Dentro de la práctica de la música “clásica” costarricense: sinfónica o de cámara, es urgente que se comience a establecer el tipo de investigación y las orientaciones teóricas que van a sostener un proyecto específico. En este caso, ya la OSH lo está haciendo. ¿Será que primero está la práctica y después la teoría? Bueno, esas son propuestas (o desobediencias) epistemológicas nuevas a las cuales tenemos que ponerle atención si vivimos en un país como el nuestro.

Datos historiográficos

IV Concierto de la Orquesta Sinfónica de Heredia, Temporada 2014, Tres Américas, Música de Pablo Chin (Costa Rica) In the Form of a Shell (Estreno Mundial), solista flautista, Dalia Chin (Costa Rica), Carlos Escalante Macaya (Costa Rica, 1968) Concierto para clarinete y orquesta, Solista clarinetista, Ana Catalina Ramírez (Costa Rica), Leonard Bernstein (Estados Unidos, 1918 – 1990), Ópera en un acto: Trouble in Thaiti (1952), solistas: Alexandra Hollerman (Estados Unidos), soprano, Sean O´Mailey Estados Unidos), barítono, Elena Zelaya (El Salvador), soprano, Andrés Rodríguez (Costa Rica), tenor, Esteban Montanaro (Costa Rica), barítono. Director Titular: Eddie Mora. Director Invitado: Walter Morales. Teatro Eugene O´Neill CCCN-Los Yoses, Domingo 10 de agosto del 2014, 11:00 a.m.

Sam: ¿Qué dijiste? (¿What Did You Say?)

Dina: Nada importa (Doesn´t Matter)

 

“The point is, art never stopped a war and never got anybody a job. That was never its function. Art cannot change events. But it can change people. It can affect people so that they are changed…because people are changed by art – enriched, ennobled, encouraged – they then act in a way that may affect the course of events…by the way they vote, they behave, the way they think.»

[“El punto es, el arte no detiene una guerra y no le consigue a nadie un trabajo. Esa no ha sido nunca su función. El arte no puede cambiar los eventos. Pero puede cambiar a la gente. Puede afectar a la gente, así ellos cambian… porque la gente cambia a través del arte – enriqueciéndose, ennobleciéndose, fortaleciéndose – luego ellos actúan de una manera que puede afectar el curso de los eventos … a través de la manera en que votan, se comportan, la manera en que piensan.”]

Leonard Bernstein (John Gruen interview in Los Angeles Times, December 31, 1972)

Dentro de la práctica de la música “clásica” costarricense: sinfónica o de cámara, es urgente que se comience a establecer el tipo de investigación y las orientaciones teóricas que van a sostener un proyecto específico. En este caso, ya la OSH lo está haciendo. ¿Será que primero está la práctica y después la teoría? Bueno, esas son propuestas (o desobediencias) epistemológicas nuevas a las cuales tenemos que ponerle atención si vivimos en un país como el nuestro. Un domingo en la mañana, el teatro Eugene O´Neill estaba lleno para escuchar música “clásica” contemporánea: ¿será que el público está necesitando nuevas propuestas en este ámbito? Otra pregunta que habrá que investigar. En el público hubo gran cantidad de jóvenes y niños, inusual en los conciertos locales con el género musical mencionado, mientras que en los conciertos de la OSH va en aumento. Es sabido que existe un adultocentrismo importante dentro de la práctica de la música “clásica” costarricense. Hubo una dinámica interesante antes del concierto, la cual consistió en conversar con el público a través del Director Titular, el Director Invitado, los solistas, los compositores. Hay que hacer participar al público, darle la palabra al público para producir más conciencia social, escuchar qué opina el público en un país donde hace ya casi alrededor de 180 años se hace música “clásica”.

La obra, In the Form of a Shell, del compositor costarricense Pablo Chin, radicado en Chicago, Estados Unidos, entre otras cosas, demuestra un aspecto que hay que expresar inmediatamente: existe una generación de intérpretes costarricenses radicados en el exterior que están manejando una técnica instrumental superior sólida, adquirida fuera de Costa Rica. Sin este particular la obra de Chin no hubiera podido ser ejecutada de la manera en que lo fue, no solo por la solista, sino también por el trabajo realizado de la orquesta y su director invitado. La técnica del instrumento que se utilizó es poco conocida en el medio, ya que sobre todo está inscrita dentro de obras que no son tonales: se basa en la técnica de los sonidos multifónicos aparecida en Europa en los años sesentas del siglo XX, en instrumentos de viento que no “pueden” producir más de dos sonidos simultáneamente. Glisandos, acentos, variación de la afinación, trinos dobles, sonidos fuera de la tesitura común del instrumento: es una desobediencia epistemológica a la ejecución tradicional de un instrumento europeo, en este caso la flauta travesera. Sin embargo, las dos superficies musicales son claras en la obra de Chin: una sonora extendida, y la otra interrumpida e inquieta.

