaac Albéniz y Enrique Granados, el gaditano Manuel de Falla es el tercero de los nombres que conforman la gran trilogía de la música nacionalista española. Fue también uno de los primeros compositores de esta tradición que, cultivando un estilo tan inequívocamente español como alejado del tópico, supo darse a conocer con éxito en toda Europa y América, y con ello superó el aislamiento y la supeditación a otras tradiciones a que la música hispana parecía condenada desde el siglo XVIII.

La representativa música autóctona española

Nunca fue un compositor prolífico, pero sus creaciones, todas ellas de un asombroso grado de perfección, ocupan prácticamente un lugar de privilegio en el repertorio. Recibió sus primeras lecciones musicales de su madre, una excelente pianista que, al advertir las innegables dotes de su hijo, no dudó en confiarlo a mejores profesores. Tras trabajar la armonía, el contrapunto y la composición en su ciudad natal con Alejandro Odero y Enrique Broca, ingresó en el Conservatorio de Madrid, donde tuvo como maestros a José Tragó y Felip Pedrell.

La influencia de este último sería decisiva en la conformación de su estética: fue él quien le abrió las puertas al conocimiento de la música autóctona española, que tanta importancia había de tener en la producción madura falliana. Tras algunas zarzuelas, hoy perdidas u olvidadas, como Los amores de Inés, los años de estudio en la capital española culminaron con la composición de la ópera La vida breve, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Aunque las bases del concurso estipulaban que el trabajo ganador debía representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su partitura, y ello ni siquiera fue en Madrid, sino en Niza.

Noches en los jardines de España y la impronta de Dukas, Debussy, Ravel y Albéniz

Francia, precisamente, iba a ser la siguiente etapa de su formación: afincado en París desde 1907, allí entró en relación con Claude DebussyMaurice RavelPaul Dukas e Isaac Albéniz, cuya impronta es perceptible en sus composiciones de ese período, especialmente en Noches en los jardines de España, obra en la que, a pesar del innegable aroma español que presenta, está latente cierto impresionismo en la instrumentación. Noches en los jardines de España huye tanto de la forma del concierto como de la sinfonía; en ella el papel del piano, verdadero protagonista, tiene gran relieve, pero en ningún momento la orquesta (rica y expresiva) se limita a una función de mero acompañamiento, sino que asume auténtica importancia. Consta de tres movimientos, saber: En el Generalife, Danza lejana y En los jardines de la Sierra de Córdoba, y sobresale por su capacidad para describir las esencias del paisaje andaluz a través de una música de un exquisito refinamiento.

Madurez creadora en El amor brujo y  El sombrero de tres picos

La madurez creativa de Falla empieza con su regreso a España, en el año 1914. Es el momento en que compone sus obras más célebres: la pantomima El amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos (compuesto para cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Serge de Diaghilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano y la Fantasía bética para piano. Estrenado el 15 de abril de 1915 en el Teatro Lara de Madrid, El amor brujo es un ballet en un solo acto que narra en un ambiente de brujería y misterio, el triunfo del amor sobre las tinieblas; protagoniza la acción la gitana Candelas, quien ve cómo el espíritu de su antiguo amante, ya muerto, se interpone entre ella y Carmelo. A través de una música que bebe directamente del cante jondo, del folclore y de la música popular andaluza, se evoca el mundo de los gitanos, de sus sortilegios y leyendas, en una atmósfera inquietante y maléfica.

Sin duda es la Danza del fuego la página más apreciada de El amor brujo, y una de las más universales de la música española: se trata de una danza compuesta por tres motivos de carácter rítmico, casi obsesivos, acorde con la escena de conjuro y encantamiento que intenta evocar. El fragmento es una excelente muestra de la habilidad de Falla para tratar los diferentes instrumentos de la orquesta, por ejemplo el piano, usado de manera percusiva. La celebridad de la Danza del fuego no debe eclipsar otros momentos de tanta o más belleza, como la Introducción y escenaEn la cueva, la Canción del fuego fatuo o la Danza del terror. Todos ellos prueban la capacidad de Falla para crear una música sumamente personal y, al mismo tiempo, universal, inspirándose en motivos o ritmos populares andaluces.

El sombrero de tres picos fue estrenado en Londres el 22 de julio de 1919 por los Ballets Rusos de Diaghilev, con coreografía de Leonid Massine y decorados y figurines de Picasso. La acción de este ballet cómico (inspirado en la novela homónima de Pedro Antonio de Alarcón) nos sitúa en una villa castellana del siglo XVIII, en la que la joven esposa del molinero es acosada por el viejo corregidor local, quien se toca con un tricornio como símbolo de poder. Para la música, Falla empleó material folclórico de diversas regiones de España, y consiguió así el carácter popular que buscaba. La Fantasía bética fue compuesta en 1919 por encargo del virtuoso pianista polaco Arthur Rubinstein. Obra con aires muy andaluces, derivados directamente del cante jondo, fue paradójicamente rechazada durante bastante tiempo por el público y repudiada por los intérpretes españoles. Rubinstein la estrenó en Nueva York en 1920.

Hacia un nacionalismo musical inspirado en el Siglo de Oro

El estilo de Manuel de Falla fue evolucionando a través de estas composiciones desde el nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de maese Pedro, una de sus obras maestras, y el Concierto para clave y cinco instrumentos.

Adaptación musical y escénica de un conocido episodio de Don Quijote de la Mancha, la inmortal creación de Miguel de CervantesEl retablo de maese Pedro es una de las joyas de la música moderna: realizado con arreglo a los cánones de una inspiración purísima para un conjunto instrumental de cámara, puede considerarse como la obra más señera de Manuel de Falla. La partitura se mantiene en el plano de una perfectísima y finísima caracterización musical para títeres hasta la última escena; cuando interviene don Quijote con su trágica locura, súbitamente se expande en notas de humana compasión. Es un mundo que hasta aquel momento vemos a través de un anteojo invertido, que reduce sus proporciones, y súbitamente las proporciones de los sentimientos vuelven a ser normales y la figura de don Quijote campea trágica y compasiva, en su eterna humanidad. Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto para clave y cinco instrumentos.

“La Atlántida es mi estamento artístico y espiritual”

Los últimos veinte años de su vida, el maestro los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica La Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacint Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veían reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas. Conocida de momento sólo por unos cuantos amigos íntimos, esta cantata escénica de vastas dimensiones para solistas, coro y orquesta era considerada por el autor como su testamento artístico y espiritual, y como un homenaje extremo a los valores de la fe cristiana y de la civilización mediterránea, objeto de su veneración constante. Aunque irregular, algunas de sus páginas (el Prólogo, el Aria y muerte de Pirene, el Sueño de Isabel) contienen lo mejor del genio de Falla. El estallido de la Guerra Civil Española lo obligó a buscar refugio en Argentina, donde le sorprendería la muerte sin que hubiera podido culminar la obra. La tarea de finalizarla según los esbozos dejados por el maestro, correspondió a su discípulo Ernesto Halffter.

ACERCA DE LA OBRA

Manuel de Falla y la intertextualidad: Stravinski y compositores barrocos 

Concierto para clavicémbalo, Manuel de Falla

www.filomusica.com

Por Elisa Rapado

 

Movimientos: Allegro / Lento -Tempo giusto – Molto energico / Vivace

Fecha de composición: 1923-1926

Fecha de estreno: 5 de diciembre, 1926, Barcelona (Asociación de música de cámara).

Wanda Landowska. Orquesta de Pablo Casals, dirigida por el propio compositor.

Dedicataria: Wanda Landowska

Duración: 15 minutos aprox.

Ubicación dentro de la obra 1922: conclusión del Retablo de Maese Pedro, de Falla: 1924: Psyché, 1927: Soneto a Córdoba.

Introducción

Esta obra fue escrita por Falla entre 1923 y 1926. Se trata de una obra cuyo proceso de composición no fue continuo, ya que la obra Psiche se escribió entre medias. Sabemos que Falla retocaba constantemente las obras y era muy puntilloso, el hecho de que estuviera ocupado con dos obras importantes en este momento, hizo que la composición del mismo pasase por rachas de inspiración y de concentración muy diferentes. Lo podemos ver, como algo curioso a tener en cuenta, en el hecho de que el Concerto fuera compuesto del revés: Falla comenzó por el tercer movimiento, pasando por el segundo hasta llegar al primero. Esto conduce a una serie de características formales y una serie de interrogantes que han interesado a la crítica desde el primer momento.

