V Programa 2016

 

Concierto I : 25 de setiembre, 10:30 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Concierto II : 26 de Setiembre, 7:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

Solistas: Erasmo Solerti (Costa Rica) | violín, Rosa Matos (Cuba) | Guitarra,

Compositor Invitado: Lorenzo Palomo (España)

Lorenzo Palomo (España| 1938)

  • Nocturnos de Andalucía para guitarra y orquesta. Estreno Nacional.

Alejandro Cardona (Costa Rica| 1959)

  • El camino de los cantos (otros barrocos). Estreno Mundial.

Aaron Copland (Estados Unidos 1900- 1990)

  • Música para Teatro.
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia
Temporada 2016
EDDIE MORA: Director titular y artístico
TEMPORADA: ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI
V programa

Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)
Municipalidad de Heredia
Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)
Eddie Mora Bermúdez  | director titular

PROGRAMACIÓN

1.Lorenzo Palomo (España  | 1938)
Nocturnos de Andalucía para guitarra y orquesta. Estreno Nacional.
Compositor contemporáneo de gran proyección internacional

Natural de Pozoblanco, Córdoba, España, Lorenzo Palomo, nacido en 1938, se formó primero en el Conservatorio de Córdoba y continuó sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Barcelona donde estudió composición con Joaquín Zamacois y piano con Sofía Puche de Mendlewicz. Becado por la Fundación Juan March, estudió dirección de orquesta en Nueva York con Boris Goldovsky.

En 1973 fue nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica de Valencia y durante años dirigió ópera y conciertos en España y fuera de ella. En 1976 dirigiría en Ginebra, al frente de la  Orquesta de la Suisse Romande, el concierto conmemorativo del Centenario de Manuel de Falla. Aquellos años de director de orquesta le ayudaron definitivamente a forjar y madurar un estilo propio como compositor a la vez que su labor directorial le proporcionaba un profundo conocimiento de los recursos orquestales.

Lorenzo Palomo es uno de los compositores españoles contemporáneos de más proyección internacional. Sus composiciones le han proporcionado éxitos rotundos en España y allende las fronteras. Su música ha sido interpretada en las salas de conciertos más prestigiosas del mundo, entre ellas Carnegie Hall (Nueva York), Symphony Hall (Boston), Covent Garden (Londres), Suntory Hall (Tokio), Auditorium Chaikovski (Moscú), Konzerthaus (Berlín), Victoria Hall (Ginebra), Konzerthus (Oslo), Accademia di Santa Cecilia  (Roma), Auditorio Nacional (Madrid), L’Auditori (Barcelona), Palau de la Música (Valencia), Teatro de la Maestranza (Sevilla), Palacio Euskalduna (Bilbao), Auditorio Manuel de Falla (Granada) y muchas otras.

Entre las orquestas que han interpretado composiciones de Lorenzo Palomo están la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, Orquesta de la Ópera de Berlín, Orquesta Filarmónica de Dresde, Orquesta Sinfónica de Hamburgo, Orquesta Sinfónica Yomiuri Nippon (Tokio), Orquesta de la Suisse Romande (Ginebra), Orquesta de Cámara de Lausanne, Orquesta Sinfónica de la RAI (Turin), Accademia Santa Cecilia (Roma), Orquesta Filarmónica de Bergen, Orquesta  Filarmónica de Oslo, Orquesta Sinfónica de Boston, y las de Pittsburgh, Cincinnati, Phoenix, San Diego y North Carolina; además, Orquesta Filarmónica de la Nueva Rusia de Moscú, Orquesta Nacional de Cuba, Orquesta Nacional de España, Orquesta Sinfónica de Madrid, así como las de Barcelona, Valencia, Bilbao, Euskadi, Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada.

Igualmente, grandes coros han interpretado obras de Lorenzo Palomo, entre ellos el Coro de la Ópera de Berlín  (Deutsche Oper Berlin) y el Orfeón Donostiarra.

Su Majestad, el Rey Juan Carlos I, concedió a Palomo la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica por su labor de llevar con su música el nombre de España alrededor del mundo.

Actualmente, Lorenzo Palomo reside en Berlín, donde ha sido miembro estable de la Ópera de la capital alemana (Deutsche Oper Berlin) como director de orquesta y pianista desde 1981 a 2004.

