VI Programa 2015

 

20 de diciembre, 11:00 am Teatro Eugene O’Neill

21 de diciembre, 7:00 pm Parroquia Inmaculada Concepción Heredia

Director Titular: Eddie Mora

Solistas: Cuarteto Hispano (Costa Rica), José Arturo Chacón l Barítono (Costa Rica), Alejandro Escuer l Flauta (México), José Pablo Quesada l Piano (Costa Rica), Ramonet Rodríguez l Guitarra ­ (Costa Rica)

Pilar Aguilar (1956 | Costa Rica)

  • Concierto primavera, para cuarteto de cuerdas y orquesta (Estreno mundial).

Maurice Ravel (1875 – 1937 | Francia) ­

  • Don Quichotte à Dulcinée (Don Quijote a Dulcinea)

Gabriela Ortíz (1964 | México)

  • Altar de Viento, Concierto para flauta y orquesta (Estreno mundial).

Arthur Honegger (1892 ­ 1955 | Suiza) ­

  • Concertino para piano y orquesta (Estreno nacional).

Álvaro Esquivel (1955 | Costa Rica)

  • “Flamencos de la otra orilla”, Suite para guitarra y orquesta (Estreno mundial).
VACIO
NOTAS AL PROGRAMA

Eddie Mora, director artístico

Concierto primavera, para cuarteto de cuerdas y orquesta – Pilar Aguilar (1956 | Costa Rica) – Solistas: Cuarteto Hispano (Costa Rica)

“Agradezco infinitamente al maestro Eddie Mora, que fue quien me invitó en noviembre del 2014 a escribir una obra para cuarteto de cuerdas y orquesta. Es así como en junio de 2015 empiezo la obra que denomino Concierto Primavera, con esta dedicatoria: A mi adorada nieta Valentina: contigo volvió la Primavera, cantaron los pájaros, regresó el calor del sol y florecieron nuestras vidas”.

La compositora nos habla acerca de su motivación: “Esta obra escrita en tres movimientos. Es una “elegía a la vida” de mi única nieta Valentina, quién nació el 3 de diciembre de 2012. Nacer es una batalla dura y, a veces, para unos seres humanos su venida al mundo se complica. Ese fue el caso de nuestra Valentina, cuyo nombre describe la lucha que venció antes de nacer y después…. sobreviviendo exitosamente a una operación a corazón abierto de casi ocho horas, en abril de 2013. Es así como en la Primavera, la vida de Valentina Herrero Marín quedó asegurada y nos llenó de una alegría difícil de describir, pues día a día es como los atardeceres: siempre bellos, pero nunca iguales.

En cuanto a la obra, manifiesta Aguilar: “El primer movimiento inicia con unas campanas que anuncian la venida de Valentina. El dolor se refleja en la Introducción-Adagio (primera parte del movimiento), y la “alegría de la vida” se festeja en el corto Allegretto del final del mismo movimiento.

Prosigue: “Con el segundo movimiento (Habanera-Meno Mosso) describo el inicio del “descubrir la vida” para un bebé: los colores, los sabores, las risas, la música y tanto más. Es un suave movimiento que inician los solistas y van teniendo un claro diálogo con la orquesta. Por lo tanto, tiene una forma de Concerto Grosso,

Concluye diciendo: El tercer movimiento inicia con una Cadenza de los solistas (Andantino) que desemboca en un Finale alegre, describiendo “una fiesta de la entrada de la Primavera”. La alegría se multiplica en la Coda final con un tempo más rápido.

Movimientos de la composición

  1. Introducción-Adagio- Allegretto
  2. Habanera-Meno Mosso
  3. Cadenza- Finale-Coda
Don Quichotte à Dulcinée – Maurice Ravel (1875 – 1937 | Francia) – Solista: José Arturo Chacón (Costa Rica), barítono
Del Ingenioso Hidalgo a Dulcinea del Toboso

Don Quijote a Dulcinea son unas canciones de Maurice Ravel, que fueron estrenadas el 1 de diciembre de 1934, en su versión orquestal, bajo el título de Tres canciones de Don Quijote a Dulcinea, interpretadas por el barítono MartialSingher. Estas fueron las últimas composiciones de Ravel, quien fallecería tres años después.

