II Programa

Eddie Mora | Director Titular

Viernes 1 de marzo | 7:30 pm | Parroquia Inmaculada Concepción, Heredia
Sábado 2 de marzo | 8:00 pm | Teatro Nacional de Costa Rica

Solistas: Dúo Promúsica (Cuba) | Violín y Piano

1. Roberto Valera (Cuba | n.1939) 

Cha-Cha-Cha (1963) **

2. Juan Piñera (Cuba | n.1949) 

Concierto doble (2019) *

3. Alberto Ginastera (Argentina | 1916-1983)

Popol Vuh (1975-1983)**

*Estreno mundial | **Estreno nacional 

VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

 

NOTAS AL PROGRAMA

por Gustavo Adolfo Segura Soto 

Al interior del artista y su obra 

  1. Concierto doble (2018)

Juan Piñera (1949|Cuba) 

Rigurosa formación con señeras figuras del ámbito musical

Juan Manuel Piñera Infante es un destacado compositor y pianista cubano. Ha experimentado en su obra logros en la creación de la música electroacústica. Heredero de reconocidos compositores cubanos como Juan Blanco, Carlos Fariñas y Leo Brouwer. Acreedor del Premio Nacional de la Radio 2018. Nace en La Habana, Cuba el 18 de enero de 1949. Inició sus estudios de piano en 1965 con César Pérez Sentenat, los continuó en 1967 en el Conservatorio de Música Alejandro García Caturla con Silvio Rodríguez Cárdenas, a la vez fue discípulo de la clavecinista argentina Lidia Guerberof. 

En 1968 ingresa en la Escuela Nacional de Música (Cubanacán), donde fue alumno de Ninowska Fernández-Brito, Silvio Rodríguez Cárdenas y de la mexicana Ana Martínez Estrada. Ese mismo año, estudió con la pianista polaca Halina Czerny-Stefanska las obras de Federico Chopin y Alexander Scriabin; en 1969, entra en las clases de armonía de Enrique Bellver, y de piano de Margot Rojas. En 1972 concluye sus estudios de nivel medio en la Escuela Nacional de Música. Posteriormente, fue discípulo de composición de José Ardévol y Enrique Bellver, y concluyó en el Instituto Superior de Arte dichos estudios con Roberto Valera. 

Trayectoria artística

Espíritu teatral de su obra

En 1985 estrena Residuos, para cuarteto de cuerdas, en el Festival Cuba-Holanda’85, realizado en la sala Concertgebouw, de Amsterdam y, en esa misma ciudad, pero en la Sala Ijsbreker, junto al pianista Marten Bon, Evidencias

Piñera es un compositor que se mueve, técnica y estéticamente hablando, en las más diversas direcciones, pero, según Marta Rodríguez Cuervo: 

«Muchas de sus obras, sobre las de construcciones más simples, intentan promover un mayor acercamiento al público. La música de Piñera recoge ese aire intimista tan propio de lo cubano presente en el día a día, que muestra una música sencilla en cuanto a su estructuración, concebida para ser escrita en una partitura accesible, que evoca los tipos populares de géneros, y que aparece impregnada de una teatralidad implícita, más cerca del gesto que del acontecimiento en sí mismo». 

Sobre esa teatralidad de la que habla Rodríguez Cuervo, el dramaturgo Abelardo Estorino expone: 

«Juan Piñera ha trabajado, entre otras, dos de mis piezas que más me satisfacen desde el punto de vista sonoro. Me refiero a Vagos rumores y Parece blanca. Estas dos obras aunque suceden en el siglo XIX, tienen atmósferas diferentes y se refieren a conflictos que siguen presentes en nuestra sociedad. Los conceptos musicales que maneja Piñera de la música contemporánea y su conocimiento de la música popular cubana, más su interés raigal por el teatro, le han permitido enfrentar la sonoridad de las puestas en escena con una seguridad y creatividad que ha logrado que el texto y la banda sonora creen una relación tan expresiva que ha influido en los actores; ha sabido, además, combinar esto con el diseño de luces, de modo que las piezas fluyan sin obstáculos. (…)». 