La casa discográfica NAXOS ha lanzado al mercado internacional las siguientes obras de Lorenzo Palomo:Nocturnos de Andalucía, Canciones españolas, Cantos del alma, Sinfonía a Granada, Mi jardín solitario, Madrigal y Cinco canciones sefardíes, Concierto de Cienfuegos, Dulcinea.

En torno de su obra Nocturnos de Andalucía
Suite concertante para guitarra y orquesta

I. Brindis a la noche

En este movimiento dedica el compositor un brindis festivo a la noche andaluza.

  1. Sonrisa truncada de una estrella

El firmamento llora en la noche clara. Esa misma tarde un joven valiente vería truncada su vida como la sonrisa de una estrella. Como en un sueño fatídico suenan las cinco, la hora de la fiesta. La orquesta estalla como un látigo en un fortissimo de trompas y cuerda al unísono.

III. Danza de Marialuna

En la fantasía de Lorenzo Palomo, Marialuna es una muchacha que, como aquella del poeta Juan Ramón Jiménez, se viste de blanco para bailar ante su amado, esperando con ansia que éste se fije en ella y se le una en la danza. Musicalmente el compositor ahonda en las raíces del flamenco, entrelazando los melismas arábigos con elementos de origen hebraico.

  1. Ráfaga

Un hálito de viento hace estremecer brevemente la quietud de la noche.

  1. Nocturno de Córdoba

En la noche perfumada de Córdoba se oye perlear la guitarra como gotas de rocío en las hojas de los naranjos y los jazmines.

  1. El tablao

Lorenzo Palomo solía ir en su juventud al Zoco de su querida Córdoba, donde, en verano, se improvisaba un tablao flamenco. Allí, en contacto directo con esos artistas del flamenco, su alma se impregnaría de su sentir hondo y en ella nacería la fuente que le inspiró sus Nocturnos de Andalucía.

El estreno mundial de Nocturnos de Andalucía se dio en el Konzerthaus Berlin, el  27 de enero de 1996, con el guitarrista español Pepe Romero como concertista, acompañado por la Rundfunk-Sinfonieorchester Berlin, y bajo la dirección de Rafael Frühbeck de Burgos.

Fuente:http://www.lorenzopalomo.com/

  1. Alejandro Cardona (Costa Rica| 1959)

El camino de los cantos (otros barrocos) Estreno Mundial.

Compositor, guitarrista, productor, conferencista y académico

Alejandro Cardona, compositor y guitarrista costarricense, nacido en 1959, estudió composición con Luis Jorge González, León Kirchner, Ivan Tcherepnin y Curt Cacioppo. Se graduó en la Universidad de Harvard (EE.UU.). También tiene una maestría en Síntesis de Imagen y Animación por Computadora de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra, y la Escuela Superior de Artes de Utrecht, Holanda. Radicó muchos años en México, donde desarrolló investigaciones sobre música popular mesoamericana y caribeña, aparte de tocar en varias agrupaciones de música popular. Como compositor ha participado activamente en foros y festivales como el Foro de Compositores del Caribe, el Foro Internacional de Música Nueva (México), el Festival Latinoamericano de Música (Venezuela), World Music Days, El Festival Internacional Cervantino, El Festival Iberoamericano de las Artes (Puerto Rico), entre otros.

Su música ha sido ejecutada y grabada en Latinoamérica, Norteamérica y Europa por conjuntos de la talla del Cuarteto Latinoamericano, el Quinteto de Alientos de la Ciudad de México, el ONIX Ensamble, el cuarteto de guitarras Entrequatre (España); las orquestas sinfónicas nacionales de Costa Rica, México y Colombia; la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, el Ensamble ALEA III de la Universidad de Boston, el Lydian String Quartet, la Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos (Bolivia), entre otras agrupaciones.

Alejandro Cardona es fundador de la Editorial Nuestra Cultura que también publica sus obras. Es autor de los libros Reinventando el oído: análisis musical, creación e identidadDe los principios musicales de la armonía tonal-fiuncional, y coautor de ¿Dónde está la Má Teodora? (lectura musical basada en principios rítmicos afroamericanos). Su música también es publicada por Gerb. Stark Musikverlag Leipzig GbR.

