I Programa 2016

 

Concierto I : 21 de febrero, 11:00 am, Teatro Eugene O’Neill. San José, Costa Rica.

Concierto II : 22 de febrero, 7:00 pm, Parroquia Inmaculada Concepción. Heredia, Costa Rica.

Solista: Leonardo Gell (Cuba)| Piano

Compositor Invitado: Curt Cacioppo

Alberto Villalpando (Bolivia| 1940)

  • Concierto para piano y orquesta de cámara. Estreno Nacional

Igor Stravinski (Rusia| 1892-1971)

  • Dumbarton Oaks para orquesta de cámara. Estreno Nacional

Curt Cacioppo (Estados Unidos| 1951)

  • Of Shacklers & Heroes para orquesta. Estreno Mundial

Vladislav Soifer, Arreglista (Rusia)

  • Música de salón costarricense (años 20), Autores desconocidos . Estreno Mundial.
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Orquesta Sinfónica de Heredia

TEMPORADA: ALTERNATIVA SONORA | OSH XX | XXI

Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ)
Municipalidad de Heredia
Asociación Sinfónica de Heredia (ASH)

Eddie Mora Bermúdez | Director titular

 

SOLISTA

Leonardo Gell / piano

 “Vivo intensamente mi profesión

Docente de la Universidad de Costa Rica y artista del catálogo del Centro Nacional de Música de Concierto y del sello discográfico Producciones Colibrí, en La Habana. Leonardo Gell ha obtenido más de quince premios de interpretación, entre los que destacan: Gran Premio y Premio Solista Concertante de la Feria Cubadisco, Primer Premio del Concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y Premio de Oro del Festival Primavera de Abril (Corea).

Desde 2005 desarrolla una activa carrera como concertista, presentándose en escenarios y festivales de América, Europa y Asia.

El repertorio de Leonardo Gell cuenta con más de cuarenta y cinco estrenos absolutos, muchos de los cuales le han sido dedicados por Leo Brouwer, Juan Piñera, Marvin Camacho, Alfredo Diez Nieto y Yalil Guerra, entre otros compositores.

Una opinión acerca de Leonardo Gell

“Muchas personas tocan extraordinariamente su instrumento. Sin embargo, la música es otra cosa. Ese don, esa gracia, la posee Leonardo Gell. Él es capaz de trasmitir ese misterio impalpable de la música”, así describió el compositor, pianista y profesor cubano Harold Gramatges, a este joven, quien destaca actualmente entre los pianistas cubanos de su generación.

PROGRAMACIÓN

  1. Igor Stravinski (Rusia | 1892-1971)

Dumbarton Oaks para orquesta de cámara

Estreno nacional

Stravinski: ruso, neoclásico y dodecafónico

Compositor ruso nacionalizado francés y, posteriormente, estadounidense. Igor Stravinski nace en Oranienbaum, Rusia, en 1882, y fallece en Nueva York, en 1971. Cabe resaltar, en primera instancia, que una de las fechas clave que señalan el nacimiento de la llamada música contemporánea es el 29 de mayo de 1913, día en que se estrenó su ballet La consagración de la primavera. Su armonía politonal, sus ritmos abruptos y dislocados y su agresiva orquestación provocaron en el público uno de los mayores escándalos de la historia del arte de los sonidos.

Autor de otros dos ballets que habían causado sensación, El pájaro de fuego (obra que lo dio a conocer internacionalmente en 1910) y Petrushka, el citado día de 1913, Stravinsky se confirmó como el jefe de filas de la nueva escuela musical. Sin embargo, él nunca se consideró un revolucionario; de manera similar a Picasso en el campo de las artes plásticas, el compositor se caracterizó siempre por transitar de un estilo a otro con absoluta facilidad, sin perder por ello su propia personalidad. El ruso, el neoclásico y el dodecafónico son, a grandes rasgos, los tres períodos en los que puede dividirse la carrera compositiva de este maestro, uno de los referentes incuestionables de la música del siglo XX.

Alumno de Nikolai Rimski-Korsakov en San Petersburgo, la oportunidad de darse a conocer se la brindó el empresario Sergei Diaghilev, quien le encargó una partitura para ser estrenada por su compañía, los Ballets Rusos, en su temporada parisiense. El resultado fue El pájaro de fuego, obra en la que se advierte una profunda influencia de su maestro en su concepción general, pese a lo cual apunta ya algunos de los rasgos que definirán el estilo posterior de Stravinsky, como su agudo sentido del ritmo y el color instrumental.

