Hace más de 50 años, en 1962, la Orquesta Sinfónica de Heredia empezó su trayectoria musical y se insertó en el ámbito cultural costarricense. A los largo de estos años, varios de los músicos más importantes de Costa Rica colaboraron con la orquesta, entre ellos: German Alvarado (director y fundador), Benjamín Gutiérrez, Walter Field, Julio Mata, Carlos Enrique Vargas y Daniel Zúñiga.

Tras el fallecimiento en el 2003 de German Alvarado, director titular del conjunto, inicia una nueva etapa para la Orquesta Sinfónica de Heredia, esta vez bajo la batuta de Eddie Mora, quien para una entrevista en la Revista Dominical del periódico La Nación, realizada el 9 de noviembre del 2003, comenta: “(…) parte del planteamiento que estoy haciendo es dar a muchos músicos jóvenes la oportunidad de formarse con un repertorio nacional y universal”. Más adelante, agrega: “(…) históricamente, la Sinfónica Municipal de Heredia ha tocado mucha música costarricense. Yo quiero continuar con esta tradición, la de dar a conocer a los propios ticos mucha música que se desconoce”.

En las palabras de Mora se perfila lo que es actualmente (10 años después) la estructura de la Orquesta Sinfónica de Heredia: una orquesta de jóvenes músicos que se inserta al medio musical costarricense proponiendo al público un desconocido repertorio latinoamericano y contemporáneo.

El último disco de la Orquesta se titula Heredia y se presenta como un regalo a la comunidad. En este se manifiesta lo que fue y es la música costarricense, sus tradiciones y músicos. Además, encontramos a dos compositores que nos son costarricenses, el colombiano Luis Carlos Figueroa y el ruso Vladislav Soyfer, quienes poseen una relación estrecha con el quehacer de nuestro país.

La Marcha Heredia (one step) y el tango Clemencia, piezas escritas por Julio Fonseca (1885-1950) en 1927, recrean el ambiente de un país a los inicios del siglo pasado. Es curiosa la leyenda, de letra y puño de Julio Fonseca, presente en la partitura: “Para la Orquesta Herediana obsequio esta copia que fue y es un homenaje a la simpática, alegre y musical ciudad de Heredia”, de la cual se revela la existencia de una orquesta herediana en 1927.

En dos obras de este disco aparece el nombre de Vladislav Soyfer (1961) como arreglista. Vladislav Soyfer es compositor de música sinfónica, coral y de cámara, nacido en la ciudad de Kharkov, antigua URSS, quien desde el año 2007 vive en Costa Rica y trabaja, desde el 2012, con la Orquesta Sinfónica de Heredia.

La composición Vuelo supremo, también, nos trae varios nombres significativos para Costa Rica: el compositor Félix Mata, el poeta Julián Marchena y, finalmente, Benjamín Gutiérrez, quién realizó la adaptación para orquesta.

La obra Cuatro estampas para dos guitarras y cuerdas de Edín Solís (1963) es una de las primeras composiciones del autor pensada para el ámbito de la música académica. “Mi música se deriva del lenguaje popular” aclara en una entrevista el música del afamado ensamble costarricense Editus. La aparición de las Cuatro estampas, según Solís, se debe el “(…) encanto de la pintura tropical y evocadora de Max Jiménez: sus tres óleos Mujer en la ventana, Celeste, Fuego eterno y un grabado del libro Revenar”.

Asimismo, el Concierto para piano y orquesta del colombiano Luis Carlos Figueroa (1923) entabla una relación cercana con Costa Rica por medio del pianista Manuel Matarrita, solista en el presente disco, quien le ha dado una importante difusión.

Y ya que estamos en el ámbito de la plástica, es necesario nombrar junto a los creadores musicales de esta compilación al artista herediano Adrián Arguedas, quien con sus obras ilustra el pasaje cultural, cuya temática está ligada con la provincia herediana, pues encarna las fiestas del pueblo, las mascaradas y las fiestas patronales.

Nota escrita por:

Ekaterina Chatski

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