En Costa Rica, ha sido galardonado tres veces con el Premio Nacional “Aquileo J. Echeverría” en Música (1999, 2000, 2002), y ha recibido en varias ocasiones premios de la Asociación de Compositores y Autores Musicales (ACAM). Obtuvo una mención honorífica en el Primer Premio Iberoamericano Rodolfo Halffter de Composición (2004) y ganó el VI Concurso Internacional de Composición Isla de La Gomera (2007). Su música ha sido grabada bajo los sellos Quindecim, Urtext, Global, Ludiqrecords, White Pine, La Calaca Producciones y Musitica.

Cardona también ha participado en producciones multimediales y audiovisuales. Su película Testimonios ha sido premiada en Costa Rica (mejor música original, mejor videocreación) y se ha mostrado ampliamente en festivales de América Latina y Europa. En el 2004, estrenó la película Tejidos rebeldes, que ha sido mostrada en nueve países de América Latina y en la televisión mexicana. Ha producido y diseñado dos CD-ROM para el Centro Nacional de las Artes en México.

Desde 1986 trabaja en la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), en el Programa Identidad Cultural, Arte y Tecnología (ICAT) -del cual fue fundador y coordinador durante ocho años- y la Escuela de Música. Fue vicedecano del Centro de Investigación, Docencia y Extensión Artística (CIDEA). Actualmente, es profesor del Taller Latinoamericano de Composición Musical, un taller de especialización a nivel de maestría. También ha sido investigador del Centro Nacional de Investigación, Información y Difusión Musical “Carlos Chávez” del Centro Nacional de las Artes en México, y conferencista en universidades de EE.UU. y Latinoamérica. Desde el 2005 ha sido coorganizador del Seminario de Composición Musical, junto con el compositor Eddie Mora, en la Universidad de Costa Rica.

Alejandro Cardona es, asimismo, miembro de número del Colegio de Compositores Latinoamericanos de Música de Arte desde el 2005 y miembro de la ACIMUS (Asociación de Cooperación Iberoamericana en la Música).

La obra en palabras del compositor

El camino de los cantos (otros barrocos) para violín y orquesta de cámara

Alejandro Cardona manifiesta acerca de su composición: “El título de esta obra proviene de una traducción libre de The Songlines (Los trazos de la canción), un libro de Bruce Chatwin, que trata sobre la cultura aborigen australiana. Aunque creo que Catwin nunca logra descifrar exactamente qué son y cómo funcionan estos “trazos de la canción” aborígenes, me llamó la atención el hecho de que aparentemente sus cantos constituyen una historia personal –cada quien tiene los suyos propios– que funcionan simultáneamente como un relato de creación y un mapa con referencias muy específicas, y me apropio de la metáfora”.

Añade el autor: “Esta obra es, entonces “el camino de mis cantos” a través del violín, instrumento que ha sido, de distintas maneras, importante en mi vida como músico. El subtítulo Otros barrocos hace referencia a la reinvención de la estética (¿o será una lógica?) barroca en las tradiciones populares, muchas veces con un carácter hipertrófico (como se dio en la plástica y la arquitectura colonial de nuestra América). Esta obra parte de esa tradición ultrabarroca, agregándole, tal vez, todavía más leña al fuego”.

Cardona nos habla sobre cada sección del concierto: “El primer movimiento, Duelo con lluvia (amanades: Lesbos), se basa en los lamentos cantados por los griegos orientales: unos largos melismas sobre la palabra “amán”, algo así como el “¡Ay!” en español. Lesbos, isla de mar Egeo, muy cercana a la costa de Asia Menor, es la tierra de mi madre en donde se adoptó el violín dentro de la tradición popular local. La parte central de este movimiento es una especie de zeibékiko, danza lenta que bailaban los griegos orientales en las cárceles otomanas y, posteriormente, en las griegas cuando fueron forzados a emigrar de Asia Menor a la península después de la guerra con Turquía en 1922. Estas personas, sin trabajo y discriminadas, tocaban música en los prostíbulos y las casas de opio, de donde surgió una parte importante de la música popular griega moderna. Si bien los lamentos son griegos, los aguaceros que los acompañan en este movimiento son inevitablemente ticos”.

