La OSH muestra la apertura para abordar repertorios de la que llamo la «música callada», que es la que se sale de los repertorios repetitivos en la práctica de la música clásica en Costa Rica. La OSH en cambio se está expresando, con otros repertorios y rompiendo con el tabú de que no existe un repertorio latinoamericano suficiente para crear una temporada de conciertos. Todo esto se ha logrado a través de un mecanismo de investigación, de búsqueda de puntos de referencia, de relaciones con compositores, los contactos con el medio cultural de otros países latinoamericanos contemporáneos, etc.

Datos historiográficos

Orquesta Sinfónica de Heredia, V concierto, temporada 2014 Tres Américas, setiembre: PATRIO. Programación: Manuel Enríquez (1926 – 1994, México) Concierto barroco para dos violines, orquesta de cuerdas y clave, solistas: Erasmo Solerti (Costa Rica) y Eva Trigueros (El Salvador). Juan Trigos (1965, México), Concierto para clarinete, solista Martín Scalona (Argentina – México). Aaron Copland (1900-1990, Estados Unidos), Music for the Theatre: Suite in Five Parts for Small Orchestra. Juan Trigos, (México), director invitado Domingo 14 de setiembre del 2014, Teatro Eugene O’Neill, CCCN- Los Yoses, 11:00 a.m.

El clarinete, un instrumento fronterizo

La composición de Enríquez que abrió este concierto se podría comparar con lo que hace Alejo Carpentier con su novela Concierto Barroco, (1974): entre otras cosas, una lectura actual latinoamericana, desde México, de una estructura europea musical, es decir un sincretismo cultural funcional. Enríquez nos está dando a los oyentes una clase de composición musical articulada desde el lugar donde él se encuentra. La interpretación de los solistas Solerti y Trigueros se caracterizó por una capacidad intensa de comunicación entre ambos, pero también hacia la orquesta y proyectando esa comunicación hacia el público, ambos solistas con sonidos diferentes en los violines, pero demostrando que no todos los violines tienen que sonar igual. Son dos violines que dialogan musicalmente como dos continentes: América Latina y Europa, como el telón de fondo en la novela del escritor cubano.

Tengo que destacar que hubo una articulación «barroca» poco escuchada en el medio en toda la interpretación del conjunto.
En la historia de la música mundial y de la organología mundial, el clarinete ha sido un instrumento musical utilizado tanto por compositores como Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791), Johannes Brahms (1833 – 1897) y Bela Bartok (1881 – 1945) pero también por Sidney Bechet (1897 – 1959), Benny Goodman (1909 –1986) o Paquito D’Rivera (1948), entre otros y otras. Este instrumento ha sido capaz crear paisajes sonoros de una época: la era del swing por ejemplo y la vez también el clarinete desmonta los conceptos burgueses de «clásico» o «popular». Después del glisando del clarinete en la introducción de la Rapsodia en Azul de George Gershwin (1898 – 1937), se podría estar hablando de «un antes» y «un después» de la utilización de dicho instrumento dentro de la orquesta sinfónica europea y que atraviesa Estados Unidos y Latinoamérica a partir del siglo XIX. En cada país la metodología y la utilización de un instrumento musical deberían ser diferentes sobre todo por el contexto social y cultural en que se desenvuelven.

Se considera por lo tanto que existe una oportunidad de convertirnos en músicos fronterizos, de iniciar una reflexión musical en Latinoamérica que lleve nuestra musicología a un desprendimiento epistemológico. (Walter Mignolo, 2010). Uno de los habitus dentro de la práctica de la música «clásica» costarricense es que existe la tendencia de producir discurso sin un sustento teórico, lo que demuestra que ese discurso está envuelto dentro de una lógica de «todología efímera», puramente subjetiva, hiperadjetivisada e hiperindividualista. Contrario a todo esto, la obra de Trigos obedece, según Norman Fairclough, a que toda práctica social tiene un componente semiótico. La actividad productiva, los medios de producción, las relaciones sociales, los valores culturales, la conciencia, la semiosis, son elementos de práctica social dialécticamente relacionados. Fairclough concibe el ACD (Análisis Crítico del Discurso) como el análisis de las relaciones dialécticas entre la semiosis (incluyendo el lenguaje) y otros elementos de las prácticas sociales.

Estos aspectos semióticos de la práctica social son responsables de la construcción de variedades discursivas y de estilos. El aspecto semiótico del orden social recibe el nombre de orden del discurso. La obra de Trigos y su trabajo como director los podemos situar entre dos puntos que oscilan entre una atención preferente a la estructura y una atención preferente a la acción. Ambas estrategias sirven para desenvolver el problema planteado en el proceso de la composición. Es un discurso sistémico funcional (Halliday, 1995), teoría que analiza el lenguaje tal como es configurado (incluso en su gramática) por las funciones sociales que está destinado a realizar. Esto es válido también para el discurso musical funcional. El clarinete no es el solista o «virtuoso», es la textura sonora más importante del conjunto sonoro que construye todo el edificio musical. Los resultados del trabajo sobre la interpretación de una obra tan compleja se lograron tanto por el solista como por el conjunto orquestal y el director: se produjo conocimiento interpretativo.

La OSH persigue el objetivo de ponerse en riesgo, contrariamente a un discurso para seguir con el asentamiento de una cultura musical basada en el poder, el discurso único, la colonialidad, la fragmentación y la repetición en Costa Rica. Esta orquesta nos presenta del compositor estadounidense Aaron Copland Music for the Theatre: Suite in Five Parts for Small Orchestra como estreno nacional. De inmediato se va a decir que no sería mal que una orquesta experimental como la OSH tomara en cuenta la posibilidad de tomar una obra de esta magnitud y trabajarla no solo cinco días sino una mayor cantidad de días, con el objetivo de crear talleres de interpretación y conocimiento musical profundo: una dinámica diferente a como se han venido trabajando hace cuarenta y cinco años los repertorios canónicos en el medio local, con resultados a veces todavía por verse desde varios puntos de vista, no solo musicales. De las cosas más importantes que se deben de decir del trabajo de la OSH y su director invitado Trigos es el haber decido enfrentar en tan poco tiempo esta obra con resultados positivos, bien los solos de corno inglés, de trompeta, de clarinete, del piano, del violín, etc., y a la vez no hay que dejar de trabajarla todavía.

La OSH muestra la apertura para abordar repertorios de la que llamo la «música callada», que es la que se sale de los repertorios repetitivos en la práctica de la música clásica en Costa Rica. La OSH en cambio se está expresando, con otros repertorios y rompiendo con el tabú de que no existe un repertorio latinoamericano suficiente para crear una temporada de conciertos. Todo esto se ha logrado a través de un mecanismo de investigación, de búsqueda de puntos de referencia, de relaciones con compositores, los contactos con el medio cultural de otros países latinoamericanos contemporáneos, etc.

La Orquesta Sinfónica de Heredia está creando un sistema innovador de escucha en la práctica de la música clásica local.

Escrito por José Manuel Rojas G.

Este contenido se reproduce con fines divulgativos y representa exclusivamente la opinión de su autor.
es_CREspañol de Costa Rica
en_USEnglish es_CREspañol de Costa Rica