El Concerto es una de las obras de Falla quizá menos conocidas por el gran público, porque es menos popular que sus obras más directamente inspiradas en el folklore, pero es una de las más estudiadas y comentadas, tal vez por este mismo hecho.

Como premisa, digamos que se trata de la última obra larga de las completadas por Falla, así que, en cierto modo, se trata de la culminación de su proceso artístico. Nommick dice que se trata de la realización más clara del ideal de depuración e interioridad de Falla. El hecho de que tardara tanto tiempo en componerse, responde, según una carta de Falla, a su necesidad de vivir la creación de una obra durante mucho tiempo. Desde luego, una amplia serie de borradores lo ponen de manifiesto.

Instrumentación

Es una de las características más importantes. La obra fue escrita para cémbalo, flauta, oboe, clarinete, violín y chelo. Se trata de una instrumentación nada habitual, y lo curioso es que, para comentarla, no tenemos excusas como en El amor brujo, que tenía un escenario demasiado pequeño. Es voluntad del propio Falla y se convierte en uno de los primeros interrogantes de la obra.

El compositor había escuchado a Wanda Landowska en un concierto de clave en Granada, y le fascinó. No sólo por la calidad de la interpretación de Landowska, sino también al descubrir la sonoridad del clave, y sus recursos técnicos y expresivos que le parecieron hechos a medida para su propia estética.

Así que a raíz de esta impresión, Falla escribió la parte de clave de El retablo de Maese Pedro y, como homenaje, este Concerto, cuyo instrumento protagonista es el clave, y además se lo dedicó. Digo protagonista, pero no se trata de un concierto para clave, como se ha dicho de manera equivocada, ya que todos los instrumentos intervienen a solo. No se trata de grupos de violines o de clarinetes, sino de instrumentos siempre a solo. Falla, en las instrucciones que dio para su interpretación, lo recalcó mil veces: que no se aumentase en ningún caso el número de instrumentos. Eso sí, también dejó claro que el clave debía aparecer delante del escenario y los demás, unos pasos por detrás, aunque sin dejar de ser visibles para el público.

Visto así, parece normal que el resto de los instrumentos se escogieran de acuerdo con la sonoridad del clave: todos sabemos que las notas no se pueden mantener en el clave, que la sonoridad desaparece enseguida. Por eso se escogen violín y chelo en pizzicato, y con sonoridades muy sucias en el talón, y a veces con arco, pero nunca con vibrato, que les permita aparecer como instrumentos melódicos, y también los vientos, mediante ataques cortos, en general. El oboe, por ejemplo, tiene una sonoridad muy brillante que se adapta muy bien a la percusión del clave. En general, la elección del viento madera se justifica porque Falla se permite utilizarlos en tesituras extremas, de forma que su sonoridad resulte muy aguda, en ocasiones bastante áspera.

Por otra parte, no todo en el Concerto es sonido picado y brillante. Falla también estaba obsesionado con la idea de que el clave se escuchara bien, y resultase muy sonoro, como si tuviese una caja de resonancia tremenda, agudo como un clave, pero sostenuto como un órgano de tubos. Así que esta idea de la sonoridad ancha unida a un sonido percusivo (probablemente por la influencia de Stravisnki) se convierte en la base de una gran parte del Concerto.

El clave se plantea aquí como instrumento solista, pero compartiendo su protagonismo con otros instrumentos, y esta idea se relaciona, más que con una competición virtuosística conforme a la concepción, por ejemplo, del Triple concierto de Beethoven, con el concerto grosso barroco. El más semejante sería el Concierto Brandemburgo n.º 5 de Bach, sobre todo, porque también es el clave el instrumento fundamental de la obra. En el artículo de Cristoforidis, se ve cómo Falla copió y estudió los conciertos de Brandemburgo, las variaciones Goldberg, el concierto para tres claves y música de Rameau, Couperin y hasta de Grieg, y, todo para familiarizarse con la composición de música para clave. Esto sirve para recordarnos que Falla era realmente meticuloso.

El referente barroco en cuanto a la instrumentación que pudiera tomar Falla tiene bastante menos importancia que darse cuenta de que el neoclasicismo de Stravinski comienza por estas fechas, y que encontraremos más conexiones entre uno y otro. Entre las primeras obras que le influyeron está el famoso Octeto para piano e instrumentos de viento, que le recuerda a Falla sus intenciones antirrománticas. Toda la vanguardia parisina, entre la que se encuentran Falla, Bartok y Stravinski pretende liberarse de los tópicos musicales del romanticismo, ejemplificados en las anchas líneas melodiosas sobre la cuerda.

La cuestión de la instrumentación no está cerrada aún. Se dice que lo que influyó a Falla fueron las bandas de música de las procesiones de Semana Santa, pero eso no nos explica el por qué de la cuerda. Y otros creen que Falla se dejó influir por las peculiares agrupaciones camerísticas de sus contemporáneos, que parece claro que sí le influyeron, ya que Falla tenía, por ejemplo, dos ejemplares del Pierrot de Schoenberg, y conocía su peculiar instrumentación.

Los movimientos son allegro, lento y vivace, así que en esto no se rompe la fórmula habitual de dos tiempos rápidos enmarcando un lento.

Se estrenó en Barcelona, como muchas obras consideradas de vanguardia en el momento, como el Concierto de violín de Berg, y fue dedicado a Landowska, que en sus giras por Europa había insistido mucho en lo necesario que era componer obras nuevas para el clave, para que su repertorio no se limitase. En el artículo de Nommick se extraen las notas del programa del día del estreno:

“Compuesto para Wanda Landowska como homenaje a su arte genial, a su noble apostolado y a su obra de resurgimiento del clavicémbalo”.

Algunas cuestiones de estilo

El hecho de que el clave no estuviese de moda y no se hubieran escrito obras para él, hizo que Falla tuviese que fijarse en el barroco. Los recursos más típicos de ese momento, que recuerdan a Scarlatti, a quien él admiraba muchísimo, aparecen en el tercer movimiento, ya que he dicho que la obra fue escrita desde el tercer movimiento al primero. Pero, poco a poco, Falla se va acostumbrando a este medio y empieza a pasar un poco más de ideas preconcebidas, se permite experimentar a su manera, y desarrollar su propio lenguaje compositivo de forma libre, según va conociendo más el instrumento. No obstante, no olvidemos que en el año 23 Falla había viajado a Italia y se había comprado las partituras de las sonatas completas de Scarlatti.

He leído que la obra podría leerse como una involución del pensamiento contemporáneo hasta desembocar en el barroco, pero parece un poco absurdo que Falla tuviera eso en la cabeza, cuando el primer movimiento, el más moderno, fue concluido unas horas antes de la primera representación. Tampoco vemos, si leemos el Concerto desde el tercer tiempo al primero, una evolución lógica desde el barroco a la modernidad.

La razón de esto la comenta Salazar. Él considera que se produce un retorno a las raíces de la nación propia. Salazar lo ejemplifica en la Historia del soldado, de Stravinski y la Música para cuerdas, percusión y celesta de Bartok, diciendo que existen unos orígenes distintos en los países periféricos de Europa, que crean hechos sonoros diferentes a Alemania y permiten relacionar las obras de estos tres compositores.

Lo que sucede es que Stravinski, Falla y y Bartok se alejan de las tendencias imperantes (modernismo y fin de siglo, dodecafonismo e impresionismo) para desarrollar un lenguaje que es propio de sí mismos, por una parte y, por otra, surge de la nación de la que proceden. La huella de esta nación, aunque sea una nación diferente, es común y reconocible en los tres. Por tanto, esta obra nos plantea algo muy sugerente: nos encontramos con un compositor español realizando una obra que está a la cabeza de la vanguardia artística de su tiempo en toda Europa. En España llevábamos siglos sin encontrarnos con algo así.

Algunas curiosidades relativas al estreno y repercusión de la obra

Landowska había recibido el primer movimiento tan tarde que los ensayos con la orquesta sirvieron, más que nada, para que los músicos empezaran a familiarizarse un poco con la obra. Esto provocó que la acogida no fuese muy entusiasta en un principio, y que la solista, un poco alterada con las dificultades pasadas, se negase a estrenar la obra en París al año siguiente. A causa de esto, Falla fue el siguiente intérprete de su propia obra.