Su rápida evolución culminó en la citada Consagración de la primavera y en otra partitura destinada al ballet, Las bodas, instrumentada para la original combinación de cuatro pianos y percusión, con participación vocal. En estas obras el músico llevó al límite la herencia de la escuela nacionalista rusa hasta prácticamente agotarla.

 En un estilo cercano al barroco de Bach

 Considerado por algunos como un trabajo menor, el Concierto Dumbarton Oaks, en mi bemol para orquesta de cámara, es representativo del periodo neoclásico de Stravinski, el cual abarca una tercera parte de de su extraordinaria vida creativa. La pieza fue comisionada en 1937 por  Robert Woods Bliss y su señora, de la localidad de Dumbarton Oaks, en el estado de Washington, D.C., para celebrar el aniversario 30 de bodas, en 1938.

Durante el tiempo de la comisión, Stravisnki fue diagnosticado con tuberculosis, y fue enviado a un sanatorio en Suiza, acompañado de su esposa y dos hijas. Mientras permanecía en Suiza, estuvo inmerso en la música de Bach, y escribió el Concierto Dumbarton Oaks para orquesta de cámara. A causa de la enfermedad del compositor que le impedía viajar, la premier o estreno se llevó a cabo el 8 de mayo de 1938, en Washington, D.C., bajo la dirección de Nadia Boulanger.

Como otros numerosos trabajos neoclásicos de Stravinski, recapitula formas y gestos de tradición musical occidental. De este modo, el Concierto Dumbarton Oaks, intencionadamente  llega a ser un trabajo musical didáctico: un ensayo de cómo escribir un concierto realizado en estilo barroco con armonías modernas, ritmos e idiomas melódicos actuales. Compuesto en tres movimientos: Tempo giusto, Allegretto y Con moto, el Concierto Dumbarton Oaks, deliberadamente evoca los Conciertos de Brandenburgo, de J.S. Bach. El parecido del inicio del primer movimiento con el Brandenburgo n.° 3 es particularmente notable. Concerniente a esta relación, Stravisnki manifestó: “No pienso que Bach llegaría a resentirse conmigo por el préstamo de sus ideas y materiales, ya que como préstamo en esta forma, fue algo que gustó de sí mismo”.

Los movimientos del Concierto Dumbarton Oaks, de I. Stravinski, son:

  1. Tempo giusto
  2. Allegretto
  3. Con moto
  1. Alberto Villalpando (Bolivia-1940)

Concierto para piano y orquesta de cámara

Estreno Nacional

Padre de la música académica contemporánea boliviana

Alberto Villalpando es un compositor boliviano nacido en 1940. Inició sus estudios musicales en Potosí, con Santiago Velásquez, ampliándolos con el padre José Díaz Gainza. En 1958, viajó a Buenos Aires, Argentina, para estudiar composición en el Conservatorio Nacional Carlos López Buchardo. Posteriormente, estudió en Argentina con Roberto García Morillo, Pedro Sáenz y Alberto Ginastera. En 1963 ganó por concurso, una beca al Centro Latino Americano de Altos Estudios Musicales, del Instituto Torcuato Di Tella. Ahí prosiguió estudios superiores con Alberto Ginastera, Olivier Messiaen, Luigi Dallapiccola, Riccardo Malipiero, Bruno Maderna y otros destacados maestros.

Durante varios años fue Director del Departamento de Música del Ministerio de Cultura de su país. Se desempeñó también como director y profesor de composición del Conservatorio Nacional de la Paz. Fue director y profesor de Composición del Taller de Música de la Universidad Católica Boliviana y agregado cultural de la Embajada de Bolivia, en Francia.

En la actualidad, se dedica a la composición y su enseñanza. Esta última, la realiza en la Universidad Católica Boliviana. Sus obras son interpretadas regularmente en su país y el extranjero. En enero de 1999, le fue otorgado el Premio Nacional de Cultura 1998, en reconocimiento al mérito, a su obra musical. Ha escrito música de diversos géneros incluyendo la música electroacústica, tanto con medios convencionales como con sintetizadores controlados por computadora. Estrenó en 1995, una ópera, sobre una leyenda de la época colonial, titulada Manchaypuytu. Además, ha escrito también música para varios filmes bolivianos, así como para producciones videográficas. Desde 1965, radica en Bolivia. Es miembro de número del Colegio de Compositores Latinoamericanos de Música de Arte.