Sobre la segunda parte, agrega: “El segundo movimiento, Tamatsi Maxa Yauwi, Nuestro Hermano Mayor Venado Azul (Sierra madre occidental/Wirikuta), se inspira en la música para violín y guitarra que tocan los Wixárikas (Huicholes) de la Sierra Madre Occidental de México. Los instrumentos, de pequeña dimensión y fáciles de cargar, son construidos por ellos mismos. Anualmente hacen una peregrinación a Wirikuta, una zona desértica cerca del pueblo Real de Catorce en San Luis Potosí, para recoger peyote que utilizan ritualmente y para “platicar” con sus dioses, entre ellos el Venado Azul que les mostró el camino a Wirikuta para salvar a su pueblo –y, por extensión, a toda la humanidad– en los tiempos antiguos. Ahí los chamanes escuchan y se aprenden los cantos sagrados que luego reproducen tocando sus instrumentos y cantando. Me encontré con esta música por primera vez, por casualidad, por ahí de 1983 y me conmovió su tremenda fuerza, que no proviene de un virtuosismo convencional, sino de la sencillez y la convicción con que se toca”.

Luego, apunta sobre el tercer movimiento: “Abuelo imaginario en la Habana (Chacona: las Antillas), tercer movimiento, está dedicado a mi abuelo paterno, el violinista y compositor Ismael Cardona Valverde. A principios de la segunda década del siglo XX, él tuvo que viajar a Cuba para poder trabajar, ya que en Costa Rica la situación era muy difícil para los músicos. Así, este movimiento sería un encuentro imaginario entre mi abuelo y unos soneros cubanos que arman una especie de simbiosis entre la tradición “clásica” en donde se formó él y la “popular” de ellos, sobre la base de un bajo ostinato”.   

Amplía: “Parecen influenciarse mutuamente, en algunos momentos con un cierto sentido de humor (por ejemplo, una pequeña exposición fugal al tritono) a pesar del carácter dominantemente lírico de la música. También retomo, a mi manera, elementos derivados de la famosa Chacona en la Partita n.° 2 en re menor para violín solo, de J.S. Bach. Es interesante, además, recordar que esta forma de variaciones, según muchos estudiosos, se desarrolló, al menos parcialmente, en América y luego fue “exportada” a Europa”.

Cardona concluye con la explicación de cada parte de su obra: “En el movimiento final, Danzándole (mantinada huasteca: entre Creta e Hidalgo), retomo dos grandes tradiciones virtuosísticas de los instrumentos de arco, la lira cretense (Grecia) y el violín huasteco (México), con las cuales tuve un contacto cercano. La mantinada es una forma poético/musical cretense que se canta en el marco de una música bailable, y en esto se parece a los sones huastecos en donde las partes cantadas se alternan con seccionesinstrumentales de gran brillantez. Así, este movimiento es una danza que pasa del mundo cretense al de los tríos huastecos hidalguenses. Y precisamente, al surgir lo huasteco, hay una violenta interrupción. El violín y la danza parecen derrotados. No obstante, poco a poco logran “volver a la vida”: la indicación para el violinista en la partitura es “poi a poi de nuovo vivente”, citando la que le pone Beethoven a los pianistas en el último movimiento de su Sonata opus 110. Tanto Grecia como México (y a fin de cuentas todos nosotros de los países periféricos) han sufrido históricamente y, en la actualidad, una tremenda agresión económica, social y política, interna y externa. En el caso mexicano, el saldo son muchos miles de muertos. Así, Danzándole busca ser un pequeño acto de resistencia, con un cierto optimismo, a pesar de todo”.

Finalmente, expresa el compositor: “Hay ciertos aspectos musicales que permean la pieza en su conjunto: la sonoridad del tritono (que se expresa tanto interválicamente en el plano melódico como en la transposición de los distintos campos armónicos, muy evidente en los movimientos centrales); el uso de una cierta articulación ternaria en todos los movimientos, aunque en el marco de acumulaciones más de carácter circular que seccional; la transformación a través de los movimientos de ciertos gestos rítmicos y mundos tímbricos y, por supuesto, el rol protagónico del violín. La obra fue compuesta expresamente para la Orquesta Sinfónica de Heredia y para los violinistas Erasmo Solerti y Arón Bitrán. Agradezco, desde luego, la colaboración de ambos así como la de la OSH en la materialización de esta pieza”.