Completamente otro lenguaje temporal el de Escalante Macaya en su Concierto para clarinete y cuerdas, donde tanto la solista como el grupo orquestal se “disfrazan” de bandoneón o de un contrabajo con melodías extendidas pero a la vez dentro de un espacio reducido e íntimo. Recordemos que las herramientas rítmicas y melódicas que Escalante Macaya escoge para estructurar su obra se relacionan con géneros latinoamericanos pertenecientes al baile: el tango, la milonga, el danzón, el bolero; esa música latinoamericana entra por el cuerpo a diferencia de la de Chin que entra por los oídos. La obra de Escalante Macaya es diacrónica mientras que la de Chin es sincrónica. El lenguaje del clarinete de Escalante Macaya es abarcador, mientras que el lenguaje de la flauta de Chin es simultáneo. Lo mismo que la interpretación de la flautista Chin, la clarinetista Ramírez es absolutamente dueña de su instrumento, del escenario, del material técnico – expresivo. En ambas obras, con el trabajo del director invitado Maestro Walter Morales y los diferentes conjuntos, los objetivos se cumplieron.

Pasamos ahora a la ópera en un acto de uno de los intelectuales estadounidenses más sobresalientes del siglo XX: Leonard Bernstein y Trouble in Tahiti. Una de las cualidades de Bernstein está en haber desmontado el concepto de música “clásica” de la élite burguesa y haber llevado este lenguaje a todos los rincones de su país y a todas las clases sociales a través de varios medios de comunicación. Él fue un comunicador de la producción de conocimiento: desde las Six Talks at Harvard hasta los diferentes programas de televisión: por ejemplo Conciertos para jóvenes con la Orquesta Filarmónica de New York. Para explicar el fenómeno musical acude no solo a Bach, Mozart y Beethoven sino que también a los Beatles y al jazz. Se podría estar hablando de “un método Bernstein”.

Pero ¿por qué hacer Trouble in Tahiti en Costa Rica?: se supone que es la primera ópera lírica en modo sinfónico que presenta la OSH y otra de las razones es porque el montaje conservador y tradicional de la ópera lírica en Costa Rica ha sido hasta nuestros días, en su mayoría, basado en el repertorio italiano de Verdi y Puccini. Trouble in Tahiti en cambio nos habla de una época actual turbulenta y de una imagen poco conocida en Costa Rica de los Estados Unidos: los años cincuenta del siglo XX. Es la época de la Operación Tumbler-Snapper, que fue una serie de pruebas atómicas realizadas por Estados Unidos entre abril y junio de 1952 en el Sitio de Pruebas de Nevada. Otra fue la Operación Ivy, que fue la octava serie de pruebas nucleares, compuesta por un par de poderosas bombas atómicas detonadas por Estados Unidos a fines de 1952. Las pruebas se llevaron a cabo en el atolón Enewetak, en las islas Marshall. También la empresa Gibson Guitar Corporation introduce en el mercado la guitarra eléctrica Gibson Les Paul. Truman Capote había escrito Otras voces, otros ámbitos y Jack Kerouac había escrito, en un rollo de papel, On the Road. El sueño estadounidense y la contracultura aparecen en la escena y el país está divido ideológicamente. Bernstein no va a quedarse atrás y nos ofrece Trouble in Tahiti para demostrarnos que algo no andaba bien: la modernidad, el capitalismo, la familia, la masculinidad, la sociedad de consumo, entre otros fenómenos dentro de la sociedad. El jazz como herramienta poderosa en la estética bersntiana se va a convertir en uno de los actores protagonistas en más de una de sus obras.

En la interpretación de este trabajo se notó un logro importante en el grupo vocal (raro en Costa Rica escuchar un opera en inglés). Todavía es notoria la diferencia técnica y escénica entre los cantantes extranjeros y los locales, y no obstante en Costa Rica hay un crecimiento lírico vocal. En el trabajo musical también hubo logros interpretativos, sin embargo los tiempos bajaban su intensidad, quizás por una excesiva atención al gesto en la dirección musical.

La OSH continúa demostrando un proyecto con una dirección clara y profesional, ejecutando además un repertorio no repetitivo y de autores vivientes o contemporáneos, concertado en la producción de conocimiento.

Escrito por José Manuel Rojas G.

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