III Programa 2016

 

Concierto I : 30 de julio, 8:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

 Concierto II : 31 de julio, 11:00 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Solista: Cuauhtémoc Rivera (México) | violín

Silvestre Revueltas (México | 1899 – 1940)

  • Toccata sin fuga para violín y ensamble. Estreno Nacional.
  • Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.
  • Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.
  • Sensemaya para ensamble.

Yuri Kasparov (Rusia | 1955)

  • Ecos del silencio para ensamble. Estreno Nacional.

Darius Milhaud (Francia | 1892 – 1974)

  • La creación del mundo.
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia
Temporada 2016
NOTAS AL PROGRAMA
EDDIE MORA: Director titular y artístico
TEMPORADA: ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI
III programa

Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)
Municipalidad de Heredia
Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)
Instituto de Investigaciones en Arte, UCR (IIArte) 

Eddie Mora Bermúdez  | Director titular

PROGRAMA

  1. Silvestre Revueltas (México| 1899-1940)
  • Tres piezas para violín y piano.
  • Toccata sin fuga para violín y ensamble. Estreno Nacional.
  • Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.
  • Sensemayá para ensamble

Embajador musical de México ante el mundo

Nacido en Santiago Papasquiaro, Durango, el 31 de diciembre de 1899, el violinista, compositor y director de orquesta, Silvestre Revueltas, fue el hijo mayor de una familia con destacados personajes en la vida cultural de México, como Fermín (pintor y muralista), José (escritor, novelista y guionista), Consuelo (pintora) y Rosaura (actriz).

Silvestre Revueltas fue un niño prodigio del violín, pues tocó ese primer instrumento cuando tenía cinco años y dio su primer recital en 1911.En los años de la Revolución Mexicana, durante su estancia en la Ciudad de México, estudió en el Conservatorio Nacional de Música. Según registros, sus primeros trabajos de composición datan de 1915, y en ese entonces buscaba ganarse la vida tocando en cines y orquestas. Poco tiempo después, por decisión de su padre, Gregorio Revueltas, Silvestre y su hermano Fermín viajan a Estados Unidos, para continuar sus estudios. Con 17 años de edad, Silvestre ingresa a la escuela jesuita de St. Edwards, en Texas, donde se le recuerda como un músico especialmente dotado, que ofrecía recitales. Allí descubre la música de Claude Debussy, de quien tendría una gran influencia, así lo demuestra una de sus primeras piezas para piano, Margarita.

Debido a su talento, en 1919, Silvestre ingresó en el Chicago Musical College, donde obtiene el diploma en violín, armonía y composición. Durante su estancia en Chicago, considerada la ciudad cultural y musical de la época, se relaciona con movimientos de izquierda y se casa con la cantante Jule Klarecy, con quien tuvo una hija, Carmen. También en esa época Silvestre se vuelve alcohólico, lo que más tarde le llevaría a la muerte.

Revueltas vive en ese tiempo momentos vertiginosos. En 1920 regresa a México y en 1922 vuelve a Chicago y conoce al violinista checo Otakar Sevcik. En 1923 muere su padre, situación que lo obliga a regresar a México. Su condición económica se vuelve precaria y ofrece recitales como única manera de sostenerse económicamente.

Se abre paso en el ambiente cultural de México y se relaciona con figuras destacadas. Conoce y hace amistad con el músico Carlos Chávez en 1924, pero poco después regresa a Chicago a ocuparse de trabajos pendientes. En 1925, vuelve de nuevo a  México y deja Chicago para siempre. Sin embargo, insatisfecho con el ambiente musical de su país, regresó a Estados Unidos. Entre 1926 y 1928 reside en las ciudades de San Antonio, Texas, y Mobile, Alabama. Compone la primera obra importante de su catálogo: Batik para pequeña orquesta.

Para Silvestre Revueltas, Estados Unidos fue durante su vida tierra de aprendizaje y de formación. Entre 1917 y 1929 (o los últimos días de 1928) en diversos momentos y con intermitencias vivió, trabajó, aprendió, enseñó, se casó, confirmó su talento como ejecutante (al violín) y puso la semilla de su trayectoria como compositor, indica Jesús del Toro en su ensayo Silvestre Revueltas: Una aproximación a su presencia en Estados Unidos.

Carlos Chávez fundó, en 1928, la Orquesta Sinfónica de México  e invitó a Silvestre Revueltas a participar como director asistente. Este acontecimiento representó la inclusión de Revueltas en la vida cultural de México. Sin embargo, Revueltas desdeñaba su propia capacidad de compositor y dudaba de presentar sus obras al público, además la crisis con el alcoholismo comenzaba a agravarse. Después de una intensa relación musical, en 1935 se suscitó una ruptura entre Chávez y Revueltas, sin que se supiera la causa exacta.