Algunas composiciones de Piñera 

Ballet

Eclosión, para conjunto instrumental y música electroacústica, libreto y coreografía: José Antonio Chávez; Imago, para conjunto instrumental, guitarra y coro mixto, libreto y coreografía, Rosario Cárdenas; Yellow dreams, coreografía: Caridad Martínez; Juana, razón y amor, música electroacústica, libreto y coreografía: Alicia Alonso; Tula, libreto: José Ramón Rodríguez Neira y Alicia Alonsocoreografía: Alicia Alonso 

Conjunto instrumental

De lo que sube al cielo, para violín, flauta, clarinete, percusión, cello y piano; Tempus Destruendis, para quinteto de viento; Trío de los ángeles, 1982, para flauta, arpa y celesta

Residuos, 1984, para cuarteto de cuerdas; Más allá del mar del tiempo, 1987, para violín, cello y piano; El mar del tiempo perdido «Al tercer día de lluvia» 

Coro mixto a capella

La piña, texto: Gabriela Mistral; Las muchachas, texto: Juan A. Cuadra; Hoy debemos convertir los versos en acero, texto: Ho Chi Minh; Tan cerca y sin embargo, texto: Ho Chi Minh;

Luna llena de enero, 1977, texto: Ho Chi Minh; Las coplas de Pancho Alday, texto: Juan Marinello; Aquella frente tuya, 1980, texto: Juan Marinello; Es el amor la mitad de la vida, 1998, texto: José Marín Varona. 

Coro y orquesta sinfónica

La travesía secreta, para coro mixto y orquesta 

Guitarra

Dúos para un dúo, para dos guitarras, 1996 

Guitarra y cinta magnetofónica

Del espectro nocturno, 1986

Del lucero favorable, 1987-1988

Imago, 1989

Pámpano y cascabel, 1994 

Instrumento solista y orquesta sinfónica

Concierto para piano y orquesta, 1992 

Instrumento solista, coro y orquesta de cámara

Concierto del centenario, para piano, coro mixto y orquesta, 1983 

Instrumento solista, coro y orquesta sinfónica

Fresco, para piano, coro mixto y orquesta 

Instrumentos solistas y orquesta de cámara

Concierto para flauta, oboe, piano y orquesta 

Instrumentos solistas y orquesta de cuerda

Entre mi muerte y tu delirio, para violín, viola solista y orquesta 

Música electroacústica

Pirandelliana, para dos actores y cinta magnetofónica (tape)

Evoestros

Tres de dos (coautor: Edesio Alejandro)

Voix des deux, 1984

Germinal, 1987

Del canto y el tiempo 

Música incidental para cine

El insomnio, 1991

Basura, 1992

Al cerrar los ojos, 1993

El hombre ilustrado, 1993-1994

La fidelidad, 1994

First, 1997 

Música incidental para teatro

Ismaelillo, texto: José Martí

Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, texto: Federico García Lorca

Los clavos de plata, texto: farsa anónima recogida por W. Sickus

El dragoncillo, texto: Pedro Calderón de la Barca

Las troyanas, texto: Eurípides, 1977

Poemas y canciones infantiles, de García Lorca 

Ópera

Amor con amor se paga, dos actos; texto: José Martí

La taza de café, dos actos; libreto: Juan Ramón Amán, sobre obra homónima de Rolando Ferrer 

Orquesta de cuerda

Suite peregrina: Vals, Danza, Minuet-scherzo, Minuet, Habanera, Romanza,  Contradanza, 1998 