La primera de ellas, Chanson romanesque (Canción romanesca), es una invocación llena de romanticismo a Dulcinea, por quien el héroe castellano afirma ser capaz de detener la tierra o derribar la noche de un golpe. El punto de máximo de lirismo se alcanza cuando el nombre de Dulcinea se apaga en la nota final en un pianísimo conmovedor.

Chanson épique (Canción épica), la segunda, fue dedicada por RavelaMartial Singher, el barítono que estrenó la obra. En ella Don Quijote vela sus armas junto al altar dedicado a una virgen que le recuerda a su amada y pide a San Miguel y San Jorge que bendigan su espada y a su señora.

La tercera, Chanson à boire (Canción para beber), es una composición basada en el ritmo de jota, y en este brindis de Don Quijote al amor y la alegría frente a las miserias humanas, Ravel consigue transmitir el estado de ebriedad del caballero con algunos detalles, como esos glissandi del “je bois”, auténticamente geniales.

Altar de Viento, Concierto para flauta y orquesta  – Gabriela Ortíz (1964 | México) – Solista: Alejandro Escuer
El viento como metáfora

El Concierto para flauta y orquestaAltar de viento, de la compositora mexicana Gabriela Ortiz, se compone de las siguientes partes:

  1. Luz eólica
  2. Geometría del aire
  3. Viento Nocturno
  4. Tornado

Obra comisionada por Alejandro Escuer con fondos provenientes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Gabriela Ortiz manifiesta acerca de su obra: “Hace ya un par de años en los que he tenido la fortuna de colaborar con el talentoso flautista mexicano Alejandro Escuer en obras de diversos formatos en donde la flauta es uno de los instrumentos protagonistas. De esta estrecha colaboración, surgen obras como Códigos  Secretospara flauta y medios electroacústicosLuz de lavapara flauta, coro soprano y orquesta, o Tres haikuspara flauta, voz, y chelo. De manera lógica nos faltaba incluir a esta lista un concierto para flauta y orquesta. Del título Altar de viento se desprenden varias ideas poéticas, imágenes, reflexiones y metáforas que sirven como punto de partida para la elaboración musical de este concierto. El viento es aire en movimiento, el flautista al soplar hace que la columna de aire vibre dentro del cuerpo de la flauta para producir el sonido. El viento al igual que el sonido se escucha y se siente, mas no se ve, ambos son depositarios del misterio, de la fuerza invisible y de la metáfora oculta. En ellos se revela la fuerza del sonido y la carencia de la luz y la vista. El viento, sonido ancestral, se relaciona de manera íntima con la flauta, uno de los instrumentos musicales más antiguos. Para Alejandro su instrumento en realidad no es la flauta, sino el viento, para mí el altar, lugar elevado, da culto al viento y al sonido; sabiendo escuchar antes que ver se llega a la presencia de la intimidad más profunda”.

Prosigue su explicación: “El concierto consta de cuatro movimientos, dos de ellos, el primero: Luz eólica y el tercero, Viento nocturno, se inspiran en dos haikus del poeta japonés Matsuo Basho (1644-1649), los otros dos movimientos restantes Geometría del aire, segundo; y Tornado, el cuarto, parten de ideas musicales más concretas, cuya función principal no solamente es la de contrastar con los movimientos que los anteceden, sino el de explorar un diálogo musical de mucho mayor virtuosismo y fuerza rítmica, tanto para la parte de la orquesta como para la parte solista”.

Finalmente, añade: “Este concierto está dedicado a Alejandro Escuer a quien le agradezco enormemente sus valiosas aportaciones técnicas y su enorme talento artístico, una fuente de inspiración para escribir y elaborar el material musical”.

Los dos haikus utilizados para el primer y tercer movimiento son los siguientes:

1-

A la intemperie
Se va infiltrando el viento
Hasta mi alma

2-

Se ha escondido
en el bosque de bambú
el viento de invierno

Concertino para piano y orquesta – Arthur Honegger (1892 ­ 1955 | Suiza) – Solista: José Pablo Quesada (Costa Rica), piano
Magistral miniatura para piano

El Concertino para piano y orquesta, de Arthur Honegger, es un concierto estilo neoclásico en dos movimientos que tiene diez minutos de duración, aproximadamente. En él, el compositor exhibe unas austeras “armonías de notas incorrectas” y un complejo contrapunto dentro de un marco rígido.