Se ha considerado el inicio de Revueltas en la composición como tardío, ya que no comenzó seriamente a componer sino hasta 1929; de hecho, su obra abarca prácticamente sólo diez años, de 1930 a 1940. Una gran cantidad de sus obras de incluyen distintas versiones, como los dos primeros poemas sinfónicos de la trilogía CuauhnáhuacEsquinas Ventanas por orden cronológico. Otras obras fueron arregladas y reconstruidas por distintos autores después de la muerte del compositor.

Entre sus obras destacan las sinfónicas, ballets, canciones y composiciones teatrales como Dúo para pato y canario, El tecolote (1931); Ferias y alcancías (1932); Tocata (1933), Platos (1934) y Redes (1935). Además de Janitzio (1936); SensemayáCanto y pequeña orquesta (1938); Homenaje a García Lorca y La coronela (1940), y la banda musical de las películas Vámonos con Pancho VillaLa noche de los mayas Ocho por radio, entre otras.

En 1937 tomó rumbo  a España, y participó de manera activa en la Guerra Civil en favor de la República. En 1943, tres años después de su muerte, Rosaura Revueltas, hermana del compositor, adquirió los derechos de todos los manuscritos, los cuales permanecían sin publicar, debido a que el compositor prácticamente no publicó ninguna obra en vida. Silvestre Revueltas falleció a los 41 años.

Voces que hablan de Revueltas

Considerado el embajador musical de México en el mundo, Peter Garland, uno de sus principales estudiosos, considera a Silvestre Revueltas el mejor compositor surgido en Latinoamérica. Autor de In search of Silvestre Revueltas (1991), libro pionero en inglés sobre el compositor mexicano y uno de los más citados por críticos musicales y académicos estadounidenses, al hablar de Silvestre Revueltas, afirma: “Nosotros tendremos probablemente que esperar hasta el próximo siglo para tener una perspectiva correcta [sobre Revueltas…]. Mi opinión es que esa perspectiva diferirá radicalmente de la que ha sido decretada a través de las universidades y el trabajo académico desde la década de 1940; y con esa visión corregida, Silvestre Revueltas figurará como uno de los grandes compositores de este siglo [el siglo XX]”.

De él, Octavio Paz escribió: “Silvestre sacaba de sí mismo, de su entraña, cada nota, cada sonido, cada acorde; los extraía de su corazón, de su vientre, de su cabeza, de un bolsillo insondable de sus pantalones […]”.

Y durante la ceremonia fúnebre, el poeta Pablo Neruda, amigo del músico, leyó su poema A Silvestre Revueltas, de México, en su muerte (Oratorio menor). (Fuente: Secretaría de Cultura, México).

  •  Tres piezas para violín y piano

Silvestre Revueltas inició su carrera como violinista; sin embargo, rara vez hizo figurar ese instrumento en sus composiciones. El origen de estas tres piezas, publicadas de manera póstuma en 1951, es confuso. No deja de ser tentador, suponer que fueron escritas a mediados de la década de los 20, cuando estuvo ofreciendo conciertos de música contemporánea con Carlos Chávez al piano; de hecho, el mismo Chávez compuso la Sonatina para violín y piano durante ese tiempo. Aquí, Revueltas, en los trabajos de los movimientos externos (ambos denominados como Allegro – 1 y 3 ), se halla, en gran medida, bajo el hechizo de Stravinski. La música está toda cargada de un neoclasicismo agrio, en forma de un parloteo entre ambos instrumentos; pero, con la ruptura repentina de la línea melódica, característica de las composiciones maduras de Revueltas. En contraste, el movimiento central, Lentamente, ofrece un pasaje lírico extendido para violín con un acompañamiento muy simple del piano. Los entornos –intertextos- dan algún crédito a la afirmación de que Revueltas derivó por entero la partitura de fuentes indígenas, y en este sentido, su práctica más usual fue simplemente evocar el material étnico sin citarlo directamente.

  • Toccata sin fuga para violín y ensamble. Estreno Nacional.

El movimiento neoclásico, que intentó reunir viejas formas a nuevas armonías y técnicas melódicas, fue algunas veces criticado por producir una áspera y poco adorable música. Pero, opuestamente, Silvestre Revueltas nunca escribió una nota opaca en su vida, y su Toccata sin fuga para violín y ensamble, toma una vieja forma barroca y le inyecta la vitalidad de la música popular mexicana, usando de lleno su agudo oído musical para ofrecer exóticas sonoridades. El trabajo inicia con una extraordinaria ráfaga y después ocurre un rápido golpe de la percusión. Los vientos inician de manera deslumbrante con unas chispeantes escalas, que rápidamente ceden “la palabra” a los violines y los cornos. Después aparece algún material introductorio, en el que los violines tocan la melodía principal y la pieza se pone en marcha. Los sonidos barrocos en la Toccata de Revueltas, incluyen secciones en las que los violines tocan la melodía con presurosos contrapuntos con los vientos de madera como acompañantes, y la lenta melodía en tonalidad menor rompe el momento, justo en el medio, y es cuando los vientos en torno de sí mismos imitan en mucho las formas melódicas de Bach. Empero, esa erudita metodología en ningún momento suprime la alegría de la Toccata, y cuando los instrumentos finalmente se reúnen la obra termina con unas picantes fanfarrias de los metales y consecutivas melodías de los vientos; en fin, el gozo es irresistible. Se cierra la pieza con una divertida y pequeña coda. Así las cosas, Silvestre Revueltas es a menudo considerado como el Igor Stravinski mexicano, pero en lo que respecta a un singular trabajo como la Toccata sin fuga, es más correcto considerarlo como trabajo propio del compositor azteca.