  1. Aaron Copland(Estados Unidos 1900- 1990)
    Música para el teatro(Music for the Theatre)
    Entre el impresionismo, las disonancias y el folclor

Compositor estadounidense y figura destacada en la música del siglo XX. Nació en Nueva York el 14 de noviembre de 1900, donde estudió con su compatriota Rubin Goldmark. También fue discípulo de Paul Vidal y de la prestigiosa profesora francesa Nadia Boulanger, en París. Aunque sus primeras obras están influidas en gran medida por los impresionistas franceses, y manifiestan la huella de Igor Stravinski, pronto comenzó a desarrollar su propio estilo. Tras experimentar con ritmos de jazz en obras como Music for the Theatre (1925) y el Concierto para piano (1927), Copland se basó en un estilo más austero y disonante. Obras de concierto como las Variaciones para piano (1930) y Statements (1933-1935) constan de ritmos nerviosos e irregulares, melodías esquinadas y armonías en extremo disonantes. A estos años corresponden también el trío Vitebst (1929) y la Oda sinfónica (1930).

A mediados de los años treinta, retomó un estilo más sencillo, melódico y lírico, con frecuencia basado en elementos de la música folclórica de su país. Varias obras pertenecientes a este periodo narran distintos temas estadounidenses; en Lincoln Portrait (1942, Retrato de Lincoln), para orquesta y narrador, y en los ballets Billy the Kid (1942), Rodeo (1942) y Appalachian Spring (ganadora de un Premio Pulitzer en 1945), utiliza melodías del folclor, estilos y ritmos que captan la esencia de los primeros habitantes de los Estados Unidos. También adaptó música popular mexicana para Salón México (1937). Otras obras orquestales suyas son la Sinfonía para órgano y orquesta (1925), Oda sinfónica (1932) y la Sinfonía n.º 3 (1946), que incorpora la Fanfare for the Common Man (Fanfarria para un hombre común, 1942). También pertenece a este periodo la ópera para estudiantes The Second Hurricane (1937).

Su música para cine incluye las bandas sonoras de La fuerza bruta (1939, de Lewis Milestone); Sinfonía de la vida (1947), de Sam Wood); y La heredera(1949), de William Wyler, que ganó un Óscar a la mejor banda sonora.

Durante los años cincuenta volvió a su austeridad original. En la compleja y virtuosística Fantasía para piano (1957) y en obras orquestales como Connotations (1962), encargada para la inauguración del Lincoln Center de Nueva York) e Inscape (1967), utilizó el método dodecafónico de composición.Proclamation (1982), obra para piano orquestada por Phillip Ramey, se estrenó en 1985 en un concierto conmemorativo del 85 cumpleaños del compositor. Fue profesor del Berkshire Music Center entre 1940 y 1965, y luchó por promover la música de compositores contemporáneos. Escribió What to Listen for in Music (1939), Our New Music (1941), que reeditó con el título The New Music (1968), así como Music and Imagination (1952) y Copland on Music (1960).

Música para el teatro: génesis de la obra

Aaron Copland empezó a escribir su Música para el teatro en mayo de 1925, en la ciudad de Nueva York; pero, la mayor parte fue escrita en la Colonia McDowell, en Nueva Hampshire, durante el verano. Después de haber quedado muy impresionado con la obra temprana de Copland, Sinfonía para órgano y orquesta (1924), el director de orquesta Sergey Koussevitsky, instó a la Liga de compositores, la comisión de una obra orquestal de Copland, para ser interpretada en la siguiente temporada. Música para el teatro recibió su primera interpretación el 20 de noviembre de 1925, por la Orquesta Sinfónica de Boston, bajo la batuta de Koussevitsky, quien dirigió otra interpretación para la Liga de compositores el 28 de noviembre.

En cinco movimientos, Music for the theatre, de Aaron Copland (el compositor prefiere la escritura británica), representa un intento deliberado de componer música “americana”. En consecuencia, esta obra está en fuerte contraste con la europea Sinfonía para órgano. Con el fin de establecer un estilo americano para la pieza, Copland investigó particularmente en el jazz y el blues, una influencia evidente desde el inicio de la obra. La pieza no presenta asociaciones programáticas. Al respecto, el compositor explicó: “El título simplemente quiere decir que los tiempos de esta música tienen una naturaleza que es sugestiva (apropiada) para el ambiente teatral”. Desprovista de contrapunto lineal, Música para el teatro está llena de melodías y acompañamientos armónicos a la manera de una canción popular.

