Versado en música antigua sin desconocer el presente siglo

Oriundo de Riga, Letonia, Georgs Pelēcis nace en 1947. En 1970, se gradúa en la clase de composición del compositor armenio Aram Khachaturiam, en el Conservatorio Chaikovski de Moscú; y, en 1977, obtiene el doctorado en artes. Cursa estudios en Oxford y Cambridge. Desde 1990, Pelēcis es profesor de teoría de la fuga y el contrapunto, en la Academia Nacional de Música de su natal Letonia. Como musicólogo es autor de dos tesis sobre la música de Johannes Ockeghem (s. XV) y Giovanni Pierluigi de Palestrina (s. XVI). Asimismo, tiene publicados más de treinta artículos sobre temas de la música de la Edad media, Renacimiento, Barroco y sobre composiciones letonas.

Nueva música consonante eufónica como ideal armónico

Entre los principales rasgos de su música destacan: emociones positivas, alegría al momento de la interpretación, y contemplación hacia los ideales y aspiraciones humanas. Su lenguaje musical está basado en consonante claridad con la escala diatónica mayor y menor. Pelēcis manifiesta: “La música se escribe por una de dos razones principales, ya sea por proponer un ejercicio intelectual al oyente, o para propiciar un bien para la música. Me siento más cerca de la segunda posibilidad. Toda mi inspiración creadora emana de una suerte de país de la eufonía –buenos sonidos- como encarnación o espejo del ideal humano. La aspiración a ese ideal es tema central de mi producción musical”.
En la tonalidad musical de Georgs Pelēcis parece repercutir algún espíritu positivo sorprendente. Esta misma cualidad, cuya génesis ancestral puede ser encontrada en parte en la música renacentista y barroca, asimismo, de algún modo en la estética minimalista, brinda una fuerza espiritual a la producción creadora del compositor y trae a la música letona un ayer desconocido, un nuevo aliento y una actividad vibrante. De todas las clasificaciones de estilo que el mismo compositor y críticos de música han hecho de sus trabajos, la más precisa sería ‘nueva música consonante’, donde la eufonía es el ideal armónico. El compositor como persona y creador toma distancia del drama y la dualidad del alma. Su música no tiene nada en común con la estilización, aunque esto revela una profunda comprensión acerca del conocimiento de la música de culturas antiguas. El camino musical del compositor adquirió claridad desde los inicios de las años 70, cuando similares herramientas de creación (tanto la meta de crear nuevas obras como el léxico musical) entre los compositores de Letonia, en el momento, incluyendo la nueva generación, no se usaba un lenguaje estandarizado y se necesitaba una defensa honesta de los criterios de producción creadora.