Orquesta de guitarras

Habanera con cadencias

Canción de cuna para una pupila insomne

Vals olvidado, 1999 

Orquesta sinfónica

Como naufragios, 1988

Juana, razón y amor, 1992 

Piano

La «cosa» no está en el título, 1973

Tres polifonías para jóvenes ejecutantes

Sonatina scarlattiana, 1975

Quasi alla sinistra, para la mano izquierda, 1976

Para una ocasión este cantus non muy firmus, 1977

A la manera de Debussy, 1978

Preludio y fuga extemporáneo

Tres interludios para Ruandi, 1979

A la manera de Gershwin, Passoyaglia, 1980 

Voz solista y orquesta sinfónica

Cuatro primeras canciones, texto Yolanda Ulloa 

Voz y piano

Cual de incensario roto, 1974

Tres canciones infantiles

Cuatro primeras canciones

Lluvia y tempestad, 1975

Amor, amor 

  1. Chachachá para orquesta sinfónica (1963)

Roberto Valera (1938 | Cuba) 

Cubanidad musical impregnada del mestizaje

Roberto Valera Chamizo inicia sus estudios en 1948, en el Conservatorio Municipal de La Habana, con Waldina Cortina, Ñola Sahig, José Ardévol, Edgardo Martín y Leo Brouwer; en este mismo centro de estudios, en 1956, estudia canto con la soprano Zoila Gálvez. Entre 1965 y 1967 estudió en la Escuela Superior de Música de Polonia, con los compositores Witold Rudzinski y Andrzej Dobrowolski. En 1961, y hasta 1965, trabaja como asesor musical del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Inicia su trabajo profesional como creador con obras para el cine como Revolución en el mar, documental del año 1961.

Para Valera, a veces es difícil identificar lo cubano en lo nuevo, en aquello que todavía no se está acostumbrado a reconocer como tal. Al respecto dice:

«Creo que el compositor, aunque esté trabajando con un medio aparentemente tan deshumanizado como la técnica electroacústica, no puede dejar de imprimir su sello característico en él. Y creo también que este sello característico va más allá de cualquier elemento frecuente en nuestra música como pueden ser las síncopas o el empleo de algún instrumento autóctono. Estimo que esta manera peculiar está incluso presente en la manera de organizar el pensamiento musical, en el color, en el temperamento […].

El cubano, por su formación cultural mestiza, está acostumbrado a asimilar elementos provenientes de culturas distintas; porque es un pueblo que ha desarrollado una personalidad muy clara y definida, tiene un talento especial para asimilar elementos y devolverlos de un modo distinto […]».

Máxima expresividad con un mínimo de recursos

En obras como Iré a Santiago, Seis piezas para piano y en su canciones, están presentes los elementos que se reconocen tácitamente como cubanos; sin embargo, en piezas como Devenir, Conjuro, Tres impertinencias y Extraplán, aunque menos evidentes, lo cubano puede estar en el humor, el pathos nacional y hasta en la manera de organizar el material sonoro. Dos obras más pudieran caracterizar lo cubano en Roberto Valera: Es rojo y Concierto para violín y orquesta.

La primera es de «máxima expresividad con un mínimo de recursos (barítono, flauta y piano preparado). Es extraordinaria la manera en que los usuales recursos de ese tipo de escritura resultan nutridos y estructurados por elementos cubanísimos, pensados como unidad indisoluble: un Valera en que se funden el autor de Tres impertinencias con el de Iré a Santiago, el de Devenir o Conjuro con el de Guaguanccaglia quasi una passacaglia». En cuanto al Concierto para violín, el autor desde su inicio, revela el dramatismo […] que en ocasiones aborda lo trágico y llega a estremecer al oyente.

La idea principal que asume el violín, concentra la esencia de lo cubano y lo eleva a un lirismo impresionante, el cual se complementa con el colorido que aportan los instrumentos de aire y percusión.

El autor en sus últimas obras ha mostrado una mayor inclinación hacia líneas dramáticas de profundo alcance, necesarias al sinfonismo cubano». En su obra, Cubana, el compositor utiliza varias técnicas composicionales, ya metamorfoseadas en su estilo, tales como el puntillismo y la serie dodecafónica.

Con estas fórmulas creó las estructuras acordales específicas de cada parte y, a la vez, una interválica que, en distintas combinaciones, forman los temas de la obra. Ya Valera había utilizado este método en su Concierto para violín y en su Concertino para guitarra. Con Cubana, sin embargo, no pretende crear una música ultravanguardista, sino que busca explotar las máximas posibilidades del teclado y los pedales, a la vez que utiliza la complejidad rítmica, sin poner en primer plano los ritmos cubanos.