  •  Homenaje a Garcia Lorca para orquesta de cámara. Estreno Nacional.

El Homenaje a Federico García Lorca es una obra para ensamble instrumental que data de 1936, escrita en tres movimientos, del compositor mexicano Silvestre Revueltas.  El mundo de la cultura internacional quedó profundamente conmocionado por el asesinato de Federico García Lorca en 1936. Algunas fuentes citan que Silvestre Revueltas ya había compuesto los movimientos primero y tercero antes de dicho evento trágico, y le añadió el movimiento lento durante su estancia en España durante la Guerra Civil Española. La composición fue lenta y trabajosa, pues el movimiento restante lo resolvió en medio de los disturbios de la guerra. Revueltas era un gran admirador de Lorca y gustaba de recitar sus poemas. Varias de sus obras están inspiradas en poemas suyos como las Cinco canciones profanas. De acuerdo con la información que se cuenta, parece ser que fue la única o una de las pocas obras publicadas por el compositor en vida. Una gran cantidad de estudiosos de Revueltas concuerdan en que se trata de la mejor obra escrita por el autor.

Aunque la obra se subdivide en tres partes, cada una relacionada con una influencia folclórica, todas tienen un tratamiento de poema sinfónico o libre al carecer de una forma rígida. La obra brilla por el tratamiento del ostinato que genera texturas muy claras, lo cual cobra más importancia que los demás elementos musicales. La composición es lo más cercano dentro de su catálogo a una sonata en tres movimientos sin serlo. La instrumentación consta de una orquesta de cámara con piccolo, clarinete en mi bemol, dos trompetas, trombón, tuba, tamtam, xilófono, piano, dos violines y contrabajo. La ausencia de maderas graves, violas y violoncelos, evoca una banda de pueblo mexicana o el sonido de música indígena. La composición consta de tres movimientos:

Baile: Lento (quasi recitativo)–Allegro –Lento (quasi recitativo) / Duelo / Son.

En torno de la muerte y la composición musical

De la consulta de diversos textos históricos y enciclopédicos surge una descripción invariablemente triste de la muerte de un gran artista. Al estallar la Guerra Civil Española en 1936, el poeta granadino Federico García Lorca se hallaba en proceso de terminar La casa de Bernarda Alba, una de sus obras mayores. Gente cercana, que le quería y le admiraba, lo  invitó a refugiarse en México, pero él prefirió permanecer en su tierra. Acogido a la hospitalidad de amigos que querían protegerlo de las hordas de fanáticos, una tarde fue sacado de la casa por un grupo de hombres armados, y asesinado en su ciudad natal el 19 de agosto de 1936. Ese día, España perdió a una de sus grandes voces, y el mundo perdió a un artista que supo, como pocos, transformar con voz propia las más profundas raíces de su pueblo, el pueblo andaluz.

Al margen del luto colectivo y oficial, la muerte de García Lorca dejó una huella íntima, profunda y triste en Silvestre Revueltas, cuya admiración por el poeta era bien conocida. De esa tristeza larga surgió la creación del Homenaje a Federico García Lorca, una de las obras orquestales más importantes de Revueltas. Entre las muchas cosas que se han dicho y escrito sobre Revueltas y García Lorca, y sobre la obra misma, existe un fascinante texto de Juan Marinello, algunos de cuyos fragmentos se citan a continuación:

“Sentía Silvestre una profunda admiración por Federico, del que gustaba recordar con frecuencia los versos mejores. Poemas suyos le inspiraron sus Siete canciones, en que se hermanan gozosamente sus trasmundos. Había en ello una razón primordial: uno y otro, el músico y el poeta, eran hijos fieles y privilegiados de sus pueblos y dueños de un don, de un garbo libérrimo hecho de lealtades y sorpresas: los dos ponían el oído en la calle y en el campo y echaban a andar por caminos recónditos los humores sorprendidos. Por otro lado, y sin olvidar las diferencias abismales entre lo andaluz y lo mexicano, misterios de distinta voz, ha de medirse lo que es el cauce del idioma y el estar a todo, ventura y riesgo, que acerca el corrido al romance. Son opuestos en muchos sentidos lo gitano y lo charro, pero en uno y otro campo relucen, muerte y vida, el acero y la flor. Por algunas semanas vivió Revueltas en una alucinación meditabunda, inmerso en el ámbito lírico de Lorca, al que la muerte absurda ofrecía una profunda luz. Obsedía al músico el hecho monstruoso, y de tanta sustancia inquietante y turbadora, de aquella fuente tan rica de clamores seculares y futuros, cegada por un tajo de ancestral barbarie. ¿Cómo podía haber ocurrido aquello? ¿Cómo podía quebrarse de un solo golpe el vaso milagroso en que esperaban la señal mil criaturas obstinadas y relucientes? Antes de pasar a la orquesta, me adelantó Silvestre momentos de su llanto viril y desolado. Al comienzo dio a su obra un lindo título lorquiano: Llanto por García Lorca. Después, equivocándose, le cambió el nombre. En su voz física se traslucía mejor que en su música el tamaño de su conmoción; pero, entonces y después, el temblor primero y en la traducción certera, se descubre la claridad atormentada en que se encuentran dos espíritus hermanos y diversos. Cada vez que oigo el lamento de Silvestre a la muerte de Federico se me hace más afilado, más heridor, el relieve de su mensaje. No hay dudas de que sólo el pueblo puede engendrar este grito contenido, este desgarramiento de viejas raíces destrozadas; pero solo una sensibilidad de suprema jerarquía puede alumbrarnos este tesoro soterrado”.

La obra a la que Marinello se refiere en este poético texto es, en efecto, una conmovedora pieza luctuosa, pensada y realizada por Revueltas bajo una visión típicamente mexicana de la muerte. Una solitaria y áspera trompeta llama al luto, y como respuesta obtiene un sabroso baile encabezado por el flautín y lleno de los sonidos de charanga tan típicos de la su música. Las trompetas con sordina juegan aquí un papel prominente. Para la sección central de la obra, el duelo propiamente dicho, vuelve la llamada inicial de la trompeta, que se prolonga en una melopea protagónica de una marcha fúnebre. Y para finalizar, el compositor ofrece a su querido García Lorca un son, bailable y lúdico, pero con un trasfondo de evidente tristeza, lleno de reminiscencias de las bandas populares.

Si alguien se pregunta qué hacen un baile y un son como protagonistas de una música luctuosa, puede hallar la respuesta con una simple mirada a la añeja tradición funeraria mexicana. No hace falta profundizar mucho para comprender cabalmente que el Homenaje a Federico García Lorca es una expresión de duelo netamente popular, perfectamente congruente con la ambivalente actitud que los mexicanos tenemos hacia la muerte. En este sentido, no es difícil establecer un cercano paralelo entre el Homenaje a Federico García Lorca y las calaveras de José Guadalupe Posada. Las miradas socarronas de esas calaveras nos recuerdan que en nuestra cultura popular los velorios son momentos de duelo, sí, pero también son momentos de intercambio social en los que la rememoración del muerto suele transformarse paulatinamente en una celebración por la vida. En este sentido, siguiendo a Marinello, la música fúnebre compuesta por el charro para conmemorar al gitano rebasa ampliamente su dedicatoria individual para convertirse en una expresión muy significativa de nuestra peculiar relación con la muerte y con los muertos.

El Homenaje a Federico García Lorca fue estrenado en el Palacio de Bellas Artes el 14 de noviembre de 1936, en un acto auspiciado conjuntamente por la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, el Frente Popular Español y la Juventud Comunista de México. En esa ocasión, la pieza fue presentada con el título provisional de Tres piezas para diez instrumentos. En 1949, el Homenaje a Federico García Lorca fue puesto en escena como ballet, con coreografía de Waldeen. Fuente: OFUNAM.

  • Sensemayá para ensamble

Sensemayá es un poema sinfónico del compositor mexicano Silvestre Revueltas, que está basado en el poema homónimo escrito por el poeta cubano Nicolás Guillén. La obra —tal como se conoce (en versión para orquesta sinfónica)— fue escrita en 1938. La composición está mayormente escrita en un compás de amalgama de 2+2+3, que coincide con la acentuación de ciertas partes del poema (por ejemplo: «Mayombé, bombé, mayombé»).

Guillén publicó en 1934 una serie de diecisiete poemas con el título de West Indies Ltd. Uno de ellos, Sensemayá (canto para matar a una culebra), fue descubierto por Revueltas al escucharlo de viva voz del poeta. Ahí el músico sintió la enorme cadencia y ritmo que el estribillo inicial poseía: Mayombé-bombé-mayombé! Mayombé-bombé-mayombé!

El compositor  puso manos a la obra en su nueva partitura entre 1937 y 1938, primero en una versión para conjunto instrumental y, posteriormente, en la orquestación que es universalmente conocida. Con Sensemayá, Revueltas consiguió alcanzar uno de los puntos más altos en su producción musical, en una partitura rítmicamente compleja y llena de texturas ásperas y directas.