La pieza está escrita para una pequeña orquesta, compuesta por vientos maderas, dos trompetas, trombón, percusión, piano y un pequeño ensamble de cuerdas. Por supuesto, abundan aspectos teatrales en la composición, que inicia con un solo de trompeta, anunciando el primer tema jazzístico, después de un descompasado pasaje de trompeta de notas repetidas, que abre el primer movimiento, Prólogo, en forma de sonata. Las cuerdas entran y acompañan al oboe que entona el segundo tema. El desarrollo de la sección es temperamental (culminante) y conduce a un retorno al material de inicio. La escritura polirrítmica, constantemente empuja la música hacia adelante.

La Danza, segundo movimiento, está marcada por un Allegro Molto breve y frenético de contagiosos ritmos. Aquí se incorpora la popular canción East Side, West Side. El lento Interludio presenta una escritura lírica y pasajes a modo de solo de los vientos de madera, y ofrece la misma melodía elegante tres veces con diferente instrumentación. El corno inglés abre con una introducción antes que el clarinete toque el primer tema sobre un transparente acompañamiento de cuerdas, piano y glockenspiel*.

En dos partes, el vivaz Burlesque (Allegro vivo) da saltos hacia adelante en compás de 3/8. Estas dos secciones se alternan en un patrón ABAB e impulsan la música hacia adelante  hasta llegar a un final gracioso. Nada novedoso aparece en el Molto Moderato del Epílogo, en el cual el estado de ánimo y los temas del Prólogo y el Interludio regresan para redondear la totalidad de la obra y crear una verdadera quietud que lleva hacia el final.

* Instrumento de percusión idiófono -que tiene sonido propio porque usa su cuerpo como materia resonadora-, que consiste en un juego de láminas metálicas afinadas. Al estar compuesto de esta forma, es un metalófono. El glockenspiel es percutido con baquetas (bolillos) de madera, de metal o de plástico. Físicamente, es similar a otros instrumentos de percusión de láminas, como el xilófono, la marimba y el vibráfono, aunque estos dos últimos tienen resonadores cilíndricos debajo de cada lámina, en posición perpendicular al plano principal de ella. Su sonido es como el de las tradicionales liras que tocan las bandas estudiantiles en los desfiles. 

Secciones de Música para el teatro, de Aaron Copland

  1. Prólogo
    2.              Danza
    3.              Interludio
    4.              Burlesque
    5.              Epílogo

SOLISTAS EN EL VIOLÍN Y LA GUITARRA

Violinista de gran proyección y maestría

Erasmo Solerti nació en San José, Costa Rica, en 1981. Inició sus estudios musicales en el Conservatorio de Castella. Posteriormente, cursa estudios en la Escuela de Artes Musicales de la UCR. En el 2004, obtuvo su título de Licenciado en Música con énfasis en Violín, bajo la tutela del maestro Eddie Mora.

Joven violinista de gran proyección nacional e internacional. En diciembre de 2007, estrenó en Cornell University, la obra Silencio V para violín solista, ensamble de vientos y percusión, del compositor Eddie Mora, bajo la dirección de Cynthia Johnston y con el acompañamiento del CU Winds.

En varias ocasiones se ha distinguido como alumno de honor de Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, y fue ganador del Concurso Jóvenes Solistas 2003 de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Solerti fue alumno becado por tres años de la Youth Symphony Orchestra of the Americas(YOA), con la cual participó en las giras internacionales Suramérica 2005, Europa 2006 y Suramérica 2008.

Ha tenido oportunidad de tocar bajo la batuta de renombrados directores como Claudio Abbado, Ricardo del Carmen, Plácido Domingo, Gustavo Dudamel, Ferenc Gabor, Laszto Heltay, Irwin Hoffman, Isaac Karabtchevski, Chosei Komatsu, John Nelson, Carlos Prieto, Benjamin Sander y Barbara Scowcoft. Ha tocado en clases magistrales para violinistas como Saúl Bitrán, Zahar Bron, Agustín Cullel, Jan Dobrzelewski, Gela Dubrova, Dylana Jenson, Yair Kless, Leon Spierer y Ludmila Vernigora.

Activo miembro y solista de las orquestas del Conservatorio de Castella, Universidad de Costa Rica, Orquesta Sinfónica Juvenil y la Orquesta Sinfónica Nacional, y se desempeñó por tres años consecutivos como concertino de la Orquesta Filarmónica de Costa Rica. Actualmente, cursa la Maestría en Artes de la UCR con el proyecto La Música Costarricense para Violín, se desempeña como profesor interino de violín y viola en la Escuela de Artes Musicales, y es el actual concertino de la Orquesta Municipal de Heredia.