Roberto Valera ha sido profesor de armonía, contrapunto, composición, técnica vocal, orquestación y técnicas contemporáneas.

Vistazo a su catálogo de obras

Banda: Cuba, tu cielo y tu bandera, 1985.

Conjunto instrumental: Cuarteto, para cuerdas, 1966; Tres impertinencias, obra para flauta, flauta alto en sol, oboe, clarinete, clarinete bajo, saxofón tenor, trompeta, trombón, contrabajo y percusión, 1971; Son a Tina, para violín y piano 1976; Diálogo para uno solo, para flauta y piano, 1978; Glosas del tiempo recobrado, para violín, cello, piano y percusión, 1995.

Conjunto vocal: Quiero bailar contigo, texto: Roberto Valera, 1960; Es por ti, texto: Roberto Fernández Retamar, 1960-1963; Iré a Santiago, texto: Federico García Lorca, 1969; Quisiera, texto: Roberto Valera, 1971; Retrato de Camilo, texto: Mirta Aguirre, 1972; Son más en una mazorca, texto: Nicolás Guillén, 1974; Pequeña balada de Plovdiv, texto: Nicolás Guillén; Responde tú, texto: Nicolás Guillén y Solo de guitarra, texto: Nicolás Guillén, 1980; Ronda cubana, texto: Gabriela Mistral, 1984; Madrigal, texto: Gutierre de Cetina y Nadie oye, texto: Fina García Marruz, 1988; Aquí en Varadero, texto: Roberto Valera, 1992; Canción antigua al Che Guevara, texto: Mirta Aguirre, 1968-1992.

Instrumento solista y conjunto instrumental: Movimiento concertante, para guitarra y orquesta de viento, 1980; Concierto por la Paz, para saxofón solista, recitante, cuatro flautas, clarinete, dos saxofones alto, dos saxofones barítono, fagot, trompeta, percusión, dos guitarras, violín, cello y contrabajo, 1984.

Instrumento solista y orquesta: Concierto, para violín y orquesta, 1982; Concierto por la Paz, para saxofón alto en mi b y orquesta, 1985; Concierto de Cojímar, para guitarra y orquesta, 1998.

Medios audiovisuales: Revolución en el mar, 1961; Minerva traduce el mar, 1962; Pueblo de estrellas bajas, Era Nickel Co., El parque, 1963; En la noche, Pueblo por pueblo, y Viet Nam, 1964; Escenas del carnaval, 1965; Madina Boe, 1968; Porque me embarro, 1976, cortometrajes, y otras piezas.

Música electroacústica: Ajiaco, para sintetizadores FM, computadora, secuenciador multipista, 1989; Palmas, texto: José María Heredia, José Martí y Nicolás Guillén, para voz, secuenciador, computadora, sampler, multipista, 1991; Período espacial, para sintetizadores FM, computadora, secuenciador, 1993; Hic et Nunc, para sintetizadores FM, computadora, Programa Orbitae Musicae creado por Rubén Hinojosa, 1996.

Orquesta de cámara: Música para cuerdas, 1964; Tierra de sol, cielo y tierra, 1992.

Orquesta sinfónica: Estudio rítmico, 1962; Chachachá y Ensayo, 1963; Devenir, 1969; Extraplán, 1975.

Piano: Siete piezas, 1962-1965; Cinco mínimas y Toccata 1965; Dos líneas, 1976; Cubana, 1987-1998.

Voz solista, coro y orquesta: Yugo y estrella, texto: José Martí, 1995.

Voz solista y conjunto instrumental: Conjuro, texto: Roberto Valera, 1968; Claustros de mármol, texto: José Martí, 1970; Es rojo, texto: Poema africano (traducción: Rogelio Martínez Furé), 1978.