Todo comienza con un ambiente ondulante, misterioso, como adentrándose al mismo ritual para darle muerte a la serpiente. La tuba se alza vigorosa con la melodía central en una rítmica de 7/8. Más adelante, las trompetas con sordina y algunos vientos de madera retoman el discurso de la tuba y la van transportando a diversos rangos de expresión dinámica y rítmica. El gran clímax de la obra, fuerte y decidido, presenta el «¡Sensemayá se murió!» del poema de Guillén. El poema hecho música también tuvo diversas adaptaciones a versiones corales. También existe la Canción para matar una culebra, en el disco de 1979 del grupo chileno Inti Illimani.

Sensemayá es el trabajo que atrajo la atención internacional hacia Silvestre Revueltas. Una grabación de la obra realizada por Leopold Stokowski, en 1947, fomentó que las audiencias fuera de México empezaran a tener una idea de su música.

Sensemayá
Canto para matar a una culebra
Nicolás Guillén

¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!

La culebra tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio.

La culebra camina sin patas;
la culebra se esconde en la yerba;
caminando se esconde en la yerba,
caminando sin patas.

¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!
¡Mayombe—bombe—mayombé!

Tú le das con el hacha y se muere:
¡dale ya!
¡No le des con el pie, que te muerde,
no le des con el pie, que se va!

Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá, con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su boca,
sensemayá.

La culebra muerta no puede comer,
la culebra muerta no puede silbar,
no puede caminar,
no puede correr.
La culebra muerta no puede mirar,
la culebra muerta no puede beber,
no puede respirar
no puede morder.

¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, no se mueve…
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe—bombe—mayombé!
Sensemayá, se murió.

 

  1. Yuri Kasparov (Rusia| 1955)
    Ecos del silencio para ensamble
    . Estreno Nacional.

De la ingeniería eléctrica a la ingeniería musical contemporánea

Yuri Sergeyévich Kasparov es un compositor ruso, nacido en Moscú, el 8 de junio.  Se graduó en el Instituto de Ingeniería Eléctrica de Moscú, en 1978 y en el Conservatorio Estatal  P.I. Chaikovski, en 1984, donde cursó estudios de posgrado en composición con Edison Denisov, entre 1984 y 1991.

Entre sus galardones se encuentran: primer premio en el concurso Guido d’Arezzo (1989), Gran Premio del concurso Henri Dutilleux (1996), y una mención especial en el concurso de la Academia Musical Pescarese, en Pescara, Italia (1999). Asimismo, fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el gobierno de Francia, en 2008.

Se desempeñó como editor musical en jefe del Centro de Estudios Estatal Ruso de Películas Documentales, de 1985 a 1989. Fundó el Conjunto de Música Contemporánea de Moscú en 1990, y ha fungido como su director artístico desde 1990. Además, fue miembro fundador del comité organizador de la Asociación de Música Contemporánea de Moscú. Además, es profesor de composición y orquestación en el Conservatorio Estatal Chaikovski desde 2005. Desde 1992 forma parte del comité organizador del Festival Internacional Moscovita de Otoño de Música Contemporánea.

En 2007, por decreto del presidente de Rusia, le fue otorgado el Premio Honorífico al Trabajador del Arte. En el año 2008, por el Ministerio de Cultura de Francia, le fue concedido el galardón de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En 2009, la popular publicación Revista Musical, nombra a Yuri Kasparov como compositor del año.

Desde el inicio de su carrera, sus obras han sido incluidas en diversos festivales como Pontino (Italia), FrankfurtFest (Alemania), Festival de Radio-France Présences, Festival de Verano de Tokio (Japón), Ensems (España ), Otoño de Varsovia (Polonia) y muchos otros. Kasparov ha recibido encargos por parte de intérpretes y entidades organizadoras de conciertos y festivales.  Entre ellos se encuentran, Ensemble Modern (Alemania), Radio Francia, junto con l’Institut National de l’Audiovisuel (Groupe de Recherches Musicales); festivales internacionales, tales como, Tage für Neue Musik de Zurich (Suiza) y el Festival de Feldkirch (Austria), Gran Teatro de Tours ( Francia), Orquesta Sinfónica de Stavanger (Noruega), Orquesta Sinfónica de Tours (Francia), Ensemble Accroche Note y Conjunto Orquestal Contemporáneo (Francia), el CORE Ensemble (EE.UU.), Archaeus Ensemble (Rumanía), Orquesta de Flûtes Française y otros.

Sus trabajos han sido interpretados por maestros como Paul Méfano, Pierre Roullier y Daniel Kawka (Francia); Friedrich Goldmann (Alemania), Olivier Cuendet (Suiza), Tadaaki Otaka (Japón), David Milnes (EE.UU.); Emin Khachatourian, Valeri Poliansky, Vladimir Ziva, Sergei Skripka, Vassily Sinaisky, Alexandre Dmitriev (Rusia).