Poco a poco, la obra fue ganando popularidad y se dijo que la obra constituía la liberación de Falla de la tradición para situarla al servicio de sí mismo, y permitirle ofrecer lo mejor de Bach, Scarlatti, el folklore, la sensibilidad armónica del mundo contemporáneo y su propio estilo personal, como un camino de perfección mística. (Demarquez)

Algunos testimonios contemporáneos fueron los siguientes

— Para Stravinski el Concerto era digno de ser llamado la obra emblemática del neoclasicismo.

Juan Ramón Jiménez comentó que sólo una”inmensa minoría” sería capaz de entender la obra como expresión personal del folklore.

Ravel valoraba sobre todo la inclusión del Pange Lingua More hispano en el segundo movimiento. 

Conclusión

Como conclusión, podemos recordar de nuevo la peculiaridad de la instrumentación que conecta a Falla con la vanguardia musical de su tiempo, la ausencia de un desarrollo motívico temático o de esquemas formales clasicorrománticos que llevan, simplemente a una simetría de las partes, basadas en células motívicas sobre ostinatos, la búsqueda de la coherencia mediante recursos tímbricos, armónicos y temáticos.

Esta síntesis perfecta de estratos del pasado con una sintaxis armónica y tímbrica modernas, representa un perfecto equilibrio entre tradición y modernidad, que fue descrito como ideal del músico en la poética de Stravinski, reforzando de nuevo la idea de unión entre todos los compositores de la vanguardia.

http://filomusica.com/filo20/elirapa.html

  1. Folk songs para mezzosoprano y siete instrumentos (1964) **

Luciano Berio (Italia | 1925-2003)

Preocupación por el material sonoro y los procedimientos experimentales

El compositor Luciano Berio nació en Oneglia, Italia, en 1925, y murió en Roma, en el año 2003. Uno de los más notables exponentes de la vanguardia musical internacional. Realizó sus estudios con G.F. Ghedini y con Luigi Dallapicolla. Sus obras, marcadas por una constante preocupación por la materia sonora, se caracterizan por su adhesión al serialismo y a los procedimientos experimentales de los años cincuenta.

Algunas composiciones dignas de destacar son Variaciones (1954), Homenaje a Joyce (1958), Visage (1961), Concierto para dos pianos (1973) y La verdadera historia (1982). En los años noventa alternó su labor creativa con la dirección, visitando España con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt. En 1998 apareció la recopilación de su obra Sequenze.

Se nutre del lenguaje y estilo de Stravinski  y Dallapiccola

Nacido en el seno de una familia de compositores, recibió de su padre las primeras nociones musicales, que completó en el Conservatorio de Milán. Después del Magnificat para dos sopranos, coro y conjunto instrumental (1949), obra cercana al neoclasicismo de Stravinski, compuso música ligera de vanguardia en la que aplicó los métodos seriales de Luigi Dallapiccola, y cuyo humorismo estaría presente en la mayoría de sus obras posteriores.

Inclinación electroacústica lo lleva por prolíficos caminos lingüísticos y musicales

En 1954 fundó, junto con Bruno Maderna, el Estudio de Fonología de la RAI de Milán, fruto de sus investigaciones en el campo de la música electrónica, que se convirtió en uno de los centros más importantes de la música de vanguardia. Marcó un hito importante en su producción electroacústica la obra Homenaje a Joyce (1958). Las piezas que compuso durante esta década se caracterizan por basarse en una escritura simple y espontánea que otorga un papel preponderante a los aspectos lingüísticos. Tras un período de residencia en Estados Unidos (1965-1972), dirigió el departamento de electroacústica del IRCAM de París (1973-1980), y a su regreso a Italia se encargó de la delegación milanesa de dicho organismo. Estuvo casado con la cantante Cathy Berberian, su colaboradora en obras como Folk Songs.

Inscrito en las corrientes vanguardistas más avanzadas de la posguerra, la obra de Luciano Berio sorprende por su absoluta novedad. Interesado por las posibilidades de los medios electroacústicos, durante su etapa en el Estudio de Fonología Musical de la RAI llevó a cabo una interesante labor experimental, aplicada posteriormente en algunas de sus composiciones. En su producción música y voz juegan un papel de reciprocidad cuidadosamente estudiado, en el que el significado lingüístico y el musical alcanzan un perfecto equilibrio.

El collage musical, uno de sus rasgos distintivos

Algunas de sus obras de mayor interés son Variaciones para orquesta de cámara (1953), Nones (1954), Allelujah per orchestra (1956), Circles (1960) y Laborintus II para voz, instrumentos y banda magnética (1965). Uno de los rasgos más llamativos de su estilo es su hábil y original uso del collage, evidente en partituras como Sinfonía para ocho voces y orquesta (1968), en la que se dan cita los más diversos elementos literarios y musicales. De su composición para la escena cabe destacar la ópera La verdadera historia (1982). En su producción posterior, Luciano Berio demostró cierta tendencia a dar un mayor protagonismo a la orquesta sinfónica tradicional.

Acerca de Folk Songs de Luciano Berio

Escribe el compositor

Siempre he sentido una profunda inquietud al escuchar canciones populares interpretadas con acompañamiento de piano. Esta es una de las razones por las que, en 1964, escribí canciones populares, un homenaje al arte y la inteligencia vocal de Cathy Berberian. Este trabajo existe en dos versiones: una para voz y siete músicos (flauta/piccolo, clarinete, dos percusiones, arpa, viola, violonchelo) y la otra para voz y orquesta (1973).

Es una antología de once canciones populares de diversos orígenes (Estados Unidos, Armenia, Francia, Sicilia, Cerdeña, etc.), elegidas de registros antiguos, antologías populares, impresas o escuchadas por músicos y amigos. Les he dado a las canciones una nueva interpretación rítmica y armónica. De alguna manera, las he recompuesto. La parte instrumental tiene una función importante, ya que está destinada a subrayar y comentar las raíces expresivas y culturales de cada canción. Tales raíces significan no solo los orígenes étnicos de las canciones, sino también, la historia de los usos autóctonos que se han hecho de ellas.

Dos de las once canciones, La donna ideale y Ballo, son intencionalmente populares. Las compuse yo mismo en 1947 con textos anónimos genoveses y sicilianos.

Folk Songs para mezzosoprano y siete instrumentos

  1. Negro es el color… (Estados Unidos)
  2. Me pregunto mientras deambulo (Estados Unidos).
  3. Loosin yelav (Armenia)
  4. Rossignolet du bois (Francia)
  5. A la femminisca (Sicilia)
  6. La donna ideale (Italia)
  7. Ballo (Italia)
  8. Motettu de tristura (Cerdeña)
  9. Malurous qu’o uno fenno (Auvernia, Francia)
  10. Lo fiolaire (Auvernia, Francia)
  11. Canción de amor de Azerbaiyán (Azerbaiyán)

Luciano Berio

Folk Songs – Luciano Berio (1925-2003) 

  1. Black is the colour – Lengua: inglés

 black black black is the colour of my true love’s hair

his lips are something rosy fair

the sweetest smile and the kindest hands

I love the grass whereon he stands 

I love my love and well he knows

I love the grass whereon he goes

if he no more on earth will be

‘twill surely be the end of me 

  1. I wonder as I wander – Lengua: inglés

I wonder as I wander out under the sky

how Jesus the Saviour did come for to die

for poor ordn’ry people like you and like I

I wonder as I wander out under the sky 

when Mary birthed Jesus ‘twas in a cow stall

with wise men and farmers and shepherds and all

but high from the Heavens a star’s light did fall

and a promise of ages it then did recall 

If Jesus had wanted for any wee thing

A star in the sky or a bird on the wing;

Or all of God’s angels in Heav’n for to sing,

He surely could have it ‘cause he was the King! 