Agustín Fernández, compositor boliviano, director del Departamento de Música de la Universidad de Newcastle, Inglaterra, escribió acerca de Alberto Villalpando, en La Razón, de Bolivia:

“Sería difícil exagerar la importancia de Alberto Villalpando en el desarrollo de la música de Bolivia. Asignarle a este eminente compositor un lugar en la historia no es consignarlo al pasado; es celebrar su presencia. Porque en 2014 Villalpando está no solo vivo, sino vital, en la plenitud de esa creatividad que ha hecho que sea ya, a la edad de 74 años, parte de la historia. Muchos nos hemos referido a él como al “padre de la música contemporánea boliviana”. Más que un título honorífico —como aquel que atribuye a Haydn la paternidad de la sinfonía— este sobrenombre es un resumen exacto de la labor cumplida por Villalpando a lo largo de más de medio siglo de trabajo”.

Prosigue Fernández, acerca de la paternidad musical: “Padre, en primer lugar, por su condición de pionero. Por supuesto que hubo compositores en Bolivia mucho antes que Villalpando. Pero, en la Bolivia poscolonial, Villalpando fue el primero en dedicarse profesionalmente a la creación musical, perseverando en ello a lo largo de toda una vida y permitiéndose solo las distracciones impuestas sin escapatoria por la necesidad de llevar el pan a la mesa en un país sin estructuras de remuneración al compositor.

Añade el autor: “Padre, también, porque Villalpando ha formado a dos generaciones de compositores bolivianos que hoy le debemos gratitud. La enseñanza como oficio habrá significado para muchos un refugio a salvo de las vicisitudes de vivir del arte, pero para Villalpando enseñar ha sido la expresión de una vocación de compartir, mucho más allá de una necesidad práctica”, concluye Fernández.

Obra comisionada por pianista / Homenaje de Villalpando a su padre

La obra Concierto para piano y orquesta de cámara, del compositor boliviano Alberto Villalpando,  fue compuesta en el año 2015. “A principios de año, Ana María Vera tuvo la gentileza de encargarme este concierto, porque quería conmemorar sus 50 años con el estreno de una obra escrita especialmente para ella”, cuenta Villalpando.

El resultado de aproximadamente cuatro meses de trabajo  es una obra de 21 minutos de duración que presenta aires andinos y motivos folklóricos. “Tiene tres movimientos, como todos los conciertos para instrumentos solos y orquesta. Conserva la estructura tradicional del concierto”, agrega el maestro. Según la descripción,  es una composición con un matiz “femenino” y tonalidad folklórica, que evoca el altiplano andino. El primer tema del primer movimiento es una visión onírica del altiplano boliviano, con sonoridades muy delicadas que le imprimen a la música un aire melancólico y meditativo. Pese al ritmo movido del segundo tema del primer movimiento, se mantiene un aire evocativo que se afianza con un interludio de cuerdas que desemboca en un festivo despertar a la alegría. Por otro lado, el segundo movimiento está inspirado en un huayño escrito por el padre del compositor. Este homenaje a su progenitor crea una atmósfera apacible y presenta un motivo folklórico que brinda continuidad al primer movimiento. La obra concluye con un similar aire evocativo del  tercer movimiento. (Página Siete, Bolivia).

  1. Curt Cacioppo (Estados Unidos | 1951)

Of  Shacklers & Heroes for Orchestra

(De esclavistas y héroes para orquesta)

Estreno mundial

Curt Cacioppo es un compositor cuyo poder expresivo y atrayente emocionalidad cautiva oyentes y artistas de todo el mundo.  Una persona de profundo sentimiento humano, que deriva su inspiración de fuentes tan diversas como la poesía medieval de Dante, de aspectos de la cultura nativa americana o la música vernácula con la que creció.  Su trabajo creativo se basa en un profundo trabajo de solista virtuoso en el piano, que persigue un papel activo del pianista en el escenario y en la grabación.

Su distintiva voz atrajo la atención nacional con un premio en 1997 a la trayectoria, otorgado por la Academia Americana de Artes y Letras, un honor conferido en el pasado a celebridades como Leonard Bernstein, William Schuman, y Gian Carlo Menotti.  Ha sido comisionado nacional e internacionalmente por orquestas como la Sinfónica de Chicago y la Sinfónica de Milwaukee, la Orquesta Americana de Compositores, la Orquesta Sinfónica de Heredia (Costa Rica), la Sinfonía Clásica de Filadelfia, la Red para la Nueva Música y Letra Fest (Filadelfia), Yale Symphony, la Orquesta de la Sociedad Bach de Harvard, el Festival Bach Carmel, etc.