Entre los solistas que han estrenado obras suyas están: el flautista Pierre-Yves Artaud (Francia), el oboísta Dorin Gliga (Rumanía), los clarinetistas Armand Angster (Francia) y Nicholas Cox (Reino Unido), los  fagotistas Valeri Popov (Rusia) y Johnny Reinhard (EE.UU. ), los barítonos Jaques Bona y Vincent Le Texier (Francia), el organista Hervé Désarbre (Francia), el violinista Vladislav Igolinsky, el pianista Mikhail Dubov, los violonchelistas Vladimir Tonkha, Sergei Sudzilovsky y Alexandre Zagorinsky (Rusia).

Sus composiciones han sido interpretadas por agrupaciones  como la Orquesta BBC-Gales (Reino Unido), Orquesta Filarmónica de Niza (Francia), Orquesta Nacional de la Radio Rumana, Ensemble Contrechamps (Suiza), Schoenberg-Ensemble (Países Bajos), 2E2M Ensemble (Francia), así como muchas de las principales orquestas y grupos de cámara de Moscú. Diferentes compañías discográficas han grabado muchas de sus composiciones, entre estas, Olympia (Reino Unido), Le Chant du Monde junto con Harmonia Mundi (Francia), Vista Vera (Rusia) y otras empresas discográficas.

La música de Yuri Kasparov se interpreta regularmente en muchos países alrededor del mundo. Estrenos mundiales de sus obras han tenido lugar en Francia, Italia, Alemania, Austria, España, Inglaterra, Suiza, Bélgica, Polonia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Rumania, Finlandia, Ucrania, Japón, EE.UU. y Rusia. Con regularidad ofrece conferencias y clases magistrales en diversas instituciones de educación superior, tanto en Rusia como en el extranjero.

Ecos del silencio como símbolo del Absoluto

En palabras del compositor

Yuri Kasparov, autor de Ecos del silencio, manifiesta acerca de su obra: “Ecos del silencio es una obra compuesta en 2015, especialmente para el Festival Musical Anual Lace, en la ciudad rusa de Vologda. Bajo los términos de los organizadores del festival, tuve que componer una pieza de quince minutos para diez intérpretes: oboe, trompeta, piano, percusión, tres violines, viola, violonchelo y contrabajo.  Hubo también dos requisitos adicionales. Me pregunté si podria usar alguna canción del folclor ruso de la región y reflejar el repique de las campanas de la Catedral de Santa Sofía, en Vologda”.

Sobre el título, dice Kasparov: “Probablemente, debería explicar el título. Ecos del silencio es en sí, sonidos de fragmentos (musicales) extraños, desconocidos. A pesar de ello, debería maravillarnos  la pregunta qué es el silencio. Silencio no es un fenómeno acústico. Tal como otras categorizaciones universales, es parte integral de la filosofía en el ordenamiento del mundo. Silencio es sinónimo de misterio, es una esencia que es atractiva, pero que está oculta a la comprensión humana.  En la mitología, el silencio es un símbolo del Absoluto, que representa la transición hacia el reino de lo sagrado. Es un símbolo universal que conecta el espacio con el tiempo”.

Finalmente, acerca de la composición, explica: “Como un “material en construcción”, usé una versión menos conocida del tema folclórico ruso, Oh!, you the mountains; pero, la canción no es presentada en una forma normal. Aquí, la canción existe, pero en un diferente estado de conjunción musical, ya que está presentada por medio de características melódicas individuales, de microentonaciones, las cuales están esparcidas a modo de caleidoscopio sobre el espacio musical. ¡ De esta manera, Ecos me trae esta canción del folclor a través de los siglos! Una característica curiosa de la pieza es que no presenta sostenidos ni bemoles en su partitura. La obra está compuesta solamente en “siete notas blancas”. Además, prácticamente, media composición está basada hasta en seis notas diatónicas, sin “tensos tritonos”. Dichos tritonos aparecen solamente en el primer climax, incrementando la tensión y el drama”.

Darius Milhaud (Francia | 1892-1974) 

La creación del mundo

Vanguardista integrante del “Grupo de los seis”

Integrante del Grupo de los Seis en la década de 1920, Darius Milhaud fue uno de los músicos más prolíficos del siglo XX, autor de más de cuatrocientas cincuenta obras en todos los géneros. Nace en Aix-en-Provence, Francia, en 1892, y fallece en Ginebra, Suiza, en1974.

A los siete años inicia sus estudios de violín con Leo Bruguier. En 1909 ingresa en el Conservatorio de París, donde es discípulo de Berthelier, Leroux, Gedalge, Dukas, d’Indy y Widor. En 1910, Francis Jammes le facilita el libreto de Brebis égarée, sobre el que escribe una ópera-cómica  entre 1910-1915. Paralelamente, compone diversas piezas de música de cámara, como su Primera sonata para violín y piano (1911) y su primer Cuarteto de cuerda (1912).