Los dos movimientos se subdividen en cuatro, y el efecto es un concierto a gran escala, pero pequeño. En síntesis, el trabajo es una especie de joya en miniatura que muestra a un Honegger en plena madurez y que, a la vez, muestra la magnitud de su alejamiento del impresionismo de algunos de sus compatriotas, así como la eficacia de la forma neoclásica lograda. Como una de sus obras de madurez, la obra es algo compleja y exigente, especialmente en sus cambios rítmicos y contrastes.

Flamencos de la otra orilla, Suite para guitarra y orquesta – Álvaro Esquivel (1955 | Costa Rica) – Solista: Ramonet Rodríguez ­ (Costa Rica), guitarra

Suite flamenca con aires latinoamericanos

La obra Flamencos de la otra orilla es una suite para guitarra y orquesta del compositor costarricense Álvaro Esquivel. Está suite está escrita es para guitarra flamenca, y se basa en palos flamencos que el compositor desarrolla, y que en algunos momentos tiñe de aires latinoamericanos. Esta obra está conformada por soleázapateadofarrucabuleríatarantabolero y rumba. La guitarra se ve acompañada por la complicidad del cajón, las palmas y por numerosos episodios de improvisación.

Su estreno junto a la Orquesta Sinfónica der Heredia, dirigida por el maestro Eddie Mora, estará a cargo del guitarrista Ramonet Rodríguez, quien utilizará una guitarra flamenca del constructor español Vicente Carrillo.

Nota del compositor

Álvaro Esquivel comenta acerca de su obra: “El flamenco es un género vivo y en constante evolución. Hace algunos años habría sido impensable imaginar una guitarra flamenca compartiendo escenario con cualquier formato de orquesta dedicado a la música formal, o incluyendo otra técnica que no fuera la de la tradicional guitarra andaluza. A partir de la década de los ochenta, y a partir de Paco de Lucía, el flamenco empieza una acelerada evolución armónica y técnica pocas veces vista en otros géneros de  raíces, como el jazz”, manifiesta el autor.

Continúa Esquivel su introducción: “El secreto para no transgredir, probablemente esté en la sensibilidad que tenga cada artista para discernir donde está el límite de la esencia tradicional. En esta Suite he tratado de recoger un poquito de “imágenes” de cada sitio por donde ha pasado hasta hoy, este camino sin fin que recorre la guitarra flamenca. Habiendo vivido algunos años en su país de origen, lo hago respetuosamente con mi óptica latina y mi alma flamenca desde esta otra orilla, y lo pongo en las manos del virtuoso maestro Ramonet Rodriguez, uno de los mejores embajadores de la guitarra flamenca aquí en América”, añade finalmente el compositor.

Redacción: Gustavo Adolfo Segura Soto

MÚSICOS

Flauta

Mario Velasco

Enmanuel Lafuente

 

Oboes

Sebastián Méndez Loría

Raquel Arguedas

 

Corno inglés

Raquel Arguedas

 

Clarinetes

Sergio Delgado

Daniel Porras

 

Fagotes

Luis Diego Cruz

Bryan Valderrama

 

Cornos franceses

Esteban Murillo

Juan Carlos Porras

Jefferson Montiel

Antonio Mora

 

Trompetas

José Manuel Loría Brenes

Jesús Campos Luna

 

Trombón

Luis Lizano

 

Tuba

Andrés Porras

 

Percusión

José María Piedra

Allan Vega

Andrés Barboza

Josué Berrocal

 

Palmeros

Luis Fernando Aguilar

Michael Cruz

Pablo Durán

 

Cajón/Percusión

Isaac Morera

 

Arpa

Georgina Hidalgo

 

Violines I

Erasmo Solerti

Adriana Cordero

Mariana Salas

Brenda Zamora

Mauricio Campos

Carlos Vargas

Daniela Garner

 

Violines II

Azeneth Loáisiga

Leonardo Perucci

Sandra Ramírez

Andrés Corrales

Luissana Padilla

Fabricio Ramírez

 

Violas

Jeffrey Chavarría

Samuel Ramírez

Elisa Hernández

Jafet Quesada

Mario Sequeira

Winnie Camila Berg

 

Violonchelos

Cristian Guandique

Beatriz Meléndez

Blanca Guandique

Gabriel Solano

Thiago Máximo

 

Contrabajos

José Pablo Solís

Alberto Moreno

José Saavedra

Pedro García