La música de Cacioppo se ha presentado en prominentes lugares en todo el mundo,  como el Carnegie Hall (Nueva York), en Munetsugu Hall (Nagoya), Centro Cultural Gasteig (Múnich), Teatro La Fenice (Venecia), Mallett Teatro Jane (Toronto), Kennedy Center (Washington, D.C) y en el Teatro San Benito Abad (México).

Curt Caccioppo nació en 1951, en Ravenna, Ohio. De sangre siciliana por parte de su padre y anglosajona por parte de su madre. Su primer recital fue a los 11 años en la Escuela de Música, donde recibió su título de licenciatura una década después. Estudió composición y piano en la Universidad Estatal de Kent.  Participó en clases magistrales dirigidas por Arthur Loesser, John Browning, Ruth Laredo, Roberto de Gaetano, y otros. Estudió jazz con el pianista y compositor Pat Pace. En el Blossom Festival School él dirigió la música de cámara  en virtud de los miembros principales de The Cleveland Orchestra, incluyendo el oboísta John Mack y el violinista Josef Gingold y el pianista  Tung Kwong Kwong. De Ohio fue a la Universidad de Nueva York, y obtuvo una maestría en Artes en 1976, en la rama de la musicología. Apadrinado por Gustave Reese, su tesis aborda la música del compositor Johannes Ciconia, que floreció en Padua a finales del Trecento / temprano Quattrocento.

Caccioppo terminó sus estudios en la Universidad de Harvard con León Kirchner, Earl Kim e Iván Tcherepnin. El etnomusicólogo David McAllester lo dirigió formalmente en sus exploraciones de la música nativa americana.  Recibió el M.A.  en 1979, y un Ph.D. (1980) en composición. Fue nombrado en Harvard por un período de cuatro años, en 1980. En 1983 se trasladó de Cambridge a Filadelfia a unirse a la Facultad de Haverford College,

Acerca de su catálogo

Las composiciones de Curt Cacioppo se dividen en tres categorías temáticas: las obras que tienen un enfoque hacia los nativos americanos, las que tienen una temática italiana, y las que se originan a través de múltiples temáticas.

Cacioppo ha sido comisionado para escribir  una variada serie de composiciones de un alto perfil para artistas de renombre internacional, como el nueve veces ganador del Grammy, Emerson String Quartet, y le han encargado proyectos de menor escala para agrupaciones  locales y compromisos ceremoniales.

Ha escrito para las orquestas sinfónicas de Chicago y Milwaukee, la Sinfónica de Yale, la Orquesta de la Sociedad Bach, los Virtuosos dell ‘Ensemble di Venezia, el conjunto Ex Novo, la Red para la Nueva Música, la American String Quartet, el Moscow String Quartet, el Cuarteto Borromeo, el Quartetto d’Archi di Venezia, la Orquesta de Cámara de Nueva York Brass, el Sartori Trío, el Dúo Alterno, la Sociedad de Música de Cámara de Filadelfia, los Amigos de Tucson de Música de Cámara, etc.

En torno de la obra por escuchar en el concierto

De manera privilegiada, en la página electrónica oficial del compositor Curt Cacciopo, se puede leer la mención acerca del estreno mundial de la composición Of Shacklers & Heroes:

21 de febrero de 2016

Estreno orquestal, Costa Rica

San José y Heredia, Costa Rica

 La interpretación de estreno del poema sinfónico Of Shacklers & Heroes, de Curt Cacioppo, se llevará cabo en el Teatro Eugene O’Neill, en San José (domingo 21 de febrero), y en la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Heredia (lunes 22 de febrero), por la Orquesta Sinfónica de Heredia, bajo la batuta de Eddie Mora.El trabajo conmemora el 160 aniversario de la victoria de Costa Rica sobre William Walker y sus filibusteros, quien intentó imponer la esclavitud por tierras de Latinoamérica.

Gallarda victoria sobre William Walker

Imágenes musicales de una gesta heroica

La obra Of Shacklers & Heroes, de Curt Cacioppo, celebra  la victoria de Costa Rica y de uno de los combatientes, el músico Alejandro Cardona Llorenz, sobre William Walker y su ejército de filibusteros hace 160 años. La obra comienza con un ambiente de tranquilidad y dulzura, pero se oye en la selva un extraño canto de pájaro que parece una premonición de conflicto, el doloroso reconocimiento de que hay una amenaza en el horizonte. El nombre de Alejandro Cardona se “deletrea”  furtivamente con notas musicales. Surge un material, animato, que parece el parloteo de un subastador y que se deriva (usando gematría) del nombre William Walker. Se cruza con la música del “subastador” un vals, falsamente elegante, y esta sobreexposición perturbadora lleva a un lamentoso en do# menor, que expresa la angustia de la experiencia americana de la esclavitud.