En esos años pone música a algunos poemas de Conocimiento del Este y la escena central de Agamenón, obras de Claudel. Este lo contrata como secretario en un viaje a Brasil realizado en 1916, durante el cual Milhaud compone Saudades do BrazilLe Boeuf sur le toit y el poema coreográfico L’Homme et son desir. Esta obra fue representada con gran éxito cinco años más tarde por el Ballets Suecos.

A su regreso a París, en 1918, forma parte del “Grupo de los seis”, con los jóvenes compositores Poulenc, Auric, Durey, Honegger y Tailleferre. De ideas vanguardistas, Milhaud y sus compañeros adoptan una actitud estética de reacción contra Wagner y Debussy, y penetran en el campo del recién descubierto politonismo. El estreno de varias de sus obras ligadas con el espíritu de este grupo (como Proteo y Estudios para piano y orquesta) provoca críticas adversas por la novedad de su música. Pero estas experiencias no suponen su alejamiento de la música de cámara ni de las colecciones de canciones.

En 1923 compone una de sus obras más famosas, La creación del mundo, y un año después, dos ballets, Le Train Bleu y Salade, y la ópera Les Malheurs d’Orphée. Su Concierto n.°  1 para violín y orquesta (1927), abre paso a una larga serie de conciertos para diversos instrumentos. Durante esos años realiza largas giras por toda Europa. Fértil compositor, compone cantatas, conciertos, corales y canciones a un ritmo enloquecedor y, ya en 1939, su catálogo reunía más de doscientas obras.

En plena II Guerra Mundial, recibe el encargo de una sinfonía para la orquesta de Chicago y se traslada con su familia a los Estados Unidos de América, donde permanece hasta 1947. Allí es nombrado profesor del Mills College, de Oakland y, después de la guerra, reparte su tiempo entre este centro, sus clases en el Conservatorio de París y los cursos de verano de Colorado.

A partir de 1940 cultiva todas los formas de música de cámara y se interesa especialmente por la sinfonía para gran orquesta (en 1965 había escrito doce). Las obras religiosas adquirieron gran importancia, creando, entre otras, Servicio sagrado para el sábado (1947) y Cantata de la iniciación (1960). En 1965 su catálogo ya estaba formado por cuatrocientas nueve obras de todos los géneros musicales. Fue galardonado con el Gran Premio Internacional de la Música en 1971, año que también ingresó en el Instituto de Francia.

El Génesis de Milhaud: La creación del mundo

Tras la conclusión de la Primera Guerra Mundial, Darius Milhaud se encontraba en pleno centro del panorama musical francés, ya consolidado como miembro del “Grupo de los Seis”, un grupo de autores cuyas ideas vanguardistas chocaban frontalmente contra los postulados defendidos por Wagner o Debussy, y apostaban por el recién surgido politonismo. Apenas cinco años después, entre 1922 y 1923, compone la música para La creación del mundoopus 81a, que se convertirá en uno de sus trabajos más celebrados.  El ballet es realizado por una propuesta del mecenas Rolf de Maré, impulsor de los conocidos como Ballets Suecos (por oposición a los Ballets Rusos, de Serguéi Diáguilev). Parte de una idea del literato Blaise Cendrars, quien había recopilado diferentes leyendas y cuentos africanos. Milhaud plasma en su música (con honda influencia del jazz que había escuchado durante su primer viaje a Estados Unidos) la manera en que fue creado el mundo según una leyenda africana, ayudado por el famoso pintor cubista Fernand Léger, quien se va a encargar de la primera escenografía y vestuario.

El ballet se estrena en la Ópera de París en 1923 en medio de un notable escándalo, motivado tanto por la peculiaridad de la instrumentación de Milhaud (por ejemplo, tienen gran protagonismo el saxofón, la percusión y el piano y bastante poco la sección de cuerdas, como era lo habitual) como por la escenografía determinada por Léger (quien denomina la representación como “ballet negro”). Desde el primer momento de su estreno tuvo un gran éxito.

Las partes de la obra son:

  1. Overture
    2. El caos antes de la Creación
    3. La creación de la flora y la fauna
    4. La creación del hombre y la mujer
    5. El deseo
    6. La primavera o la tranquilidad

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Cuauhtémoc Rivera Guzmán | Violín

Hoy en día, el violinista más reconocido en su país

Cuauhtémoc Rivera inicia sus estudios de violín en la Ciudad de México a la edad de cinco años. En 1981, ingresa al Conservatorio Chaikovski de Moscú. Se ha presentado en calidad de solista con casi todas las orquestas de México, además de la Filarmónica de Lima, Sinfónica Nacional de Guatemala,  Filarmónica de Orlando (Florida), Sinfónica Nacional de Ecuador, Sinfónica de la Universidad de Caldas (Colombia), Orquesta Sinfónica de Bogotá (Colombia), Orquesta Sinfónica de Bari (Italia) y Orquesta Sinfónica de Heredia (Costa Rica), entre otras. Ha ofrecido numerosos conciertos de cámara con la pianista Yolanda Martínez en escenarios de México, Rusia, Estonia, Francia, Cuba y Estados Unidos.