Voz y piano: Mi niña, texto: Nivaria Tejera, y Soy como un niño distraído, texto: Juan Ramón Jiménez, 1960; Busca, encuentro, texto: Pedro Salinas, 1963; Culturosamente, texto: Roberto Valera, 1968; La vida empieza a correr, texto: Nicolás Guillén; De mar y viento, texto. Ángel Augier, 1978; Tiempo para un tiempo, texto: Roberto Valera, 1980; A punto de un romance, texto: Roberto Valera, 1992; Aquí Varadero, texto: Roberto Valera, La excepción de la regla, texto: Roberto Valera, Hace ya tiempo, texto: Roberto Valera, Nunca más esa mirada, texto: Roberto Valera, Tan solo fui testigo, texto: Roberto Valera, Tu amor fue real, texto: Roberto Valera, 1993, muchas otras más. 

Único chachachá dodecafónico

A Jorrín y a Schönberg 

Chachachá para orquesta sinfónica es una obra escrita por el compositor cubano Roberto Valera, en 1963. El compositor la dedica a Enrique Jorrín, creador del popular género bailable cubano, en el año 1951, cuando este tocaba en la Orquesta América. En esta obra, Roberto Valera recrea y estiliza este género; y, también se la dedica a Arnold Schönberg, creador de la técnica dodecafónica que sustenta la organización de su material sonoro. Este es el único chachachá dodecafónico compuesto en Cuba, el único en el Caribe, el único en América, el único en el mundo y el único en la Vía Láctea. 

  1. Popol Vuh (1975-1983)

Alberto Ginastera (1916-1983 | Argentina) 

Su marca personal: métodos aleatorios y seriales, y los microtonos 

Alberto Evaristo Ginastera es un compositor argentino, nacido el 11 de abril de 1916, en Buenos Aires. Combinó la música nacionalista con las técnicas vanguardistas del siglo XX. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música de Buenos Aires con Athos Palma, para trasladarse después a los Estados Unidos con una beca Guggenheim. Allí estudió con Aaron Copland. Fue profesor en varios conservatorios de su país y, en 1971, se trasladó a Ginebra. Desarrolló una síntesis personal de procedimientos compositivos basados en métodos aleatorios y seriales; también, utilizó los microtonos (intervalos menores que el semitono) y formas más tradicionales. Su segundo cuarteto para cuerda se estrenó en el primer Festival de Música Interamericana (1958) y le proporcionó el prestigio internacional. Con su ópera de cámara Bomarzo sobre texto de Manuel Mujica Láinez, (1967) se consolidó como uno de los más importantes compositores operísticos del siglo XX. También es autor del ballet Panambí, estrenado en el Teatro Colón en 1937, la Sinfonía argentina, los Cantos de Tucumán, las Impresiones de la Puna, las óperas Don Rodrigo y Beatriz Cenci, y la famosa Cantata para América mágica. Una de las composiciones por la que es conocido alrededor del mundo, es el ballet Estancia, opus 8, en un acto y cinco escenas, compuesto en 1941 y estrenado en 1952, del cual existe la usual suite. Ginastera fue director del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto Di Tella de Buenos Aires. 

Visión de Ginastera según Fundación BBVA

Nacido en Buenos Aires con raíces italianas y españolas, Alberto Ginastera (1916-1983) clasificó su obra en tres bloques, de acuerdo con otras tantas etapas creativas: nacionalismo objetivo, nacionalismo subjetivo y neoexpresionismo. Faltaría un apartado, referido a los últimos años de su vida, cuando sintetiza todo ello, manteniendo la obsesión por lo precolombino. 

A él pertenece su obra más ambiciosa, Popol Vuh. Una composición en ocho partes de las que, cuando la muerte le sobrevino en Ginebra, sólo había terminado siete. Ginastera firma sus primeras obras con 15 años, en las que se perciben influencias indigenistas. El siguiente impulso le llegará por la vía de Bartok, aunque en su caso concediendo mayor importancia al cromatismo y recurriendo a estructuras más libres. A partir de ahí, fascinado por el dodecafonismo, afianza su personalidad sobre las ideas expresionistas de Alban Berg. Muestra de ello la encontramos en la Cantata para América Mágica, escrita en 1960, en la que, con la base argumental de textos anteriores a la conquista, despliega un instrumentario superior al medio centenar de elementos convencionales y autóctonos de América Latina. 