Se da un estallido desafiante del piano. Walker viene en marcha. La orquesta, al unísono, espeta “hijo de puta”, dirigido a Walker, un motivo derivado nuevamente de su nombre e inspirado en una lora en Heredia que repetía una y otra vez estas palabras. Con las tropas costarricenses llega Cardona. Monta una mula blanca. Vienen heroicamente a combatir al esclavista invasor.

Citas folclóricas contestan las interjecciones marciales de los metales y, eventualmente, el tema “hijo de puta” es retomado por toda la orquesta. Este episodio se inspiró en el recuerdo de una manada de monos que nos atacaron al cruzar su territorio, agitando violentamente las ramas de los árboles y aventando toda clase de palos y escombros que nos caían encima. Walker es vencido. Se pronuncia su sentencia de muerte. La música de la angustia de los esclavos se convierte en su propio grito de desesperación. Se grita la orden: ¡apunten! ¡listos! ¡fuego! El pelotón de fusilamiento cumple su deber y Walker cae muerto.

La música de Cardona, anteriormente dolorosa, se transforma al modo mayor con la liberación y la restauración de la tranquilidad. Se toca una marcha de celebración, basada en el Himno Patriótico, de Alejandro Cardona Llorenz, con letra de Tadeo Gómez (vale mencionar que de este himno se deriva mucha música que aparece en otras partes del poema sinfónico). Regresa la tranquilidad y la dulzura del comienzo y nuevamente se escucha el canto de los yigüirros.

  1. Vladislav Soifer (Rusia) Arreglista

Música de salón costarricense [años 20] Autores Desconocidos

Estreno mundial

Antecedentes de la música de salón costarricense / Breve historia

En su libro, De las fanfarrias a las salas de concierto (2004), María Clara Vargas Cullel, escribe acerca del entorno histórico de la música de salón costarricense:

“Los cambios económicos y sociales que se habían iniciado en la década de 1840, tuvieron su expresión más evidente en los centros urbanos y, sobre todo, en la ciudad de San José, a finales del siglo XIX. Nuevos servicios, mejora en el sistema de transporte, así como la construcción de numerosos edificios, calles, parques, monumentos y barrios, fueron algunos de esos cambios que transformaron el orden urbano y arquitectónico de la ciudad. También hubo un aumento considerable de centros de entretenimiento y de sociabilidad, tanto para los sectores populares como para la elite. Esta sociabilidad se promovió formalmente por medio de clubes, centros, sociedades de socorro mutuo e, informalmente, en actividades como veladas, conciertos, representaciones escénicas, bailes, cenas, picnics, excursiones, paseos y actividades deportivas. Muchas de esas actividades se realizaron en espacios nuevos como los teatros, hoteles y restaurantes, los que cada vez fueron más numerosos. A medida que la sociabilidad se incrementó, la necesidad de música también aumentó”.

Ya sobre la música de salón propiamente dicha, la docente y actual decana de Bellas Artes de la UCR, amplía:

“Desde mediados del siglo XIX, las bandas, grupos improvisados integrados mayoritariamente por miembros de las bandas, o simplemente un pianista, eran los encargados de amenizar bailes y otras actividades sociales que requerían apoyo musical. A finales de la década de 1880, debido al aumento de músicos, de las actividades sociales y a nuevas disposiciones gubernamentales que desanimaban a los músicos militares a participar en toques particulares, se empezaron a organizar muevas agrupaciones musicales. Estos nuevos grupos, llamados “orquestas de salón”, tenían entre cinco y diez integrantes, aunque, en ocasiones, especiales, llegaron a tener hasta treinta músicos. Eran grupos con un director, y ofrecían sus servicios para amenizar bailes, matrimonios, paseos, picnics, serenatas, almuerzos, cenas, fiestas campestres, fiestas deportivas y celebraciones religiosas. A diferencia de los grupos aficionados, los cuales tocaban para entretenerse, estos nuevos grupos lo hacían para complementar su salario de profesor de música o de músico de banda”.