En Radio Universidad de Costa Rica produce el programa En primera fila y un segmento en el que caracteriza y explica la historia de ciertos instrumentos musicales.

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Guitarrista y docente cubana que trasciende fronteras antillanas

Rosa María Matos es guitarrista y pedagoga. Fue la primera mujer en ganar el Concurso-Festival Internacional de Guitarra de La Habana. Nacida en Las Tunas, antigua Oriente, Cuba, el 17 de agosto de 1972. Inicia sus estudios en la Escuela de Arte de Las Tunas, con Bárbara Milián y José Armando Guzmán; los completó en el Instituto Superior de Arte, con Joaquín Clerch, Jesús Ortega, Rey Guerra y Harold Gramatges.

Ha recibido clases magistrales con Isaac Nicola, Leo Brouwer, Pepe Romero (España), María Luisa Anido, (Argentina), Wolfgang Leedle, (Alemania) y Costas Cotsiolis (Grecia).

Ha actuado acompañada por la Orquesta Sinfónica Mulheuse, Francia; y la Orquesta Sinfónica de San Salvador, El Salvador; y ha participado en eventos como el Festival de Guitarra de San José, Costa Rica; Festival de Guitarra de Ligita, Lichtenstein, en 2001; Festival de Guitarra Parrado, Michoacán, México; y el Festival de Guitarra del Mundo de Argentina, en 2004 y 2011.

En su trabajo guitarrístico con orquestas sinfónicas, ha interpretado obras como el concierto de Lorenzo Martínez Palomo, Nocturnos de Andalucía, junto a la Orquesta Sinfónica Mulheuse, en Francia y con la Orquesta Sinfónica de Córdoba, bajo la dirección de Leo Brouwer; asimismo, ha tocado el Concierto de Cojímar, de Roberto Valera, entre otros. Estrenó en Cuba obras de compositores contemporáneos como María Escribano, Claudio Prieto y Leo Brouwer. Como docente, ha impartido clases en la Universidad Autónoma, en la Universidad de Zacatecas (México), y en la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Actualmente es profesora del Instituto Superior de Arte, en La Habana, Cuba.

Matos ha obtenido diversos premios, tales como:

Primer Premio en el Concurso Amadeo Roldán, 1984 y 1986.
Premio a la mejor interpretación de una obra cubana, Concurso Nacional, 1988
Primer Premio Concurso Musicalia, convocado por el Instituto Superior de Arte, 1996.
Primer Premio en el IX Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana, 1998
Premio Masaru Kohno.
Premio Ichiro Suzuki.
Premio de la Radio Cubana.
Premio a la Maestría Artística, otorgado por el Instituto Superior de Arte

MÚSICOS

Caminos de Andalucía 

Director titular: Eddie Mora

Solistas: Erasmo Solerti (Costa Rica) I violín

Rosa Matos (Cuba) I guitarra

Violín I
Concertino: Andreas Neufeld (Alemania)
Adriana Cordero
Mariana Salas
Nancy Alvarado
Sara Miranda
Daniela Garner
Roger León

Violín II
Azeneth Loáisiga
Leonardo Perucci
Mauricio Campos
Carlos Vargas
Andrés Corrales
Fabrizio Ramírez
Andrés Mendieta

Violas
Samuel Ramírez
Jafet Quesada
Elisa Hernández
Mario Sequeira
Priscilla Montalván

Violoncellos
Cristian Guandique
Beatriz Meléndez
Blanca Guandique
Thiago Máximo
Gerald Mora

Contrabajos
Jose Daniel Saavedra
Alberto Moreno
Daniel Mairena
Pedro García

Piano
Leonardo Gell

Flauta
Mario Velazco
Enmanuel Lafuente

Oboe
Raquel Arguedas
Isaac Alfaro

Clarinete
Sergio Delgado
Daniel Porras

Fagot
Luis Diego Cruz
Bryan Valderrama

Trompeta
Jesús Campos
Esteban González

Corno
Nelly Suárez
Esteban Murillo

Trombón
Luis Lizano
Marisel Torres

Tuba
Andrés Porras

Percusión
José María Piedra
Allan Vega
Andrés Barboza
Josué Berrocal