  1. Loosin yelav – Lengua: armenio

loosin yelav en sareetz

saree partzaer gadareetz

shegleeg megleeg yeresov

paervetz kedneen loosnidzov 

Jan ain loosin Jan ko loosin

Jan ko gaelor sheg yereseen 

xavarn arten tchaekatzav

oo el kedneen tchaegatzav

loosni loosov halatzvadz

moot amberi metch maenadz 

Jan ain loosin Jan ko loosin

Jan ko gaelor sheg yereseen 

  1. Rossignolet du bois – Lengua: francés

rossignolet du bois

rossignolet sauvage

apprends-moi ton langage

apprends-moi-z à parler

apprends-moi la manìère

comment il faut aimer 

comment il faut aimer

je m’en vais vous le dire

faut chanter des aubades

deux heures après minuit

faut lui chanter: la belle

c’est pour vous réjouir 

on m’avait dit la belle

que vous avez des pommes

des pommes de renettes

qui sont dans vot’ jardin

permettez-moi la belle

que j’y mette la main 

non je ne permettrai pas

que vous touchiez mes pommes

prenez d’abord la lune

et le soleil en main

puis vous aurez les pommes

qui sont dans mon jardín 

  1. A la femminisca – Lengua: italiano

Signuruzzu miù faciti bon tempu

ha iu l’amanti miu ‘mmezzu lu mari

l’arvuli d’oru e li ntinni d’argentu

la Marunnuzza mi l’av’ aiutari 

chi pozzanu arrivaeri ‘nsarva mentu

e comu arriva ‘na littra ma fari

ci ha mittiri du duci paroli

comu ti l’ha passatu mari mari 

  1. La donna ideale – Lengua: italiano

L’ómo chi mojer vor piar

de quatro cosse de’espiar

la primiera è com’èl [è] na

l’altra è de l’è ben accostuma

l’altra è como el è forma

la quarta è de quanto el è dota

se queste cosse ghe comprendi

a lo nome de Dio la prendi. 

  1. Ballo – Lengua: italiano

Amor fa disciare li più saggi

[e] chi più l’ama meno ha in sè misura

più folle è quello che più s’innamora 

amor non cura di fare suoi dannaggi

co li suoi raggi mette tal calura

che non puo raffreddare per freddura 

  1. Motetto de tristura – Lengua: italiano

tristu passirillanti

comenti massimbillas

tristu passirillanti

e puita mi consillas

a prangi po s’amanti 

tristu passirillanti

cand’happess interrada

tristu passirillanti

faimi custa cantada

cand’happess interrada 

  1. Malurous qu’o uno fenno – Lengua: occitano

Malurous qu’o uno fenno,

Malurous qué n’o cat!

Qué n’o cat n’en bou uno,

Qué n’o uno n’en bou pas!

Tradèra, ladèri dèrèro

ladèra, ladèri dèra. 

Urouzo lo fenno

Qu’o l’omé qué li cau!

Urouz’ inquèro maito

O quèlo qué n’o cat!

Tradèra, ladèri dèrèro

ladèra, ladèri dèra. 

  1. Lo fiolairé – Lengua: occitano

Ton qu’èrè pitchounèlo,

Gordavè loui moutous.

Ti lirou lirou… la la diri tou tou la lara! 

Obio ‘no counoulhèto

è n’ai près u postrou.

Ti lirou lirou… la la diri tou tou la lara! 

Per fa l’obiroudèto

Mè domound’ un poutou.

Ti lirou lirou… la la diri tou tou la lara! 

È ièu soui pas ingrato,

Èn lièt d’un n’in fau dous!

Ti lirou lirou… la la diri tou tou la lara! 

  1. Azerbaijan love-song – Lengua: azerbaiyano

Da maesden bil de maenaes

di dilamnanai ai naninai 

go shadaemae hey ma naemaes yar

go shadaemae hey ma naemaes

sen ordan chaexman boordan

tcholoxae mae dish ma naemaes yar

tcholoxae mae dish ma naemaes

kaezbe li nintché dirai nintché

lebleri gontchae derai gontchae

kaezbe linini je deri nintché

lebleri gontcha de le gontcha 

na plitye korshis sva doi

ax kroo gomshoo nyaka mae shi

ax pastoi xanaem pastoi

jar doo shi ma nie patooshi 

go shadaemae hey ma naemaes yar

go shadaemae hey ma naemaes

sen ordan chaexman boordan

tcholoxae mae dish ma naemaes yar

tcholoxae mae dish ma naemaes

kaezbe li nintché dirai nintché

lebleri gontchae derai gontchae 

nie didj dom ik diridit

boost ni dietz stayoo zaxadit

ootch to boodit ai palam

syora die limtchésti snova papalam

MÚSICOS

Joan Pagès |Director invitado

Nació en Lleida, Cataluña, España. Es titulado superior de dirección de orquesta, violonchelo, piano y música de cámara. Después de una ampliación de estudios de violonchelo en la Hochschule für Musik de Detmold, Alemania, desde 1999 hasta 2002, estudió la carrera de Dirección de Orquesta en la Hochschule für Musik Franz Liszt en Weimar, bajo la tutela de los profesores Nicolás Pasquet y Günther Kahlert. 

Director muy versátil que dirige desde repertorio sinfónico a óperas, desde música barroca con instrumentos originales a música contemporánea, pasando por música de cine. Destaca en su repertorio el estreno de más de cincuenta obras contemporáneas. También entregado a la formación de jóvenes músicos, ha dirigido varias orquestas juveniles e infantiles, habiendo estrenado varias óperas para esta formación. 

Ha dirigido en varios países de Latinoamérica (Brasil, Chile, México, Honduras, Guatemala) y regularmente de Europa (España, Alemania, República Checa, Hungría, Italia, Francia, Bélgica). 

Del 2003 al 2006, trabaja en el teatro de la ópera Deutsches National Theater de Weimar, como correpetidor de solistas y asistente del director. En 2006 gana el segundo premio en el concurso para directores de ópera Luigi Mancinelli en Orvieto (Italia) con la dirección de La Bohème de Puccini.

Desde el 2008 es director y cofundador del Ensemble Iberoamericano (“un fascinante proyecto cosmopolita” o “un ensamble con una técnica perfecta” según la crítica alemana), dedicado a la interpretación de música contemporánea iberoamericana. 

Con dicha agrupación ha realizado varias grabaciones, tanto de disco compacto como para la radio (Deutschland Funk). El Ensemble ha participado en festivales en Alemania, España, Brasil, Chile.

El 2010 dirige el estreno mundial de la música de la película Metrópolis, de Fritz Lang, en la versión para orquesta de cámara en Berlín. 

Desde el 2009 es profesor de dirección de orquesta en la Hochschule für Musik Franz Liszt de Weimar, y director de la orquesta del Musikgymnasium Schloss Belvedere, formada por jóvenes músicos altamente dotados. Actualmente, es también el director artístico de dicha institución. 

Ha llevado a la orquesta del Musikgymnasium Belvedere al más alto reconocimiento dentro de Alemania, llegando a cooperar con las más importantes instituciones musicales alemanas. En este sentido, destaca la invitación en el año 2016 para la temporada oficial de la Filarmónica de Berlín. Asimismo, en una cooperación regular para realizar conciertos conjuntamente con los niños de Santo Tomás de Leipzig, así como, con grabaciones anuales para la radio estatal del centro de Alemania (MDR). 

Desde el 2017 es también el director artístico de dicha entidad. Ha impartido clases maestras de dirección orquestal en varios países como Brasil, España, México, República Checa, Haití. 

Solistas

Leonardo Gell (Cuba) | Clavicémbalo

Es ganador de más de quince premios de interpretación en Cuba, Costa Rica, España y Corea. Su discografía incluye dieciocho títulos, donde ha registrado mayoritariamente obras de estreno mundial. Algunos de sus discos han obtenido el Gran Premio y los premios Solista Concertante, Música de Cámara y Banda Sonora en la Feria Internacional CUBADISCO. Entre ellos, vale mencionar que Mozart en La Habana fue presentado en la Casa de Mozart en Salzburgo durante el Festival Mozarteum 2008, Capricho Cubano fue reconocido por los críticos del diario Juventud Rebelde entre los acontecimientos musicales más importantes del año 2012 en Cuba y Piano Ritual ha sido presentado hasta el momento en Costa Rica, Cuba, El Salvador, Panamá, España y Lituania. Como productor musical obtuvo una nominación a los Premios Grammy Latinos 2014 en la categoría Mejor Álbum de Música Clásica. 