Alberto Ginastera en la perspectiva de Blas Matamoro

Escritor, periodista y traductor hispano-argentino 

Alberto Ginastera (1915-1983) fue, en sus juveniles años de 1930/1940, un renovador vanguardista del nacionalismo musical argentino. Luego, derivó hacia fórmulas más cosmopolitas, sin olvidar a sus maestros: Stravinski, Bartok, Prokofiev, el uso muy personal del atonalismo y la composición aleatoria. Al final de su parábola volvió a los paisajes del telurismo americano, pero no ya para dar solución criolla a su tarea, como lo hiciese al inicio, sino, orientándose de lo argentino a lo continental, y visitando el mundo siempre intacto de los mitos. 

Un anticipo de tal culminación lo da en 1960 con su Cantata para América Mágica, obra para voz solista y conjunto complejamente orquestal que utiliza textos precolombinos traducidos al español por Mercedes de Toro. Es una obra mestiza, que alterna una recitación de espinosa línea con momentos de un lirismo intimista y siempre proclive al desgarro visionario, y con interludios de una densidad climática conseguida mediante pequeñas células melódicas y un uso suntuoso de las timbraciones: pianos, percusión, cuerdas. 

La cima de su trayectoria se da en Popol Vuh o Libro del consejo, encargada por Eugene Ormandy para la Orquesta de Filadelfia. La obra, proyectada en ocho partes, quedó terminada hasta la séptima y bocetada para la final a la muerte del compositor, pero quien la estrenó, Leonard Slatkin con la Sinfónica de Saint Louis (1989), decidió acertadamente que lo hecho por Ginastera constituía un conjunto pleno y dejó sin revisar los bocetos, evitando pastiches y refritos. 

Imponente y de una decisiva contundencia es el adiós de Ginastera a la música. Un dispositivo imprevisto reúne a las cuerdas y los metales con cincuenta instrumentos de percusión, arpa y piano. Es de imaginar la incontable cantidad de soluciones tímbricas y climáticas que este artefacto consigue en las manos sapientísimas de Ginastera, a quien algunos colegas –no me corresponde opinar: me caben las generales de la ley– juzgan el mayor músico de América Latina. 

Nada mejor que acabar volviendo al comienzo, que cerrar la parábola en el punto de partida, que poner como broche de la historia una construcción mítica. Ginastera, en la más majestuosa de sus partituras, ha reunido al Wagner que abre El oro del Rhin (”en el comienzo era la música”) que narra el origen del universo y el del arte sonoro, todo por junto, con el Chávez de la Toccata para percusión, virguería del golpe y el ritmo que da lugar al cuerpo que baila y esboza el canto, con el Stravinski de La consagración de la primavera, que imagina la primigenia melodía de la humanidad prehistórica. Pero le añade un elemento aborigen americano que sobre el fangoso fundamento de la vida, va dando ínfimas puntadas de frase, súbitas explosiones, místicas calmas y una sorda y secreta decisión fatal que lleva a la apoteosis. 

Estructura musical

 Popol Vuh-Cantata para América Mágica 

La potencia incontenible de los mitos precolombinos se traslada aquí al lenguaje de la modernidad. En su obra tardía Popol Vuh (1975-1983), Alberto Ginastera expone los orígenes del pueblo maya. Popol Vuh, opus  44 (1975-1983), La creación del Mundo Maya. 