Es una de las figuras más activas en el ámbito musical mexicano, en escenarios, y docencia y promoción de la música de concierto. Su actividad como solista se ha concentrado, principalmente, en la difusión del repertorio  contemporáneo, sin dejar  de lado el clásico o tradicional. Ha estrenado en su tierra natal, obras de Alfred Schnittke, Wolfgan Rihm, Philip Glass, György Kurtag y Sofia Gubaidulina, y de autores mexicanos como Mario Stern, Ulises Ramírez, Federico Ibarra, Héctor Quintanar, René Torres, Roberto Medina, Enrique González Medina y Alejandro Romero; muchas de estas obras han sido dedicadas a él.

Asimismo, Rivera se destaca por su participación en importantes festivales internacionales y nacionales como el Cervantino, Música Nova de Sao Paulo, Música de Cámara (El Paso, Texas), Mainly Mozart (San Diego, California); Cultural de Mayo (Guadalajara, Jalisco); y del Teatro Experimental (La Plata, Argentina), por mencionar algunos.

En el ámbito académico, actualmente imparte la cátedra de violín y música de cámara en la Escuela Superior de Música (ESM) del INBA,  en donde coordinó la Academia de violín y fue director de 2007 a 2015. Durante su gestión, la ESM alcanzó un nivel de profesionalización y competitividad sin precedentes. Además, imparte cursos y clases magistrales en las principales instituciones musicales de México y América Latina. Fue coach capacitador en la Youth Orchestra of the Americas (YOA), y la Orquesta Juvenil del Bicentenario de Argentina. Ha recibido diversos reconocimientos como el de la Unión Mexicana de Críticos de Teatro y Música (1993) y la Medalla Mozart al mérito musical (1999). Obtuvo el Master of Fine Arts por el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, en 1989. Sus maestros fueron Vladimir Vulfman, Zoria Shijmurzaeva, Guela Dubrova y Nadezhda Beshkina. Toca el violín Adriano construido por la lutier mexicana Itzel Ávila, radicada en Toronto, Canadá.

Leonardo Gell / piano

Pianista habanero radicado en Costa Rica

Nacido en La Habana, el 1 de marzo de 1986. Leonardo Gell recibió los máximos honores al culminar sus estudios en el Conservatorio Manuel Saumell (Mejor Graduado, 2001), Conservatorio Amadeo Roldán (Título de Oro, 2005) y Universidad de las Artes de La Habana (Título de Oro, 2010), donde estudió piano con Faina Braginskaya, Hortensia Upmann, Teresita Junco y Ulises Hernández.

Profesor de la Universidad de Costa Rica y artista del catálogo del Centro Nacional de Música de Concierto y del sello discográfico Producciones Colibrí, en La Habana. Leonardo Gell ha obtenido más de quince premios de interpretación, entre los que destacan: Gran Premio y Premio Solista Concertante de la Feria Cubadisco, Primer Premio del Concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y Premio de Oro del Festival Primavera de Abril (Corea).

Desde 2005 desarrolla una activa carrera como concertista, presentándose en escenarios y festivales de América, Europa y Asia. Desde su debut como solista a los 19 años con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, ha sido invitado por las orquestas sinfónicas de Santiago de Cuba y Camagüey; orquestas de cámara de La Habana, Nuestro Tiempo y Música Eterna; Camerata Romeu; Orquestra de Cambra de Vila-seca (España); orquestas sinfónicas de Heredia y Cartago (Costa Rica); y orquesta y banda sinfónica de la Universidad de Costa Rica.

El repertorio de Leonardo Gell cuenta con alrededor de cuarenta y cinco estrenos absolutos, muchos de los cuales le han sido dedicados por Leo Brouwer, Juan Piñera, Marvin Camacho, Alfredo Diez Nieto, Yalil Guerra y Julián de la Chica, entre otros compositores.

MÚSICOS
Instrumento Nombre
Violín Solista Cuauhtemoc Rivera
Violín I Erasmo Solerti
Violín I Adriana Cordero
Violín I Azeneth Loáisiga
Viola Samuel Ramírez
Violoncello Cristian Guandique
Contrabajos Jose Pablo Solís
Piano Solista Leonardo Gell
Flautín/ Flauta Mario Velasco
Flauta Enmanuel Lafuente
Oboe Roslyn Cerdas
Clarinete Sergio Delgado
Clarinete Daniel Porras
Clarinete José Pablo Cruz
Fagot Luis Diego Cruz
Corno francés Nelly Juárez
Trompeta José Manuel Loría Brenes
Trompeta Jesús Campos
Trombón Luis Lizano
Tuba Andrés Porras
Saxofón Javier Valerio
Percusión José María Piedra
Percusión Allan Vega
Percusión Andrés Barboza
Percusión Josué Berrocal