Desde 2005 desarrolla una activa carrera concertística, que le ha llevado a presentarse en escenarios y festivales de América, Europa y Asia; donde alterna en recitales como solista, conjuntos de cámara y conciertos con orquesta. Su pasión por la música contemporánea le ha permitido realizar más de cincuenta estrenos absolutos, muchos de los cuales le han sido dedicados especialmente a él. Entre sus colaboraciones junto a compositores iberoamericanos se encuentran Antón García Abril, Leo Brouwer, Tania León, Juan Piñera, Marvin Camacho, Alfredo Diez Nieto, Guido López-Gavilán, Roberto Valera, Andrés Posada, Eddie Mora, Alejandro Cardona, Susan Campos, Yalil Guerra y Julián de la Chica, por solo citar algunos.  

Actualmente es docente de la Universidad de Costa Rica, donde se desempeña como Coordinador de la Sección de Piano de la Escuela de Artes Musicales y el Concurso Nacional Piano Latinoamericano. Sus estudiantes han obtenido numerosos premios en certámenes realizados en Cuba, Costa Rica, Estados Unidos y Lituania. 

Recibió su formación musical en Cuba, graduándose con los más altos reconocimientos en el Conservatorio Manuel Saumell (Mejor Graduado 2001), Conservatorio Amadeo Roldán (Título de Oro 2005) y Universidad de las Artes (Título de Oro 2010); bajo la tutela de Faina Braginskaya, Hortensia Upmann, Teresita Junco y Ulises Hernández. Obtuvo con Graduación de Honor 2017 su Maestría en la Universidad de Costa Rica, institución que le otorgó el Diploma de Excelencia Académica 2015 como Mejor Promedio del Posgrado en Artes y Mejor Promedio de las Maestrías Profesionales del Área de Artes y Letras.  

Marcela Alfaro (Costa Rica) | Mezzosoprano

Mezzosoprano costarricense con una carrera activa a nivel nacional e internacional. Ha participado en festivales y recitales en México, España, Colombia, Ecuador, Bolivia, Cuba y Centroamérica. Forma parte del grupo de música antigua Syntagma Musicum Costa Rica, ganador del Premio Nacional de Música en el 2013. En el 2007 fue ganadora del concurso Jóvenes Solistas en Costa Rica. 

Dentro de sus actuaciones recientes destacan su participación como solista en el Mesías de Händel , en el Teatro Rubén Darío en Nicaragua, así como, en la presentación y grabación del concierto Costa Rica desde afuera, donde estrenó la obra Si Chavela met Matta, de Pablo Chin con la Orquesta Sinfónica de Heredia; además, sobresale en su currículo, ser parte del concierto Retrospectiva y Ritual con obras de Marvin Camacho. Actualmente, se desempeña como docente de la cátedra de canto de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica. 

OSH 

Adriana Cordero | Violín

Samuel Ramírez | Viola

Cristian Guandique | Violonchelo

José Mario Portillo | Flauta, Flauta Alto y Piccolo

Roslyn Cerdas | Oboe y Corno Inglés

Pablo Cruz | Clarinete Bb, La y Bajo

Ricardo Chaves | Saxofón Soprano

Allan Vega | Percusión

Dennis Arce | Percusión

Mariela Flores | Arpa

Eddie Mora | Director titular

II Programa 2019

II Programa 2019

Programa No. 2 

Orquesta Sinfónica de Heredia | Eddie Mora | Director Titular

Viernes 1 de marzo | 7:30 pm | Parroquia Inmaculada Concepción, Heredia
Sábado 2 de marzo | 8:00 pm | Teatro Nacional de Costa Rica

Solistas: Dúo Promúsica (Cuba) | Violín y Piano

1. Roberto Valera (Cuba | n.1939) 

Cha-Cha-Cha (1963) **

2. Juan Piñera (Cuba | n.1949) 

Concierto doble (2019) *

3. Alberto Ginastera (Argentina | 1916-1983)

Popol Vuh (1975-1983)**

*Estreno mundial | **Estreno nacional 

VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

 

NOTAS AL PROGRAMA

por Gustavo Adolfo Segura Soto 

Al interior del artista y su obra 

  1. Concierto doble (2018)

Juan Piñera (1949|Cuba) 

Rigurosa formación con señeras figuras del ámbito musical

Juan Manuel Piñera Infante es un destacado compositor y pianista cubano. Ha experimentado en su obra logros en la creación de la música electroacústica. Heredero de reconocidos compositores cubanos como Juan Blanco, Carlos Fariñas y Leo Brouwer. Acreedor del Premio Nacional de la Radio 2018. Nace en La Habana, Cuba el 18 de enero de 1949. Inició sus estudios de piano en 1965 con César Pérez Sentenat, los continuó en 1967 en el Conservatorio de Música Alejandro García Caturla con Silvio Rodríguez Cárdenas, a la vez fue discípulo de la clavecinista argentina Lidia Guerberof. 

En 1968 ingresa en la Escuela Nacional de Música (Cubanacán), donde fue alumno de Ninowska Fernández-Brito, Silvio Rodríguez Cárdenas y de la mexicana Ana Martínez Estrada. Ese mismo año, estudió con la pianista polaca Halina Czerny-Stefanska las obras de Federico Chopin y Alexander Scriabin; en 1969, entra en las clases de armonía de Enrique Bellver, y de piano de Margot Rojas. En 1972 concluye sus estudios de nivel medio en la Escuela Nacional de Música. Posteriormente, fue discípulo de composición de José Ardévol y Enrique Bellver, y concluyó en el Instituto Superior de Arte dichos estudios con Roberto Valera. 

Trayectoria artística

Espíritu teatral de su obra

En 1985 estrena Residuos, para cuarteto de cuerdas, en el Festival Cuba-Holanda’85, realizado en la sala Concertgebouw, de Amsterdam y, en esa misma ciudad, pero en la Sala Ijsbreker, junto al pianista Marten Bon, Evidencias

Piñera es un compositor que se mueve, técnica y estéticamente hablando, en las más diversas direcciones, pero, según Marta Rodríguez Cuervo: 

«Muchas de sus obras, sobre las de construcciones más simples, intentan promover un mayor acercamiento al público. La música de Piñera recoge ese aire intimista tan propio de lo cubano presente en el día a día, que muestra una música sencilla en cuanto a su estructuración, concebida para ser escrita en una partitura accesible, que evoca los tipos populares de géneros, y que aparece impregnada de una teatralidad implícita, más cerca del gesto que del acontecimiento en sí mismo». 

Sobre esa teatralidad de la que habla Rodríguez Cuervo, el dramaturgo Abelardo Estorino expone: 

«Juan Piñera ha trabajado, entre otras, dos de mis piezas que más me satisfacen desde el punto de vista sonoro. Me refiero a Vagos rumores y Parece blanca. Estas dos obras aunque suceden en el siglo XIX, tienen atmósferas diferentes y se refieren a conflictos que siguen presentes en nuestra sociedad. Los conceptos musicales que maneja Piñera de la música contemporánea y su conocimiento de la música popular cubana, más su interés raigal por el teatro, le han permitido enfrentar la sonoridad de las puestas en escena con una seguridad y creatividad que ha logrado que el texto y la banda sonora creen una relación tan expresiva que ha influido en los actores; ha sabido, además, combinar esto con el diseño de luces, de modo que las piezas fluyan sin obstáculos. (…)». 

Algunas composiciones de Piñera 

Ballet

Eclosión, para conjunto instrumental y música electroacústica, libreto y coreografía: José Antonio Chávez; Imago, para conjunto instrumental, guitarra y coro mixto, libreto y coreografía, Rosario Cárdenas; Yellow dreams, coreografía: Caridad Martínez; Juana, razón y amor, música electroacústica, libreto y coreografía: Alicia Alonso; Tula, libreto: José Ramón Rodríguez Neira y Alicia Alonsocoreografía: Alicia Alonso 

Conjunto instrumental

De lo que sube al cielo, para violín, flauta, clarinete, percusión, cello y piano; Tempus Destruendis, para quinteto de viento; Trío de los ángeles, 1982, para flauta, arpa y celesta

Residuos, 1984, para cuarteto de cuerdas; Más allá del mar del tiempo, 1987, para violín, cello y piano; El mar del tiempo perdido «Al tercer día de lluvia» 

Coro mixto a capella

La piña, texto: Gabriela Mistral; Las muchachas, texto: Juan A. Cuadra; Hoy debemos convertir los versos en acero, texto: Ho Chi Minh; Tan cerca y sin embargo, texto: Ho Chi Minh;

Luna llena de enero, 1977, texto: Ho Chi Minh; Las coplas de Pancho Alday, texto: Juan Marinello; Aquella frente tuya, 1980, texto: Juan Marinello; Es el amor la mitad de la vida, 1998, texto: José Marín Varona. 