Sus secciones son:

La creación del mundo maya

  1. La noche de los tiempos
  2. El nacimiento de la tierra
  3. El despertar de la naturaleza
  4. El grito de la creación
  5. La gran lluvia
  6. La ceremonia mágica del maíz
MÚSICOS

Dúo Promúsica

María Victoria del Collado (Cuba) | Piano

Juan Alfredo Múnoz (Cuba) | Violín 

DÚO PROMÚSICA

Semblanza 

Dúo clásico conformado por el violinista Alfredo Muñoz y la pianista María Victoria del Collado. Debutó en 1981 y, desde entonces, se presentan regularmente en las importantes salas de concierto del país (Cuba) y promocionan lo valioso del repertorio universal, incluyendo diversas tendencias estéticas, con un repertorio de más de ciento cincuenta partituras nacionales y latinoamericanas. 

La sabia combinación de lectura apasionada y rigurosa, el control instrumental y la búsqueda de la intención musical del creador, demuestran el claro dominio técnico que poseen, aunado con esa rara intuición artística que les permite adentrarse con plenitud y conciencia en el pensamiento musical de los autores que interpretan. 

Entre sus presentaciones más importantes se destacan el recital ofrecido durante el plenario de la Unesco, en París y su participación junto al Coro de Cámara Exaudi en el concierto organizado en el Monasterio de la Encarnación, Madrid. El dúo ha participado en el Festival de Música Latinoamericana de Venezuela, Festival Ensems, Valencia, España; Festival Cervantino, México; Festival de Música Sacra, Québec, Canadá, y Festival Haendel, Halle, Alemania. Se han presentado en las más importantes salas de concierto de Argentina, Bahamas, Canadá, España, Francia, Guadalupe, México, Nicaragua, Perú, Portugal, República Checa, Rusia y Venezuela. 

Su discografía incluye los discos compactos Homenaje —dedicado a la obra de Harold Gramatges—, Miradas furtivas y Leyendas, este último, Premio Especial Cubadisco 2007. También, participaron en el fonograma Barroco cubano, junto al coro de Cámara Exaudi, con obras de Esteban Salas. Desde su fundación participa habitualmente en los Festivales de Música Contemporánea de La Habana, y en los festivales nacionales de música de cámara. Ostentan el Premio Nacional de Música José Ardévol. 

Alfredo Muñoz, director 

OSH

Violines I Erasmo Solerti Concertino | Adriana Cordero | Johan Chapellín | Caterina Tellini | Mauricio Campos | Carlos Vargas | Guiselle Alvarado | Andrés Corrales | Leonardo Perucci | Kevin Henríquez | Javier Estrada | Violines II Azeneth Loáisiga | Mariana Salas | Andrés Mendieta | Sandra Ramírez | Róger León | Fabricio Ramírez | Cristofer Madrigal | Irene Pacheco Violas | Samuel Ramírez | Maricel Méndez | Luisana Padilla | Esteban Madriz | Mario Sequeira | Elisa Hernández | Andrei Montero | Berny Siles | Violonchelos Cristian Guandique | Olman Ramírez | Guillermo Quirós | Beatriz Meléndez | Ileana Rivera | Carolina Durán | Thiago Máximo | Contrabajos Alberto Moreno | Luis Véliz | Luis Álvaro Zamora | Josué Alfaro | Marcelo Juarez | Flautas | Jose Mario Portillo | Natalia Chinchilla | Mario Velasco Piccolo | Oboes Roslyn Cerdas | Isaac Alfaro | Raquel Arguedas Corno Inglés | Clarinetes Pablo Cruz | Sergio Delgado Requinto | Adrián Sandí Clarinete Bajo | Fagotes María Jesús Fernández | Paula Rivera | Luis Diego Cruz Contrafagot | Cornos Mauricio Villalobos | Daniel Rivas | Taylor Castillo | Fabián Murillo | Trompetas Roberto Fonseca | Nahum Leiva | José Manuel Loría | Anibal Rojas | Trombones Jorge Novoa | Luis Mendoza | Luis Lizano | Josué Coto | Tuba Andrés Porras | Percusión Allan Vega | Dennis Arce | Andrés Barboza | Juan Carlos Espinoza | Josué Jiménez Timpani | Leonardo Gell | Piano / Celesta | Mariela Flores | Arpa 

Eddie Mora | Director titular