Genio arremetido desde su propia tierra

Alfred Gárievich Schnittke nació el 24 de noviembre de 1934 en Engels, en la República Germánica del Volga, en aquel tiempo una autonomía dentro de la Unión Soviética. El padre del compositor, Harry Schnittke, era un judío nacido en 1914 en Frankfurt. Se trasladó a la Unión Soviética en 1927, casándose después con Maria Vogel, nacida en la República Germánica del Volga. Harry trabajó como periodista y traductor del ruso al alemán.
La República Germánica del Volga fue fundada en 1924, agrupando una minoría de emigrantes alemanes que se había establecido a orillas del Volga. Su capital era Pokrovsk hasta que en 1931 se le cambió el nombre por Engels, en honor al filósofo alemán Friedrich Engels.  La invasión alemana marcó el final de la República. En 1941 Stalin abolía la región autónoma, declarando como enemigos del Estado a todos los alemanes. Ordenó la deportación de los alemanes del Volga a Kazajistán y a Siberia.
Por motivos laborales, la familia se traslada a Viena en 1946. Allí empieza el amor por la música del joven Alfred, empezando así sus estudios musicales. Tomará como compositores de referencia a Mozart y Schubert.
La familia se traslada a Moscú en 1948. Ingresa en el Colegio de Música de la Revolución de Octubre, estudiando allí desde 1949 hasta 1953. Después termina sus estudios en el Conservatorio de Moscú en 1961, graduándose en composición. Entre sus maestros se encuentran Nikolai Rakov en instrumentación y Evgeny Golubev en contrapunto y composición. En el mes de marzo de 1956 se casa con Galina Koltsina, una musicóloga compañera suya del Conservatorio. Este matrimonio solo duró tres años. Desde 1962 hasta 1972, imparte clases en el conservatorio moscovita.
Tras varios viajes a Europa y EE. UU., Schnittke abandonó su tierra natal en 1989, al ser invitado para dar clase de composición en Hamburgo. Dos años después, le era concedido uno de los galardones de la última edición de los Premios Lenin, aunque lo rechazó, renegando por completo de la deriva musical soviética. Pocos meses después, la URSS se desintegraba.
No obstante, hasta comienzos de los ochenta, Schnittke estuvo muy implicado en esa línea musical. Ingresó en la Unión de Compositores de la URSS en 1961, se convirtió en uno de los más prominentes compositores de bandas sonoras del cine soviético y junto con Rodión Shchedrín sentó las bases de una modernidad aceptable dentro de la política cultural soviética. Aunque hasta mediados de los ochenta su música fue vista con reticencias de la secretaría de la Unión de Compositores, sus obras se estrenaron con puntualidad, y solo el estreno de su excéntrica Sinfonía n.º1 comportó un escándalo. A los ojos de la vanguardia europea, Schnittke pronto se convirtió en el portavoz de la última generación de compositores soviéticos.
Sin embargo, se llegó a producir una serie de ataques contra él a lo largo de los setenta. En 1974, Tijon Jrénnikov, secretario general de la Unión de Compositores desde el estalinismo, afirma que Schnittke carece de cualquier talento y debería dejar de componer. Días después se prohíbe una interpretación moscovita de su polémica Sinfonía n.º 1. En 1977, la secretaría de Jrénnikov hizo correr el rumor de que el compositor  había desertado. En 1979, Pravda publica un artículo («Planificando una atrocidad») en que se condena una producción de la ópera de Chaikovski La dama de picas en la que Schnittke está implicado.
Entre sus influencias musicales cabe destacar la de Dmitri Shostakóvich, con quien mantuvo una relación tortuosa, así como las de Sergéi Prokófiev y la vanguardia europea de la primera mitad del siglo, cuya música pudo estudiar a partir de mediados de los cincuenta. Fruto de ese estudio Schnittke pasa a componer de acuerdo con estructuras seriales; pero, a partir de comienzos de los setenta, simplificará su estilo, componiendo en un estilizado poliestilismo (término usado habitualmente para él). Alfred Schnittke fallece el 3 de agosto de 1998, en Hamburgo, Alemania.