Coro y orquesta sinfónica

La travesía secreta, para coro mixto y orquesta 

Guitarra

Dúos para un dúo, para dos guitarras, 1996 

Guitarra y cinta magnetofónica

Del espectro nocturno, 1986

Del lucero favorable, 1987-1988

Imago, 1989

Pámpano y cascabel, 1994 

Instrumento solista y orquesta sinfónica

Concierto para piano y orquesta, 1992 

Instrumento solista, coro y orquesta de cámara

Concierto del centenario, para piano, coro mixto y orquesta, 1983 

Instrumento solista, coro y orquesta sinfónica

Fresco, para piano, coro mixto y orquesta 

Instrumentos solistas y orquesta de cámara

Concierto para flauta, oboe, piano y orquesta 

Instrumentos solistas y orquesta de cuerda

Entre mi muerte y tu delirio, para violín, viola solista y orquesta 

Música electroacústica

Pirandelliana, para dos actores y cinta magnetofónica (tape)

Evoestros

Tres de dos (coautor: Edesio Alejandro)

Voix des deux, 1984

Germinal, 1987

Del canto y el tiempo 

Música incidental para cine

El insomnio, 1991

Basura, 1992

Al cerrar los ojos, 1993

El hombre ilustrado, 1993-1994

La fidelidad, 1994

First, 1997 

Música incidental para teatro

Ismaelillo, texto: José Martí

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, texto: Federico García Lorca

Los clavos de plata, texto: farsa anónima recogida por W. Sickus

El dragoncillo, texto: Pedro Calderón de la Barca

Las troyanas, texto: Eurípides, 1977

Poemas y canciones infantiles, de García Lorca 

Ópera

Amor con amor se paga, dos actos; texto: José Martí

La taza de café, dos actos; libreto: Juan Ramón Amán, sobre obra homónima de Rolando Ferrer 

Orquesta de cuerda

Suite peregrina: Vals, Danza, Minuet-scherzo, Minuet, Habanera, Romanza,  Contradanza, 1998 

Orquesta de guitarras

Habanera con cadencias

Canción de cuna para una pupila insomne

Vals olvidado, 1999 

Orquesta sinfónica

Como naufragios, 1988

Juana, razón y amor, 1992 

Piano

La «cosa» no está en el título, 1973

Tres polifonías para jóvenes ejecutantes

Sonatina scarlattiana, 1975

Quasi alla sinistra, para la mano izquierda, 1976

Para una ocasión este cantus non muy firmus, 1977

A la manera de Debussy, 1978

Preludio y fuga extemporáneo

Tres interludios para Ruandi, 1979

A la manera de Gershwin, Passoyaglia, 1980 

Voz solista y orquesta sinfónica

Cuatro primeras canciones, texto Yolanda Ulloa 

Voz y piano

Cual de incensario roto, 1974

Tres canciones infantiles

Cuatro primeras canciones

Lluvia y tempestad, 1975

Amor, amor 

  1. Chachachá para orquesta sinfónica (1963)

Roberto Valera (1938 | Cuba) 

Cubanidad musical impregnada del mestizaje

Roberto Valera Chamizo inicia sus estudios en 1948, en el Conservatorio Municipal de La Habana, con Waldina Cortina, Ñola Sahig, José Ardévol, Edgardo Martín y Leo Brouwer; en este mismo centro de estudios, en 1956, estudia canto con la soprano Zoila Gálvez. Entre 1965 y 1967 estudió en la Escuela Superior de Música de Polonia, con los compositores Witold Rudzinski y Andrzej Dobrowolski. En 1961, y hasta 1965, trabaja como asesor musical del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Inicia su trabajo profesional como creador con obras para el cine como Revolución en el mar, documental del año 1961.

Para Valera, a veces es difícil identificar lo cubano en lo nuevo, en aquello que todavía no se está acostumbrado a reconocer como tal. Al respecto dice:

«Creo que el compositor, aunque esté trabajando con un medio aparentemente tan deshumanizado como la técnica electroacústica, no puede dejar de imprimir su sello característico en él. Y creo también que este sello característico va más allá de cualquier elemento frecuente en nuestra música como pueden ser las síncopas o el empleo de algún instrumento autóctono. Estimo que esta manera peculiar está incluso presente en la manera de organizar el pensamiento musical, en el color, en el temperamento […].

El cubano, por su formación cultural mestiza, está acostumbrado a asimilar elementos provenientes de culturas distintas; porque es un pueblo que ha desarrollado una personalidad muy clara y definida, tiene un talento especial para asimilar elementos y devolverlos de un modo distinto […]».

Máxima expresividad con un mínimo de recursos

En obras como Iré a Santiago, Seis piezas para piano y en su canciones, están presentes los elementos que se reconocen tácitamente como cubanos; sin embargo, en piezas como Devenir, Conjuro, Tres impertinencias y Extraplán, aunque menos evidentes, lo cubano puede estar en el humor, el pathos nacional y hasta en la manera de organizar el material sonoro. Dos obras más pudieran caracterizar lo cubano en Roberto Valera: Es rojo y Concierto para violín y orquesta.

La primera es de «máxima expresividad con un mínimo de recursos (barítono, flauta y piano preparado). Es extraordinaria la manera en que los usuales recursos de ese tipo de escritura resultan nutridos y estructurados por elementos cubanísimos, pensados como unidad indisoluble: un Valera en que se funden el autor de Tres impertinencias con el de Iré a Santiago, el de Devenir o Conjuro con el de Guaguanccaglia quasi una passacaglia». En cuanto al Concierto para violín, el autor desde su inicio, revela el dramatismo […] que en ocasiones aborda lo trágico y llega a estremecer al oyente.

La idea principal que asume el violín, concentra la esencia de lo cubano y lo eleva a un lirismo impresionante, el cual se complementa con el colorido que aportan los instrumentos de aire y percusión.

El autor en sus últimas obras ha mostrado una mayor inclinación hacia líneas dramáticas de profundo alcance, necesarias al sinfonismo cubano». En su obra, Cubana, el compositor utiliza varias técnicas composicionales, ya metamorfoseadas en su estilo, tales como el puntillismo y la serie dodecafónica.

Con estas fórmulas creó las estructuras acordales específicas de cada parte y, a la vez, una interválica que, en distintas combinaciones, forman los temas de la obra. Ya Valera había utilizado este método en su Concierto para violín y en su Concertino para guitarra. Con Cubana, sin embargo, no pretende crear una música ultravanguardista, sino que busca explotar las máximas posibilidades del teclado y los pedales, a la vez que utiliza la complejidad rítmica, sin poner en primer plano los ritmos cubanos.

Roberto Valera ha sido profesor de armonía, contrapunto, composición, técnica vocal, orquestación y técnicas contemporáneas.

Vistazo a su catálogo de obras

Banda: Cuba, tu cielo y tu bandera, 1985.

Conjunto instrumental: Cuarteto, para cuerdas, 1966; Tres impertinencias, obra para flauta, flauta alto en sol, oboe, clarinete, clarinete bajo, saxofón tenor, trompeta, trombón, contrabajo y percusión, 1971; Son a Tina, para violín y piano 1976; Diálogo para uno solo, para flauta y piano, 1978; Glosas del tiempo recobrado, para violín, cello, piano y percusión, 1995.

Conjunto vocal: Quiero bailar contigo, texto: Roberto Valera, 1960; Es por ti, texto: Roberto Fernández Retamar, 1960-1963; Iré a Santiago, texto: Federico García Lorca, 1969; Quisiera, texto: Roberto Valera, 1971; Retrato de Camilo, texto: Mirta Aguirre, 1972; Son más en una mazorca, texto: Nicolás Guillén, 1974; Pequeña balada de Plovdiv, texto: Nicolás Guillén; Responde tú, texto: Nicolás Guillén y Solo de guitarra, texto: Nicolás Guillén, 1980; Ronda cubana, texto: Gabriela Mistral, 1984; Madrigal, texto: Gutierre de Cetina y Nadie oye, texto: Fina García Marruz, 1988; Aquí en Varadero, texto: Roberto Valera, 1992; Canción antigua al Che Guevara, texto: Mirta Aguirre, 1968-1992.