Más adelante, María Clara Vargas escribe sobre las primeras noticias de agrupaciones privadas emergentes:

“Las primeras referencias de agrupaciones privadas aparecen a finales de la década de 1880, alternando, muchas veces, con la banda o con uno o dos músicos. En 1888, el baile ofrecido después de una comida en honor del Ministro de México en Centroamérica, fue amenizado por la “simpática orquesta de los señores Fournier”, mientras que, en los intermedios, la banda militar ofrecía piezas escogidas  de su repertorio. En 1891, la orquesta de los Founier tenía ya un nombre –orquesta Bocaccio- y, dirigida por Mateo Fournier, fue parte de la velada lírico-literaria ofrecida en el teatro Variedades, a beneficio de los damnificados de Cartago”.

Por su parte, la docente e investigadora Ekaterina Chatski, manifestó en su programa radial Descubriendo América, transmitido por Radio Universidad:

“Leemos en el libro La música en Latinoamérica, escrito por el musicólogo mexicano Roberto Miranda, que la música de salón “se considera el más importante de los espacios musicales latinoamericanos del siglo XIX”. La música de salón, Miranda la define como la música que fue consumida por las clases burguesas del siglo XIX en el seno de sus respectivos hogares. También, agrega Roberto Miranda, que es posible distinguir tres apartados dentro de dicha música: el primero, como música de baile; el segundo, como música de salón propiamente dicha, y el tercero, como la música de tertulia o de concierto”.

Asimismo, en el disco compacto Música de salón. Composiciones costarricenses para violín y piano (2003), grabado por Erasmo Solerti en el violín, y Tanya, Cordero en el piano, se lee acerca de la Costa Rica de los albores del siglo XX y su tradición musical:

“Y de nuevo, aparecen las notas musicales, pero esta vez desde una casa acomodada, situada al lado sureste del parque. […]. Su estructura arquitectónica expresa el estatus social de la élite urbana de aquellos tiempos, mostrando la riqueza de una u otra familia por medio de la construcción de varios espacios familiares, entre los cuales se destacaba un amplio salón con el piano, cuadros, relojes extranjeros y costosos sillones tapizados. Estos salones, en su tiempo, albergaban las visitas que llegaban a tertuliar y escuchar la música que tocaban las hijas de familia. Toda la noche podrían sonar incesantes las notas de obras musicales, tales como Humoresque, El sueño de un ángel, La cosecha, El secreto y ¡Cómo la quiero!, de Alejandro Monestel; Arlequín y Momento español, de José Castro Carazo: o Serenata. Humoresque ‘Novellette’ y Canción de cuna, de Ismael Cardona, costarricenses los tres”.*

Nota escrita por: Gustavo Adolfo Segura

MÚSICOS
Instrumento Nombre
Violín I Adriana Cordero
Violín I Caterina Tellini
Violín I Mariana Salas
Violín I Brenda Zamora
Violín I Leonardo Perucci
Violín I Mauricio Campos
Violín I Daniela Garner
Violín II Azeneth Loáisiga
Violín II Sandra Ramírez
Violín II Luissana Padilla
Violín II Carlos Vargas
Violín II Andrés Corrales
Violín II Fabricio Ramírez
Violas Jeffrey Chavarría
Violas Samuel Ramírez
Violas Elisa Hernández
Violas Jafeth Quesada
Violas Mario Sequeira
Violoncellos Cristian Guandique
Violoncellos Beatriz Meléndez
Violoncellos Blanca Guandique
Violoncellos Gabriel Solano
Violoncellos Thiago Máximo
Violoncellos Gerald Mora
Contrabajos Alberto Moreno
Contrabajos José Saavedra
Contrabajos Pedro García
Arpa Georgina Hidalgo
Piano Solista Leonardo Gell
Piano Orquesta Kevin Sequeira
FlautÍn / Flauta Mario Velasco
Flauta Emmanuel Lafuente
Oboe Roslyn Cerdas
Oboe Raquel Arguedas
Clarinete bajo Sergio Delgado
Clarinete bajo Daniel Porras
Fagot Luis Diego Cruz
Fagot Bryan Valderrama
Corno francés Esteban Murillo
Corno francés Juan Carlos Porras
Trompeta José Manuel Loría Brenes
Trompeta Jesús Campos
Trombón Luis Lizano
Trombón Marisel Torres
Tuba Andrés Porras
Percusión José María Piedra
Percusión Allan Vega
Percusión Andrés Barboza
Timbales Josué Berrocal
Guitarra Oscar Jiménez