El vocablo Tiempos contiene muchos significados, procedentes del lexicón general de la lengua, sin mencionar sus múltiples conceptos musicales. En el presente uso, por Tiempos se entienden las épocas y los contextos de los ciclos de la vida. Por ello mismo, los artistas que están presentes en este disco compacto, viven en un determinado periodo y lo manifiestan por medio de su quehacer cotidiano y su obra musical.

Las composiciones musicales nos sitúan en un único espacio geográfico, Costa Rica, presentándolo durante varias épocas musicales: desde el Concierto para piano y orquesta del año 1944, a la Pavana del año 1961, hasta el Canto ahogado del años 2012, y terminando el recorrido por los hitos musicales con las obras De la Sabiduría del Rey Salomón y Caminos de piedra, ambas del año 2013.

El Concierto para piano y orquesta, de Carlos Enrique Vargas (1919-1998), fue escrito en tiempos de juventud, a los 25 años, apenas a su regreso después de estudiar en Italia. Este concierto es el primero en su género en la música costarricense. Sus características musicales manifiestan el mundo sonoro de aquella época, que se expresa por medio del uso de la tonalidad, combinándola con algunas sonoridades consideradas exóticas. El neorromanticismo y el empleo de las formas antiguas, tales como la Pasacaglia del tercer movimiento, nos ponen frente al carácter del compositor, quien era maestro formidable y gran conocedor del repertorio clásico, cuya pasión se manifiesta en sus numerosos arreglos musicales realizados para sus alumnos.

La Pavana, de Benjamín Gutiérrez (1937), escrita por el compositor durante su época estudiantil en Estados Unidos, muestra de forma transparente el mundo interno del entonces joven música, que se define a sí mismo como un romántico de nacimiento. La Pavana, concebida como la ofrenda fúnebre a una niña, es análoga a los prototipos musicales de compositores de épocas anteriores, tales como, Maurice Ravel y Gabriel Fauré.

Carlos Castro (1963) concibe su pieza Canto ahogado en dos partes: Capricho y Fuga. Estas se unen por un sujeto melódico que toma su origen de un bolero que tiene, según las palabras del compositor, un carácter romántico y dramático. Su obra, comenta Castro, presenta varias dualidades muy propias de nuestro tiempo: “Una de estas es el sujeto melódico con carácter romántico que podría pertenecer a una obra del siglo XIX o a un bolero de nuestros tiempos. El segundo elemento dual consiste en que , aunque la obra está escrita en el año 2012, en su carácter se acerca a las bandas sonoras de las películas en blanco y negro de los años cincuenta. Un tercer elemento, es que el bolero, perteneciente a la música popular, se inserta a una forma clásica por excelencia: la fuga”, comenta el compositor.

Carlos Castro nos abre las puertas a un evento que se ha repetido a los largo de la historia, al responder la invitación de la OSH: la mutua participación del compositor y los intérpretes en la creación del nuevo patrimonio cultural de su país.

Marvin Camacho (1966), por su parte, titula su obra sinfónica Dela Sabiduría del Rey Salomón como un Salmo. En su obra se evidencia el tema personaje de Judea, el hijo David, el Rey Salomón, quien, según los textos bíblicos, termina construyendo el templo. NO obstante, el compositor no está narrando o recreando dicha historia, sino que, trae en sonidos musicales, de una forma simbólica, un homenaje a la sabiduría como tal. Al igual que Carlos Castro, Camacho, escribe dicha obra como una comisión de la Orquesta Sinfónica de Heredia.

Eddie Mora (1965), por su lado, quien es el director titular de la Orquesta Sinfónica de Heredia, también nos entrega su obra en este disco, ofreciendo uno de los ya tradicionales conceptos para nuestro tiempo y para América Latina: la figura de director- compositor. Su obra titulada Caminos de piedra, está inspirada en el recién publicado libro, Una historia escrita en piedra: los petrograbados de Guayabo de Turrialba, de varias autoras y editado por la EUCR. EL compositor traspasa esta historia esculpida en piedra a una historia sonora. Esta descripción por medio del sonido excita nuestra fantasía, transformando el símbolo que se parece a una espiral en forma de letra S, en un mapa de la vida: tal vez de una persona, quizá de un pueblo, de una sociedad o de un país. Y sin abandonar dicha fuente de inspiración, la última obra del disco . Caminos de piedra, une simbólicamente por medio de un petrograbado (todavía sin explicación por los científicos de nuestro tiempo), las épocas musicales presentes en un espacio geográfico: Costa Rica.

 Nota escrita por:

Ekaterina Chatski

ESCUCHE EL DISCO