Instrumento solista y conjunto instrumental: Movimiento concertante, para guitarra y orquesta de viento, 1980; Concierto por la Paz, para saxofón solista, recitante, cuatro flautas, clarinete, dos saxofones alto, dos saxofones barítono, fagot, trompeta, percusión, dos guitarras, violín, cello y contrabajo, 1984.

Instrumento solista y orquesta: Concierto, para violín y orquesta, 1982; Concierto por la Paz, para saxofón alto en mi b y orquesta, 1985; Concierto de Cojímar, para guitarra y orquesta, 1998.

Medios audiovisuales: Revolución en el mar, 1961; Minerva traduce el mar, 1962; Pueblo de estrellas bajas, Era Nickel Co., El parque, 1963; En la noche, Pueblo por pueblo, y Viet Nam, 1964; Escenas del carnaval, 1965; Madina Boe, 1968; Porque me embarro, 1976, cortometrajes, y otras piezas.

Música electroacústica: Ajiaco, para sintetizadores FM, computadora, secuenciador multipista, 1989; Palmas, texto: José María Heredia, José Martí y Nicolás Guillén, para voz, secuenciador, computadora, sampler, multipista, 1991; Período espacial, para sintetizadores FM, computadora, secuenciador, 1993; Hic et Nunc, para sintetizadores FM, computadora, Programa Orbitae Musicae creado por Rubén Hinojosa, 1996.

Orquesta de cámara: Música para cuerdas, 1964; Tierra de sol, cielo y tierra, 1992.

Orquesta sinfónica: Estudio rítmico, 1962; Chachachá y Ensayo, 1963; Devenir, 1969; Extraplán, 1975.

Piano: Siete piezas, 1962-1965; Cinco mínimas y Toccata 1965; Dos líneas, 1976; Cubana, 1987-1998.

Voz solista, coro y orquesta: Yugo y estrella, texto: José Martí, 1995.

Voz solista y conjunto instrumental: Conjuro, texto: Roberto Valera, 1968; Claustros de mármol, texto: José Martí, 1970; Es rojo, texto: Poema africano (traducción: Rogelio Martínez Furé), 1978.

Voz y piano: Mi niña, texto: Nivaria Tejera, y Soy como un niño distraído, texto: Juan Ramón Jiménez, 1960; Busca, encuentro, texto: Pedro Salinas, 1963; Culturosamente, texto: Roberto Valera, 1968; La vida empieza a correr, texto: Nicolás Guillén; De mar y viento, texto. Ángel Augier, 1978; Tiempo para un tiempo, texto: Roberto Valera, 1980; A punto de un romance, texto: Roberto Valera, 1992; Aquí Varadero, texto: Roberto Valera, La excepción de la regla, texto: Roberto Valera, Hace ya tiempo, texto: Roberto Valera, Nunca más esa mirada, texto: Roberto Valera, Tan solo fui testigo, texto: Roberto Valera, Tu amor fue real, texto: Roberto Valera, 1993, muchas otras más. 

Único chachachá dodecafónico

A Jorrín y a Schönberg 

Chachachá para orquesta sinfónica es una obra escrita por el compositor cubano Roberto Valera, en 1963. El compositor la dedica a Enrique Jorrín, creador del popular género bailable cubano, en el año 1951, cuando este tocaba en la Orquesta América. En esta obra, Roberto Valera recrea y estiliza este género; y, también se la dedica a Arnold Schönberg, creador de la técnica dodecafónica que sustenta la organización de su material sonoro. Este es el único chachachá dodecafónico compuesto en Cuba, el único en el Caribe, el único en América, el único en el mundo y el único en la Vía Láctea. 

  1. Popol Vuh (1975-1983)

Alberto Ginastera (1916-1983 | Argentina) 

Su marca personal: métodos aleatorios y seriales, y los microtonos 

Alberto Evaristo Ginastera es un compositor argentino, nacido el 11 de abril de 1916, en Buenos Aires. Combinó la música nacionalista con las técnicas vanguardistas del siglo XX. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música de Buenos Aires con Athos Palma, para trasladarse después a los Estados Unidos con una beca Guggenheim. Allí estudió con Aaron Copland. Fue profesor en varios conservatorios de su país y, en 1971, se trasladó a Ginebra. Desarrolló una síntesis personal de procedimientos compositivos basados en métodos aleatorios y seriales; también, utilizó los microtonos (intervalos menores que el semitono) y formas más tradicionales. Su segundo cuarteto para cuerda se estrenó en el primer Festival de Música Interamericana (1958) y le proporcionó el prestigio internacional. Con su ópera de cámara Bomarzo sobre texto de Manuel Mujica Láinez, (1967) se consolidó como uno de los más importantes compositores operísticos del siglo XX. También es autor del ballet Panambí, estrenado en el Teatro Colón en 1937, la Sinfonía argentina, los Cantos de Tucumán, las Impresiones de la Puna, las óperas Don Rodrigo y Beatriz Cenci, y la famosa Cantata para América mágica. Una de las composiciones por la que es conocido alrededor del mundo, es el ballet Estancia, opus 8, en un acto y cinco escenas, compuesto en 1941 y estrenado en 1952, del cual existe la usual suite. Ginastera fue director del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto Di Tella de Buenos Aires. 

Visión de Ginastera según Fundación BBVA

Nacido en Buenos Aires con raíces italianas y españolas, Alberto Ginastera (1916-1983) clasificó su obra en tres bloques, de acuerdo con otras tantas etapas creativas: nacionalismo objetivo, nacionalismo subjetivo y neoexpresionismo. Faltaría un apartado, referido a los últimos años de su vida, cuando sintetiza todo ello, manteniendo la obsesión por lo precolombino. 

A él pertenece su obra más ambiciosa, Popol Vuh. Una composición en ocho partes de las que, cuando la muerte le sobrevino en Ginebra, sólo había terminado siete. Ginastera firma sus primeras obras con 15 años, en las que se perciben influencias indigenistas. El siguiente impulso le llegará por la vía de Bartok, aunque en su caso concediendo mayor importancia al cromatismo y recurriendo a estructuras más libres. A partir de ahí, fascinado por el dodecafonismo, afianza su personalidad sobre las ideas expresionistas de Alban Berg. Muestra de ello la encontramos en la Cantata para América Mágica, escrita en 1960, en la que, con la base argumental de textos anteriores a la conquista, despliega un instrumentario superior al medio centenar de elementos convencionales y autóctonos de América Latina. 

Alberto Ginastera en la perspectiva de Blas Matamoro

Escritor, periodista y traductor hispano-argentino 

Alberto Ginastera (1915-1983) fue, en sus juveniles años de 1930/1940, un renovador vanguardista del nacionalismo musical argentino. Luego, derivó hacia fórmulas más cosmopolitas, sin olvidar a sus maestros: Stravinski, Bartok, Prokofiev, el uso muy personal del atonalismo y la composición aleatoria. Al final de su parábola volvió a los paisajes del telurismo americano, pero no ya para dar solución criolla a su tarea, como lo hiciese al inicio, sino, orientándose de lo argentino a lo continental, y visitando el mundo siempre intacto de los mitos. 

Un anticipo de tal culminación lo da en 1960 con su Cantata para América Mágica, obra para voz solista y conjunto complejamente orquestal que utiliza textos precolombinos traducidos al español por Mercedes de Toro. Es una obra mestiza, que alterna una recitación de espinosa línea con momentos de un lirismo intimista y siempre proclive al desgarro visionario, y con interludios de una densidad climática conseguida mediante pequeñas células melódicas y un uso suntuoso de las timbraciones: pianos, percusión, cuerdas. 

La cima de su trayectoria se da en Popol Vuh o Libro del consejo, encargada por Eugene Ormandy para la Orquesta de Filadelfia. La obra, proyectada en ocho partes, quedó terminada hasta la séptima y bocetada para la final a la muerte del compositor, pero quien la estrenó, Leonard Slatkin con la Sinfónica de Saint Louis (1989), decidió acertadamente que lo hecho por Ginastera constituía un conjunto pleno y dejó sin revisar los bocetos, evitando pastiches y refritos. 

Imponente y de una decisiva contundencia es el adiós de Ginastera a la música. Un dispositivo imprevisto reúne a las cuerdas y los metales con cincuenta instrumentos de percusión, arpa y piano. Es de imaginar la incontable cantidad de soluciones tímbricas y climáticas que este artefacto consigue en las manos sapientísimas de Ginastera, a quien algunos colegas –no me corresponde opinar: me caben las generales de la ley– juzgan el mayor músico de América Latina. 

Nada mejor que acabar volviendo al comienzo, que cerrar la parábola en el punto de partida, que poner como broche de la historia una construcción mítica. Ginastera, en la más majestuosa de sus partituras, ha reunido al Wagner que abre El oro del Rhin (”en el comienzo era la música”) que narra el origen del universo y el del arte sonoro, todo por junto, con el Chávez de la Toccata para percusión, virguería del golpe y el ritmo que da lugar al cuerpo que baila y esboza el canto, con el Stravinski de La consagración de la primavera, que imagina la primigenia melodía de la humanidad prehistórica. Pero le añade un elemento aborigen americano que sobre el fangoso fundamento de la vida, va dando ínfimas puntadas de frase, súbitas explosiones, místicas calmas y una sorda y secreta decisión fatal que lleva a la apoteosis. 

Estructura musical

 Popol Vuh-Cantata para América Mágica 

La potencia incontenible de los mitos precolombinos se traslada aquí al lenguaje de la modernidad. En su obra tardía Popol Vuh (1975-1983), Alberto Ginastera expone los orígenes del pueblo maya. Popol Vuh, opus  44 (1975-1983), La creación del Mundo Maya. 

Sus secciones son:

La creación del mundo maya

  1. La noche de los tiempos
  2. El nacimiento de la tierra
  3. El despertar de la naturaleza
  4. El grito de la creación
  5. La gran lluvia
  6. La ceremonia mágica del maíz
MÚSICOS

Dúo Promúsica

María Victoria del Collado (Cuba) | Piano

Juan Alfredo Múnoz (Cuba) | Violín 

DÚO PROMÚSICA

Semblanza 

Dúo clásico conformado por el violinista Alfredo Muñoz y la pianista María Victoria del Collado. Debutó en 1981 y, desde entonces, se presentan regularmente en las importantes salas de concierto del país (Cuba) y promocionan lo valioso del repertorio universal, incluyendo diversas tendencias estéticas, con un repertorio de más de ciento cincuenta partituras nacionales y latinoamericanas. 

La sabia combinación de lectura apasionada y rigurosa, el control instrumental y la búsqueda de la intención musical del creador, demuestran el claro dominio técnico que poseen, aunado con esa rara intuición artística que les permite adentrarse con plenitud y conciencia en el pensamiento musical de los autores que interpretan. 

Entre sus presentaciones más importantes se destacan el recital ofrecido durante el plenario de la Unesco, en París y su participación junto al Coro de Cámara Exaudi en el concierto organizado en el Monasterio de la Encarnación, Madrid. El dúo ha participado en el Festival de Música Latinoamericana de Venezuela, Festival Ensems, Valencia, España; Festival Cervantino, México; Festival de Música Sacra, Québec, Canadá, y Festival Haendel, Halle, Alemania. Se han presentado en las más importantes salas de concierto de Argentina, Bahamas, Canadá, España, Francia, Guadalupe, México, Nicaragua, Perú, Portugal, República Checa, Rusia y Venezuela. 

Su discografía incluye los discos compactos Homenaje —dedicado a la obra de Harold Gramatges—, Miradas furtivas y Leyendas, este último, Premio Especial Cubadisco 2007. También, participaron en el fonograma Barroco cubano, junto al coro de Cámara Exaudi, con obras de Esteban Salas. Desde su fundación participa habitualmente en los Festivales de Música Contemporánea de La Habana, y en los festivales nacionales de música de cámara. Ostentan el Premio Nacional de Música José Ardévol. 

Alfredo Muñoz, director 

OSH

Violines I Erasmo Solerti Concertino | Adriana Cordero | Johan Chapellín | Caterina Tellini | Mauricio Campos | Carlos Vargas | Guiselle Alvarado | Andrés Corrales | Leonardo Perucci | Kevin Henríquez | Javier Estrada | Violines II Azeneth Loáisiga | Mariana Salas | Andrés Mendieta | Sandra Ramírez | Róger León | Fabricio Ramírez | Cristofer Madrigal | Irene Pacheco Violas | Samuel Ramírez | Maricel Méndez | Luisana Padilla | Esteban Madriz | Mario Sequeira | Elisa Hernández | Andrei Montero | Berny Siles | Violonchelos Cristian Guandique | Olman Ramírez | Guillermo Quirós | Beatriz Meléndez | Ileana Rivera | Carolina Durán | Thiago Máximo | Contrabajos Alberto Moreno | Luis Véliz | Luis Álvaro Zamora | Josué Alfaro | Marcelo Juarez | Flautas | Jose Mario Portillo | Natalia Chinchilla | Mario Velasco Piccolo | Oboes Roslyn Cerdas | Isaac Alfaro | Raquel Arguedas Corno Inglés | Clarinetes Pablo Cruz | Sergio Delgado Requinto | Adrián Sandí Clarinete Bajo | Fagotes María Jesús Fernández | Paula Rivera | Luis Diego Cruz Contrafagot | Cornos Mauricio Villalobos | Daniel Rivas | Taylor Castillo | Fabián Murillo | Trompetas Roberto Fonseca | Nahum Leiva | José Manuel Loría | Anibal Rojas | Trombones Jorge Novoa | Luis Mendoza | Luis Lizano | Josué Coto | Tuba Andrés Porras | Percusión Allan Vega | Dennis Arce | Andrés Barboza | Juan Carlos Espinoza | Josué Jiménez Timpani | Leonardo Gell | Piano / Celesta | Mariela Flores | Arpa 

Eddie Mora | Director titular

III Programa 2019

III Programa 2019

III Programa

 Temporada 2019 OSH “en el Nacional”

 Orquesta Sinfónica de Heredia

Eddie Mora – Director Titular

Sábado 13 de abril 8:00 pm | Teatro Nacional de Costa Rica 
Martes 16 de abril 8:00 pm | Parroquia Inmaculada Concepción, Heredia

Solistas
Pablo Ortíz (Costa Rica) | Guitarra

Iván Manzanilla (México) | Percusión

1. Igor Stravinsky (Rusia | 1882-1971) 
Ragtime para once instrumentos (1918) **
2. Byron Latouche (Costa Rica | n.1980) 
Obra Comisionada para percusión (2019) *
3. Alejandro Cardona (Costa Rica | n.1959) 
Palenque (toques cimarrones) (2019) *
4. Alexandre Tansman (Polonia | 1897-1986) 
Homenaje a Manuel de Falla (1954)**
5. Arnold Schönberg (Austria | 1874-1951) 
Sinfonía de cámara No.1 en Mi Mayor Op.9 (1906)

*Estreno mundial | **Estreno nacional

www.teatronacional.go.cr 

IV Programa 2019

IV Programa 2019

Programa N. 4  

Orquesta Sinfónica de Heredia | Eddie Mora – Director Titular
Viernes 19 de julio
7:30 pm | Parroquia Inmaculada Concepción, Heredia
Sábado 20 de julio 8:00 pm | Teatro Nacional de Costa Rica
*Estreno mundial | **Estreno nacional 

1. Marvin Camacho (Costa Rica | n.1966)
Requiem*
2. Blas Atehortúa (Colombia | n.1943)
Suite para orquesta de cuerdas Op. 115 (1982)
3. Henryk Górecki (Polonia | 1933-2010)
Tres piezas en estilo antiguo (1963)**
4. Béla Bartók (Hungría | 1881-1945)
Música para percusión, cuerdas y celesta (1936)

 

V Programa 2019

V Programa 2019

Programa No. 5

Orquesta Sinfónica de Heredia | Eddie Mora – Director Titular
Viernes 26 de julio 7:30 pm | Parroquia Inmaculada Concepción, Heredia
Sábado 27de julio 8:00 pm | Teatro Nacional
Solista:
Alejandro Escuer (México) | Flauta
*Estreno mundial | **Estreno nacional 

 1. Edgar Varèse (Francia | 1883-1965)
Octandre (1923)**
2. Eddie Mora (Costa Rica | n.1965)
Sine nomine (2017)*
3. Silvestre Revueltas (México | 1899-1940)
Planos (1934)**
4. György Ligeti (Hungría | 1923-2006)
Concierto Rumano (1951)**

 

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